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UnderGround
Escrito
por: Amaunet / Retoques por: Marita
Comentarios
en: lasextaraza@hotmail.com
CAPITULO
5
Alcanzar
el final de aquel corredor y comenzar a subir la treintena de escalones
no les supuso demasiado esfuerzo. Una vez alcanzaron el final de la escalinata,
un nuevo corredor se abrió paso en aquel nivel superior por el
que ahora caminaban.
Daniel había podido comprobar que en aquella rampa ascendente de
escalones, y reflejado en forma de pintura sobre la pared, había
sido descrita nuevamente la "Letanía de Ra "(17).
Hasta aquel momento, y teniendo en cuenta lo que había podido ver
y traducir de aquel oscuro lugar, era muy posible que hubiese sido construido
por o para el dios Amón. También tenía claro que
otros dioses habían sido colocados en ese lugar, ya fuera para
representarlos, tenerlos en cuenta o como advertencia de su existencia,
y eso incluía al dios Apophis o al mismísimo Ra al que ahora
dejaba atrás tras alcanzar el siguiente corredor ascendente. El
sonido de agua correr se había hecho más perceptible durante
el avance del grupo por aquel nuevo lugar. Sin duda alguna, agua corriente
pasaba cerca y por encima de sus cabezas. Tuvieron que alcanzar dos tramos
más de escaleras para perder por fin el sonido armonioso del fluido
líquido sobre ellos. O'Neill miró el pasillo en el que acababan
de entrar, apuntó con su luz hacia el lado derecho buscando el
final del muro y el comienzo del suelo. Siguió la línea
entre ambos comprobando que continuaba ascendiendo aunque ahora de forma
menos pronunciada.
- Parece que el ascenso se ha vuelto más suave.- comentó
Carter viendo lo que el coronel estaba comprobando.
- Ahí delante hay otro tramo de escaleras.- anunció Teal'c
al ver los escalones al final del corredor.
- Esperemos que esos sean los últimos.- dijo con impaciencia O'Neill
que no parecía ver el final de aquel lugar. Jackson fue el primero
en alcanzar los escalones. Se detuvo ante ellos para mirar hacia arriba.
Apuntó con su linterna esperando ver el final de éste o
un nuevo corredor, pero lo que vio fue bastante diferente.
- Oh-Oh.- dijo casi en un susurro.
- ¿Qué?.- dijo O'Neill soltando la pesada caja del reactor
y acercándose a las escaleras.
- Fin de trayecto.- apuntó pensativo.- Estás escaleras son
ciegas.- O'Neill miró el boquete de las mismas. Al final, había
sido sellado el camino por lo que no había salida al exterior.
- ¿No había una salida Daniel?.- el arqueólogo le
miró con sorpresa ante la pregunta que le acababa de formular.
- Esta es la salida.- dijo señalando el hueco de la escalera.
- Creo que tenemos una definición diferente de la palabra "salida"-
dijo entrando en el hueco oscuro para comprobar el tipo de muro del otro
lado.
- Yo no tengo la culpa de que esta gente sellara la salida. Porque "esta"
es la salida.- apuntó Jackson con tono sarcástico.
- Yo te voy a mostrar la salida.- dijo el coronel desde dentro del pequeño
corredor.- Una salida real, una que nos lleve fuera de este maldito agujero
prehistórico.
- ¿Qué?.- preguntó Jackson sin llegar a captar las
últimas palabras del coronel. Este salió del corredor en
ese momento y le miró.
- ¿Qué?.- preguntó creyendo que había dicho
algo a su último comentario. Jackson arqueó las cejas sin
entender a qué venía aquella pregunta, O'Neill miró
a la mayor dispuesto a acabar con aquella situación en aquel momento.-
Carter, quiero que coloque una carga de C4 menor para hacer volar esa
pared en mil pedazos.- Se giró para mirar a Jackson con gesto nada
convencido.- Y me importa un demonio las inscripciones, la artesanía
y lo antigua que sea la pared. Hasta ahora hemos podido respirar aquí
dentro, lo que no significa que el aire vaya a durar siempre.
- Sí, señor.- Carter sacó de uno de sus bolsillos
del chaleco del equipo una carga de C4 y se adentró en el agujero
para colocarlo.
- Es posible la existencia de algún sistema de canales en este
lugar que haya permitido la entrada de aire.- comentó Teal'c con
aire pensativo.
- Sigo sin comprender por qué un goa'uld construiría un
sitio como este.- dijo O'Neill mirando a su alrededor. Miró entonces
a Jackson que pensativo ante su comentario no dijo nada al respecto. Jack
arqueó las cejas y Daniel comprendió por su expresión
que él esperaba obtener una respuesta.
- Bueno... tengo claro que algo grave debió pasar aquí hace
mucho tiempo. El DHD de la sala del Stargate estaba destrozado. Parecía
como si hubiera estallado.
- Alguien quiso acabar con él.
- Es lo que yo creo Teal'c. Quizás alguien lo usó por última
vez y antes de irse lo destruyó para siempre. Si aquella sala era
una trampa y la salida está sellada, es quizás porque alguien
quiso que así fuera.
- Ya, lo de la ratonera goa'uld ¿no?.- preguntó el coronel.
- Eso es. Quizás la gente de este lugar quiso deshacerse del goa'uld
que los dominaba: Amón. Y decidieron enterrarlo bajo tierra para
siempre. Pero algo debió fallar porque el sistema de enterramiento
bajo arena de la sala del Stargate no funcionó hasta que nosotros
activamos el Stargate desde fuera. Fue al apagarlo cuando la vibración
hizo que se nos viniera abajo.
- Bien, tu teoría me lleva a una pregunta lógica.- dijo
el coronel pensativo.- si esto es una trampa para goa'uld y el sarcófago
estaba vacío, ¿dónde está esa maldita serpiente?
- Quizás logró salir de aquí.- dijo Teal'c.
- Eso no tiene mucha lógica. Según comentaste tú
mismo le creías muerto hace mucho tiempo. Si desapareció
de entre los Señores del Sistema es porque la trampa en cierta
forma funcionó. No a la perfección pero lograron sellarlo
bajo tierra. Además... tengo otra duda.
- Señor, ya está listo.- dijo Carter saliendo de la pequeña
escalinata y pasándole el pequeño detonador al coronel.
- Perfecto. Apartémonos. Resolveremos tus dudas cuando podamos
respirar aire puro.- Los cuatro se alejaron unos metros llevando con ellos
la caja del reactor. Se agacharon pegándose a la pared. O'Neill
miró a su equipo antes de hacer detonar el explosivo. Activó
la pequeña palanca del mecanismo y luego apretó el botón.
Una explosión seca hizo saltar los cascotes dentro de la estructura
creando un gran eco que resonó en todo el lugar. El polvo y la
arena quedaron suspendidos durante un buen rato. Jackson miró hacia
el hueco, entraba algo de luz pero parecía tenue. Quizás
era porque al otro lado era de noche, había logrado perder la noción
del tiempo allá abajo. Los cuatro se incorporaron de su posición
acuclillada junto a la pared.- Bien, ya tenemos salida.- dijo sonriente
el coronel mirando a Jackson.
Estupendo coronel Vyse (18)...-
dijo Daniel echando a andar delante. O'Neill le miró de reojo mientras
caminó tras él. Carter y Teal'c se ocuparon de la caja del
reactor. Fue el propio coronel quién se puso delante para avanzar
el primero en dirección a la salida. El equipo subió la
escalinata. El polvo de la explosión hacía difícil
respirar en el diminuto corredor. Esta había abierto un hueco bastante
grande en el muro de salida y empujando las pocas piedras que quedaban
de él el coronel consiguió salir fuera. Miró a su
alrededor con perplejidad. Si aquello era el cielo de aquel planeta no
era estrellado, no tenía luna y tampoco nubes que lo diferenciaran.
Si era de día no se veía el sol y si estaban en el exterior...
desde luego no lo parecía.
......................................................................
El
temblor había sacudido el lugar. Sin duda los extranjeros habían
llegado fuera de la estructura subterránea. Se mesó la barba
mientras permanecía sentado en su trono. Aquel había sido
su lugar de encierro durante siglos, ahora le tocaba a él salir.
Miró con su vista clara hacia el fondo de la sala. Hacía
demasiado tiempo que no veía a humanos a su alrededor. Desde la
traición, desde aquella maldita traición de la que creía
su amada. Aquel golpe le hizo hundirse en la rabia durante siglos. Pero
ahora por fin podría usar aquel golpe de suerte, o quizás
del destino, para divertirse por fin un rato tras tantos siglos y siglos
de amarga espera y aprovechar las circunstancias para salir de aquel lugar
y por fin volver al mundo de fuera.
Durante el tiempo en que aquellos humanos y el Jaffa habían estado
en los pasillos subterráneos había estado pensando en la
mejor forma para usarlos a su favor. El Jaffa... aquel maldito primado
era siervo de Apophis. A través de él sabría todo
sobre su mortal enemigo, aquel que seguro ahora disfrutaba de un Universo
mientras él había permanecido allí abajo. Aún
le asaltaban ciertas dudas sobre aquellos nuevos inquilinos del lugar.
La mujer había sido portadora de un goa'uld, aunque en aquel momento
éste no la dominaba. Era algo que trataría de averiguar
para poder usar también a su favor. En cuanto a los dos hombres...
tampoco comprendía por qué dos humanos no portaban el símbolo
de Apophis en sus frentes, por qué no llevaban sus armaduras pero
sí portaban armamento goa'uld. Quizás fueran servidores
de algún nuevo goa'uld que hasta ahora él desconocía
y el Jaffa era un traidor al suyo que se había unido a la causa
del nuevo. Quizás necesitara saber un poco más antes de
hacerse visible ante aquellos y decidir sobre sus vidas, decidir sobre
la vida de los humanos como antaño había hecho siempre y
desde hacía tanto tiempo no había podido hacer.
Se levantó de su trono con una sonrisa en los labios. Ahora más
que nunca, y dado que su sarcófago había sido sepultado
por aquellos seres inferiores, necesitaba salir de aquel lugar a como
diera lugar o perecería para siempre encerrado entre aquellos muros.
Pero era tal el ansia de venganza por el tiempo transcurrido en aquel
miserable agujero que... tiraba de su corazón y de su alma la tentación
de hacer sufrir a aquellos primeros humanos que veía desde su encierro,
de no dejar de ellos un atisbo de vida. Pero no... no había sido
temido y odiado por las especies del Universo por haber tomado decisiones
a la ligera dejándose guiar por sus sentimientos. Había
sido siempre calculador y más inteligente que el resto de los de
su raza como para dejarse llevar ahora por la rabia contenida durante
siglos. Se vengaría, pero primero aprovecharía aquella circunstancia
para estudiar y aprender más sobre su enemigo y a la vez su única
tabla de salvación.
- Esperar... esperar y meditar sobre cómo actuar para salir de
este lugar usando a mi propio enemigo.- se dijo para sí en voz
alta, con su metálica voz de goa'uld a la vez que volvía
a sentarse en su trono sonriente y con la mirada perdida en la entrada
de la sala en la que se encontraba. ............................................................
-
¡Oh... Por todos los diablos! - exclamó el coronel mirando
a su alrededor y viendo con desesperación como su afán por
salir a cielo abierto había quedado frustrado. Jackson giró
sobre sí mismo varias veces para poder ver con precisión
aquel enorme lugar. Aquel viaje a través de las entrañas
de la tierra les había llevado a salir a una enorme sala rectangular
de techos gigantescos y paredes repletas de dibujos en tonalidades rojizas.
Un grupo de cuatro columnas cilíndricas bellamente esculpidas les
recibían a unos pocos metros del hueco que habían abierto
en el suelo de la sala por medio de la explosión del C4 en aquel
lugar. El sitio parecía en eterno silencio y poco a poco la polvareda
levantada por la detonación disminuía. El arqueólogo
se acercó a uno de los muros más cercano y levantó
la vista hacia arriba para ver el final. Por lo menos había seis
metros de altura y la sala poseía pequeñas rendijas rectangulares
repartidas armoniosamente en las zonas más altas de los techos
de la estructura y por donde entraba la luz del sol.- ¿Qué
hay que hacer en este lugar para conseguir ver la luz del sol por algo
más que por unos ventanucos? - dijo el coronel señalando
hacia ellos.
- Allí enfrente parece estar la salida señor.- dijo Carter
mirando hacia cuatro columnas situadas al fondo de la enorme sala rectangular
desde donde podía verse una gigantesca puerta de madera bañada
en color oro.
- Hay otra puerta tras aquellas cuatro columnas.- dijo Teal'c señalando
otras cuatro columnas más al fondo de la sala.
- Esperemos encontrar la puerta correcta de salida de este maldito laberinto.-
dijo el coronel con resignación.
- Palacio...- musitó Jackson mirando hacia el techo para ver el
final de una de las columnas de la sala.
- ¿Perdona?.- preguntó O'Neill ante el comentario de éste.
- Es un palacio, o por lo menos eso es lo que parece a primera vista.-
le explicó
- El palacio de Amón.- dijo Teal'c pensativo.
- Es posible.- corroboró Daniel.
- Entonces quizás, ese goa'uld que no encontramos en el subterráneo
ande por aquí, lo cual explicaría por qué el sarcófago
estaba vacío.- dijo Carter pensativa.
- ¿Y por dónde salió del subterráneo si la
salida estaba sellada? ¿Atravesando muros como Casper? - preguntó
el coronel sonriente.
- Si como Teal'c dice, lleva sin dar señales de vida desde hace
siglos, es porque jamás pudo salir de este lugar. Es evidente que
si no lo encontramos en el subterráneo es porque quizás
conocía una salida alternativa que nosotros no hallamos.- dijo
la mayor.
- Un momento, un momento... el Stargate estaba inutilizado. No podría
salir de este lugar salvo por medio de una nave. Si consiguió salir
del subterráneo por alguna otra salida, entonces, o sigue aquí
o está fuera de este "palacio" haciendo de las suyas,
aunque... sin posibilidad de salir del planeta.- comentó O'Neill.
- ¿Y qué ocurre con los habitantes del lugar? Alguien habría
en este sitio ¿no?- preguntó Daniel.
- Quizás se conforme con esclavizar a las gentes de este lugar.-
apuntó la mayor.
- Los goa'uld no son conformistas. Siempre buscan hacer daño a
otros.- comentó Teal'c.
- Si hubiera tenido la oportunidad, hubiera hecho todo lo posible por
salir de este planeta. Y si lo hubiera hecho, el resto de Señores
del Sistema lo hubiera tenido en cuenta. Hasta ahora no hemos oído
hablar de él.- apuntó de nuevo la mayor.
- ¿Y si se ha mantenido oculto haciéndoselo creer a los
demás Señores del Sistema para fortalecerse? - preguntó
Jackson.- Ya hemos visto un caso parecido. A Anubis le creían muerto
y resultó estar vivo y aumentando su poder para derrocar a los
demás en el momento oportuno.
- Sí...- dijo el coronel casi en un suspiro.- Si no hubiera sido
por aquella cumbre en la que participaste Daniel, jamás hubiéramos
sabido de su existencia. Quizás este sea un caso parecido.
- No le hubiera hecho falta mantenerse oculto.- comentó Teal'c.
El coronel le miró con expresión interrogante.
- ¿Qué quieres decir con eso?.- preguntó el arqueólogo
con curiosidad.
- Cuando yo aún era un niño, el padre de mi padre hablaba
del goa'uld Amón como una leyenda y probablemente sus antepasados
también.
- Entonces es posible que sea más antiguo que Anubis, o que Ra.
Quizás uno de los primeros.- comentó Jackson.
- Anubis no es antiguo. Está pasado de moda, que no es lo mismo.-
dijo O'Neill sarcásticamente.- Y Ra... qué podemos decir
de Ra... ese es Historia Antigua.- dio un par de pasos adelante para decidir
qué camino tomar.- Muy bien, este es el plan: dado que este lugar
parece que volverá a ser un maldito laberinto trataremos de no
dejar ningún lugar por mirar. Estad atentos, si ese goa'uld está
aquí arriba démosle una sorpresa y... que no nos pille desprevenidos.
Miraremos primero al fondo a la izquierda. Adelante.- Los cuatro se pusieron
en marcha sin perder un segundo. Entre el coronel y Daniel transportaron
la caja del reactor hasta la puerta indicada. Teal'c tiró de los
pomos abriéndola, una nueva sala de tamaño mucho menor y
de forma cuadrada se abrió paso ante ellos. Entraron dentro divisando
un nuevo umbral a mano derecha. Carter y Teal'c avanzaron hacia él,
el coronel y Jackson soltaron la enorme caja allí mismo. Daniel
sacó del bolsillo de su chaleco una libreta y un lapicero comenzando
a dibujar en ella. O'Neill le miró pensativo y el arqueólogo
levantó la cabeza al sentirse observado.
- Dado que... no tenemos un ovillo (19)
de hilo para atar al
lugar por donde entramos... trataré de hacer un plano de este sitio.
- Ovillo, ya.- dijo el coronel mirando hacia el umbral por el que Carter
y Teal'c habían desaparecido. No tardaron en volver a aparecer.
- Señor, el camino está cerrado por aquí. Esta entrada
da a otra sala con cuatro columnas y ninguna puerta más.- le informó
Carter.
- ¿Podría haber entradas ocultas?- le preguntó el
coronel a Jackson. Este se quedó pensativo un momento deteniendo
su esquema en papel.
- Bueno, no sé... es posible.- comenzó a decir.
- Vale...- dijo dando un suspiro.- Carter, usted y Teal'c transportarán
la caja, nos relevaremos cada cierto tiempo. Daniel, espero que seas un
dibujante óptimo. Tú yo avanzaremos mirando cada estancia
de este sitio, en las que no podamos avanzar las marcarás en el
plano y trataremos de seguir adelante hasta que encontremos la salida
de este maldito lugar. En cuanto encontremos un muro que pueda dar al
exterior, usaremos C4 para mandarlo al infierno.- ninguno comentó
nada con respecto a la forma de actuar. Sam y Teal'c tomaron entonces
la caja con el reactor y se dispusieron a regresar a la sala por la que
habían venido. Daniel tomó las últimas notas de aquella
sala y la contigua con las cuatro columnas y el pequeño altar y
siguió a sus compañeros.
- O'Neill.- dijo Teal'c mirando hacia el lugar por donde habían
entrado.- Allí a la derecha hay otro pequeño umbral.
- Muy bien, miraremos primero ese antes de seguir por la entrada que hay
entre columnas.- Los cuatro avanzaron, pero sólo Daniel y Jack
pasaron aquella pequeña entrada casi escondida en aquella sala.
Estaba prácticamente a oscuras y tuvieron que encender sus linternas
allí dentro, dado que no tenía ningún respiradero
por el que entrara luz exterior. Daniel apuntó en su plano, tres
entradas más en forma de nichos y los tres sellados. Mientras apuntaba
el coronel miró la pared de su derecha con perplejidad.
- Estos tres nichos están...- Jackson se interrumpió al
ver lo que el coronel estaba mirando.- ¿Cómo es posible?
- Es lo mismo que yo iba a preguntarte.- dijo O'Neill mirando hacia el
techo de la pared. Estaba taponada por completo de arena, pero ésta
no entraba al interior del palacio. Era como si se hubiera quedado apelotonada
y hubiera tomado la forma del hueco. O'Neill tocó la arena, podía
moverla de un lado a otro pero ésta no caía al suelo.- Algo
está claro, esta zona sigue estando bajo tierra.
- O todo el palacio.- dijo Jackson con asombro ante lo que veía.
El coronel le miró esperando una explicación.- Ahm... bueno,
muchos templos en la Tierra tuvieron que ser excavados y sacados a la
luz de debajo de la arena del desierto. Se sabía que estaban allí
porque una parte de ellos estaba fuera pero... casi en su totalidad estaban
bajo la fina tierra que lo había cubierto por completo. El templo
de Edfú o la propia Esfinge de Gizeh tuvieron que ser sacados de
debajo de toneladas de arena.
- Dudas móviles, ¿verdad?
- Así es. Quizás todo el palacio esté bajo la arena
salvo el techo con las pequeñas ventanas.
- Esperemos que te equivoques, o no habrá forma de salir de aquí.
Si usamos el C4 completo para abrir un agujero teniendo medio desierto
encima de nosotros, la detonación sólo haría que
quedáramos sepultados. Claro... que ya estamos sepultados.
- Sepultados pero vivos...- apuntó Daniel tratando de ver el lado
positivo de aquella situación.- Será mejor que avisemos
a los otros.- comentó a la vez que trataba de apuntar en su libreta.
Ambos salieron de allí. Carter y Teal'c les esperaban.
- ¿Señor?- preguntó la mayor al ver la cara de ambos
al salir del lugar.
- Bien Carter, Daniel cree que seguimos bajo tierra y que sólo
hemos pasado de una asquerosa tumba a un asqueroso templo.
- ¿Cómo lo sabes Daniel Jackson?
- Verás Teal'c, hay una enorme pared de arena desértica
en esa sala que tapona una posible salida. La arena no cae al suelo aunque
toques su superficie.
- ¿Cómo es eso posible?
- Eso mismo pregunté yo, Carter.
- Si estamos bajo tierra no podremos detonar el C4 en ningún muro
exterior.- comentó Teal'c.
- Eso también lo dije.- aseguró Jack sonriente.
- Pero entra luz y aire por las ventanas superiores de este lugar.- apuntó
Carter.
- Creo que toda la estructura está bajo la arena salvo, en algunos
sitios, el techo de la misma.
- Si lo que dice Daniel es correcto, sólo necesitamos encontrar
un lugar de techos suficientemente bajos como para poder colocar la carga.
Dado que esto puede ser complicado porque sólo las zonas más
altas parecen estar en contacto con la superficie... necesitamos encontrar
una salida que no esté taponada como la que hemos encontrado. Carter.-
dijo de repente girándose hacia ella para mirarla.- ¿Puede
darme una explicación a por qué la arena no puede entrar
en un hueco de salida, cuando lo lógico es que cayera por su propio
peso?
- Ahm... -comenzó a decir la mayor pensativa.- Bueno, quizás
se haya solidificado al otro lado, haya demasiado peso encima por estar
esa sección muy profunda, o sencillamente haya un muro pero...
esto no explica por qué la arena no cae al tocarla, señor.
- O sea, que no tiene ni idea.- dijo O'Neill mirando a su alrededor para
decidir qué camino debían tomar ahora.
- En pocas palabras... sí señor.- dijo ella.
- Vale.- exclamó él casi en un suspiro. Pues piénselo
mientras avanzamos.- miró entonces hacia las cuatro únicas
columnas de aquella sala.- Por allí.- Los cuatro echaron a andar.
Jackson y O'Neill caminaron delante mientras la mayor y el Jaffa avanzaron
tras ellos cargando con el reactor. Tras atravesar las cuatro columnas
y pasar el umbral un estrecho pasillo dejó paso a otro y este segundo
se bifurcaba en dos: uno se bifurcaba a la izquierda y otro tenía
una entrada a una nueva sala a la derecha. El propio coronel comprobó
que la bifurcación no llevaba a ninguna parte, Daniel apuntó
en su plano de papel lo que iban encontrando: estatuas, altares, pinturas
o murales que reconocía. Tras aquella comprobación, accedieron
a la única sala contigua que poseía ocho columnas igualmente
decoradas y sólo dos umbrales. Uno de ellos daba a un pasillo que
no tenía salida y el segundo accedía esta vez a una sala
mayor rectangular y ricamente decorada con dieciséis altas columnas.
De nuevo la luz entraba en lo alto de la estructura y la sala sólo
tenía una puerta. Avanzaron hacia ella para acceder a una estancia
cuadrangular contigua con cuatro columnas y un nuevo altar. Jackson abrió
los ojos ensimismado ante la información que le aportaba aquel
nuevo lugar. La estatua de una mujer con la testa de una cobra cubriéndola
la cabeza. En el muro había varios símbolos con su nombre
metido dentro de cartuchos, enfrentados a dibujos de una bestia con diferentes
partes de animales en él, con la boca abierta y dando la sensación
de querer devorarlo. O'Neill se detuvo al ver que Jackson permanecía
quieto ante aquella escultura.
- No puede ser... - dijo el arqueólogo casi en un susurro.
- ¿Qué?
- Es... es ella. Es... Amaunet.
- Daniel es la misma representación que hemos estado viendo todo
el camino.- dijo Carter.
- Sí.- aseguró absorto en las figuras de la pared y en la
propia estatua.- Pero este lugar confirma su traición... y su muerte.
CAPITULO
6
Daniel
parecía asombrado ante aquel descubrimiento. Teal'c trató
de comprender lo que su compañero acababa de decir. La información
que Jackson había aportado no era nada nueva para el grupo. Todos
sabían que el goa'uld Amaunet había muerto.
Hacía ya bastante tiempo de aquello y Teal'c recordaba perfectamente
que tuvo que disparar contra el cuerpo de la esposa de Daniel, Sha're,
para tratar de salvar la vida de Jackson, dado que Amaunet dentro del
cuerpo de ésta, usaba su brazalete contra él.
- No me irás a decir que está viva, ¿verdad Daniel?.-
el joven se giró un segundo para mirar al coronel con sorpresa
ante la pregunta.
- No.- dijo con tono de asombro ante la pregunta.- Claro que no. Teal'c
la mató. He hizo bien en hacerlo, o ella hubiera acabado conmigo.
- ¿Cómo puede aparecer ese dato reflejado aquí, si
el supuesto Goa'uld de este lugar no ha salido nunca?.- preguntó
con acierto Carter. Daniel la señaló con el dedo ante su
comentario. Sam sonrió ante la mirada de Jackson.
- ¿Entonces ha escapado de este sitio?.- preguntó el coronel.
- No. En este muro aparece reflejado lo ocurrido. O por lo menos lo ocurrido
en parte con la goa'uld Amaunet antes de que ésta poseyera a Sha're.
¿Veis esto?.- preguntó al grupo señalando al extraño
dibujo del ser con cuerpo de varios animales.
- Es bastante... grotesco.- sentenció el coronel mirando el dibujo.
- Es Ammit.- informó Jackson a sus compañeros.- Es un ser
con cabeza de cocodrilo, melena de león, cuerpo de leona y patas
traseras de hipopótamo. Se la conocía como "La Devoradora".
Se alimentaba de los corazones de aquellos que alcanzaban el Juicio Final
tras morir y eran sentenciados al no ser declarados "justos de voz".
- ¿Es el demonio?.- preguntó Carter.
- Bueno, no exactamente. Pero digamos que era el paso previo para acabar
en el Infierno. Ammit aparecía en el Juicio del Más Allá
para los egipcios. Si la balanza que pesaba el corazón del difunto
lo condenaba, ella se comía su corazón. Era por tanto, un
ser bastante temido.
- No me extraña.- dijo el coronel pensativo.
- El caso es que aquí no aparece representado dentro de un juicio.
Aparece el cartucho con el nombre de Amaunet y junto a él Ammit
con las fauces abiertas dispuesta a tragarse el cartucho. Esto es bastante
representativo por dos cosas: primero porque el nombre inscrito dentro
de un cartucho era muy importante, y el hecho de dibujarlo o escribirlo
era una forma de dar vida a esa persona, y segundo.... porque es la primera
vez que veo a Ammit representada fuera de su entorno el Juicio del Mas
Allá y esto es lo más increíble: está dibujada
completa.
- ¿Qué tiene eso de particular?.- preguntó Carter
con curiosidad.
- Los seres que eran temidos o cuando se escribía en las paredes
un conjuro importante, se procuraba que los animales que aparecían
en él escritos no fueran dibujados enteros. Dado que dibujar o
escribir era dar vida para ellos, temían que al retratar un signo
de animal completo, este cobrara vida, escapara de allí y el conjuro
quedara a medias e inútil de utilizar.
- Vale... vale... basta.- dijo el coronel llevándose las manos
a la cabeza aturdido por la información que Jackson acababa de
dar.- ¿Qué significa todo eso... junto?
- El signo de Amaunet en su cartucho aparece siendo devorado por Ammit
dibujada completa. Significa que ésta murió hace mucho tiempo
y que debió de traicionar de tal forma a Amón que ordenó
que se dibujara de esta forma.
- Amaunet estaba dentro de una Jaffa que la portaba. Yo estuve presente
el día de su Prim'ta .- dijo Teal'c recordando aquel momento.
- Eso quiere decir que su portadora primera murió, y la larva sobrevivió
para ser implantada en tu mujer.- dijo Carter pensativa.
- Y... Apophis la tomó por esposa.- sentenció Jackson.
- O sea, que el traicionado fue este tal Amón, la traidora su esposa
Amaunet y el vínculo que los une Apophis.
- Apuesto Jack, a que Apophis vio morir el cuerpo de Amaunet y preservó
su larva dentro de una mujer Jaffa hasta que encontró otro huésped
digno de ella.
- Sha're.- dijo Carter. Jackson afirmó con la cabeza.
- Si eso es correcto. Entonces es posible que el propio Apophis y la propia
Amaunet idearan un plan para acabar con Amón.
- Y lo lograron Teal'c.- dijo Jackson.- Ha permanecido fuera del grupo
de Señores del Sistema desde hace mucho tiempo.
- Y ¿por qué?.- preguntó el coronel.- ¿Por
qué simplemente no vino y borró Apophis este sitio de la
Galaxia, secuestrando a Amaunet?
- Bueno, quizás en aquel momento no era tan fuerte como fue después.
Si lo hubiera sido... hubiera salvado el antiguo cuerpo de Amaunet en
un sarcófago y no hubiera buscado otro anfitrión para ella,
¿no? Si lo hubiera hecho... ahora Sha're quizás estaría
viva y nunca hubiera sido poseída por ningún Goa'uld.- comentó
Daniel con tono de tristeza.
- Cuando Ra existía y pugnaba con Amón, Apohis era casi
un goa'uld menor. Los Señores del Sistema no eran tan poderosos.
Con la caída de Ra tomaron el poder y para entonces Amón
ya era una leyenda.- explicó Teal'c.- Amón y Ra eran muy
poderosos.
- Pues si es así y sigue en este planeta, no nos costará
deshacernos de él. Eliminar a Ra no fue muy complicado.- dijo O'Neill
sonriente. Carter le miró y el coronel se quedó pensativo.-
Vale, tuvimos algo de suerte. De todas formas no sabemos si ese tipo sigue
aquí. Y no lo sabremos hasta que consigamos salir de este condenado
lugar.- Jack miró a su alrededor, la estancia tenía sólo
dos puertas, una abierta y la otra cerrada. Deberían elegir de
nuevo uno de los dos caminos.
En ese momento un fuerte zumbido se escuchó tras la puerta cerrada
de madera labrada de aquella cámara, los cuatro miraron hacia allí.
Jack, Carter y Teal'c prepararon sus armas de inmediato mientras Daniel
soltaba la libreta donde apuntaba para tratar de tantear la beretta que
tenía en su cartuchera. El zumbido se transformó en un ruido
sordo intenso. La puerta cedió de golpe abriéndose de par
en par, y el polvo dejado durante milenios allí, se levantó
con furia cegando a los cuatro miembros del SG-1 casi por completo.
Jack no dudó un segundo y abrió fuego contra aquel remolino
que esta vez se les venía encima. Daniel se tiró al suelo
para protegerse de los disparos que ahora Carter también realizaba.
Teal'c abrió fuego con su lanzadera de mano y el extraño
remolino de aire furioso pasó entre ellos. Jackson levantó
su arma apuntándolo con ella y con su linterna a la vez. Durante
sólo unos segundos creyó ver entre el polvo y la arena que
levantaba el torbellino, la silueta de dos serpientes girando sobre sí
con sus lenguas bífidas saliendo de sus bocas. Tuvo que protegerse
la cara y las gafas que eran golpeadas por millones de granos de arena
enloquecidos que levantaba aquella extraña anomalía.
O'Neill tuvo que dejar de disparar al verse incapacitado y no poder distinguir
nada debido al polvo y temiendo herir a algún miembro de su propio
equipo. Giró la cabeza y vio a Carter que trataba de mantener el
fuego de su P90 abierto. El torbellino prácticamente la tocó
lanzándola al suelo unos metros y dejándola aturdida junto
a una de las paredes de la estancia. Teal'c vio por cuarta vez como el
fuego de su lanzadera rebotaba contra aquel extraño fenómeno
y no surtía efecto en él. El extraño efecto atravesó
el otro umbral abierto del pequeño recinto. Teal'c, el más
cercano al umbral, lo cruzó para seguirlo y vio con asombro como
éste atravesaba el muro de la siguiente estancia sin ningún
tipo de oposición. O'Neill se aproximó a la mayor a la que
podía todavía ver a pesar de la espesa capa de polvo que
les hacía toser y les impedía casi ver en aquel lugar. Ésta
permanecía aturdida en el suelo y el coronel se acuclilló
junto a ella sin perder de vista el lugar por la que aquella cosa se había
ido.
- Coronel...- comenzó a decir ella.
- ¿Se encuentra bien, Carter?
- Sí, señor. Sólo... aturdida por el golpe.- dijo
tratando de levantarse.
- ¡Daniel!.- exclamó el coronel esperando escuchar su voz
tras la nube de polvo.
- Estoy bien.- dijo tratando de no toser.
- ¡O'Neill!
- Teal'c, estamos bien.- contestó el coronel creyendo verle entrar
de nuevo en aquella estancia.- Acercaos y manteneos después quietos.
El polvo caerá en unos segundos.- dijo a la vez que miraba a Carter
que parecía tener una extraña mirada.- ¿Carter, seguro
que está bien?
- Sí, señor. Pero... no le va a gustar lo que le voy a decir.-
Teal'c se acercó a ellos y Daniel consiguió también
aproximarse a sus compañeros para después quedarse inmóvil
a la espera de que el polvo de aquel lugar volviera a posarse en el suelo.
Estornudó aparatosamente ante el cosquilleo que le producía
al respirarlo.
- ¿Tiene algo roto?.- preguntó el coronel mirándola
de arriba abajo.
- No.- dijo ella llevándose la mano a la espalda dolorida por la
caída.- Señor, es un Goa'uld.
- ¿Qué?.- preguntó casi en un grito.
- Coronel, lo he sentido. Al empujarme para abrirse paso en su camino,
he sentido su presencia.- dijo ella tratando de explicarse. Desde que
llevara en su interior al miembro de la Tok'ra Jolinar de Mal-Shur, la
mayor tenía la capacidad de poder sentir si otro goa'uld estaba
cerca. O'Neill miró a Teal'c esperando que él pudiera corroborar
lo que su oficial le decía.
- Pasó muy cerca de mi, pero no llegó a tocarme.- comentó
el Jaffa.- Yo no sentí su presencia.
- ¿Pero que goa'uld tiene el poder de convertirse en eso?.- dijo
O'Neill aturdido.
- Y de atravesar paredes.- corroboró Teal'c. El coronel le miró
con expresión de sorpresa.- El fenómeno ha atravesado el
muro de la siguiente estancia.
- Ah, ya. O sea, que no sólo puede volar dando giros, sino que
al final atraviesa muros como Casper.- El Jaffa le miró sin comprender
la segunda comparación que su amigo hacía.
- Es Amón.- sentenció Jackson. El coronel le miró
esperando su explicación.- Bueno, yo creo que vi a... Kamutef y
a Ir-ta.
- ¿Amigos suyos invitados a la fiesta de "la ventisca"?.-
preguntó con sarcasmo O'Neill.
- Serpientes. En realidad son serpientes. Creo que vi en su interior dos
serpientes.
- Estupendo... decidme que este encierro no nos está haciendo perder
la cabeza. Quizás suframos de anoxia .
- Creo que Sam tiene razón, Amón se manifestaba previamente,
según algunas teologías, como las serpientes Kamutef e Ir-ta.
Eso es lo que yo vi.
- ¿Y el viento?.- preguntó Carter.
- Hasta ahora no lo había relacionado pero, Amón era la
personificación de lo oculto, era un dios que no podía verse
con ojos de mortales y que era invisible si lo deseaba tanto para los
dioses como para los hombres. Aparece muchas veces asociado al aire (20)
.
Teal'c ha dicho que era temido. Quizás lo fuera por esta razón,
por su poder. Si es tan poderoso como acabamos de ver, quizás fue
por ello que Apophis necesitó aliados para derrocarlo y enterrarlo
para siempre aquí dentro.
- Vale, vale... ¿y si es un Goa'uld y es tan poderoso? ¿Por
qué no nos ha aniquilado ya?
- Quizás... porque tenga una necesidad mayor que la de matar.-
respondió Carter pensativa.
- O quizás se haya aburrido durante milenios y ahora somos su juguete.
Su único juguete al parecer.- aportó Jackson.
- Si atraviesa paredes, como dice Teal'c que ha visto, entonces no está
atrapado. Puede salir cuando quiera. Si puede hacerlo no tiene motivo
para mantenernos con vida.
- Si eso es así mayor... necesitamos quitarle el poder ese que
tiene, y usarlo para salir de aquí.- dijo el coronel.- Hemos de
hacerlo antes de que dejemos de ser para él una diversión
maquiavélica.
- ¿Cómo lo haremos O'Neill? Nuestras armas no le alcanzan.
- Teal'c tiene razón. Debe poseer un campo de fuerza personal como
los demás Goa'uld.- dijo Carter.
- Entonces debe tener un brazalete. Apophis lo usaba para crear su campo
de fuerza protector.- comentó Daniel.- Y además de atravesar
objetos, puede empujarlos. Lo hizo con la puerta y con Sam.- El polvo
casi se había quedado estático de nuevo en el suelo.
- Teal'c, comprueba la sala de dónde salió nuestro nuevo
amigo.- dijo el coronel. El Jaffa asió con fuerza su lanzadera
y echó a andar.- Nos enfrentamos pues a un Goa'uld que se mueve
deprisa atravesando paredes, que posee un brazalete que crea un campo
a su alrededor que le hace invulnerable salvo a un disparo de un proyectil
más lento que una bala y que parece estar divirtiéndose
a nuestra costa por el momento. Si ese tipo puede salir, hay que averiguar
cómo lo hace y aprovecharnos de ello.- Teal'c regresó en
ese momento.
- La estancia está cerrada. No hay salida por allí.- dijo
con solemnidad.
- Bien, seguiremos pues por donde salió. Atentos.- De nuevo Teal'c
y Carter cogieron cada uno por un extremo la caja con el reactor y avanzaron
tras O'Neill y Daniel que caminaron delante armados. La siguiente estancia
era cuadrada y tan sólo tenía un poyete cuadrado en la esquina
derecha. Pasaron pues el siguiente umbral, alcanzando esta vez una sala
alargada en la que de cada pared sobresalían dos muros laterales
que le daban la sensación de ser más pequeña. Teal'c
le señaló a O'Neill la pared por donde había visto
atravesar al extraño fenómeno la pared. El coronel se acercó
a ella y tanteó el muro. Sólido como una roca y decorado
igual que todos los anteriores.
- ¿Qué es aquello?.- preguntó Carter señalando
al lado izquierdo de la alargada sala.
- Parece un poyete como el de la sala anterior. El otro era cuadrado y
macizo, este es igual pero más pequeño.- dijo Daniel apuntando
con su linterna hacia allí.
- No veo puertas.- dijo O'Neill comprobando las paredes.
- Este lugar parece no tener salida.- comentó Teal'c soltando el
reactor y dejándolo en el suelo para poder moverse mejor por la
zona. Daniel se acercó al poyete para examinarlo más de
cerca, miró los símbolos de este, dibujados en él
sin sacar nada que se saliera de lo común.
- Estamos atrapados.- dijo Carter con aire de desánimo. O'Neill
miró al techo del lugar. Seguía estando demasiado alto para
usar explosivo allí.
- Tenemos un reactor de naqahdah Carter, digo yo que de algo servirá
además de para partirnos la espalda cargando con él, ¿no?
- Señor, no se me ocurre dónde usarlo en este lugar.
- Pues piense, ya se le ocurrirá algo.
- Siempre podemos usarlo para defendernos del Goa'uld arrojándoselo
a la cabeza.- dijo Daniel mientras tocaba los dibujos del poyete. Los
demás se quedaron en silencio ante su comentario. El arqueólogo
se giró percatándose de ello.- Lo siento, pensaba en alto.
- ¿Y has pensado si eso que miras nos vale de algo?.- preguntó
el coronel acercándose a él.
- Pues... además de estar bellamente decorado, de tener una escena
de pesca, con un río, unos pescadores, una barca y muchos juncos
y peces... no.
- Bien chicos, mientras Daniel sigue buscando alguna forma de salir de
este pintoresco lugar, nosotros empezaremos a inspeccionar las balas que
nos quedan a cada uno, así como a racionar las provisiones que
llevemos encima, incluida el agua de las cantimploras.- Daniel se llevó
la mano a la parte trasera de su pantalón, dónde llevaba
sujeta su pequeña cantimplora plana del equipo de viaje. Normalmente
no necesitaban llevar mucha agua o provisiones encima pues siempre mandaban
una M.A.L.P. con ellos que portaba todo lo necesario. El problema es que
en aquella ocasión la M.A.L.P. había quedado enterrada bajo
toneladas de arena. Contaban por tanto con un equipo mínimo de
supervivencia repartido entre los bolsillos de los chalecos que llevaban
con ellos. El arqueólogo soltó el recipiente y se lo entregó
a O'Neill.- ¿Este es un buen sitio para acampar, no os parece?.-
dijo O'Neill moviendo la cantimplora para comprobar la cantidad de agua
que había dentro. Estaba casi llena. Jackson volvió a mirar
el poyete cuadrado y macizo de nuevo ante el comentario del coronel. Dio
un salto ágil apoyándose en él hasta sentarse encima
con los pies colgando.
- Por mi vale.- dijo el arqueólogo casi en un suspiro. En ese momento
sintió perder el equilibrio y cómo el lugar en dónde
se había sentado comenzaba a hundirse en el suelo.- ¡Whoo!.-
exclamó ante la sorpresa. Un ruido sordo de piedra deslizarse se
escuchó a su izquierda y ante la sorpresa de los demás que
apuntaron con sus armas desconfiados hacia donde se escuchaba el ruido,
el muro de la pared se deslizó dejando entrar luz que parecía
provenir del exterior.
- ¡Bravo Daniel! - dijo el coronel al ver como se había abierto
una salida a aquella ratonera.- Ahora por favor, un Martini con vodka,
agitado, no mezclado.- Daniel dio un salto para bajar del poyete. Al hacerlo
el mismo poyete comenzó a subir de nuevo cerrando la abertura.-
¡Hey! ¡Hey! ¡Hey! Carter, traiga acá ese reactor.
Ya sabemos dónde usarlo.- La mayor y Teal'c acercaron la pesada
caja y la colocaron donde Jackson se había subido para hacer que
de nuevo el poyete volviera a bajar. El efecto fue de nuevo el esperado.
La entrada del muro quedó abierta y la luz brillante entraba por
él.- Muy bien, miremos la zona y luego volveremos a por esto.-
Los cuatro pasaron el umbral y trataron de que la luz no les hiciera daño
a los ojos. Era brillante y dada la oscuridad por la que habían
andado durante tanto tiempo, les costaba que la retina la recibiera. Ante
ellos pudieron ver el muro del templo caído en esa nueva estancia
a la que accedían. La pared de enfrente a la que entraban estaba
prácticamente destruida y la luz del sol de aquel planeta entraba
por completo en aquel lugar. Miraron hacia al cielo esperando verlo azul
y tan brillante casi como el sol, pero en vez de cielo, una extraña
capa violeta cubría el lugar.
- ¿Qué es eso?.- preguntó Teal'c el primero al percatarse
de que la sala estaba rodeada por aquella extraña cúpula
que cubría casi toda la pared de aquel gigantesco lugar.
- Parece... parece un campo de fuerza.- comentó O'Neill colocándose
las gafas de sol para poder mirarlo.
- Es el motivo por el cual estamos vivos aún y por el que el Goa'uld
no ha acabado con nosotros.- dijo Daniel pensativo.
- No puede salir de aquí.- comentó Carter.- Sólo
puede moverse por la zona, pero no debe poder atravesarlo.
- Por lo que entonces, tampoco nosotros podremos.- dijo Teal'c.
- Seguís siendo demasiado primitivos.- los cuatro se giraron para
poder contemplar el semblante por primera vez de aquel que hasta ahora
los había tenido desorientados. Sentado en un gigantesco trono
al fondo de la gigantesca sala, el Goa'uld sonreía malévolamente
mientras se acariciaba la barba, tras haberles hablado con su tono de
voz característico y viendo la expresión de sorpresa de
sus enemigos.
- ¿Disculpe?.- preguntó O'Neill sin perderle de vista y
apuntándole con su P90 con desconfianza.- ¿Nos llama primitivos
el mismo que lleva encerrado en este lugar sin poder salir más
de dos mil años?- los ojos del Goa'uld se encendieron con furia
ante las palabras del humano.- Para ser tan antiguo sigue teniendo el
mismo "fondo de ojos".- dijo casi en un susurro a sus compañeros.
- Es que es hereditario, ¿recuerdas? Memoria genética.-
dijo Jackson en un susurro.- Ahm..- comenzó a decir en voz alta
en dirección al Goa'uld.- Hablamos con Amón, supongo.
- Imen-so-neter (21)
.-
dijo éste. O'Neill miró a Daniel.
- Amón, rey de los dioses.- le tradujo Jackson.
- Ya, y esta es la parte en la que dices que debemos adorarte, postrarnos
ante ti y bla, bla, bla, bla, bla.- comenzó a decir el coronel.-
Pues verás, es que no somos de esos.
- Os he vigilado.-dijo casi sin inmutarse.- Sé muchas cosas de
vosotros.
- Nosotros sabemos más, ¿verdad Daniel?.- el arqueólogo
le miró pensativo.
- Sí, seguro.- corroboró pensativo.
- Ahora me diréis lo que me queda por saber.
- Espero que no pregunte por una salida.- dijo Jackson en un susurro para
que el coronel pudiera oírle. Jack le miró un segundo mientras
trataba de pensar cómo atacar si aquel goa'uld se les acercaba.
- Sois de Tauri.
- Llevamos el símbolo en nuestras ropas. Eso es muy fácil.-
dijo O'Neill con desgana.
- ¡Silencio!.- exclamó el goa'uld con fuerza. O'Neill guardó
silencio mientras negaba con la cabeza ante la forma en que lo había
pedido.- Tres humanos y un Jaffa de Apophis... mi mortal enemigo. Una
mujer humana que portó una vez un Goa'uld y que ahora ya no está
en ella.- dijo señalándola.- Un humano que conoce y habla
nuestro idioma, capaz de leer y entender los muros de este palacio o de
la tumba.- dijo señalando a Daniel.- Y tú... un humano normal
y corriente.- dijo por último señalando a O'Neill. Se levantó
en ese momento y pudieron ver su semblante desde su posición. Un
pectoral delgado de oro le cubría el pecho, desde allí podían
ver también que tenía el símbolo de la espiral que
habían visto en su propio sarcófago. Llevaba el brazalete
puesto.- He matado a humanos con más importancia que tú.-
dijo señalando entonces dos cuerpos cadavéricos apoyados
contra uno de los muros de la gran sala.- Tras traicionarme, les ordené
construir el altar a Ammit. El sarcófago dejó de ayudarles...
así que yo mismo los maté en venganza por su traición.
- Qué generoso.- dijo O'Neill en un susurro.- Me temo que ya no
hay sarcófago... Ahm... món.
- Vosotros provocasteis que lo perdiera.
- Fue un accidente.- comentó Carter sabiendo que aquello tampoco
iba a solucionar mucho la situación.
- ¿Sois leales a Ra?.- preguntó
- Ra está muerto tío.- dijo O'Neill.- Hace mucho de eso.
Nosotros lo matamos.
- ¿Y Apophis?.- volvió a preguntar.
- Noticias antiguas. Él también está muerto. Y también
nosotros lo matamos, aunque suene egocéntrico decirlo dado que
somos tan primitivos.
- Mientes.- dijo con desconfianza.
- Cree lo que quieras. Pero te decimos la verdad.- dijo Teal'c. El Goa'uld
lo miró con rabia. No iba a permitir que aquellos humanos se burlaran.
Les había podido escuchar hablar ante el altar de Ammit, sobre
su adorada y traidora esposa.
- Tú mataste a Amaunet.- dijo señalando al Jaffa.
- Él liberó a mi esposa del tormento de tener que llevar
en su cuerpo a una especie como la tuya.- dijo casi en un grito Daniel.-
Fue Apophis quién eligió a mi esposa para implantarla a
tu querida Amaunet apartándola de mi lado. Es a Apophis a quién
debes su traición. Él te quitó a Amaunet y te dejó
aquí encerrado.
- ¡No! Él me quito a mi amada Amaunet, pero jamás
osaría dejarme aquí encerrado durante siglos.
- Pues no es eso lo que parece.- dijo el coronel con sarcasmo.
- Los enemigos de los Goa'uld lo hicieron y saldré de aquí
para hacerles pagar mi encierro. Y vosotros pagaréis cada uno por
vuestras culpas.- La furia del Goa'uld contenida hasta ahora se desató.
O'Neill al percatarse de ello abrió fuego con su P90 a la vez que
se acercaba a ellos. El goa'uld consiguió tocar su brazalete antes
para crear el campo de fuerza que le protegía de los disparos que
los cuatro realizaban sobre él. Amón se llevó en
ese momento la mano al pectoral y justo entonces comenzó a sonar
el mismo extraño siseo, O'Neill sacó su puñal de
su funda, lanzándoselo con todas sus fuerzas. Aunque las balas
no lograban alcanzarle, el puñal logró sobrepasar el campo
de fuerza clavándosele de lleno en el pectoral que este llevaba,
que aún de oro, parecía hecho con una lámina fina.
Amón les miró entonces sorprendido ante la hazaña
del humano. Había logrado alcanzarle cuando nunca antes había
ocurrido.
- Le hemos cabreado. ¡Retirada!.- exclamó O'Neill. Los cuatro
retrocedieron por donde habían venido sin disparar para procurar
no gastar las balas que les quedaban. Un fuerte grito se oyó al
otro lado del muro.- ¡Teal'c la caja! - dijo a la vez que él
mismo tomaba un asa del reactor. Carter y Daniel corrieron delante hasta
alcanzar la sala cuadrada con el poyete también cuadrado previa
a la sala del altar de Ammit.
- ¡Espera, espera, espera! - dijo de repente Jackson al ver el poyete.
En ese momento Teal'c y O'Neill estaban a punto de entrar en la sala cuando
vieron a Jackson saltar literalmente sobre el poyete.
- Daniel, ¿qué...? - comenzó a decir. Teal'c tenía
medio cuerpo fuera del umbral de la sala cuando vio el efecto que el doctor
Jackson había conseguido. Al apoyarse sobre el poyete a su izquierda
había comenzado a abrirse una nueva parte del muro, en el extremo
contrario al que antes habían abierto.
- ¡O'Neill!.- el coronel retrocedió para ver lo que su amigo
le mostraba.
- ¡Aguanta ahí Daniel! - el arqueólogo no se movió.
Ambos caminaron hacia la nueva entrada a la vez que Carter se acercaba
al umbral de la sala para cubrir al arqueólogo. En ese momento
vio como Amón hacia esfuerzos por salir del boquete que poco a
poco se había ido cerrando desde que quitaron el peso. O'Neill
y Teal'c alcanzaron la nueva sala, era rectangular, bastante amplia y
con un nuevo poyete bastante más alto y un trozo de muro que sobresalía.
- ¡Señor, se acerca!.- gritó Carter desde su posición.
- ¡Adelante! - exclamó el coronel. Carter le hizo un gesto
a Jackson para que bajara de su puesto y la siguiera. La piedra de la
entrada comenzó a moverse, O'Neill y Teal'c que habían dejado
la caja dentro de la sala, trataron de sujetarla. Carter logró
pasar primero y tras ella Daniel. Amón se acercaba corriendo justo
cuando el coronel y Teal'c lograron pasar y la abertura comenzó
a cerrarse. Daniel había quedado en el suelo de la estancia jadeante
por la carrera. Abrieron fuego contra el Goa'uld cuando intentó
pasar, a la vez que las balas rebotaban en su campo de fuerza. Segundos
después el umbral quedó cerrado con ellos dentro.
- Puede atravesar paredes, ¡aquí nos atrapará! - dijo
Jackson mirando a su alrededor sin ver una salida.
- No.- dijo Carter.- Usa el pectoral para atravesarlas. El coronel logró
alcanzarlo con el cuchillo. Podía haberlo usado antes y le vi atravesar
desesperadamente el umbral que se cerraba.
- Pero es posible que tenga otro.- dijo Teal'c.
- Pero hemos ganado algo de tiempo.- dijo O'Neill.
- Tiempo, ¿para qué?.- dijo Jackson mirando a su alrededor
y contemplando una estancia completamente cerrada.- ¿Cómo
vamos a salir de una estancia completamente sellada?- Los demás
miraron a su alrededor. Sólo había allí un poyete
demasiado alto, un trozo de muro, tres humanos, un Jaffa, escasas provisiones
y para colmo: la mitad de armamento. Y si eso no era suficiente, un Goa'uld
con gran poder podría atravesar aquellos muros en cualquier momento.
CONTINUARÁ...
(17)
Nombres secretos recitados de los diferentes dioses. Junto al Libro de
la vaca celeste, el ritual de apertura de la boca o el Libro de las puertas,
servían para guiar al difunto hacia el Más Allá
(18)
El
coronel Richard Howard Vyse fue el descubridor de la Gran Pirámide. Aunque
se hacía llamar egiptólogo, este británico se abrió paso en la estructura
a base de dinamita lo que hizo que posiblemente mucha información se perdiera
en el camino. Referencias en http://www.stargatesg1-lasextaraza.com
(19)
Jackson
se refiere al ovillo de hilo que utilizó Teseo y que su amada Ariadna,
hija del rey Minos, le entregó para poder escapar del laberinto del Minotauro
de la isla de Creta. Gracias a que lo ató a la entrada del laberinto,
tras matar al Minotauro, pudo regresar a la salida, guiándose con él.
(20)
Amón
era conocido como "Padre de todos los vientos" o "alma del viento".
(21)
La frase correcta escrita sería "imn so ntr" Se coloca la "e" para poder
ser pronunciada.
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