UnderGround

Escrito por: Amaunet / Retoques por: Marita

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        CAPITULO 9

        El Stargate del silo comenzó a moverse de nuevo. Todo estaba listo para enviar una nueva M.A.L.P a P3X-710 y averiguar el paradero del SG-1 en esos momentos. Desde hacía ya cinco horas el equipo del coronel O'Neill seguía sin comunicar con la Tierra, y el primer intento por parte del Comando Stargate de establecer contacto con ellos había fracasado. En esos momentos en la rampa de la sala de embarque el SG-2 esperaba junto a la M.A.L.P. Su oficial al mando, el mayor Coburn se encontraba en la sala de control la apertura de la puerta cuando el general Hammond entró en ella.
- ¿General Hammond? - saludó el militar al mando del SG-2
- ¿Mayor Coburn? - dijo el general al verle listo para partir junto a su equipo de tres miembros más. Vestido con el uniforme de campaña completo, el soldado moreno y de pelo negro le miró con sus ojos oscuros dispuesto a darle toda la información que necesitara.
- Señor, la sonda M.A.L.P está lista a la espera de la apertura del Stargate. Hemos incluido en el equipo un reactor de naqahdah tal y como el SG-1 llevaba.
- Muy bien, mayor. La misión consistirá en enviar primero la sonda y tras una evaluación de la situación, se decidirá si enviar a su equipo o no.
- Sí, señor.
- Chevron siete, cerrado.- informó el sargento Davis por los altavoces de la sala a la vez que el vórtice del Stargate salía del centro de éste para después regresar al centro del anillo y dejar abierto la comunicación entre ambos planetas.
- Sargento, envíe la sonda.
- Enviando sonda.- corroboró Davis a la vez que la M.A.L.P. comenzaba a subir por la rampa del Stargate moviendo a la vez su brazo articulado. Tras alcanzar la superficie del agujero de gusano lo atravesó.- Sonda en camino. Llegando al P3X-710... ahora.- a la vez las pantallas de la sala se encendieron dejando ver las imágenes que la sonda enviaba. Coburn, Hammond y Davis miraron con asombro lo que ésta mandaba. Una oquedad que no correspondía con las imágenes recibidas la primera vez a través de la sonda que acompañó al SG-1, era lo que ahora les mostraba. El espacio era más bien pequeño y la M.A.L.P no tardó en topar con el muro de la misma. El sargento giró la cámara para tener una mejor vista de la zona.
- Pero...- comenzó a decir el general confuso.- ¿Dónde está la sala, el sarcófago y la M.A.L.P que enviamos con el SG-1? - ninguna de esas cosas aparecía en aquel hueco mucho más pequeño que la sala que contemplaron la vez anterior.
- Señor, recibo la señal de la primera M.A.L.P pero sigo sin poder hacerme con su control.- aseguró el sargento.- Esta no parece la misma sala a la que cruzó el coronel O'Neill.- El general tomó el micrófono para poder hablar al otro lado del Stargate.
- SG-1, aquí Hammond, ¿pueden oírme?.- nada se escuchó al otro lado, salvo el sonido de estática de la radio. El general miró de nuevo al sargento.- Dígame que estamos emitiendo algo, sargento Davis.
- Sí, señor. Emitimos, pero quizás la señal no pueda salir de esa cueva general.
- Señor, pido permiso para llevar a mi equipo al otro lado.- dijo el mayor Coburn.
- Permiso denegado, mayor.- el hombre le miró con sorpresa.- Ese lugar no parece el que el SG-1 visitó. Es como si la sala hubiera desaparecido. Primero averiguaremos más cosas de ese lugar con las lecturas que la sonda nos envíe. Sargento...
- ¿Señor? - dijo este esperando órdenes.
- Mantenga el Stargate abierto los treinta y ocho minutos máximos. Avise al teniente Simmons inmediatamente. Quiero que realice personalmente todas las pruebas posibles con la sonda que acabamos de enviar.
- Sí, señor.- dijo el sargento tomando el teléfono de la sala, al lado suyo.
- Mayor, mantenga a su equipo alerta. En cuanto tenga los resultado de esas pruebas se decidirá si el SG-2 realizará o no la misión.
- A la orden.- el mayor salió de la sala de control mientras el sargento conseguía comunicar con el teniente a través del teléfono de la sala. El general miró de nuevo hacia las imágenes en directo que la sonda les enviaba. Aquella no era la misma visión que hacía horas había presenciado con el equipo del coronel O'Neill. Algo muy grave había pasado y sólo esperaba en esos momentos, que el SG-1 hubiera logrado salir con vida del peligro al que se hubieran enfrentado, fuera cual hubiera sido.

* * * * * * * * * * * *


       Eran gentes extrañas. Y desde luego no parecían ser ni de aquel lugar, ni de más allá de las montañas pardas. Ahora le apuntaban con aquellos extraños objetos que portaban en sus manos. No usaban varas para defenderse, ni tampoco portaban túnicas. Por un momento se sintió intimidado ante aquellos extranjeros, por lo que optó por apuntarles con su vara de fresno como su maestro le había enseñado. ¿Y si aquello era una prueba que su maestro le había impuesto sin aviso? Si era así, estaba preparado para superar su nivel y ascender a la jerarquía superior, aunque sabía que todavía debía aprender mucho más.
Mientras el joven aprendiz y futuro maestro les apuntaba con su vara, O'Neill inquieto miró a Jackson al ver que daba un paso adelante bajando el arma para tratar de calmar la situación.
- Tranquilo, no vamos a hacerte daño.- el joven, vestido con una túnica azul y expresión de sorpresa y curiosidad a la vez, sonrío.
- Lo sé. Mi poder es mucho más fuerte.
- ¿Tu... poder? - preguntó O'Neill de reojo mirando la vara con la que el joven les apuntaba mientras mantenía la otra mano alzada a la misma altura que su extraña y supuesta poderosa arma. Jack bajó la zat y Carter le imitó.
- No sois de estos lugares, y tampoco os reconozco.
- No somos de por aquí.- le informó la mayor.
- Baja el palo, hijo.- dijo el coronel esperando que este le hiciera caso. El joven le miró pero no obedeció su recomendación.
- Esto no es ningún "palo".- le respondió con tono enfadado.
- Pues baja el bastón.- le replicó.
- ¿Acaso veis en mí a un anciano? - Jackson miró a Jack con expresión de que tratara de no volver a hablarle, pero éste no perdía de vista al joven.
- Muleta... porra... ¡estaca!.- dijo el coronel sonriente.- Baja la madera. Sólo queremos hablar.
- Ahm... eso es verdad. No es necesario que uses tu... vara. Somos pacíficos.- le dijo Jackson. El joven pareció desconfiar de sus palabras.- Sé que nos ves como extraños, pero te aseguro que nuestra intención no es mala. Somos viajeros y necesitamos... ayuda. Nuestro... nuestro amigo está herido.- dijo señalando a Teal'c que detrás de sus compañeros casi había pasado desapercibido para el joven. No fue hasta que Daniel lo nombró, cuando éste se percató de que él era diferente a los otros tres, pues poseía en su frente la señal.
- Él es un siervo.- dijo señalando a Teal'c con la vara.
- No, no lo es. Él es nuestro amigo. Y no sirve a nadie.- le corrigió el coronel.
- Así es.- dijo Teal'c agachando la cabeza en señal de afirmación.
- ¿Qué buscáis en este lugar? - preguntó con curiosidad sin apartar la vara.
- Ya te lo hemos dicho. Buscamos ayuda. Para nuestro amigo.- aseguró Carter.
- No somos enemigos de tu pueblo, somos amigos.- dijo Jackson.- Conocemos... a Thor.- dijo recordando la inscripción del palacio con la letra Asgard. El joven les miró ahora confuso.
- ¿Thor? - preguntó con interés.
- Sí, ¿le conoces? - preguntó O'Neill al ver que el joven dudaba.
- Claro... es un Aesir (23). Como Freyr.(24)
- También le conocemos.- apuntó el coronel al escucharle nombrar a otro de los Asgard que ellos mismos habían podido ver en alguna ocasión.
- Conocéis a Freyr... pero no sois Elfos.- Jackson y O'Neill se miraron.
- Ahm... no. No lo somos.- le respondió Jackson.
- Cierto. ¿Eso es malo? - preguntó con rapidez O'Neill. El joven volvió a quedarse pensativo. No estaba muy seguro de que aquellas personas estuvieran diciendo o no la verdad. Le hablaban de dioses amigos que un día vinieron a socorrer a su pueblo ayudando a sus antiguos dioses.
- Si no sois de aquí, y tampoco de Alfheim (25)...- dijo con desconfianza.- ¿De dónde venís?
- Es una historia muy larga.- aseguró casi en un suspiro el coronel.- Nos gustaría que nos llevaras ante tu líder... o tu jefe.- aseguró cansado de no llegar a ninguna parte con él.
- Maestro.- le corrigió Jackson.- Deseamos conocer a tu maestro.- El joven bajó la vara ante las palabras de Daniel.- Venimos desde muy lejos sólo para conocerle.
- Sois viajeros muy extraños.- comentó.- Vuestras ropas me confunden pero habláis con conocimiento de mi pueblo.- O'Neill se miró así mismo.
- Te aseguro que esta ropa está de moda de donde venimos.- comentó Jack.
- Mi nombre es Daniel, él es el coronel O'Neill.- dijo el arqueólogo presentándole.
- Jack.- corroboró el coronel sonriente.
- Él... es Teal'c.- El Jaffa agachó la cabeza en señal de saludo.- Y ella es la mayor Carter.
- Puedes llamarme Sam si lo deseas.- dijo ella.
- Me llaman Nigel(26) .- dijo él.- Y soy un bardo.
- O sea, que eres un aspirante a druida.- dijo Jackson sonriente.
- Así es. Fui vate(27) antes que bardo y comencé como todos, siendo amdaurs(28).
- ¿Crees posible que nos lleves ante tu maestro druida? Necesitamos poder avisarle de algo muy importante.
- Myrddin(29) regresó hace un rato de Tintagel(30).
- ¿Está muy lejos de aquí... Tintagel?.- preguntó Carter.
- Al otro lado del río Boyne(31). Pero Myrddin estará ya en el Cor(32).
- Muy bien Nigel. Llévanos ante él. Traemos noticias del palacio que hay al otro lado de la pradera. El que está hundido bajo la arena.- le explicó Jackson para que el joven confiara en ellos.
- ¿De la fortaleza de Annoeth(33)?.- preguntó con sobresalto.- Ese lugar es prohibido.
- Es importante que hablemos a tu maestro... druida de ese lugar.- le dijo O'Neill.- Debemos hacerlo rápido, tu pueblo puede estar en peligro.- el joven le miró con expresión de pavor en su rostro.
- Annoeth es un lugar sellado. Su morador, Mannanan(34), permanece encerrado desde hace mucho tiempo. Logramos confinarlo allí.- Jackson miró a O'Neill.
- Me temo Nigel… que Mannanan está ahora suelto. Nosotros...
- Le vimos huir de la fortaleza.- le interrumpió O'Neill.- La entrada está abierta y el tipo escapó.- Daniel miró a Jack al ver que con aquella explicación no le contaba al joven toda la verdad.
- Entonces Myrddin debe saberlo cuanto antes. Tintagel y sus gentes están en peligro de nuevo. Debéis seguidme.- dijo señalando el camino entre los árboles con su vara. Jack miró sonriente a Daniel y avanzó tras el joven que echó a andar. Jackson no comentó nada más al respecto y le siguió. Carter y Teal'c avanzaron tras el grupo. El joven andaba ligero por entre los árboles de aquel bosque. Su gran mayoría eran robles altos y frondosos que daban antigüedad a aquella zona. El sol de aquel planeta casi se había ocultado. Tras avanzar por un sendero ondulante durante varios largos minutos pudieron ver como el bosque comenzaba a desaparecer habiendo menor cantidad de árboles y muchos más espacios abiertos. Tras dejar el bosque atrás y entrar en una gigantesca explanada Nigel les señaló una edificación en piedra no muy lejos. Las rocas estaban repartidas por la zona en forma de círculo. Había algunas de ellas que eran colocadas horizontalmente sobre otras verticales a modo de puertas. La estructura era enorme pero no poseía un techo para protegerla. Eran simples y grandes rocas que se hundían en la tierra.
- ¿Aquello es el Cor?.- preguntó Jackson al ver tan increíble construcción. El joven afirmó.
- Myrddin estará en el templo.- dijo Nigel sin dejar de andar hacia la zona.
- ¿No os recuerda a algo?.- preguntó Carter pensativa y casi en un susurro.
- Es como... Stonehenge (35) pero a lo grande.- corroboró Jackson pasando por debajo de uno de los arcos formados por tres gigantescas piedras. Tras el gran círculo había pequeñas estructuras también en piedras que se repartían por todo el interior del mismo. El centro poseía un nuevo círculo concéntrico de piedras que no poseía techo. Nigel se encaminó con paso apresurado hacia allí. La presencia de los viajeros hizo que otros estudiantes salieran de sus pequeños cobijos. Vestían todos con túnicas rojas, amarillas o azules. O'Neill levantó la mano sonriente a modo de saludo al verlos. La noche caía poco a poco y el lugar estaba iluminado por antorchas repartidas uniformemente. Un anciano de túnica blanca salió del grupo de rocas del centro al escuchar el alboroto que produjo la presencia de los visitantes. Con barba gris y un enorme báculo en las manos de madera les miró con una expresión de solemnidad. Se detuvieron ante él.
- Maestro... estos viajeros le buscan.- dijo el joven. El anciano miró a los cuatro visitantes uno por uno. Fijó su mirada en Teal'c con expresión de desconfianza.
- ¿Qué trae a tres humanos y un siervo a este lugar? - preguntó con voz ronca.
- Ahm... somos viajeros. Nuestro amigo rechazó ser un siervo y se unió a nosotros para luchar contra sus opresores.- comenzó a decir Jackson tratando de explicarse.- Venimos a avisaros que su gente está en peligro. Hemos venido a ayudarles y también a pedirles su ayuda. Nuestro amigo tiene graves quemaduras en las manos y...
- ¿Ayudarnos?.- preguntó el anciano interrumpiéndole.
- Maestro Myrddin. El temido Mannanan ha escapado de Annoeth.- el anciano miró a su aprendiz con asombro ante sus palabras. Después miró a los viajeros. Jackson se quedó pensativo y miró a Jack tras unos segundos. O'Neill comprendió, por la mirada del anciano, que éste sospechaba que algo tenían que ver con la huída del goa'uld.
- Ustedes no son de Tintagel.- el SG-1 se miraron unos a los otros.- Sólo hay dos formas de llegar aquí: por el cielo.- dijo señalando hacia arriba.- o por el Círculo Estelar.- hizo silencio esperando una respuesta.
- Me... me temo que llegamos aquí por el segundo.- le confirmó Daniel.
- Si eso es cierto, tuvieron que salir de Annoeth descifrando el muro de Alfar.
- Así hicimos.- le confirmo.
- Bueno, en realidad lo hizo él.- dijo Jack sonriente señalando a Daniel. El anciano suspiró.
- Esto es algo que Freyr nos auguró un día.
- ¿Lo hizo?.- preguntó Carter con curiosidad.
- Es una larga historia.- advirtió el anciano.- Pasad al recinto. Me explicarán lo ocurrido y yo les explicaré esa larga historia.- Jackson afirmó con la cabeza y el grupo entró a lo que Nigel había definido como templo del Cor. El lugar era un santuario de piedra de forma circular y sin techo. En uno de los extremos había un altar y el lugar estaba salpicado por pequeñas piedra incrustadas en el suelo. Estas estaban inscritas con símbolos de tipo Ogham. El anciano tomó asiento en una de ellas y señaló hacia otra de las pequeñas piedras, indicándoles así que tomaran asiento. O'Neill fue el primero en sentarse a la izquierda del anciano y sus compañeros hicieron lo mismo.- Nigel.- dijo entonces dirigiéndose al joven aprendiz.- prepara un bálsamo de ilex (36).- el muchacho afirmó con la cabeza y luego salió del recinto. El anciano respiró con fuerza mientras sujetaba su báculo con ambas manos y miraba a los recién llegados.- Así pues, aseguran haber llegado a través del Círculo.
- Así es.- afirmó Teal'c.
- Y supongo que no me equivoco al decir, que al salir de Annoeth, Mannanan salió también.
- Tratamos de volver a cerrar la fortaleza pero... no lo conseguimos.- le confirmó de nuevo Jackson.
- Salimos vivos de allí de milagro.- aseguró O'Neill.- En realidad, no pensamos que hubiera gente al otro lado de aquellos muros.
- Mannanan lleva siglos bajo Annoeth. El lugar fue construido por él mismo. La historia cuenta que fue traicionado, perdiendo lo que más quería, a través del Círculo. Después esclavizó a muchas personas para hacerse poderoso hasta que un día Freyr nos ayudó por medio de Albrüna. Esto hizo que quedara sellado en Annoeth hasta ahora.
- ¿Albrüna? - preguntó Jackson pensativo.- Eso es... mandrágora.
- Y también el "secreto elfo".- dijo el anciano afirmando con la cabeza.
- ¿Y qué secreto es? - preguntó O'Neill.
- Si lo supiera tendría el poder de los Alfar. Yo sólo soy un druida. Un sacerdote de mi pueblo, Tintagel, que venera a aquellos que un día nos dieron sólo parte de sus conocimientos tras usar su poder contra Mannanan.
- Vale... escuche.- comenzó a decir O'Neill.- Nosotros conocemos a Freyr. Es un gran tipo y estoy seguro de que se alegrará de vernos. Podremos interceder por ustedes hablando con él y estoy seguro de que volverá a poner a ese "Manna... narama", o... como sea, en su sitio.
- Y además Freyr podrá ayudarnos a volver a casa.- concluyó Carter al recordar las potentes naves que los Asgard utilizaban para surcar la Galaxia.
- Tras ayudarnos, Freyr plantó El Bile en Alfheim dejando allí a una parte de su pueblo.
- ¿Qué es Bile?.- preguntó Carter con curiosidad.
- Es el Árbol Sagrado.- le contestó el anciano.
- ¿Y Freyr no se quedó con ellos? ¿Con su pueblo?.- preguntó Teal'c.
- Freyr surcó el cielo con su carro Skidbladnir y regresó junto a Thor para continuar la lucha.
- ¿Pero hay, o no hay Asgard en este sitio?.- preguntó O'Neill a Jackson confuso.
- Me parece que no.- dijo Jackson pensativo.- Bien, entonces Freyr vino a este planeta a ayudar a su pueblo en la lucha contra Mannanan. Usó Albrüna para derrotarle y después fundó un lugar llamado Alfheim plantando un Árbol Sagrado en ese lugar donde ahora residen sus elfos, ¿no?
- Elfos de la luz, así es. Esa es la historia.
- Muy bonita ¿sabe?.- dijo O'Neill. En ese momento el joven Nigel entró de nuevo al recinto portando un cuenco de madera con algo que previamente había machacado dentro.
- El ilex machacado ayudará con el dolor a su amigo.- dijo el anciano señalando el cuenco. Nigel se lo entregó a Carter que lo tomó en sus manos. La joven olió el contenido y arrugó la nariz.
- ¿Usan esto para curar a la gente?.- preguntó O'Neill.
- La Naturaleza nos provee de lo que necesitamos. Los Elfos de Freyr nos enseñaron sólo parte de su ciencia de magia y encantamientos. Los árboles que nos rodean son nuestros maestros.
- Y la corteza de encina calma el dolor de las llagas.- dijo Jackson mirando a O'Neill.
- Así es.- concluyó el anciano.
- ¿Cree que podría llevarnos a ese lugar... Alfheim?.- preguntó Carter.
- Me temo que no. Ese no es mi camino. Debo reunir a mis pupilos e ir a Tintagel para poner sobre aviso a su gente.
- Entonces seremos nosotros los que debamos ir a avisarlos que Mannanan está libre. Trataremos de que usen ese "secreto elfo" ... o Albrüna de nuevo contra él.
- Deberán caminar hacia el norte. Sabrán que están en el buen camino cuando los Elder les den la bienvenida.- dijo el anciano levantándose de su roca apoyándose en su báculo de fresno. El joven Nigel se acercó a él para ayudarle y luego ambos salieron del templo de piedra.
- Oh mierda... ¿Elder? - preguntó O'Neill que comenzaba a tener un fuerte dolor de cabeza por toda aquella información.
- Supongo que se referirá a un bosque de Saúcos. Se dice que era un árbol élfico.
- ¿Sabes? Comienzan a caerme mal. Y eso que se supone que son amigos del simpático gris y bajito pero "gran" Freyr.- dijo con fastidio. Pensó un segundo lo que debían hacer llegados a ese punto. Descansarían unas horas para después partir hacia el norte. Jack guardaba la esperanza de que ese "secreto elfo" fuera algún tipo de arma. Si ésta había logrado encerrar a Mannanan en aquel lugar la usarían contra él de nuevo
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        CAPITULO 10


        Llevaba horas delante del ordenador de la sala de control del Comando Stargate tratando de hacer una recopilación de todos los datos que hasta ahora le había enviado la sonda. El Stargate se había cerrado pasados los treinta y ocho minutos, tras sobrepasar el tiempo estipulado en el que la puerta mantenía el agujero de gusano abierto sin que nada cruzara al otro lado. Desde entonces había estado cotejando la información enviada por la primera sonda que cruzó con el SG-1 y los datos recibidos por la nueva. No podía quitarse de la cabeza que la mayor Carter estaba al otro lado de la Galaxia quizás en peligro, y que él debía de resolver el misterio de aquel extraño suceso. El teniente Simmons trabajaba a marchas forzadas tratando de averiguar por qué el escenario que el SG-1 había visitado en un principio ahora tenía una forma tan diferente. Había sido destinado al Comando Stargate dos años después de la primera misión a Abydos y llevaba allí casi tres años. Durante ese tiempo había tenido que trabajar codo con codo con la mayor Carter, muchas veces. Cuando él llegó al Comando Stargate la mayor todavía ostentaba el cargo de capitán y un año después fue ascendida. Casi había acabado su informe cuando el general Hammond entró en la sala, seguido del mayor Coburn y ambos se acercaron a él. El sargento Davis por su parte cotejaba datos tras ellos.
- ¿Qué ha averiguado, teniente?.- le preguntó.
- General, he realizado varios escaneos de diferentes tipos. En una de las pruebas realizadas he descubierto que la primera sonda está al otro lado del hueco en donde ahora se encuentra la segunda.
- ¿Y de dónde ha salido ese muro? El lugar al que el SG-1 cruzó era una habitación más amplia y con un sarcófago.
- Y ahí siguen, general. Solo que cubiertos. Creo que la sonda del SG-1 ha sido enterrada bajo toneladas de arena, por eso está inmovilizada.
- ¿Intenta decirnos teniente, que la sala a la cual cruzó el SG-1 está ahora sepultada bajo la arena? - le preguntó el mayor.
- Sí señor, posiblemente toneladas de ella.
- ¿Y el hueco por el que ahora se mueve la segunda sonda? - le preguntó de nuevo el general.
- Si la habitación quedó completamente cubierta por la arena, señor, al abrir nosotros el Stargate; el vórtice ha creado ese hueco haciendo desaparecer su contenido y cristalizando la superficie que tocó. Por eso parece que las paredes están hechas de vidrio.
- ¿Y el SG-1? - le preguntó de nuevo.
- He tratado de ampliar la señal de la sonda general. Pero el lugar debe estar demasiado profundo bajo la arena lo que nos impide esa comunicación.
- ¿Es posible que el equipo de O'Neill haya quedado sepultado, teniente? - el joven miró al mayor con preocupación ante lo que le acaba de preguntar.
- Es posible señor, pero he estado repasando las imágenes emitidas por la M.A.L.P que llevaron con ellos y...- puso la imagen para que el general pudiera verla en el monitor. Orientó la imagen hacia uno de los costados de la enorme sala con el sarcófago en medio. Le señaló a ambos un hueco en el muro.
- Eso es una salida.- dijo el general al verla.
- Así es señor. Una salida de esa sala. Quizás tuvieron tiempo de utilizarla, antes de que toda la cámara se llenara de arena.
- ¿Hay alguna forma de saber si quedaron sepultados? - preguntó el mayor.
- No, señor. Si las pruebas me corroboraron que la primera sonda quedó enterrada, es gracias a que no quedó demasiado lejos de la pared del muro. He escaneado toda la zona posible y no he encontrado ningún cuerpo enterrado. No puedo saber qué hay más allá.
- ¿Es viable la posibilidad de enviar al SG-2 a excavar en la zona? - preguntó el general mirando la imagen de la sala tal y como estaba al principio de ser enterrada.
- Bueno señor. Es posible llevando el material adecuado para tratar de abrirse paso pero... la sala contiene una cantidad fija de oxígeno, se encuentra sellada, por lo que al mandar un equipo el aire acabaría agotándose. La sala está sellada por lo que no hay forma de respirar si éste se acaba, y hay que recordar que ese Stargate tienen el DHD averiado, general.
- Podemos llevarnos un reactor de naqahdah para hacer funcionar el Stargate.
- Me temo mayor, que estamos ante una situación parecida al rescate del coronel O'Neill del planeta Edora. Nuestro Stargate sólo podrá ser abierto una vez y mantenerse encendido durante treinta y ocho minutos. El equipo debería trabajar a marchas forzadas para abrirse paso y sólo podrá salir de ese lugar por el agujero que abran. Pasado el tiempo máximo de apertura de la puerta, el Stargate se cerrará y abrirlo en un lugar tan reducido supondría la muerte si llegara a tocar a alguien. Bien teniente...- dijo el general pensativo.- Necesito datos concretos sobre lo necesario para plantear esa misión. He de saber qué posibilidades tiene el SG-2 de lograr abrirse paso allá abajo. El Presidente está esperando esos datos para dar luz verde a la misión si el riesgo es aceptable. Si no es así, habrá que buscar otras alternativas.
- Sí general.- respondió el teniente.
- Sargento Davis.- el hombre se acercó al general para recibir sus órdenes mientras el teniente salía de la sala a toda prisa.- Vamos a enviarle un mensaje a nuestros aliados. Esperemos que puedan echarnos una mano con su infraestructura espacial.
- Ahora mismo, señor.- dijo el sargento tomando asiento. El teniente Simmons se giró para volver al trabajo con los cálculos necesarios que el general le acababa de pedir. En aquel momento supo que el general confiaba plenamente en él para rescatar al SG-1 y no podía fallarle. Sabía lo que debía hacer, sólo debía plantear cómo hacerlo. No permitiría que la mayor Carter y su equipo, si existía alguna posibilidad de rescatarles, permanecieran en aquel lugar para siempre. El SG-1 había dado su vida en más de una ocasión para salvarles, ahora le tocaba a él compensar esa dedicación. Los traería de vuelta, a como diera lugar.

* * * * * * * * * * * *


       El lugar había cambiado bastante desde que antaño él mismo recorriera la zona. Hacía ya tanto que estaba en aquel oscuro y lúgubre lugar que casi había olvidado respirar aire puro. Tras alejarse de los humanos tan rápido como pudo abandonándolos a su suerte, caminó hacia el Este tratando de localizar el lugar que un día fue suyo y dónde sus habitantes llegaron a venerarle. Cuando creyó alcanzar el lugar en lo alto de una colina, vio que los árboles habían hecho desaparecer la aldea de sus siervos y que sólo algunas piedras permanecían en pie bajo mantos verdes de musgo. No podía creer que aquel lugar hubiera cambiado tanto. Las gentes que él conocía y que le habían servido ya no estaban allí, y tampoco sus casas. Se sentó unos segundos en una de aquellas legendarias rocas para tratar de pensar con claridad lo que debía hacer. Regresar al palacio no le serviría de nada. El Stargate estaba ahora enterrado, junto al sarcófago que tantas veces le había devuelto a la vida. Tampoco había allí ninguna arma que pudiera servirle. Debía encontrar a las gentes que habitaran aquel planeta para tratar de someterlas antes de que los humanos de Tauri se lo impidieran. Una vez sometidas, se convertiría en su dios y le ayudarían a acabar con los Tauri, consiguiendo de nuevo su pectoral, y después los usaría para sus propósitos. Lograría un nuevo ejército de Jaffas a sus órdenes, crearía una nueva flota y se lanzaría a la conquista de nuevo, como antaño hiciera siendo el más temido entre los Señores del Sistema. Acabaría con todos aquellos que se pusieran en su camino. Quizás se aliara con alguno para después traicionarlo. La noche había caído ya, miró hacia los árboles que ahora ocultaban la que un día fue una próspera comunidad de siervos y se percató entonces de varias marcas que no reconocía en una de las cortezas. Se levantó entonces para poder mirarlas de cerca. No eran marcas recientes y tampoco era posible que un animal las hubiera hecho. Eso demostraba que en aquel lugar seguía existiendo algún núcleo de humanos. Se alejó unos metros para alcanzar el borde de la colina y poder mirar al otro lado. A lo lejos, en la oscuridad de aquella noche en la que el satélite del planeta iluminaba el lugar, distinguió a lo lejos lo que parecía una población iluminada por medio quizás, de fogatas. El lugar parecía grande y casi podía distinguir el muro que rodeaba la zona. Ese era ahora su objetivo. Se ajustó el brazalete y sonrió. Usaría el poder que aún le quedaba para someterlos y después... se vengaría.

* * * * * * * * * * * *


       El SG-1 tardó un par de horas tras la conversación con Myrddin en ponerse en camino hacia el norte, como el druida les había dicho. La mayor Carter usó el ungüento que Nigel le había entregado para que Teal'c se sintiera mejor. Al descubrirle las heridas para usarlo, vio que aquello no parecía que mejorara. Esperó pues que al usar el remedio natural, por lo menos el Jaffa sintiera menos dolor del que seguro en esos momentos sentía.
Aunque la noche ya había caído, el descanso fue mínimo. Tras llenar todas las cantimploras de agua para el camino, el equipo del coronel O'Neill se puso en marcha. No les habían especificado la distancia que les separaba del bosque que el druida había llamado Elder, por lo que en un principio el coronel pensó que quizás Teal'c debería permanecer en aquel lugar mientras ellos emprendían el camino. Dado que estaba herido y el Jaffa no parecía quejarse de ello, tomó la decisión de no abandonarlo allí puesto que sabía que si era atacado, no podría defenderse de ninguna forma.
Tras cruzar el bosque que ocultaba el Cor donde los alumnos y el druida aprendían las costumbres de su pueblo, una llanura de alta hierba verde les esperaba. Tras cruzarla, alcanzaron una zona de matorral y de árboles de ribera y enseguida alcanzaron un río. Fue allí dónde el coronel decidió hacer una primera parada, tras casi dos horas de caminata a la luz del satélite del planeta. Carter sacó su brújula para comprobar que continuaban en la dirección correcta mientras Jackson ayudaba a Teal'c a beber agua. O'Neill se acercó a la mayor.
- ¿Seguimos en el camino correcto, Carter? - la preguntó.
- Sí, señor. Los polos de este planeta están invertidos con respecto a la Tierra. Hemos de ir pues hacia el Sur que marca nuestra brújula.- O'Neill se giró entonces y miró hacia Jackson y Teal'c.
- Esperemos que esos tipos sean sociables.- comentó.- Y que puedan de nuevo usar lo que usaran entonces para atrapar a Amón.
- Señor, si con esa tal Albrüna lo hicieron una vez, quizás puedan hacerlo de nuevo. Sabe que los Asgard poseen tecnología muy superior a los Goa'uld. El pueblo de Cimmeria confía en ellos.
- Y yo también Carter. Nos han sacado de apuros en más de una ocasión. El problema es que según ese anciano, Freyr no está aquí, así que no tengo muy claro con qué raza nos vamos a encontrar.
- Elfos, señor.
- Sí ya. Tipos bajitos, con gorros puntiagudos y largas barbas.- Carter sonrió ante la descripción que el coronel acaba de hacer de los gnomos y que nada tenía que ver con la idea que ella tenía sobre éstos. O'Neill la miró al ver que sonreía.- Bueno, por lo menos espero que así sean. Quizás no sean tan amigables como los Asgard.
- O quizás sean como los Asgard que luchan contra los Goa'uld y han sido nuestros aliados casi desde el principio.
- ¿Cree que esa... Albrüna sea un arma? - la pregunto.
- Bueno, es lo que dijo el druida que usaron para encerrarle en ese palacio. Yo espero que sea algo más que mandrágora, como dijo Daniel. Dado que es un secreto elfo... parece ser importante.
- Ya...- dijo O'Neill nada convencido.
- Igual que creo que la Skidbladnir que Freyr usó como carro, es en realidad una nave Asgard igual que la Biliskner de Thor.- Sam miró al coronel que veía como Jackson comprobaba que las heridas de Teal'c evolucionaran.- Está preocupado por él ¿verdad? - le preguntó. Jack la miró.
- Sí.- respondió escuetamente.
- Estoy segura de que su larva hace todo lo posible por ayudarle.
- Eso espero, porque si no yo mismo la arrancaré el cuello.- En ese momento Jackson y Teal'c se acercaron de nuevo a ellos.- ¿Estamos listos? - preguntó mirando a Teal'c. Este afirmó con la cabeza. El Jaffa sentía un gran dolor en sus manos pero trató de no preocupar a sus compañeros.
- Quizás debamos parar para que Teal'c pueda realizar su meditación y ayudar a su larva a curarle.
- No Daniel Jackson.- dijo con rotundidad.- Debemos avanzar y localizar Alfheim cuanto antes.
- Sólo avanzaremos si me aseguras que puedes continuar, amigo.
- Puedo hacerlo O'Neill.- dijo.
- Muy bien.
- Debemos pasar al otro lado del río, señor.- dijo Sam consultando su brújula de nuevo.- Aquel es el camino.- dijo señalando hacia la zona de árboles de la otra ribera del río. Sin ninguna demora más, se pusieron en marcha de nuevo. Tras buscar el mejor sitio por donde vadear aquel río poco profundo, alcanzaron la ribera de matorrales y siguieron avanzando. Tras subir una pequeña colina, al otro lado les esperaba una gran estepa. Tardaron casi una hora en sobrepasarla y cuando subieron una pequeña hondonada alcanzando así su final, vieron a lo lejos lo que parecía un espeso bosque. Desde donde se encontraban ahora, justo en lo alto de la hondonada, podían ver la espesura de este. Había comenzado a amanecer y la luz del único sol de aquel planeta comenzaba a inundarlo todo.
- Oye Daniel, ¿tú crees que aquello de allí son los Elder? - le preguntó el coronel.
- Sí. Creo que distingo desde aquí una primera línea de Saúco y detrás parece haber sauces, robles y avellanos.
- Entonces aquel espeso bosque debe ser Alfheim.- casi sentenció Teal'c.
- Nos adentraremos en él tratando de seguir hacia el norte.- Sin decir nada más el coronel comenzó a bajar la hondonada en dirección a la zona boscosa seguido de su equipo. No tardaron más de veinte minutos en hallarse rodeados de altos y viejos árboles que casi no permitían la entrada de luz solar al lugar. Aquel sitio desprendía un olor a madera antigua, a árboles quizás milenarios, tan altos que a muchos no se podía alcanzar a ver sus copas. La humedad era considerable en aquella zona y los musgos caían de algunos de ellos, colgándose de sus ramas o de sus troncos. Enormes hongos salían también de varios árboles. Los pájaros podían escucharse en la zona como si fueran los únicos dueños de aquel lugar. Avanzaron en silencio y en fila siguiendo al coronel que abría el paso siguiendo la dirección que Carter le indicaba desde atrás.
- Señor, debemos corregir el rumbo quince grados para no desviarnos.- dijo la mayor viendo como el coronel obedecía sus indicaciones al momento.
- Este lugar es impresionante.- comentó Jackson.
- Es un bosque Daniel. No sé que le ves de particular. Huele a... madera.- comentó el coronel.
- Aparte de que quizás tenga más de mil años, es posible que sea un replica de cómo fueron en la Tierra antes de que los humanos aparecieran en ella.
- Lo que pasa es que tú ves cosas antiguas allá dónde pones los ojos.- O'Neill giró la cabeza para mirarle y vio que el arqueólogo le miraba pensativo.- A mi no me mires. Soy más joven de lo que aparentan mis canas.- Al girar la cabeza de nuevo se detuvo en seco. La punta de una flecha le apuntaba en ese momento a la cara. Sus compañeros tras él, se detuvieron llevando sus manos hacia las armas que portaban, pero ninguno alcanzó a tomarla antes de ser rodeados y apuntados con más flechas. El SG-1 al completo se quedó inmóvil ante la amenaza. Estaban cercados por un grupo de unos seis hombres que casi ocultaban sus rostros tras arcos de madera enormes y flexibles y flechas peligrosamente puntiagudas. O'Neill apoyó la lanzadera de Teal'c, que él llevaba, sobre un árbol y levantó las manos con cuidado. Esperaba que aquellas gentes entendieran aquel símbolo universal. Teal'c, Jackson y Carter hicieron lo mismo. A pesar de su gesto, ninguno de aquellos hombres bajó su arma.
- Hola .- saludó Jackson esperando recibir una respuesta por lo menos amigable. Ninguno de ellos parecía dispuesto a hablar. Altos, de melenas rubias o castañas, ojos claros y vestidos con trajes que no desentonaban con el color que les rodeaba, mantuvieron con sus arcos la amenaza sobre ellos.
- Creo que son Elfos, señor.- dijo la mayor mirando hacia el que apuntaba a la cara de O'Neill con su arco y viendo que sus orejas no tenían forma humana, siendo puntiagudas en su extremo superior.
- No me diga, Carter.- El joven que apuntaba a Jack no parecía tener más de veinticinco años. Enfilaba al coronel sin quitarle la vista de encima y dispuesto a dispararle al menor movimiento que fuera extraño para él.- Ya veo que nada de gorros puntiagudos y largas barbas ¿verdad? - su comentario tampoco hizo que ninguno de ellos hablara. Su agresor mantuvo el arco y la flecha apuntando hacia él sin que su pulso temblara.- ¿Daniel? - dijo O'Neill esperando que él fuera capaz de lograrlo.
- Vale.- asintió Jackson sin mover un músculo y viendo como la punta de la flecha del que le apuntaba, estaba cerca de su frente.- Escuchen, somos amigos. Mi nombre es Daniel... Jackson. Hemos venido hasta aquí porque necesitamos su ayuda.- Al callar, el silencio se apoderó del bosque de nuevo. No parecía que ninguno de aquellos seres estuviera dispuesto a comunicarse.
- Si quisiéramos hacerles daño... hubiéramos usado nuestras armas en vez de levantar las manos.- comentó O'Neill.
- Myrddin nos envía. Él confió en nosotros.- trató de convencerles Daniel.
- ¿Y por qué debo de confiar yo también? - preguntó el joven que apuntaba a O'Neill sin perderle de vista. Su voz sonaba suave y pausada.
- Por fin. Empezaba a creer que eran mudos.- comentó el coronel. El joven movió la cabeza tensando más su arco.- Escuche, ya le hemos dicho que no venimos a hacerles daño. Hemos bajado las armas.
- ¿Aún cree que hubieran podido utilizarlas? - le preguntó esbozando una leve sonrisa.
- Bueno... por lo menos lo hubiéramos intentado.- aseguró Jack.
- Hubiera atravesado su cabeza con una de mis flechas en plena oscuridad. Hacen demasiado ruido y ni siquiera escucharon nuestros pasos.
- Es verdad.- dijo Jackson dándole la razón.- Son realmente sigilosos. No los escuchamos acercarse. No tuvimos ninguna intención de usar nuestras armas, ni ahora ni antes. Hemos venido buscando su ayuda.
- Eso ya lo ha dicho, Daniel, hijo de Jackson. ¿Y por qué confió Myrddin en un grupo que lleva con ellos a un Jaffa? - dijo a la vez que hacía un gesto con la vista hacia Teal'c. Jackson se quedó pensativo ante la forma en cómo le había nombrado.
- Porque... Teal'c es un Jaffa rebelde que renegó del que decía ser su dios para luchar contra ellos.- le informó Carter.- Además, está herido. Tampoco él puede hacerles daño.
- Venimos de muy lejos. Es una historia muy larga que nos gustaría contarles de una forma más... civilizada.- dijo el coronel mirando sus manos aún alzadas en las que comenzaba a sentir un hormigueo.
- ¿Y quién va a contarla? - preguntó el joven elfo de nuevo sin dejar de apuntarle.
- Podría hacerlo yo, pero soy malo relatando historias.- comentó O'Neill.- Pero Daniel, estoy seguro que lo hará encantado.- a la vez que decía eso trató de bajar las manos pero el elfo no le dio tregua volviendo a estirar su arco, lo que hizo que Jack no dudara en levantarlas de nuevo las manos. Miró entonces al elfo sonriente.- Daniel, sé breve ¿quieres?
- Bueno... venimos de la Tierra. Usamos el Stargate para llegar aquí. Al hacerlo quedamos atrapados en Annoeth. Escapamos de allí descifrando el muro de Alfar. Al hacerlo escapó también su antiguo morador, no pudimos impedirlo... aunque lo intentamos.- dijo tratando de excusarse.- Conocimos a Nigel que nos presentó a Myrddin, que nos habló de ustedes y de este lugar. El pueblo de Tintagel está ahora en peligro y necesitamos que usen de nuevo el "Albrüna" para encerrar a Mannanan de nuevo.
- ¿Dicen pues que el Goa'uld encerrado en la fortaleza de Annoeth ha escapado? - preguntó de nuevo el elfo sin bajar la guardia y con gesto de preocupación ante lo que Jackson acababa de contar.
- Así es. Por eso estamos aquí. Ahora pueden creernos y bajar los arcos, o pueden no creernos y comenzar a disparar... sus flechas. Lo cual no se lo recomiendo porque estamos aquí para ayudarles y si nos liquidan... está claro que no podremos ayudarles.- el joven se quedó pensativo sin decir nada. O'Neill le miró y movió las manos saludando con los dedos y esperando así que les permitiera bajar a todos los brazos. El elfo bajó entonces el arco y sus cinco compañeros hicieron lo mismo. Por fin el SG-1 bajó los brazos aliviados ante la incómoda postura.
- Ahm... disculpen que hayamos llegado de esta manera. Nuestra intención no era molestarles. Myrddin nos dijo que ustedes podrían ayudar.
- El bosque de Alfheim no es lugar para hombres. Aquí sólo vivimos los Elfos de la Luz.
- Descendientes de Freyr.- corroboró Carter. El joven la miró.
- El bueno de Freyr... tenemos un amigo en común, ¿saben? - les dijo O'Neill sonriente.- Es por ello lógico que ahora seamos amigos nosotros también, ¿no le parece? Y los amigos... se presentan.- el elfo le miró con desconfianza durante unos segundos. Luego miró hacia Jackson.
- Soy Algosel, hijo de Hantruild: guardián de las fronteras de Alfheim. Ellos son mis hermanos.
- ¿Todos? - comentó el coronel girando la cabeza a un lado y otro para ver a sus compañeros. La verdad es que vestidos todos igual sí se parecían los unos a los otros.- Muy bien Algosel... yo soy... Jack, hijo de O'Neill y ella es Samantha, hija de Carter. Y él es Teal'c, hijo de... - se quedó pensativo al no saber la respuesta mientras Jackson también le miraba pensativo ante la forma de presentarse.
- Ronac.- contestó haciendo un gesto de reverencia con la cabeza.
- Y tras las presentaciones... y ahora que conocéis nuestra historia... Necesitamos que uséis esa tal "Albrüna" que Myrddin dijo que era un secreto de los elfos para devolver al Goa'uld a su recinto y ayudar al pueblo de Tintagel.- dijo Jackson rápidamente esperando del elfo una respuesta afirmativa a su petición. De nuevo el joven volvió a quedarse pensativo durante unos segundos. Después miró a uno de sus compañeros y comenzó a hablarle en una lengua distinta a la usada hasta ahora. Uno de los hermanos le contestó y otro aportó su opinión al respecto. Jackson trató de comprender lo que decían sin resultado. La lengua era totalmente desconocida para él. Cuando la conversación entre ellos se detuvo Algosel miró de nuevo al SG-1.
- Cómo guardián de Alfheim he decidido creer por el momento su historia, Jack, hijo de O'Neill. Les llevaremos hasta Albrüna y que su poder se imponga.- dijo a la vez que devolvía la flecha de su arco al carcaj que llevaba a la espalda.
- Estupendo... buena elección.- respondió el coronel sonriente.- Empezamos a entendernos.
- Pero... no podrán portar sus armas.- el coronel le miró ante la propuesta nueva.
- Ahm... ese "pero" no es negociable.- dijo O'Neill decidido.
- Jack...- comenzó a decir el arqueólogo.
- Daniel, no.- sentenció el coronel.
- Confiar en su historia no significa confiar en ustedes. Mis hermanos y yo les acompañaremos al lugar donde ocultamos el secreto elfo sólo si lo hacen sin armas. Esa es la única opción. O la toman...
- Escuche, creo que...- comenzó a decir Jackson. En ese momento con un movimiento tan rápido que no permitió reacción alguna por parte del equipo de la Tierra, Algosel sacó de nuevo una flecha del carcaj de su espalda colocándola con habilidad pasmosa en su arco y apuntando de nuevo al coronel que había sido incapaz de seguir aquel movimiento tan rápido. Sus hermanos también les apuntaron con sus arcos y flechas.
- O lo dejan. Suya es la decisión.- dijo sin apartar la vista de su objetivo y estirando la cuerda de su arma. El coronel se quedó pensativo. Detestaba las situaciones en las que las gentes de lugar conseguían desarmarles de alguna forma. Aquellos tipos eran ágiles, ambidiestros, silenciosos... e incluso arrogantes dadas sus habilidades, y casi estaba convencido de que aquello no era un farol. Las opciones eran pocas y el tiempo... apremiaba
.

CONTINUARÁ...


(23) Aesir es el nombre que recibía una de las razas principales de dioses nórdicos. La otra familia son los Vanir. Los Aesir vivían en el Asgard. Aesir deriva de la antigua palabra Ase, utilizada habitualmente para designar a los dioses.

(24) Es el dios principal de la familia de los Vanir. Representa el sol de verano y las lluvias. En Stargate pertenece junto a Thor, a la raza de los Asgard. Referencias en http://www.stargatesg1-lasextaraza.com.

(25) Alfheim es uno de los nueve mundos junto a Asgard (hogar de los Aesir) y Vanaheim (hogar de los Vanir). Este lugar pertenece a Freyr, siendo la morada de los elfos de la luz.

(26) Nigel es un nombre de tipo celta.

(27) Es la segunda categoría de futuro druida. Los Vate visten con túnica roja.

(28) Es la primera categoría de futuro druida. Los amdaurs visten con túnica amarilla.

(29) Este nombre ha sido escogido por ser de antiguas leyendas céticas siendo considerado antecesor de la figura de Merlín.

(30) Tintagel fue el lugar donde se cree nació Arturo.

(31) Nombre de río que da nombre a la diosa Boanna.

(32) Un Cor era una especie de colegiata. Era el lugar donde los futuros druidas aprendían y vivían junto al maestro.

(33) Es el nombre de una fortaleza que según la leyenda fue construida con huesos humanos cerca de la isla de Gower.

(34) Es la divinidad del mar en la mitología celtoirlandesa, era el encargado de provocar las tempestades y las tormentas. Era un terrible mago y un poderoso guerrero. La leyenda habla que Mannanan fue el rey de la Isla de Mann. Este dios se convertirá después y con el tiempo, en el piloto Barin, que conduce al rey Arturo al legendario reino de Avalón.

(35) El cromlech de Stonehenge (2000 años antes de Cristo) está al sur de Inglaterra, en Salisbury. Era un lugar ritual, ya que se ha encontrado una especie de altar. El mito dice que se construyó en la época arturiana por Merlín. Cromlech es una palabra de origen bretón (crom=curva y lech=piedra) con la que se denominan unos monumentos megalíticos formados con menhires dispuestos en círculos por lo que son también denominados "círculos de piedras".

(36) Encina.