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UnderGround
Escrito
por: Amaunet / Retoques por: Marita
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en: lasextaraza@hotmail.com
CAPITULO
9
El
Stargate del silo comenzó a moverse de nuevo. Todo estaba listo
para enviar una nueva M.A.L.P a P3X-710 y averiguar el paradero del SG-1
en esos momentos. Desde hacía ya cinco horas el equipo del coronel
O'Neill seguía sin comunicar con la Tierra, y el primer intento
por parte del Comando Stargate de establecer contacto con ellos había
fracasado. En esos momentos en la rampa de la sala de embarque el SG-2
esperaba junto a la M.A.L.P. Su oficial al mando, el mayor Coburn se encontraba
en la sala de control la apertura de la puerta cuando el general Hammond
entró en ella.
- ¿General Hammond? - saludó el militar al mando del SG-2
- ¿Mayor Coburn? - dijo el general al verle listo para partir junto
a su equipo de tres miembros más. Vestido con el uniforme de campaña
completo, el soldado moreno y de pelo negro le miró con sus ojos
oscuros dispuesto a darle toda la información que necesitara.
- Señor, la sonda M.A.L.P está lista a la espera de la apertura
del Stargate. Hemos incluido en el equipo un reactor de naqahdah tal y
como el SG-1 llevaba.
- Muy bien, mayor. La misión consistirá en enviar primero
la sonda y tras una evaluación de la situación, se decidirá
si enviar a su equipo o no.
- Sí, señor.
- Chevron siete, cerrado.- informó el sargento Davis por los altavoces
de la sala a la vez que el vórtice del Stargate salía del
centro de éste para después regresar al centro del anillo
y dejar abierto la comunicación entre ambos planetas.
- Sargento, envíe la sonda.
- Enviando sonda.- corroboró Davis a la vez que la M.A.L.P. comenzaba
a subir por la rampa del Stargate moviendo a la vez su brazo articulado.
Tras alcanzar la superficie del agujero de gusano lo atravesó.-
Sonda en camino. Llegando al P3X-710... ahora.- a la vez las pantallas
de la sala se encendieron dejando ver las imágenes que la sonda
enviaba. Coburn, Hammond y Davis miraron con asombro lo que ésta
mandaba. Una oquedad que no correspondía con las imágenes
recibidas la primera vez a través de la sonda que acompañó
al SG-1, era lo que ahora les mostraba. El espacio era más bien
pequeño y la M.A.L.P no tardó en topar con el muro de la
misma. El sargento giró la cámara para tener una mejor vista
de la zona.
- Pero...- comenzó a decir el general confuso.- ¿Dónde
está la sala, el sarcófago y la M.A.L.P que enviamos con
el SG-1? - ninguna de esas cosas aparecía en aquel hueco mucho
más pequeño que la sala que contemplaron la vez anterior.
- Señor, recibo la señal de la primera M.A.L.P pero sigo
sin poder hacerme con su control.- aseguró el sargento.- Esta no
parece la misma sala a la que cruzó el coronel O'Neill.- El general
tomó el micrófono para poder hablar al otro lado del Stargate.
- SG-1, aquí Hammond, ¿pueden oírme?.- nada se escuchó
al otro lado, salvo el sonido de estática de la radio. El general
miró de nuevo al sargento.- Dígame que estamos emitiendo
algo, sargento Davis.
- Sí, señor. Emitimos, pero quizás la señal
no pueda salir de esa cueva general.
- Señor, pido permiso para llevar a mi equipo al otro lado.- dijo
el mayor Coburn.
- Permiso denegado, mayor.- el hombre le miró con sorpresa.- Ese
lugar no parece el que el SG-1 visitó. Es como si la sala hubiera
desaparecido. Primero averiguaremos más cosas de ese lugar con
las lecturas que la sonda nos envíe. Sargento...
- ¿Señor? - dijo este esperando órdenes.
- Mantenga el Stargate abierto los treinta y ocho minutos máximos.
Avise al teniente Simmons inmediatamente. Quiero que realice personalmente
todas las pruebas posibles con la sonda que acabamos de enviar.
- Sí, señor.- dijo el sargento tomando el teléfono
de la sala, al lado suyo.
- Mayor, mantenga a su equipo alerta. En cuanto tenga los resultado de
esas pruebas se decidirá si el SG-2 realizará o no la misión.
- A la orden.- el mayor salió de la sala de control mientras el
sargento conseguía comunicar con el teniente a través del
teléfono de la sala. El general miró de nuevo hacia las
imágenes en directo que la sonda les enviaba. Aquella no era la
misma visión que hacía horas había presenciado con
el equipo del coronel O'Neill. Algo muy grave había pasado y sólo
esperaba en esos momentos, que el SG-1 hubiera logrado salir con vida
del peligro al que se hubieran enfrentado, fuera cual hubiera sido.
*
* * * * * * * * * * *
Eran
gentes extrañas. Y desde luego no parecían ser ni de aquel
lugar, ni de más allá de las montañas pardas. Ahora
le apuntaban con aquellos extraños objetos que portaban en sus
manos. No usaban varas para defenderse, ni tampoco portaban túnicas.
Por un momento se sintió intimidado ante aquellos extranjeros,
por lo que optó por apuntarles con su vara de fresno como su maestro
le había enseñado. ¿Y si aquello era una prueba que
su maestro le había impuesto sin aviso? Si era así, estaba
preparado para superar su nivel y ascender a la jerarquía superior,
aunque sabía que todavía debía aprender mucho más.
Mientras el joven aprendiz y futuro maestro les apuntaba con su vara,
O'Neill inquieto miró a Jackson al ver que daba un paso adelante
bajando el arma para tratar de calmar la situación.
- Tranquilo, no vamos a hacerte daño.- el joven, vestido con una
túnica azul y expresión de sorpresa y curiosidad a la vez,
sonrío.
- Lo sé. Mi poder es mucho más fuerte.
- ¿Tu... poder? - preguntó O'Neill de reojo mirando la vara
con la que el joven les apuntaba mientras mantenía la otra mano
alzada a la misma altura que su extraña y supuesta poderosa arma.
Jack bajó la zat y Carter le imitó.
- No sois de estos lugares, y tampoco os reconozco.
- No somos de por aquí.- le informó la mayor.
- Baja el palo, hijo.- dijo el coronel esperando que este le hiciera caso.
El joven le miró pero no obedeció su recomendación.
- Esto no es ningún "palo".- le respondió con
tono enfadado.
- Pues baja el bastón.- le replicó.
- ¿Acaso veis en mí a un anciano? - Jackson miró
a Jack con expresión de que tratara de no volver a hablarle, pero
éste no perdía de vista al joven.
- Muleta... porra... ¡estaca!.- dijo el coronel sonriente.- Baja
la madera. Sólo queremos hablar.
- Ahm... eso es verdad. No es necesario que uses tu... vara. Somos pacíficos.-
le dijo Jackson. El joven pareció desconfiar de sus palabras.-
Sé que nos ves como extraños, pero te aseguro que nuestra
intención no es mala. Somos viajeros y necesitamos... ayuda. Nuestro...
nuestro amigo está herido.- dijo señalando a Teal'c que
detrás de sus compañeros casi había pasado desapercibido
para el joven. No fue hasta que Daniel lo nombró, cuando éste
se percató de que él era diferente a los otros tres, pues
poseía en su frente la señal.
- Él es un siervo.- dijo señalando a Teal'c con la vara.
- No, no lo es. Él es nuestro amigo. Y no sirve a nadie.- le corrigió
el coronel.
- Así es.- dijo Teal'c agachando la cabeza en señal de afirmación.
- ¿Qué buscáis en este lugar? - preguntó con
curiosidad sin apartar la vara.
- Ya te lo hemos dicho. Buscamos ayuda. Para nuestro amigo.- aseguró
Carter.
- No somos enemigos de tu pueblo, somos amigos.- dijo Jackson.- Conocemos...
a Thor.- dijo recordando la inscripción del palacio con la letra
Asgard. El joven les miró ahora confuso.
- ¿Thor? - preguntó con interés.
- Sí, ¿le conoces? - preguntó O'Neill al ver que
el joven dudaba.
- Claro... es un Aesir (23).
Como Freyr.(24)
- También le conocemos.- apuntó el coronel al escucharle
nombrar a otro de los Asgard que ellos mismos habían podido ver
en alguna ocasión.
- Conocéis a Freyr... pero no sois Elfos.- Jackson y O'Neill se
miraron.
- Ahm... no. No lo somos.- le respondió Jackson.
- Cierto. ¿Eso es malo? - preguntó con rapidez O'Neill.
El joven volvió a quedarse pensativo. No estaba muy seguro de que
aquellas personas estuvieran diciendo o no la verdad. Le hablaban de dioses
amigos que un día vinieron a socorrer a su pueblo ayudando a sus
antiguos dioses.
- Si no sois de aquí, y tampoco de Alfheim (25)...-
dijo con desconfianza.- ¿De dónde venís?
- Es una historia muy larga.- aseguró casi en un suspiro el coronel.-
Nos gustaría que nos llevaras ante tu líder... o tu jefe.-
aseguró cansado de no llegar a ninguna parte con él.
- Maestro.- le corrigió Jackson.- Deseamos conocer a tu maestro.-
El joven bajó la vara ante las palabras de Daniel.- Venimos desde
muy lejos sólo para conocerle.
- Sois viajeros muy extraños.- comentó.- Vuestras ropas
me confunden pero habláis con conocimiento de mi pueblo.- O'Neill
se miró así mismo.
- Te aseguro que esta ropa está de moda de donde venimos.- comentó
Jack.
- Mi nombre es Daniel, él es el coronel O'Neill.- dijo el arqueólogo
presentándole.
- Jack.- corroboró el coronel sonriente.
- Él... es Teal'c.- El Jaffa agachó la cabeza en señal
de saludo.- Y ella es la mayor Carter.
- Puedes llamarme Sam si lo deseas.- dijo ella.
- Me llaman Nigel(26)
.- dijo él.- Y soy un bardo.
- O sea, que eres un aspirante a druida.- dijo Jackson sonriente.
- Así es. Fui vate(27)
antes que bardo y comencé como todos, siendo amdaurs(28).
- ¿Crees posible que nos lleves ante tu maestro druida? Necesitamos
poder avisarle de algo muy importante.
- Myrddin(29)
regresó hace un rato de Tintagel(30).
- ¿Está muy lejos de aquí... Tintagel?.- preguntó
Carter.
- Al otro lado del río Boyne(31).
Pero Myrddin estará ya en el Cor(32).
- Muy bien Nigel. Llévanos ante él. Traemos noticias del
palacio que hay al otro lado de la pradera. El que está hundido
bajo la arena.- le explicó Jackson para que el joven confiara en
ellos.
- ¿De la fortaleza de Annoeth(33)?.-
preguntó con sobresalto.- Ese lugar es prohibido.
- Es importante que hablemos a tu maestro... druida de ese lugar.- le
dijo O'Neill.- Debemos hacerlo rápido, tu pueblo puede estar en
peligro.- el joven le miró con expresión de pavor en su
rostro.
- Annoeth es un lugar sellado. Su morador, Mannanan(34),
permanece encerrado desde hace mucho tiempo. Logramos confinarlo allí.-
Jackson miró a O'Neill.
- Me temo Nigel
que Mannanan está ahora suelto. Nosotros...
- Le vimos huir de la fortaleza.- le interrumpió O'Neill.- La entrada
está abierta y el tipo escapó.- Daniel miró a Jack
al ver que con aquella explicación no le contaba al joven toda
la verdad.
- Entonces Myrddin debe saberlo cuanto antes. Tintagel y sus gentes están
en peligro de nuevo. Debéis seguidme.- dijo señalando el
camino entre los árboles con su vara. Jack miró sonriente
a Daniel y avanzó tras el joven que echó a andar. Jackson
no comentó nada más al respecto y le siguió. Carter
y Teal'c avanzaron tras el grupo. El joven andaba ligero por entre los
árboles de aquel bosque. Su gran mayoría eran robles altos
y frondosos que daban antigüedad a aquella zona. El sol de aquel
planeta casi se había ocultado. Tras avanzar por un sendero ondulante
durante varios largos minutos pudieron ver como el bosque comenzaba a
desaparecer habiendo menor cantidad de árboles y muchos más
espacios abiertos. Tras dejar el bosque atrás y entrar en una gigantesca
explanada Nigel les señaló una edificación en piedra
no muy lejos. Las rocas estaban repartidas por la zona en forma de círculo.
Había algunas de ellas que eran colocadas horizontalmente sobre
otras verticales a modo de puertas. La estructura era enorme pero no poseía
un techo para protegerla. Eran simples y grandes rocas que se hundían
en la tierra.
- ¿Aquello es el Cor?.- preguntó Jackson al ver tan increíble
construcción. El joven afirmó.
- Myrddin estará en el templo.- dijo Nigel sin dejar de andar hacia
la zona.
- ¿No os recuerda a algo?.- preguntó Carter pensativa y
casi en un susurro.
- Es como... Stonehenge (35)
pero a lo grande.- corroboró Jackson pasando por debajo de uno
de los arcos formados por tres gigantescas piedras. Tras el gran círculo
había pequeñas estructuras también en piedras que
se repartían por todo el interior del mismo. El centro poseía
un nuevo círculo concéntrico de piedras que no poseía
techo. Nigel se encaminó con paso apresurado hacia allí.
La presencia de los viajeros hizo que otros estudiantes salieran de sus
pequeños cobijos. Vestían todos con túnicas rojas,
amarillas o azules. O'Neill levantó la mano sonriente a modo de
saludo al verlos. La noche caía poco a poco y el lugar estaba iluminado
por antorchas repartidas uniformemente. Un anciano de túnica blanca
salió del grupo de rocas del centro al escuchar el alboroto que
produjo la presencia de los visitantes. Con barba gris y un enorme báculo
en las manos de madera les miró con una expresión de solemnidad.
Se detuvieron ante él.
- Maestro... estos viajeros le buscan.- dijo el joven. El anciano miró
a los cuatro visitantes uno por uno. Fijó su mirada en Teal'c con
expresión de desconfianza.
- ¿Qué trae a tres humanos y un siervo a este lugar? - preguntó
con voz ronca.
- Ahm... somos viajeros. Nuestro amigo rechazó ser un siervo y
se unió a nosotros para luchar contra sus opresores.- comenzó
a decir Jackson tratando de explicarse.- Venimos a avisaros que su gente
está en peligro. Hemos venido a ayudarles y también a pedirles
su ayuda. Nuestro amigo tiene graves quemaduras en las manos y...
- ¿Ayudarnos?.- preguntó el anciano interrumpiéndole.
- Maestro Myrddin. El temido Mannanan ha escapado de Annoeth.- el anciano
miró a su aprendiz con asombro ante sus palabras. Después
miró a los viajeros. Jackson se quedó pensativo y miró
a Jack tras unos segundos. O'Neill comprendió, por la mirada del
anciano, que éste sospechaba que algo tenían que ver con
la huída del goa'uld.
- Ustedes no son de Tintagel.- el SG-1 se miraron unos a los otros.- Sólo
hay dos formas de llegar aquí: por el cielo.- dijo señalando
hacia arriba.- o por el Círculo Estelar.- hizo silencio esperando
una respuesta.
- Me... me temo que llegamos aquí por el segundo.- le confirmó
Daniel.
- Si eso es cierto, tuvieron que salir de Annoeth descifrando el muro
de Alfar.
- Así hicimos.- le confirmo.
- Bueno, en realidad lo hizo él.- dijo Jack sonriente señalando
a Daniel. El anciano suspiró.
- Esto es algo que Freyr nos auguró un día.
- ¿Lo hizo?.- preguntó Carter con curiosidad.
- Es una larga historia.- advirtió el anciano.- Pasad al recinto.
Me explicarán lo ocurrido y yo les explicaré esa larga historia.-
Jackson afirmó con la cabeza y el grupo entró a lo que Nigel
había definido como templo del Cor. El lugar era un santuario de
piedra de forma circular y sin techo. En uno de los extremos había
un altar y el lugar estaba salpicado por pequeñas piedra incrustadas
en el suelo. Estas estaban inscritas con símbolos de tipo Ogham.
El anciano tomó asiento en una de ellas y señaló
hacia otra de las pequeñas piedras, indicándoles así
que tomaran asiento. O'Neill fue el primero en sentarse a la izquierda
del anciano y sus compañeros hicieron lo mismo.- Nigel.- dijo entonces
dirigiéndose al joven aprendiz.- prepara un bálsamo de ilex
(36).-
el muchacho afirmó con la cabeza y luego salió del recinto.
El anciano respiró con fuerza mientras sujetaba su báculo
con ambas manos y miraba a los recién llegados.- Así pues,
aseguran haber llegado a través del Círculo.
- Así es.- afirmó Teal'c.
- Y supongo que no me equivoco al decir, que al salir de Annoeth, Mannanan
salió también.
- Tratamos de volver a cerrar la fortaleza pero... no lo conseguimos.-
le confirmó de nuevo Jackson.
- Salimos vivos de allí de milagro.- aseguró O'Neill.- En
realidad, no pensamos que hubiera gente al otro lado de aquellos muros.
- Mannanan lleva siglos bajo Annoeth. El lugar fue construido por él
mismo. La historia cuenta que fue traicionado, perdiendo lo que más
quería, a través del Círculo. Después esclavizó
a muchas personas para hacerse poderoso hasta que un día Freyr
nos ayudó por medio de Albrüna. Esto hizo que quedara sellado
en Annoeth hasta ahora.
- ¿Albrüna? - preguntó Jackson pensativo.- Eso es...
mandrágora.
- Y también el "secreto elfo".- dijo el anciano afirmando
con la cabeza.
- ¿Y qué secreto es? - preguntó O'Neill.
- Si lo supiera tendría el poder de los Alfar. Yo sólo soy
un druida. Un sacerdote de mi pueblo, Tintagel, que venera a aquellos
que un día nos dieron sólo parte de sus conocimientos tras
usar su poder contra Mannanan.
- Vale... escuche.- comenzó a decir O'Neill.- Nosotros conocemos
a Freyr. Es un gran tipo y estoy seguro de que se alegrará de vernos.
Podremos interceder por ustedes hablando con él y estoy seguro
de que volverá a poner a ese "Manna... narama", o...
como sea, en su sitio.
- Y además Freyr podrá ayudarnos a volver a casa.- concluyó
Carter al recordar las potentes naves que los Asgard utilizaban para surcar
la Galaxia.
- Tras ayudarnos, Freyr plantó El Bile en Alfheim dejando allí
a una parte de su pueblo.
- ¿Qué es Bile?.- preguntó Carter con curiosidad.
- Es el Árbol Sagrado.- le contestó el anciano.
- ¿Y Freyr no se quedó con ellos? ¿Con su pueblo?.-
preguntó Teal'c.
- Freyr surcó el cielo con su carro Skidbladnir y regresó
junto a Thor para continuar la lucha.
- ¿Pero hay, o no hay Asgard en este sitio?.- preguntó O'Neill
a Jackson confuso.
- Me parece que no.- dijo Jackson pensativo.- Bien, entonces Freyr vino
a este planeta a ayudar a su pueblo en la lucha contra Mannanan. Usó
Albrüna para derrotarle y después fundó un lugar llamado
Alfheim plantando un Árbol Sagrado en ese lugar donde ahora residen
sus elfos, ¿no?
- Elfos de la luz, así es. Esa es la historia.
- Muy bonita ¿sabe?.- dijo O'Neill. En ese momento el joven Nigel
entró de nuevo al recinto portando un cuenco de madera con algo
que previamente había machacado dentro.
- El ilex machacado ayudará con el dolor a su amigo.- dijo el anciano
señalando el cuenco. Nigel se lo entregó a Carter que lo
tomó en sus manos. La joven olió el contenido y arrugó
la nariz.
- ¿Usan esto para curar a la gente?.- preguntó O'Neill.
- La Naturaleza nos provee de lo que necesitamos. Los Elfos de Freyr nos
enseñaron sólo parte de su ciencia de magia y encantamientos.
Los árboles que nos rodean son nuestros maestros.
- Y la corteza de encina calma el dolor de las llagas.- dijo Jackson mirando
a O'Neill.
- Así es.- concluyó el anciano.
- ¿Cree que podría llevarnos a ese lugar... Alfheim?.- preguntó
Carter.
- Me temo que no. Ese no es mi camino. Debo reunir a mis pupilos e ir
a Tintagel para poner sobre aviso a su gente.
- Entonces seremos nosotros los que debamos ir a avisarlos que Mannanan
está libre. Trataremos de que usen ese "secreto elfo"
... o Albrüna de nuevo contra él.
- Deberán caminar hacia el norte. Sabrán que están
en el buen camino cuando los Elder les den la bienvenida.- dijo el anciano
levantándose de su roca apoyándose en su báculo de
fresno. El joven Nigel se acercó a él para ayudarle y luego
ambos salieron del templo de piedra.
- Oh mierda... ¿Elder? - preguntó O'Neill que comenzaba
a tener un fuerte dolor de cabeza por toda aquella información.
- Supongo que se referirá a un bosque de Saúcos. Se dice
que era un árbol élfico.
- ¿Sabes? Comienzan a caerme mal. Y eso que se supone que son amigos
del simpático gris y bajito pero "gran" Freyr.- dijo
con fastidio. Pensó un segundo lo que debían hacer llegados
a ese punto. Descansarían unas horas para después partir
hacia el norte. Jack guardaba la esperanza de que ese "secreto elfo"
fuera algún tipo de arma. Si ésta había logrado encerrar
a Mannanan en aquel lugar la usarían contra él de nuevo.
CAPITULO
10
Llevaba
horas delante del ordenador de la sala de control del Comando Stargate
tratando de hacer una recopilación de todos los datos que hasta
ahora le había enviado la sonda. El Stargate se había cerrado
pasados los treinta y ocho minutos, tras sobrepasar el tiempo estipulado
en el que la puerta mantenía el agujero de gusano abierto sin que
nada cruzara al otro lado. Desde entonces había estado cotejando
la información enviada por la primera sonda que cruzó con
el SG-1 y los datos recibidos por la nueva. No podía quitarse de
la cabeza que la mayor Carter estaba al otro lado de la Galaxia quizás
en peligro, y que él debía de resolver el misterio de aquel
extraño suceso. El teniente Simmons trabajaba a marchas forzadas
tratando de averiguar por qué el escenario que el SG-1 había
visitado en un principio ahora tenía una forma tan diferente. Había
sido destinado al Comando Stargate dos años después de la
primera misión a Abydos y llevaba allí casi tres años.
Durante ese tiempo había tenido que trabajar codo con codo con
la mayor Carter, muchas veces. Cuando él llegó al Comando
Stargate la mayor todavía ostentaba el cargo de capitán
y un año después fue ascendida. Casi había acabado
su informe cuando el general Hammond entró en la sala, seguido
del mayor Coburn y ambos se acercaron a él. El sargento Davis por
su parte cotejaba datos tras ellos.
- ¿Qué ha averiguado, teniente?.- le preguntó.
- General, he realizado varios escaneos de diferentes tipos. En una de
las pruebas realizadas he descubierto que la primera sonda está
al otro lado del hueco en donde ahora se encuentra la segunda.
- ¿Y de dónde ha salido ese muro? El lugar al que el SG-1
cruzó era una habitación más amplia y con un sarcófago.
- Y ahí siguen, general. Solo que cubiertos. Creo que la sonda
del SG-1 ha sido enterrada bajo toneladas de arena, por eso está
inmovilizada.
- ¿Intenta decirnos teniente, que la sala a la cual cruzó
el SG-1 está ahora sepultada bajo la arena? - le preguntó
el mayor.
- Sí señor, posiblemente toneladas de ella.
- ¿Y el hueco por el que ahora se mueve la segunda sonda? - le
preguntó de nuevo el general.
- Si la habitación quedó completamente cubierta por la arena,
señor, al abrir nosotros el Stargate; el vórtice ha creado
ese hueco haciendo desaparecer su contenido y cristalizando la superficie
que tocó. Por eso parece que las paredes están hechas de
vidrio.
- ¿Y el SG-1? - le preguntó de nuevo.
- He tratado de ampliar la señal de la sonda general. Pero el lugar
debe estar demasiado profundo bajo la arena lo que nos impide esa comunicación.
- ¿Es posible que el equipo de O'Neill haya quedado sepultado,
teniente? - el joven miró al mayor con preocupación ante
lo que le acaba de preguntar.
- Es posible señor, pero he estado repasando las imágenes
emitidas por la M.A.L.P que llevaron con ellos y...- puso la imagen para
que el general pudiera verla en el monitor. Orientó la imagen hacia
uno de los costados de la enorme sala con el sarcófago en medio.
Le señaló a ambos un hueco en el muro.
- Eso es una salida.- dijo el general al verla.
- Así es señor. Una salida de esa sala. Quizás tuvieron
tiempo de utilizarla, antes de que toda la cámara se llenara de
arena.
- ¿Hay alguna forma de saber si quedaron sepultados? - preguntó
el mayor.
- No, señor. Si las pruebas me corroboraron que la primera sonda
quedó enterrada, es gracias a que no quedó demasiado lejos
de la pared del muro. He escaneado toda la zona posible y no he encontrado
ningún cuerpo enterrado. No puedo saber qué hay más
allá.
- ¿Es viable la posibilidad de enviar al SG-2 a excavar en la zona?
- preguntó el general mirando la imagen de la sala tal y como estaba
al principio de ser enterrada.
- Bueno señor. Es posible llevando el material adecuado para tratar
de abrirse paso pero... la sala contiene una cantidad fija de oxígeno,
se encuentra sellada, por lo que al mandar un equipo el aire acabaría
agotándose. La sala está sellada por lo que no hay forma
de respirar si éste se acaba, y hay que recordar que ese Stargate
tienen el DHD averiado, general.
- Podemos llevarnos un reactor de naqahdah para hacer funcionar el Stargate.
- Me temo mayor, que estamos ante una situación parecida al rescate
del coronel O'Neill del planeta Edora. Nuestro Stargate sólo podrá
ser abierto una vez y mantenerse encendido durante treinta y ocho minutos.
El equipo debería trabajar a marchas forzadas para abrirse paso
y sólo podrá salir de ese lugar por el agujero que abran.
Pasado el tiempo máximo de apertura de la puerta, el Stargate se
cerrará y abrirlo en un lugar tan reducido supondría la
muerte si llegara a tocar a alguien. Bien teniente...- dijo el general
pensativo.- Necesito datos concretos sobre lo necesario para plantear
esa misión. He de saber qué posibilidades tiene el SG-2
de lograr abrirse paso allá abajo. El Presidente está esperando
esos datos para dar luz verde a la misión si el riesgo es aceptable.
Si no es así, habrá que buscar otras alternativas.
- Sí general.- respondió el teniente.
- Sargento Davis.- el hombre se acercó al general para recibir
sus órdenes mientras el teniente salía de la sala a toda
prisa.- Vamos a enviarle un mensaje a nuestros aliados. Esperemos que
puedan echarnos una mano con su infraestructura espacial.
- Ahora mismo, señor.- dijo el sargento tomando asiento. El teniente
Simmons se giró para volver al trabajo con los cálculos
necesarios que el general le acababa de pedir. En aquel momento supo que
el general confiaba plenamente en él para rescatar al SG-1 y no
podía fallarle. Sabía lo que debía hacer, sólo
debía plantear cómo hacerlo. No permitiría que la
mayor Carter y su equipo, si existía alguna posibilidad de rescatarles,
permanecieran en aquel lugar para siempre. El SG-1 había dado su
vida en más de una ocasión para salvarles, ahora le tocaba
a él compensar esa dedicación. Los traería de vuelta,
a como diera lugar.
*
* * * * * * * * * * *
El
lugar había cambiado bastante desde que antaño él
mismo recorriera la zona. Hacía ya tanto que estaba en aquel oscuro
y lúgubre lugar que casi había olvidado respirar aire puro.
Tras alejarse de los humanos tan rápido como pudo abandonándolos
a su suerte, caminó hacia el Este tratando de localizar el lugar
que un día fue suyo y dónde sus habitantes llegaron a venerarle.
Cuando creyó alcanzar el lugar en lo alto de una colina, vio que
los árboles habían hecho desaparecer la aldea de sus siervos
y que sólo algunas piedras permanecían en pie bajo mantos
verdes de musgo. No podía creer que aquel lugar hubiera cambiado
tanto. Las gentes que él conocía y que le habían
servido ya no estaban allí, y tampoco sus casas. Se sentó
unos segundos en una de aquellas legendarias rocas para tratar de pensar
con claridad lo que debía hacer. Regresar al palacio no le serviría
de nada. El Stargate estaba ahora enterrado, junto al sarcófago
que tantas veces le había devuelto a la vida. Tampoco había
allí ninguna arma que pudiera servirle. Debía encontrar
a las gentes que habitaran aquel planeta para tratar de someterlas antes
de que los humanos de Tauri se lo impidieran. Una vez sometidas, se convertiría
en su dios y le ayudarían a acabar con los Tauri, consiguiendo
de nuevo su pectoral, y después los usaría para sus propósitos.
Lograría un nuevo ejército de Jaffas a sus órdenes,
crearía una nueva flota y se lanzaría a la conquista de
nuevo, como antaño hiciera siendo el más temido entre los
Señores del Sistema. Acabaría con todos aquellos que se
pusieran en su camino. Quizás se aliara con alguno para después
traicionarlo. La noche había caído ya, miró hacia
los árboles que ahora ocultaban la que un día fue una próspera
comunidad de siervos y se percató entonces de varias marcas que
no reconocía en una de las cortezas. Se levantó entonces
para poder mirarlas de cerca. No eran marcas recientes y tampoco era posible
que un animal las hubiera hecho. Eso demostraba que en aquel lugar seguía
existiendo algún núcleo de humanos. Se alejó unos
metros para alcanzar el borde de la colina y poder mirar al otro lado.
A lo lejos, en la oscuridad de aquella noche en la que el satélite
del planeta iluminaba el lugar, distinguió a lo lejos lo que parecía
una población iluminada por medio quizás, de fogatas. El
lugar parecía grande y casi podía distinguir el muro que
rodeaba la zona. Ese era ahora su objetivo. Se ajustó el brazalete
y sonrió. Usaría el poder que aún le quedaba para
someterlos y después... se vengaría.
*
* * * * * * * * * * *
El
SG-1 tardó un par de horas tras la conversación con Myrddin
en ponerse en camino hacia el norte, como el druida les había dicho.
La mayor Carter usó el ungüento que Nigel le había
entregado para que Teal'c se sintiera mejor. Al descubrirle las heridas
para usarlo, vio que aquello no parecía que mejorara. Esperó
pues que al usar el remedio natural, por lo menos el Jaffa sintiera menos
dolor del que seguro en esos momentos sentía.
Aunque la noche ya había caído, el descanso fue mínimo.
Tras llenar todas las cantimploras de agua para el camino, el equipo del
coronel O'Neill se puso en marcha. No les habían especificado la
distancia que les separaba del bosque que el druida había llamado
Elder, por lo que en un principio el coronel pensó que quizás
Teal'c debería permanecer en aquel lugar mientras ellos emprendían
el camino. Dado que estaba herido y el Jaffa no parecía quejarse
de ello, tomó la decisión de no abandonarlo allí
puesto que sabía que si era atacado, no podría defenderse
de ninguna forma.
Tras cruzar el bosque que ocultaba el Cor donde los alumnos y el druida
aprendían las costumbres de su pueblo, una llanura de alta hierba
verde les esperaba. Tras cruzarla, alcanzaron una zona de matorral y de
árboles de ribera y enseguida alcanzaron un río. Fue allí
dónde el coronel decidió hacer una primera parada, tras
casi dos horas de caminata a la luz del satélite del planeta. Carter
sacó su brújula para comprobar que continuaban en la dirección
correcta mientras Jackson ayudaba a Teal'c a beber agua. O'Neill se acercó
a la mayor.
- ¿Seguimos en el camino correcto, Carter? - la preguntó.
- Sí, señor. Los polos de este planeta están invertidos
con respecto a la Tierra. Hemos de ir pues hacia el Sur que marca nuestra
brújula.- O'Neill se giró entonces y miró hacia Jackson
y Teal'c.
- Esperemos que esos tipos sean sociables.- comentó.- Y que puedan
de nuevo usar lo que usaran entonces para atrapar a Amón.
- Señor, si con esa tal Albrüna lo hicieron una vez, quizás
puedan hacerlo de nuevo. Sabe que los Asgard poseen tecnología
muy superior a los Goa'uld. El pueblo de Cimmeria confía en ellos.
- Y yo también Carter. Nos han sacado de apuros en más de
una ocasión. El problema es que según ese anciano, Freyr
no está aquí, así que no tengo muy claro con qué
raza nos vamos a encontrar.
- Elfos, señor.
- Sí ya. Tipos bajitos, con gorros puntiagudos y largas barbas.-
Carter sonrió ante la descripción que el coronel acaba de
hacer de los gnomos y que nada tenía que ver con la idea que ella
tenía sobre éstos. O'Neill la miró al ver que sonreía.-
Bueno, por lo menos espero que así sean. Quizás no sean
tan amigables como los Asgard.
- O quizás sean como los Asgard que luchan contra los Goa'uld y
han sido nuestros aliados casi desde el principio.
- ¿Cree que esa... Albrüna sea un arma? - la pregunto.
- Bueno, es lo que dijo el druida que usaron para encerrarle en ese palacio.
Yo espero que sea algo más que mandrágora, como dijo Daniel.
Dado que es un secreto elfo... parece ser importante.
- Ya...- dijo O'Neill nada convencido.
- Igual que creo que la Skidbladnir que Freyr usó como carro, es
en realidad una nave Asgard igual que la Biliskner de Thor.- Sam miró
al coronel que veía como Jackson comprobaba que las heridas de
Teal'c evolucionaran.- Está preocupado por él ¿verdad?
- le preguntó. Jack la miró.
- Sí.- respondió escuetamente.
- Estoy segura de que su larva hace todo lo posible por ayudarle.
- Eso espero, porque si no yo mismo la arrancaré el cuello.- En
ese momento Jackson y Teal'c se acercaron de nuevo a ellos.- ¿Estamos
listos? - preguntó mirando a Teal'c. Este afirmó con la
cabeza. El Jaffa sentía un gran dolor en sus manos pero trató
de no preocupar a sus compañeros.
- Quizás debamos parar para que Teal'c pueda realizar su meditación
y ayudar a su larva a curarle.
- No Daniel Jackson.- dijo con rotundidad.- Debemos avanzar y localizar
Alfheim cuanto antes.
- Sólo avanzaremos si me aseguras que puedes continuar, amigo.
- Puedo hacerlo O'Neill.- dijo.
- Muy bien.
- Debemos pasar al otro lado del río, señor.- dijo Sam consultando
su brújula de nuevo.- Aquel es el camino.- dijo señalando
hacia la zona de árboles de la otra ribera del río. Sin
ninguna demora más, se pusieron en marcha de nuevo. Tras buscar
el mejor sitio por donde vadear aquel río poco profundo, alcanzaron
la ribera de matorrales y siguieron avanzando. Tras subir una pequeña
colina, al otro lado les esperaba una gran estepa. Tardaron casi una hora
en sobrepasarla y cuando subieron una pequeña hondonada alcanzando
así su final, vieron a lo lejos lo que parecía un espeso
bosque. Desde donde se encontraban ahora, justo en lo alto de la hondonada,
podían ver la espesura de este. Había comenzado a amanecer
y la luz del único sol de aquel planeta comenzaba a inundarlo todo.
- Oye Daniel, ¿tú crees que aquello de allí son los
Elder? - le preguntó el coronel.
- Sí. Creo que distingo desde aquí una primera línea
de Saúco y detrás parece haber sauces, robles y avellanos.
- Entonces aquel espeso bosque debe ser Alfheim.- casi sentenció
Teal'c.
- Nos adentraremos en él tratando de seguir hacia el norte.- Sin
decir nada más el coronel comenzó a bajar la hondonada en
dirección a la zona boscosa seguido de su equipo. No tardaron más
de veinte minutos en hallarse rodeados de altos y viejos árboles
que casi no permitían la entrada de luz solar al lugar. Aquel sitio
desprendía un olor a madera antigua, a árboles quizás
milenarios, tan altos que a muchos no se podía alcanzar a ver sus
copas. La humedad era considerable en aquella zona y los musgos caían
de algunos de ellos, colgándose de sus ramas o de sus troncos.
Enormes hongos salían también de varios árboles.
Los pájaros podían escucharse en la zona como si fueran
los únicos dueños de aquel lugar. Avanzaron en silencio
y en fila siguiendo al coronel que abría el paso siguiendo la dirección
que Carter le indicaba desde atrás.
- Señor, debemos corregir el rumbo quince grados para no desviarnos.-
dijo la mayor viendo como el coronel obedecía sus indicaciones
al momento.
- Este lugar es impresionante.- comentó Jackson.
- Es un bosque Daniel. No sé que le ves de particular. Huele a...
madera.- comentó el coronel.
- Aparte de que quizás tenga más de mil años, es
posible que sea un replica de cómo fueron en la Tierra antes de
que los humanos aparecieran en ella.
- Lo que pasa es que tú ves cosas antiguas allá dónde
pones los ojos.- O'Neill giró la cabeza para mirarle y vio que
el arqueólogo le miraba pensativo.- A mi no me mires. Soy más
joven de lo que aparentan mis canas.- Al girar la cabeza de nuevo se detuvo
en seco. La punta de una flecha le apuntaba en ese momento a la cara.
Sus compañeros tras él, se detuvieron llevando sus manos
hacia las armas que portaban, pero ninguno alcanzó a tomarla antes
de ser rodeados y apuntados con más flechas. El SG-1 al completo
se quedó inmóvil ante la amenaza. Estaban cercados por un
grupo de unos seis hombres que casi ocultaban sus rostros tras arcos de
madera enormes y flexibles y flechas peligrosamente puntiagudas. O'Neill
apoyó la lanzadera de Teal'c, que él llevaba, sobre un árbol
y levantó las manos con cuidado. Esperaba que aquellas gentes entendieran
aquel símbolo universal. Teal'c, Jackson y Carter hicieron lo mismo.
A pesar de su gesto, ninguno de aquellos hombres bajó su arma.
- Hola .- saludó Jackson esperando recibir una respuesta por lo
menos amigable. Ninguno de ellos parecía dispuesto a hablar. Altos,
de melenas rubias o castañas, ojos claros y vestidos con trajes
que no desentonaban con el color que les rodeaba, mantuvieron con sus
arcos la amenaza sobre ellos.
- Creo que son Elfos, señor.- dijo la mayor mirando hacia el que
apuntaba a la cara de O'Neill con su arco y viendo que sus orejas no tenían
forma humana, siendo puntiagudas en su extremo superior.
- No me diga, Carter.- El joven que apuntaba a Jack no parecía
tener más de veinticinco años. Enfilaba al coronel sin quitarle
la vista de encima y dispuesto a dispararle al menor movimiento que fuera
extraño para él.- Ya veo que nada de gorros puntiagudos
y largas barbas ¿verdad? - su comentario tampoco hizo que ninguno
de ellos hablara. Su agresor mantuvo el arco y la flecha apuntando hacia
él sin que su pulso temblara.- ¿Daniel? - dijo O'Neill esperando
que él fuera capaz de lograrlo.
- Vale.- asintió Jackson sin mover un músculo y viendo como
la punta de la flecha del que le apuntaba, estaba cerca de su frente.-
Escuchen, somos amigos. Mi nombre es Daniel... Jackson. Hemos venido hasta
aquí porque necesitamos su ayuda.- Al callar, el silencio se apoderó
del bosque de nuevo. No parecía que ninguno de aquellos seres estuviera
dispuesto a comunicarse.
- Si quisiéramos hacerles daño... hubiéramos usado
nuestras armas en vez de levantar las manos.- comentó O'Neill.
- Myrddin nos envía. Él confió en nosotros.- trató
de convencerles Daniel.
- ¿Y por qué debo de confiar yo también? - preguntó
el joven que apuntaba a O'Neill sin perderle de vista. Su voz sonaba suave
y pausada.
- Por fin. Empezaba a creer que eran mudos.- comentó el coronel.
El joven movió la cabeza tensando más su arco.- Escuche,
ya le hemos dicho que no venimos a hacerles daño. Hemos bajado
las armas.
- ¿Aún cree que hubieran podido utilizarlas? - le preguntó
esbozando una leve sonrisa.
- Bueno... por lo menos lo hubiéramos intentado.- aseguró
Jack.
- Hubiera atravesado su cabeza con una de mis flechas en plena oscuridad.
Hacen demasiado ruido y ni siquiera escucharon nuestros pasos.
- Es verdad.- dijo Jackson dándole la razón.- Son realmente
sigilosos. No los escuchamos acercarse. No tuvimos ninguna intención
de usar nuestras armas, ni ahora ni antes. Hemos venido buscando su ayuda.
- Eso ya lo ha dicho, Daniel, hijo de Jackson. ¿Y por qué
confió Myrddin en un grupo que lleva con ellos a un Jaffa? - dijo
a la vez que hacía un gesto con la vista hacia Teal'c. Jackson
se quedó pensativo ante la forma en cómo le había
nombrado.
- Porque... Teal'c es un Jaffa rebelde que renegó del que decía
ser su dios para luchar contra ellos.- le informó Carter.- Además,
está herido. Tampoco él puede hacerles daño.
- Venimos de muy lejos. Es una historia muy larga que nos gustaría
contarles de una forma más... civilizada.- dijo el coronel mirando
sus manos aún alzadas en las que comenzaba a sentir un hormigueo.
- ¿Y quién va a contarla? - preguntó el joven elfo
de nuevo sin dejar de apuntarle.
- Podría hacerlo yo, pero soy malo relatando historias.- comentó
O'Neill.- Pero Daniel, estoy seguro que lo hará encantado.- a la
vez que decía eso trató de bajar las manos pero el elfo
no le dio tregua volviendo a estirar su arco, lo que hizo que Jack no
dudara en levantarlas de nuevo las manos. Miró entonces al elfo
sonriente.- Daniel, sé breve ¿quieres?
- Bueno... venimos de la Tierra. Usamos el Stargate para llegar aquí.
Al hacerlo quedamos atrapados en Annoeth. Escapamos de allí descifrando
el muro de Alfar. Al hacerlo escapó también su antiguo morador,
no pudimos impedirlo... aunque lo intentamos.- dijo tratando de excusarse.-
Conocimos a Nigel que nos presentó a Myrddin, que nos habló
de ustedes y de este lugar. El pueblo de Tintagel está ahora en
peligro y necesitamos que usen de nuevo el "Albrüna" para
encerrar a Mannanan de nuevo.
- ¿Dicen pues que el Goa'uld encerrado en la fortaleza de Annoeth
ha escapado? - preguntó de nuevo el elfo sin bajar la guardia y
con gesto de preocupación ante lo que Jackson acababa de contar.
- Así es. Por eso estamos aquí. Ahora pueden creernos y
bajar los arcos, o pueden no creernos y comenzar a disparar... sus flechas.
Lo cual no se lo recomiendo porque estamos aquí para ayudarles
y si nos liquidan... está claro que no podremos ayudarles.- el
joven se quedó pensativo sin decir nada. O'Neill le miró
y movió las manos saludando con los dedos y esperando así
que les permitiera bajar a todos los brazos. El elfo bajó entonces
el arco y sus cinco compañeros hicieron lo mismo. Por fin el SG-1
bajó los brazos aliviados ante la incómoda postura.
- Ahm... disculpen que hayamos llegado de esta manera. Nuestra intención
no era molestarles. Myrddin nos dijo que ustedes podrían ayudar.
- El bosque de Alfheim no es lugar para hombres. Aquí sólo
vivimos los Elfos de la Luz.
- Descendientes de Freyr.- corroboró Carter. El joven la miró.
- El bueno de Freyr... tenemos un amigo en común, ¿saben?
- les dijo O'Neill sonriente.- Es por ello lógico que ahora seamos
amigos nosotros también, ¿no le parece? Y los amigos...
se presentan.- el elfo le miró con desconfianza durante unos segundos.
Luego miró hacia Jackson.
- Soy Algosel, hijo de Hantruild: guardián de las fronteras de
Alfheim. Ellos son mis hermanos.
- ¿Todos? - comentó el coronel girando la cabeza a un lado
y otro para ver a sus compañeros. La verdad es que vestidos todos
igual sí se parecían los unos a los otros.- Muy bien Algosel...
yo soy... Jack, hijo de O'Neill y ella es Samantha, hija de Carter. Y
él es Teal'c, hijo de... - se quedó pensativo al no saber
la respuesta mientras Jackson también le miraba pensativo ante
la forma de presentarse.
- Ronac.- contestó haciendo un gesto de reverencia con la cabeza.
- Y tras las presentaciones... y ahora que conocéis nuestra historia...
Necesitamos que uséis esa tal "Albrüna" que Myrddin
dijo que era un secreto de los elfos para devolver al Goa'uld a su recinto
y ayudar al pueblo de Tintagel.- dijo Jackson rápidamente esperando
del elfo una respuesta afirmativa a su petición. De nuevo el joven
volvió a quedarse pensativo durante unos segundos. Después
miró a uno de sus compañeros y comenzó a hablarle
en una lengua distinta a la usada hasta ahora. Uno de los hermanos le
contestó y otro aportó su opinión al respecto. Jackson
trató de comprender lo que decían sin resultado. La lengua
era totalmente desconocida para él. Cuando la conversación
entre ellos se detuvo Algosel miró de nuevo al SG-1.
- Cómo guardián de Alfheim he decidido creer por el momento
su historia, Jack, hijo de O'Neill. Les llevaremos hasta Albrüna
y que su poder se imponga.- dijo a la vez que devolvía la flecha
de su arco al carcaj que llevaba a la espalda.
- Estupendo... buena elección.- respondió el coronel sonriente.-
Empezamos a entendernos.
- Pero... no podrán portar sus armas.- el coronel le miró
ante la propuesta nueva.
- Ahm... ese "pero" no es negociable.- dijo O'Neill decidido.
- Jack...- comenzó a decir el arqueólogo.
- Daniel, no.- sentenció el coronel.
- Confiar en su historia no significa confiar en ustedes. Mis hermanos
y yo les acompañaremos al lugar donde ocultamos el secreto elfo
sólo si lo hacen sin armas. Esa es la única opción.
O la toman...
- Escuche, creo que...- comenzó a decir Jackson. En ese momento
con un movimiento tan rápido que no permitió reacción
alguna por parte del equipo de la Tierra, Algosel sacó de nuevo
una flecha del carcaj de su espalda colocándola con habilidad pasmosa
en su arco y apuntando de nuevo al coronel que había sido incapaz
de seguir aquel movimiento tan rápido. Sus hermanos también
les apuntaron con sus arcos y flechas.
- O lo dejan. Suya es la decisión.- dijo sin apartar la vista de
su objetivo y estirando la cuerda de su arma. El coronel se quedó
pensativo. Detestaba las situaciones en las que las gentes de lugar conseguían
desarmarles de alguna forma. Aquellos tipos eran ágiles, ambidiestros,
silenciosos... e incluso arrogantes dadas sus habilidades, y casi estaba
convencido de que aquello no era un farol. Las opciones eran pocas y el
tiempo... apremiaba.
CONTINUARÁ...
(23)
Aesir
es el nombre que recibía una de las razas principales de dioses nórdicos.
La otra familia son los Vanir. Los Aesir vivían en el Asgard. Aesir deriva
de la antigua palabra Ase, utilizada habitualmente para designar a los
dioses.
(24)
Es
el dios principal de la familia de los Vanir. Representa el sol de verano
y las lluvias. En Stargate pertenece junto a Thor, a la raza de los Asgard.
Referencias en http://www.stargatesg1-lasextaraza.com.
(25)
Alfheim
es uno de los nueve mundos junto a Asgard (hogar de los Aesir) y Vanaheim
(hogar de los Vanir). Este lugar pertenece a Freyr, siendo la morada de
los elfos de la luz.
(26)
Nigel es un nombre de tipo celta.
(27)
Es la segunda categoría de futuro druida. Los Vate visten con túnica roja.
(28)
Es la primera categoría de futuro druida. Los amdaurs visten con túnica
amarilla.
(29)
Este nombre ha sido escogido por ser de antiguas leyendas céticas siendo
considerado antecesor de la figura de Merlín.
(30)
Tintagel fue el lugar donde se cree nació Arturo.
(31)
Nombre de río que da nombre a la diosa Boanna.
(32)
Un Cor era una especie de colegiata. Era el lugar donde los futuros druidas
aprendían y vivían junto al maestro.
(33)
Es el nombre de una fortaleza que según la leyenda fue construida con
huesos humanos cerca de la isla de Gower.
(34)
Es la divinidad del mar en la mitología celtoirlandesa, era el encargado
de provocar las tempestades y las tormentas. Era un terrible mago y un
poderoso guerrero. La leyenda habla que Mannanan fue el rey de la Isla
de Mann. Este dios se convertirá después y con el tiempo, en el piloto
Barin, que conduce al rey Arturo al legendario reino de Avalón.
(35)
El cromlech de Stonehenge (2000 años antes de Cristo) está al sur de Inglaterra,
en Salisbury. Era un lugar ritual, ya que se ha encontrado una especie
de altar. El mito dice que se construyó en la época arturiana por Merlín.
Cromlech es una palabra de origen bretón (crom=curva y lech=piedra) con
la que se denominan unos monumentos megalíticos formados con menhires
dispuestos en círculos por lo que son también denominados "círculos de
piedras".
(36)
Encina.
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