UnderGround

Escrito por: Amaunet / Retoques por: Marita

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        CAPITULO 5

        Alcanzar el final de aquel corredor y comenzar a subir la treintena de escalones no les supuso demasiado esfuerzo. Una vez alcanzaron el final de la escalinata, un nuevo corredor se abrió paso en aquel nivel superior por el que ahora caminaban.
Daniel había podido comprobar que en aquella rampa ascendente de escalones, y reflejado en forma de pintura sobre la pared, había sido descrita nuevamente la "Letanía de Ra "
(17). Hasta aquel momento, y teniendo en cuenta lo que había podido ver y traducir de aquel oscuro lugar, era muy posible que hubiese sido construido por o para el dios Amón. También tenía claro que otros dioses habían sido colocados en ese lugar, ya fuera para representarlos, tenerlos en cuenta o como advertencia de su existencia, y eso incluía al dios Apophis o al mismísimo Ra al que ahora dejaba atrás tras alcanzar el siguiente corredor ascendente. El sonido de agua correr se había hecho más perceptible durante el avance del grupo por aquel nuevo lugar. Sin duda alguna, agua corriente pasaba cerca y por encima de sus cabezas. Tuvieron que alcanzar dos tramos más de escaleras para perder por fin el sonido armonioso del fluido líquido sobre ellos. O'Neill miró el pasillo en el que acababan de entrar, apuntó con su luz hacia el lado derecho buscando el final del muro y el comienzo del suelo. Siguió la línea entre ambos comprobando que continuaba ascendiendo aunque ahora de forma menos pronunciada.
- Parece que el ascenso se ha vuelto más suave.- comentó Carter viendo lo que el coronel estaba comprobando.
- Ahí delante hay otro tramo de escaleras.- anunció Teal'c al ver los escalones al final del corredor.
- Esperemos que esos sean los últimos.- dijo con impaciencia O'Neill que no parecía ver el final de aquel lugar. Jackson fue el primero en alcanzar los escalones. Se detuvo ante ellos para mirar hacia arriba. Apuntó con su linterna esperando ver el final de éste o un nuevo corredor, pero lo que vio fue bastante diferente.
- Oh-Oh.- dijo casi en un susurro.
- ¿Qué?.- dijo O'Neill soltando la pesada caja del reactor y acercándose a las escaleras.
- Fin de trayecto.- apuntó pensativo.- Estás escaleras son ciegas.- O'Neill miró el boquete de las mismas. Al final, había sido sellado el camino por lo que no había salida al exterior.
- ¿No había una salida Daniel?.- el arqueólogo le miró con sorpresa ante la pregunta que le acababa de formular.
- Esta es la salida.- dijo señalando el hueco de la escalera.
- Creo que tenemos una definición diferente de la palabra "salida"- dijo entrando en el hueco oscuro para comprobar el tipo de muro del otro lado.
- Yo no tengo la culpa de que esta gente sellara la salida. Porque "esta" es la salida.- apuntó Jackson con tono sarcástico.
- Yo te voy a mostrar la salida.- dijo el coronel desde dentro del pequeño corredor.- Una salida real, una que nos lleve fuera de este maldito agujero prehistórico.
- ¿Qué?.- preguntó Jackson sin llegar a captar las últimas palabras del coronel. Este salió del corredor en ese momento y le miró.
- ¿Qué?.- preguntó creyendo que había dicho algo a su último comentario. Jackson arqueó las cejas sin entender a qué venía aquella pregunta, O'Neill miró a la mayor dispuesto a acabar con aquella situación en aquel momento.- Carter, quiero que coloque una carga de C4 menor para hacer volar esa pared en mil pedazos.- Se giró para mirar a Jackson con gesto nada convencido.- Y me importa un demonio las inscripciones, la artesanía y lo antigua que sea la pared. Hasta ahora hemos podido respirar aquí dentro, lo que no significa que el aire vaya a durar siempre.
- Sí, señor.- Carter sacó de uno de sus bolsillos del chaleco del equipo una carga de C4 y se adentró en el agujero para colocarlo.
- Es posible la existencia de algún sistema de canales en este lugar que haya permitido la entrada de aire.- comentó Teal'c con aire pensativo.
- Sigo sin comprender por qué un goa'uld construiría un sitio como este.- dijo O'Neill mirando a su alrededor. Miró entonces a Jackson que pensativo ante su comentario no dijo nada al respecto. Jack arqueó las cejas y Daniel comprendió por su expresión que él esperaba obtener una respuesta.
- Bueno... tengo claro que algo grave debió pasar aquí hace mucho tiempo. El DHD de la sala del Stargate estaba destrozado. Parecía como si hubiera estallado.
- Alguien quiso acabar con él.
- Es lo que yo creo Teal'c. Quizás alguien lo usó por última vez y antes de irse lo destruyó para siempre. Si aquella sala era una trampa y la salida está sellada, es quizás porque alguien quiso que así fuera.
- Ya, lo de la ratonera goa'uld ¿no?.- preguntó el coronel.
- Eso es. Quizás la gente de este lugar quiso deshacerse del goa'uld que los dominaba: Amón. Y decidieron enterrarlo bajo tierra para siempre. Pero algo debió fallar porque el sistema de enterramiento bajo arena de la sala del Stargate no funcionó hasta que nosotros activamos el Stargate desde fuera. Fue al apagarlo cuando la vibración hizo que se nos viniera abajo.
- Bien, tu teoría me lleva a una pregunta lógica.- dijo el coronel pensativo.- si esto es una trampa para goa'uld y el sarcófago estaba vacío, ¿dónde está esa maldita serpiente?
- Quizás logró salir de aquí.- dijo Teal'c.
- Eso no tiene mucha lógica. Según comentaste tú mismo le creías muerto hace mucho tiempo. Si desapareció de entre los Señores del Sistema es porque la trampa en cierta forma funcionó. No a la perfección pero lograron sellarlo bajo tierra. Además... tengo otra duda.
- Señor, ya está listo.- dijo Carter saliendo de la pequeña escalinata y pasándole el pequeño detonador al coronel.
- Perfecto. Apartémonos. Resolveremos tus dudas cuando podamos respirar aire puro.- Los cuatro se alejaron unos metros llevando con ellos la caja del reactor. Se agacharon pegándose a la pared. O'Neill miró a su equipo antes de hacer detonar el explosivo. Activó la pequeña palanca del mecanismo y luego apretó el botón. Una explosión seca hizo saltar los cascotes dentro de la estructura creando un gran eco que resonó en todo el lugar. El polvo y la arena quedaron suspendidos durante un buen rato. Jackson miró hacia el hueco, entraba algo de luz pero parecía tenue. Quizás era porque al otro lado era de noche, había logrado perder la noción del tiempo allá abajo. Los cuatro se incorporaron de su posición acuclillada junto a la pared.- Bien, ya tenemos salida.- dijo sonriente el coronel mirando a Jackson.
Estupendo coronel Vyse
(18)...- dijo Daniel echando a andar delante. O'Neill le miró de reojo mientras caminó tras él. Carter y Teal'c se ocuparon de la caja del reactor. Fue el propio coronel quién se puso delante para avanzar el primero en dirección a la salida. El equipo subió la escalinata. El polvo de la explosión hacía difícil respirar en el diminuto corredor. Esta había abierto un hueco bastante grande en el muro de salida y empujando las pocas piedras que quedaban de él el coronel consiguió salir fuera. Miró a su alrededor con perplejidad. Si aquello era el cielo de aquel planeta no era estrellado, no tenía luna y tampoco nubes que lo diferenciaran. Si era de día no se veía el sol y si estaban en el exterior... desde luego no lo parecía.

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El temblor había sacudido el lugar. Sin duda los extranjeros habían llegado fuera de la estructura subterránea. Se mesó la barba mientras permanecía sentado en su trono. Aquel había sido su lugar de encierro durante siglos, ahora le tocaba a él salir. Miró con su vista clara hacia el fondo de la sala. Hacía demasiado tiempo que no veía a humanos a su alrededor. Desde la traición, desde aquella maldita traición de la que creía su amada. Aquel golpe le hizo hundirse en la rabia durante siglos. Pero ahora por fin podría usar aquel golpe de suerte, o quizás del destino, para divertirse por fin un rato tras tantos siglos y siglos de amarga espera y aprovechar las circunstancias para salir de aquel lugar y por fin volver al mundo de fuera.
Durante el tiempo en que aquellos humanos y el Jaffa habían estado en los pasillos subterráneos había estado pensando en la mejor forma para usarlos a su favor. El Jaffa... aquel maldito primado era siervo de Apophis. A través de él sabría todo sobre su mortal enemigo, aquel que seguro ahora disfrutaba de un Universo mientras él había permanecido allí abajo. Aún le asaltaban ciertas dudas sobre aquellos nuevos inquilinos del lugar. La mujer había sido portadora de un goa'uld, aunque en aquel momento éste no la dominaba. Era algo que trataría de averiguar para poder usar también a su favor. En cuanto a los dos hombres... tampoco comprendía por qué dos humanos no portaban el símbolo de Apophis en sus frentes, por qué no llevaban sus armaduras pero sí portaban armamento goa'uld. Quizás fueran servidores de algún nuevo goa'uld que hasta ahora él desconocía y el Jaffa era un traidor al suyo que se había unido a la causa del nuevo. Quizás necesitara saber un poco más antes de hacerse visible ante aquellos y decidir sobre sus vidas, decidir sobre la vida de los humanos como antaño había hecho siempre y desde hacía tanto tiempo no había podido hacer.
Se levantó de su trono con una sonrisa en los labios. Ahora más que nunca, y dado que su sarcófago había sido sepultado por aquellos seres inferiores, necesitaba salir de aquel lugar a como diera lugar o perecería para siempre encerrado entre aquellos muros. Pero era tal el ansia de venganza por el tiempo transcurrido en aquel miserable agujero que... tiraba de su corazón y de su alma la tentación de hacer sufrir a aquellos primeros humanos que veía desde su encierro, de no dejar de ellos un atisbo de vida. Pero no... no había sido temido y odiado por las especies del Universo por haber tomado decisiones a la ligera dejándose guiar por sus sentimientos. Había sido siempre calculador y más inteligente que el resto de los de su raza como para dejarse llevar ahora por la rabia contenida durante siglos. Se vengaría, pero primero aprovecharía aquella circunstancia para estudiar y aprender más sobre su enemigo y a la vez su única tabla de salvación.
- Esperar... esperar y meditar sobre cómo actuar para salir de este lugar usando a mi propio enemigo.- se dijo para sí en voz alta, con su metálica voz de goa'uld a la vez que volvía a sentarse en su trono sonriente y con la mirada perdida en la entrada de la sala en la que se encontraba.

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- ¡Oh... Por todos los diablos! - exclamó el coronel mirando a su alrededor y viendo con desesperación como su afán por salir a cielo abierto había quedado frustrado. Jackson giró sobre sí mismo varias veces para poder ver con precisión aquel enorme lugar. Aquel viaje a través de las entrañas de la tierra les había llevado a salir a una enorme sala rectangular de techos gigantescos y paredes repletas de dibujos en tonalidades rojizas. Un grupo de cuatro columnas cilíndricas bellamente esculpidas les recibían a unos pocos metros del hueco que habían abierto en el suelo de la sala por medio de la explosión del C4 en aquel lugar. El sitio parecía en eterno silencio y poco a poco la polvareda levantada por la detonación disminuía. El arqueólogo se acercó a uno de los muros más cercano y levantó la vista hacia arriba para ver el final. Por lo menos había seis metros de altura y la sala poseía pequeñas rendijas rectangulares repartidas armoniosamente en las zonas más altas de los techos de la estructura y por donde entraba la luz del sol.- ¿Qué hay que hacer en este lugar para conseguir ver la luz del sol por algo más que por unos ventanucos? - dijo el coronel señalando hacia ellos.
- Allí enfrente parece estar la salida señor.- dijo Carter mirando hacia cuatro columnas situadas al fondo de la enorme sala rectangular desde donde podía verse una gigantesca puerta de madera bañada en color oro.
- Hay otra puerta tras aquellas cuatro columnas.- dijo Teal'c señalando otras cuatro columnas más al fondo de la sala.
- Esperemos encontrar la puerta correcta de salida de este maldito laberinto.- dijo el coronel con resignación.
- Palacio...- musitó Jackson mirando hacia el techo para ver el final de una de las columnas de la sala.
- ¿Perdona?.- preguntó O'Neill ante el comentario de éste.
- Es un palacio, o por lo menos eso es lo que parece a primera vista.- le explicó
- El palacio de Amón.- dijo Teal'c pensativo.
- Es posible.- corroboró Daniel.
- Entonces quizás, ese goa'uld que no encontramos en el subterráneo ande por aquí, lo cual explicaría por qué el sarcófago estaba vacío.- dijo Carter pensativa.
- ¿Y por dónde salió del subterráneo si la salida estaba sellada? ¿Atravesando muros como Casper? - preguntó el coronel sonriente.
- Si como Teal'c dice, lleva sin dar señales de vida desde hace siglos, es porque jamás pudo salir de este lugar. Es evidente que si no lo encontramos en el subterráneo es porque quizás conocía una salida alternativa que nosotros no hallamos.- dijo la mayor.
- Un momento, un momento... el Stargate estaba inutilizado. No podría salir de este lugar salvo por medio de una nave. Si consiguió salir del subterráneo por alguna otra salida, entonces, o sigue aquí o está fuera de este "palacio" haciendo de las suyas, aunque... sin posibilidad de salir del planeta.- comentó O'Neill.
- ¿Y qué ocurre con los habitantes del lugar? Alguien habría en este sitio ¿no?- preguntó Daniel.
- Quizás se conforme con esclavizar a las gentes de este lugar.- apuntó la mayor.
- Los goa'uld no son conformistas. Siempre buscan hacer daño a otros.- comentó Teal'c.
- Si hubiera tenido la oportunidad, hubiera hecho todo lo posible por salir de este planeta. Y si lo hubiera hecho, el resto de Señores del Sistema lo hubiera tenido en cuenta. Hasta ahora no hemos oído hablar de él.- apuntó de nuevo la mayor.
- ¿Y si se ha mantenido oculto haciéndoselo creer a los demás Señores del Sistema para fortalecerse? - preguntó Jackson.- Ya hemos visto un caso parecido. A Anubis le creían muerto y resultó estar vivo y aumentando su poder para derrocar a los demás en el momento oportuno.
- Sí...- dijo el coronel casi en un suspiro.- Si no hubiera sido por aquella cumbre en la que participaste Daniel, jamás hubiéramos sabido de su existencia. Quizás este sea un caso parecido.
- No le hubiera hecho falta mantenerse oculto.- comentó Teal'c. El coronel le miró con expresión interrogante.
- ¿Qué quieres decir con eso?.- preguntó el arqueólogo con curiosidad.
- Cuando yo aún era un niño, el padre de mi padre hablaba del goa'uld Amón como una leyenda y probablemente sus antepasados también.
- Entonces es posible que sea más antiguo que Anubis, o que Ra. Quizás uno de los primeros.- comentó Jackson.
- Anubis no es antiguo. Está pasado de moda, que no es lo mismo.- dijo O'Neill sarcásticamente.- Y Ra... qué podemos decir de Ra... ese es Historia Antigua.- dio un par de pasos adelante para decidir qué camino tomar.- Muy bien, este es el plan: dado que este lugar parece que volverá a ser un maldito laberinto trataremos de no dejar ningún lugar por mirar. Estad atentos, si ese goa'uld está aquí arriba démosle una sorpresa y... que no nos pille desprevenidos. Miraremos primero al fondo a la izquierda. Adelante.- Los cuatro se pusieron en marcha sin perder un segundo. Entre el coronel y Daniel transportaron la caja del reactor hasta la puerta indicada. Teal'c tiró de los pomos abriéndola, una nueva sala de tamaño mucho menor y de forma cuadrada se abrió paso ante ellos. Entraron dentro divisando un nuevo umbral a mano derecha. Carter y Teal'c avanzaron hacia él, el coronel y Jackson soltaron la enorme caja allí mismo. Daniel sacó del bolsillo de su chaleco una libreta y un lapicero comenzando a dibujar en ella. O'Neill le miró pensativo y el arqueólogo levantó la cabeza al sentirse observado.
- Dado que... no tenemos un ovillo
(19) de hilo para atar al lugar por donde entramos... trataré de hacer un plano de este sitio.
- Ovillo, ya.- dijo el coronel mirando hacia el umbral por el que Carter y Teal'c habían desaparecido. No tardaron en volver a aparecer.
- Señor, el camino está cerrado por aquí. Esta entrada da a otra sala con cuatro columnas y ninguna puerta más.- le informó Carter.
- ¿Podría haber entradas ocultas?- le preguntó el coronel a Jackson. Este se quedó pensativo un momento deteniendo su esquema en papel.
- Bueno, no sé... es posible.- comenzó a decir.
- Vale...- dijo dando un suspiro.- Carter, usted y Teal'c transportarán la caja, nos relevaremos cada cierto tiempo. Daniel, espero que seas un dibujante óptimo. Tú yo avanzaremos mirando cada estancia de este sitio, en las que no podamos avanzar las marcarás en el plano y trataremos de seguir adelante hasta que encontremos la salida de este maldito lugar. En cuanto encontremos un muro que pueda dar al exterior, usaremos C4 para mandarlo al infierno.- ninguno comentó nada con respecto a la forma de actuar. Sam y Teal'c tomaron entonces la caja con el reactor y se dispusieron a regresar a la sala por la que habían venido. Daniel tomó las últimas notas de aquella sala y la contigua con las cuatro columnas y el pequeño altar y siguió a sus compañeros.
- O'Neill.- dijo Teal'c mirando hacia el lugar por donde habían entrado.- Allí a la derecha hay otro pequeño umbral.
- Muy bien, miraremos primero ese antes de seguir por la entrada que hay entre columnas.- Los cuatro avanzaron, pero sólo Daniel y Jack pasaron aquella pequeña entrada casi escondida en aquella sala. Estaba prácticamente a oscuras y tuvieron que encender sus linternas allí dentro, dado que no tenía ningún respiradero por el que entrara luz exterior. Daniel apuntó en su plano, tres entradas más en forma de nichos y los tres sellados. Mientras apuntaba el coronel miró la pared de su derecha con perplejidad.
- Estos tres nichos están...- Jackson se interrumpió al ver lo que el coronel estaba mirando.- ¿Cómo es posible?
- Es lo mismo que yo iba a preguntarte.- dijo O'Neill mirando hacia el techo de la pared. Estaba taponada por completo de arena, pero ésta no entraba al interior del palacio. Era como si se hubiera quedado apelotonada y hubiera tomado la forma del hueco. O'Neill tocó la arena, podía moverla de un lado a otro pero ésta no caía al suelo.- Algo está claro, esta zona sigue estando bajo tierra.
- O todo el palacio.- dijo Jackson con asombro ante lo que veía. El coronel le miró esperando una explicación.- Ahm... bueno, muchos templos en la Tierra tuvieron que ser excavados y sacados a la luz de debajo de la arena del desierto. Se sabía que estaban allí porque una parte de ellos estaba fuera pero... casi en su totalidad estaban bajo la fina tierra que lo había cubierto por completo. El templo de Edfú o la propia Esfinge de Gizeh tuvieron que ser sacados de debajo de toneladas de arena.
- Dudas móviles, ¿verdad?
- Así es. Quizás todo el palacio esté bajo la arena salvo el techo con las pequeñas ventanas.
- Esperemos que te equivoques, o no habrá forma de salir de aquí. Si usamos el C4 completo para abrir un agujero teniendo medio desierto encima de nosotros, la detonación sólo haría que quedáramos sepultados. Claro... que ya estamos sepultados.
- Sepultados pero vivos...- apuntó Daniel tratando de ver el lado positivo de aquella situación.- Será mejor que avisemos a los otros.- comentó a la vez que trataba de apuntar en su libreta. Ambos salieron de allí. Carter y Teal'c les esperaban.
- ¿Señor?- preguntó la mayor al ver la cara de ambos al salir del lugar.
- Bien Carter, Daniel cree que seguimos bajo tierra y que sólo hemos pasado de una asquerosa tumba a un asqueroso templo.
- ¿Cómo lo sabes Daniel Jackson?
- Verás Teal'c, hay una enorme pared de arena desértica en esa sala que tapona una posible salida. La arena no cae al suelo aunque toques su superficie.
- ¿Cómo es eso posible?
- Eso mismo pregunté yo, Carter.
- Si estamos bajo tierra no podremos detonar el C4 en ningún muro exterior.- comentó Teal'c.
- Eso también lo dije.- aseguró Jack sonriente.
- Pero entra luz y aire por las ventanas superiores de este lugar.- apuntó Carter.
- Creo que toda la estructura está bajo la arena salvo, en algunos sitios, el techo de la misma.
- Si lo que dice Daniel es correcto, sólo necesitamos encontrar un lugar de techos suficientemente bajos como para poder colocar la carga. Dado que esto puede ser complicado porque sólo las zonas más altas parecen estar en contacto con la superficie... necesitamos encontrar una salida que no esté taponada como la que hemos encontrado. Carter.- dijo de repente girándose hacia ella para mirarla.- ¿Puede darme una explicación a por qué la arena no puede entrar en un hueco de salida, cuando lo lógico es que cayera por su propio peso?
- Ahm... -comenzó a decir la mayor pensativa.- Bueno, quizás se haya solidificado al otro lado, haya demasiado peso encima por estar esa sección muy profunda, o sencillamente haya un muro pero... esto no explica por qué la arena no cae al tocarla, señor.
- O sea, que no tiene ni idea.- dijo O'Neill mirando a su alrededor para decidir qué camino debían tomar ahora.
- En pocas palabras... sí señor.- dijo ella.
- Vale.- exclamó él casi en un suspiro. Pues piénselo mientras avanzamos.- miró entonces hacia las cuatro únicas columnas de aquella sala.- Por allí.- Los cuatro echaron a andar. Jackson y O'Neill caminaron delante mientras la mayor y el Jaffa avanzaron tras ellos cargando con el reactor. Tras atravesar las cuatro columnas y pasar el umbral un estrecho pasillo dejó paso a otro y este segundo se bifurcaba en dos: uno se bifurcaba a la izquierda y otro tenía una entrada a una nueva sala a la derecha. El propio coronel comprobó que la bifurcación no llevaba a ninguna parte, Daniel apuntó en su plano de papel lo que iban encontrando: estatuas, altares, pinturas o murales que reconocía. Tras aquella comprobación, accedieron a la única sala contigua que poseía ocho columnas igualmente decoradas y sólo dos umbrales. Uno de ellos daba a un pasillo que no tenía salida y el segundo accedía esta vez a una sala mayor rectangular y ricamente decorada con dieciséis altas columnas. De nuevo la luz entraba en lo alto de la estructura y la sala sólo tenía una puerta. Avanzaron hacia ella para acceder a una estancia cuadrangular contigua con cuatro columnas y un nuevo altar. Jackson abrió los ojos ensimismado ante la información que le aportaba aquel nuevo lugar. La estatua de una mujer con la testa de una cobra cubriéndola la cabeza. En el muro había varios símbolos con su nombre metido dentro de cartuchos, enfrentados a dibujos de una bestia con diferentes partes de animales en él, con la boca abierta y dando la sensación de querer devorarlo. O'Neill se detuvo al ver que Jackson permanecía quieto ante aquella escultura.
- No puede ser... - dijo el arqueólogo casi en un susurro.
- ¿Qué?
- Es... es ella. Es... Amaunet.
- Daniel es la misma representación que hemos estado viendo todo el camino.- dijo Carter.
- Sí.- aseguró absorto en las figuras de la pared y en la propia estatua.- Pero este lugar confirma su traición... y su muerte.

        CAPITULO 6


        Daniel parecía asombrado ante aquel descubrimiento. Teal'c trató de comprender lo que su compañero acababa de decir. La información que Jackson había aportado no era nada nueva para el grupo. Todos sabían que el goa'uld Amaunet había muerto.
Hacía ya bastante tiempo de aquello y Teal'c recordaba perfectamente que tuvo que disparar contra el cuerpo de la esposa de Daniel, Sha're, para tratar de salvar la vida de Jackson, dado que Amaunet dentro del cuerpo de ésta, usaba su brazalete contra él.
- No me irás a decir que está viva, ¿verdad Daniel?.- el joven se giró un segundo para mirar al coronel con sorpresa ante la pregunta.
- No.- dijo con tono de asombro ante la pregunta.- Claro que no. Teal'c la mató. He hizo bien en hacerlo, o ella hubiera acabado conmigo.
- ¿Cómo puede aparecer ese dato reflejado aquí, si el supuesto Goa'uld de este lugar no ha salido nunca?.- preguntó con acierto Carter. Daniel la señaló con el dedo ante su comentario. Sam sonrió ante la mirada de Jackson.
- ¿Entonces ha escapado de este sitio?.- preguntó el coronel.
- No. En este muro aparece reflejado lo ocurrido. O por lo menos lo ocurrido en parte con la goa'uld Amaunet antes de que ésta poseyera a Sha're. ¿Veis esto?.- preguntó al grupo señalando al extraño dibujo del ser con cuerpo de varios animales.
- Es bastante... grotesco.- sentenció el coronel mirando el dibujo.
- Es Ammit.- informó Jackson a sus compañeros.- Es un ser con cabeza de cocodrilo, melena de león, cuerpo de leona y patas traseras de hipopótamo. Se la conocía como "La Devoradora". Se alimentaba de los corazones de aquellos que alcanzaban el Juicio Final tras morir y eran sentenciados al no ser declarados "justos de voz".
- ¿Es el demonio?.- preguntó Carter.
- Bueno, no exactamente. Pero digamos que era el paso previo para acabar en el Infierno. Ammit aparecía en el Juicio del Más Allá para los egipcios. Si la balanza que pesaba el corazón del difunto lo condenaba, ella se comía su corazón. Era por tanto, un ser bastante temido.
- No me extraña.- dijo el coronel pensativo.
- El caso es que aquí no aparece representado dentro de un juicio. Aparece el cartucho con el nombre de Amaunet y junto a él Ammit con las fauces abiertas dispuesta a tragarse el cartucho. Esto es bastante representativo por dos cosas: primero porque el nombre inscrito dentro de un cartucho era muy importante, y el hecho de dibujarlo o escribirlo era una forma de dar vida a esa persona, y segundo.... porque es la primera vez que veo a Ammit representada fuera de su entorno el Juicio del Mas Allá y esto es lo más increíble: está dibujada completa.
- ¿Qué tiene eso de particular?.- preguntó Carter con curiosidad.
- Los seres que eran temidos o cuando se escribía en las paredes un conjuro importante, se procuraba que los animales que aparecían en él escritos no fueran dibujados enteros. Dado que dibujar o escribir era dar vida para ellos, temían que al retratar un signo de animal completo, este cobrara vida, escapara de allí y el conjuro quedara a medias e inútil de utilizar.
- Vale... vale... basta.- dijo el coronel llevándose las manos a la cabeza aturdido por la información que Jackson acababa de dar.- ¿Qué significa todo eso... junto?
- El signo de Amaunet en su cartucho aparece siendo devorado por Ammit dibujada completa. Significa que ésta murió hace mucho tiempo y que debió de traicionar de tal forma a Amón que ordenó que se dibujara de esta forma.
- Amaunet estaba dentro de una Jaffa que la portaba. Yo estuve presente el día de su Prim'ta .- dijo Teal'c recordando aquel momento.
- Eso quiere decir que su portadora primera murió, y la larva sobrevivió para ser implantada en tu mujer.- dijo Carter pensativa.
- Y... Apophis la tomó por esposa.- sentenció Jackson.
- O sea, que el traicionado fue este tal Amón, la traidora su esposa Amaunet y el vínculo que los une Apophis.
- Apuesto Jack, a que Apophis vio morir el cuerpo de Amaunet y preservó su larva dentro de una mujer Jaffa hasta que encontró otro huésped digno de ella.
- Sha're.- dijo Carter. Jackson afirmó con la cabeza.
- Si eso es correcto. Entonces es posible que el propio Apophis y la propia Amaunet idearan un plan para acabar con Amón.
- Y lo lograron Teal'c.- dijo Jackson.- Ha permanecido fuera del grupo de Señores del Sistema desde hace mucho tiempo.
- Y ¿por qué?.- preguntó el coronel.- ¿Por qué simplemente no vino y borró Apophis este sitio de la Galaxia, secuestrando a Amaunet?
- Bueno, quizás en aquel momento no era tan fuerte como fue después. Si lo hubiera sido... hubiera salvado el antiguo cuerpo de Amaunet en un sarcófago y no hubiera buscado otro anfitrión para ella, ¿no? Si lo hubiera hecho... ahora Sha're quizás estaría viva y nunca hubiera sido poseída por ningún Goa'uld.- comentó Daniel con tono de tristeza.
- Cuando Ra existía y pugnaba con Amón, Apohis era casi un goa'uld menor. Los Señores del Sistema no eran tan poderosos. Con la caída de Ra tomaron el poder y para entonces Amón ya era una leyenda.- explicó Teal'c.- Amón y Ra eran muy poderosos.
- Pues si es así y sigue en este planeta, no nos costará deshacernos de él. Eliminar a Ra no fue muy complicado.- dijo O'Neill sonriente. Carter le miró y el coronel se quedó pensativo.- Vale, tuvimos algo de suerte. De todas formas no sabemos si ese tipo sigue aquí. Y no lo sabremos hasta que consigamos salir de este condenado lugar.- Jack miró a su alrededor, la estancia tenía sólo dos puertas, una abierta y la otra cerrada. Deberían elegir de nuevo uno de los dos caminos.
En ese momento un fuerte zumbido se escuchó tras la puerta cerrada de madera labrada de aquella cámara, los cuatro miraron hacia allí. Jack, Carter y Teal'c prepararon sus armas de inmediato mientras Daniel soltaba la libreta donde apuntaba para tratar de tantear la beretta que tenía en su cartuchera. El zumbido se transformó en un ruido sordo intenso. La puerta cedió de golpe abriéndose de par en par, y el polvo dejado durante milenios allí, se levantó con furia cegando a los cuatro miembros del SG-1 casi por completo.
Jack no dudó un segundo y abrió fuego contra aquel remolino que esta vez se les venía encima. Daniel se tiró al suelo para protegerse de los disparos que ahora Carter también realizaba. Teal'c abrió fuego con su lanzadera de mano y el extraño remolino de aire furioso pasó entre ellos. Jackson levantó su arma apuntándolo con ella y con su linterna a la vez. Durante sólo unos segundos creyó ver entre el polvo y la arena que levantaba el torbellino, la silueta de dos serpientes girando sobre sí con sus lenguas bífidas saliendo de sus bocas. Tuvo que protegerse la cara y las gafas que eran golpeadas por millones de granos de arena enloquecidos que levantaba aquella extraña anomalía.
O'Neill tuvo que dejar de disparar al verse incapacitado y no poder distinguir nada debido al polvo y temiendo herir a algún miembro de su propio equipo. Giró la cabeza y vio a Carter que trataba de mantener el fuego de su P90 abierto. El torbellino prácticamente la tocó lanzándola al suelo unos metros y dejándola aturdida junto a una de las paredes de la estancia. Teal'c vio por cuarta vez como el fuego de su lanzadera rebotaba contra aquel extraño fenómeno y no surtía efecto en él. El extraño efecto atravesó el otro umbral abierto del pequeño recinto. Teal'c, el más cercano al umbral, lo cruzó para seguirlo y vio con asombro como éste atravesaba el muro de la siguiente estancia sin ningún tipo de oposición. O'Neill se aproximó a la mayor a la que podía todavía ver a pesar de la espesa capa de polvo que les hacía toser y les impedía casi ver en aquel lugar. Ésta permanecía aturdida en el suelo y el coronel se acuclilló junto a ella sin perder de vista el lugar por la que aquella cosa se había ido.
- Coronel...- comenzó a decir ella.
- ¿Se encuentra bien, Carter?
- Sí, señor. Sólo... aturdida por el golpe.- dijo tratando de levantarse.
- ¡Daniel!.- exclamó el coronel esperando escuchar su voz tras la nube de polvo.
- Estoy bien.- dijo tratando de no toser.
- ¡O'Neill!
- Teal'c, estamos bien.- contestó el coronel creyendo verle entrar de nuevo en aquella estancia.- Acercaos y manteneos después quietos. El polvo caerá en unos segundos.- dijo a la vez que miraba a Carter que parecía tener una extraña mirada.- ¿Carter, seguro que está bien?
- Sí, señor. Pero... no le va a gustar lo que le voy a decir.- Teal'c se acercó a ellos y Daniel consiguió también aproximarse a sus compañeros para después quedarse inmóvil a la espera de que el polvo de aquel lugar volviera a posarse en el suelo. Estornudó aparatosamente ante el cosquilleo que le producía al respirarlo.
- ¿Tiene algo roto?.- preguntó el coronel mirándola de arriba abajo.
- No.- dijo ella llevándose la mano a la espalda dolorida por la caída.- Señor, es un Goa'uld.
- ¿Qué?.- preguntó casi en un grito.
- Coronel, lo he sentido. Al empujarme para abrirse paso en su camino, he sentido su presencia.- dijo ella tratando de explicarse. Desde que llevara en su interior al miembro de la Tok'ra Jolinar de Mal-Shur, la mayor tenía la capacidad de poder sentir si otro goa'uld estaba cerca. O'Neill miró a Teal'c esperando que él pudiera corroborar lo que su oficial le decía.
- Pasó muy cerca de mi, pero no llegó a tocarme.- comentó el Jaffa.- Yo no sentí su presencia.
- ¿Pero que goa'uld tiene el poder de convertirse en eso?.- dijo O'Neill aturdido.
- Y de atravesar paredes.- corroboró Teal'c. El coronel le miró con expresión de sorpresa.- El fenómeno ha atravesado el muro de la siguiente estancia.
- Ah, ya. O sea, que no sólo puede volar dando giros, sino que al final atraviesa muros como Casper.- El Jaffa le miró sin comprender la segunda comparación que su amigo hacía.
- Es Amón.- sentenció Jackson. El coronel le miró esperando su explicación.- Bueno, yo creo que vi a... Kamutef y a Ir-ta.
- ¿Amigos suyos invitados a la fiesta de "la ventisca"?.- preguntó con sarcasmo O'Neill.
- Serpientes. En realidad son serpientes. Creo que vi en su interior dos serpientes.
- Estupendo... decidme que este encierro no nos está haciendo perder la cabeza. Quizás suframos de anoxia .
- Creo que Sam tiene razón, Amón se manifestaba previamente, según algunas teologías, como las serpientes Kamutef e Ir-ta. Eso es lo que yo vi.
- ¿Y el viento?.- preguntó Carter.
- Hasta ahora no lo había relacionado pero, Amón era la personificación de lo oculto, era un dios que no podía verse con ojos de mortales y que era invisible si lo deseaba tanto para los dioses como para los hombres. Aparece muchas veces asociado al aire
(20) . Teal'c ha dicho que era temido. Quizás lo fuera por esta razón, por su poder. Si es tan poderoso como acabamos de ver, quizás fue por ello que Apophis necesitó aliados para derrocarlo y enterrarlo para siempre aquí dentro.
- Vale, vale... ¿y si es un Goa'uld y es tan poderoso? ¿Por qué no nos ha aniquilado ya?
- Quizás... porque tenga una necesidad mayor que la de matar.- respondió Carter pensativa.
- O quizás se haya aburrido durante milenios y ahora somos su juguete. Su único juguete al parecer.- aportó Jackson.
- Si atraviesa paredes, como dice Teal'c que ha visto, entonces no está atrapado. Puede salir cuando quiera. Si puede hacerlo no tiene motivo para mantenernos con vida.
- Si eso es así mayor... necesitamos quitarle el poder ese que tiene, y usarlo para salir de aquí.- dijo el coronel.- Hemos de hacerlo antes de que dejemos de ser para él una diversión maquiavélica.
- ¿Cómo lo haremos O'Neill? Nuestras armas no le alcanzan.
- Teal'c tiene razón. Debe poseer un campo de fuerza personal como los demás Goa'uld.- dijo Carter.
- Entonces debe tener un brazalete. Apophis lo usaba para crear su campo de fuerza protector.- comentó Daniel.- Y además de atravesar objetos, puede empujarlos. Lo hizo con la puerta y con Sam.- El polvo casi se había quedado estático de nuevo en el suelo.
- Teal'c, comprueba la sala de dónde salió nuestro nuevo amigo.- dijo el coronel. El Jaffa asió con fuerza su lanzadera y echó a andar.- Nos enfrentamos pues a un Goa'uld que se mueve deprisa atravesando paredes, que posee un brazalete que crea un campo a su alrededor que le hace invulnerable salvo a un disparo de un proyectil más lento que una bala y que parece estar divirtiéndose a nuestra costa por el momento. Si ese tipo puede salir, hay que averiguar cómo lo hace y aprovecharnos de ello.- Teal'c regresó en ese momento.
- La estancia está cerrada. No hay salida por allí.- dijo con solemnidad.
- Bien, seguiremos pues por donde salió. Atentos.- De nuevo Teal'c y Carter cogieron cada uno por un extremo la caja con el reactor y avanzaron tras O'Neill y Daniel que caminaron delante armados. La siguiente estancia era cuadrada y tan sólo tenía un poyete cuadrado en la esquina derecha. Pasaron pues el siguiente umbral, alcanzando esta vez una sala alargada en la que de cada pared sobresalían dos muros laterales que le daban la sensación de ser más pequeña. Teal'c le señaló a O'Neill la pared por donde había visto atravesar al extraño fenómeno la pared. El coronel se acercó a ella y tanteó el muro. Sólido como una roca y decorado igual que todos los anteriores.
- ¿Qué es aquello?.- preguntó Carter señalando al lado izquierdo de la alargada sala.
- Parece un poyete como el de la sala anterior. El otro era cuadrado y macizo, este es igual pero más pequeño.- dijo Daniel apuntando con su linterna hacia allí.
- No veo puertas.- dijo O'Neill comprobando las paredes.
- Este lugar parece no tener salida.- comentó Teal'c soltando el reactor y dejándolo en el suelo para poder moverse mejor por la zona. Daniel se acercó al poyete para examinarlo más de cerca, miró los símbolos de este, dibujados en él sin sacar nada que se saliera de lo común.
- Estamos atrapados.- dijo Carter con aire de desánimo. O'Neill miró al techo del lugar. Seguía estando demasiado alto para usar explosivo allí.
- Tenemos un reactor de naqahdah Carter, digo yo que de algo servirá además de para partirnos la espalda cargando con él, ¿no?
- Señor, no se me ocurre dónde usarlo en este lugar.
- Pues piense, ya se le ocurrirá algo.
- Siempre podemos usarlo para defendernos del Goa'uld arrojándoselo a la cabeza.- dijo Daniel mientras tocaba los dibujos del poyete. Los demás se quedaron en silencio ante su comentario. El arqueólogo se giró percatándose de ello.- Lo siento, pensaba en alto.
- ¿Y has pensado si eso que miras nos vale de algo?.- preguntó el coronel acercándose a él.
- Pues... además de estar bellamente decorado, de tener una escena de pesca, con un río, unos pescadores, una barca y muchos juncos y peces... no.
- Bien chicos, mientras Daniel sigue buscando alguna forma de salir de este pintoresco lugar, nosotros empezaremos a inspeccionar las balas que nos quedan a cada uno, así como a racionar las provisiones que llevemos encima, incluida el agua de las cantimploras.- Daniel se llevó la mano a la parte trasera de su pantalón, dónde llevaba sujeta su pequeña cantimplora plana del equipo de viaje. Normalmente no necesitaban llevar mucha agua o provisiones encima pues siempre mandaban una M.A.L.P. con ellos que portaba todo lo necesario. El problema es que en aquella ocasión la M.A.L.P. había quedado enterrada bajo toneladas de arena. Contaban por tanto con un equipo mínimo de supervivencia repartido entre los bolsillos de los chalecos que llevaban con ellos. El arqueólogo soltó el recipiente y se lo entregó a O'Neill.- ¿Este es un buen sitio para acampar, no os parece?.- dijo O'Neill moviendo la cantimplora para comprobar la cantidad de agua que había dentro. Estaba casi llena. Jackson volvió a mirar el poyete cuadrado y macizo de nuevo ante el comentario del coronel. Dio un salto ágil apoyándose en él hasta sentarse encima con los pies colgando.
- Por mi vale.- dijo el arqueólogo casi en un suspiro. En ese momento sintió perder el equilibrio y cómo el lugar en dónde se había sentado comenzaba a hundirse en el suelo.- ¡Whoo!.- exclamó ante la sorpresa. Un ruido sordo de piedra deslizarse se escuchó a su izquierda y ante la sorpresa de los demás que apuntaron con sus armas desconfiados hacia donde se escuchaba el ruido, el muro de la pared se deslizó dejando entrar luz que parecía provenir del exterior.
- ¡Bravo Daniel! - dijo el coronel al ver como se había abierto una salida a aquella ratonera.- Ahora por favor, un Martini con vodka, agitado, no mezclado.- Daniel dio un salto para bajar del poyete. Al hacerlo el mismo poyete comenzó a subir de nuevo cerrando la abertura.- ¡Hey! ¡Hey! ¡Hey! Carter, traiga acá ese reactor. Ya sabemos dónde usarlo.- La mayor y Teal'c acercaron la pesada caja y la colocaron donde Jackson se había subido para hacer que de nuevo el poyete volviera a bajar. El efecto fue de nuevo el esperado. La entrada del muro quedó abierta y la luz brillante entraba por él.- Muy bien, miremos la zona y luego volveremos a por esto.- Los cuatro pasaron el umbral y trataron de que la luz no les hiciera daño a los ojos. Era brillante y dada la oscuridad por la que habían andado durante tanto tiempo, les costaba que la retina la recibiera. Ante ellos pudieron ver el muro del templo caído en esa nueva estancia a la que accedían. La pared de enfrente a la que entraban estaba prácticamente destruida y la luz del sol de aquel planeta entraba por completo en aquel lugar. Miraron hacia al cielo esperando verlo azul y tan brillante casi como el sol, pero en vez de cielo, una extraña capa violeta cubría el lugar.
- ¿Qué es eso?.- preguntó Teal'c el primero al percatarse de que la sala estaba rodeada por aquella extraña cúpula que cubría casi toda la pared de aquel gigantesco lugar.
- Parece... parece un campo de fuerza.- comentó O'Neill colocándose las gafas de sol para poder mirarlo.
- Es el motivo por el cual estamos vivos aún y por el que el Goa'uld no ha acabado con nosotros.- dijo Daniel pensativo.
- No puede salir de aquí.- comentó Carter.- Sólo puede moverse por la zona, pero no debe poder atravesarlo.
- Por lo que entonces, tampoco nosotros podremos.- dijo Teal'c.
- Seguís siendo demasiado primitivos.- los cuatro se giraron para poder contemplar el semblante por primera vez de aquel que hasta ahora los había tenido desorientados. Sentado en un gigantesco trono al fondo de la gigantesca sala, el Goa'uld sonreía malévolamente mientras se acariciaba la barba, tras haberles hablado con su tono de voz característico y viendo la expresión de sorpresa de sus enemigos.
- ¿Disculpe?.- preguntó O'Neill sin perderle de vista y apuntándole con su P90 con desconfianza.- ¿Nos llama primitivos el mismo que lleva encerrado en este lugar sin poder salir más de dos mil años?- los ojos del Goa'uld se encendieron con furia ante las palabras del humano.- Para ser tan antiguo sigue teniendo el mismo "fondo de ojos".- dijo casi en un susurro a sus compañeros.
- Es que es hereditario, ¿recuerdas? Memoria genética.- dijo Jackson en un susurro.- Ahm..- comenzó a decir en voz alta en dirección al Goa'uld.- Hablamos con Amón, supongo.
- Imen-so-neter
(21) .- dijo éste. O'Neill miró a Daniel.
- Amón, rey de los dioses.- le tradujo Jackson.
- Ya, y esta es la parte en la que dices que debemos adorarte, postrarnos ante ti y bla, bla, bla, bla, bla.- comenzó a decir el coronel.- Pues verás, es que no somos de esos.
- Os he vigilado.-dijo casi sin inmutarse.- Sé muchas cosas de vosotros.
- Nosotros sabemos más, ¿verdad Daniel?.- el arqueólogo le miró pensativo.
- Sí, seguro.- corroboró pensativo.
- Ahora me diréis lo que me queda por saber.
- Espero que no pregunte por una salida.- dijo Jackson en un susurro para que el coronel pudiera oírle. Jack le miró un segundo mientras trataba de pensar cómo atacar si aquel goa'uld se les acercaba.
- Sois de Tauri.
- Llevamos el símbolo en nuestras ropas. Eso es muy fácil.- dijo O'Neill con desgana.
- ¡Silencio!.- exclamó el goa'uld con fuerza. O'Neill guardó silencio mientras negaba con la cabeza ante la forma en que lo había pedido.- Tres humanos y un Jaffa de Apophis... mi mortal enemigo. Una mujer humana que portó una vez un Goa'uld y que ahora ya no está en ella.- dijo señalándola.- Un humano que conoce y habla nuestro idioma, capaz de leer y entender los muros de este palacio o de la tumba.- dijo señalando a Daniel.- Y tú... un humano normal y corriente.- dijo por último señalando a O'Neill. Se levantó en ese momento y pudieron ver su semblante desde su posición. Un pectoral delgado de oro le cubría el pecho, desde allí podían ver también que tenía el símbolo de la espiral que habían visto en su propio sarcófago. Llevaba el brazalete puesto.- He matado a humanos con más importancia que tú.- dijo señalando entonces dos cuerpos cadavéricos apoyados contra uno de los muros de la gran sala.- Tras traicionarme, les ordené construir el altar a Ammit. El sarcófago dejó de ayudarles... así que yo mismo los maté en venganza por su traición.
- Qué generoso.- dijo O'Neill en un susurro.- Me temo que ya no hay sarcófago... Ahm... món.
- Vosotros provocasteis que lo perdiera.
- Fue un accidente.- comentó Carter sabiendo que aquello tampoco iba a solucionar mucho la situación.
- ¿Sois leales a Ra?.- preguntó
- Ra está muerto tío.- dijo O'Neill.- Hace mucho de eso. Nosotros lo matamos.
- ¿Y Apophis?.- volvió a preguntar.
- Noticias antiguas. Él también está muerto. Y también nosotros lo matamos, aunque suene egocéntrico decirlo dado que somos tan primitivos.
- Mientes.- dijo con desconfianza.
- Cree lo que quieras. Pero te decimos la verdad.- dijo Teal'c. El Goa'uld lo miró con rabia. No iba a permitir que aquellos humanos se burlaran. Les había podido escuchar hablar ante el altar de Ammit, sobre su adorada y traidora esposa.
- Tú mataste a Amaunet.- dijo señalando al Jaffa.
- Él liberó a mi esposa del tormento de tener que llevar en su cuerpo a una especie como la tuya.- dijo casi en un grito Daniel.- Fue Apophis quién eligió a mi esposa para implantarla a tu querida Amaunet apartándola de mi lado. Es a Apophis a quién debes su traición. Él te quitó a Amaunet y te dejó aquí encerrado.
- ¡No! Él me quito a mi amada Amaunet, pero jamás osaría dejarme aquí encerrado durante siglos.
- Pues no es eso lo que parece.- dijo el coronel con sarcasmo.
- Los enemigos de los Goa'uld lo hicieron y saldré de aquí para hacerles pagar mi encierro. Y vosotros pagaréis cada uno por vuestras culpas.- La furia del Goa'uld contenida hasta ahora se desató.
O'Neill al percatarse de ello abrió fuego con su P90 a la vez que se acercaba a ellos. El goa'uld consiguió tocar su brazalete antes para crear el campo de fuerza que le protegía de los disparos que los cuatro realizaban sobre él. Amón se llevó en ese momento la mano al pectoral y justo entonces comenzó a sonar el mismo extraño siseo, O'Neill sacó su puñal de su funda, lanzándoselo con todas sus fuerzas. Aunque las balas no lograban alcanzarle, el puñal logró sobrepasar el campo de fuerza clavándosele de lleno en el pectoral que este llevaba, que aún de oro, parecía hecho con una lámina fina. Amón les miró entonces sorprendido ante la hazaña del humano. Había logrado alcanzarle cuando nunca antes había ocurrido.
- Le hemos cabreado. ¡Retirada!.- exclamó O'Neill. Los cuatro retrocedieron por donde habían venido sin disparar para procurar no gastar las balas que les quedaban. Un fuerte grito se oyó al otro lado del muro.- ¡Teal'c la caja! - dijo a la vez que él mismo tomaba un asa del reactor. Carter y Daniel corrieron delante hasta alcanzar la sala cuadrada con el poyete también cuadrado previa a la sala del altar de Ammit.
- ¡Espera, espera, espera! - dijo de repente Jackson al ver el poyete. En ese momento Teal'c y O'Neill estaban a punto de entrar en la sala cuando vieron a Jackson saltar literalmente sobre el poyete.
- Daniel, ¿qué...? - comenzó a decir. Teal'c tenía medio cuerpo fuera del umbral de la sala cuando vio el efecto que el doctor Jackson había conseguido. Al apoyarse sobre el poyete a su izquierda había comenzado a abrirse una nueva parte del muro, en el extremo contrario al que antes habían abierto.
- ¡O'Neill!.- el coronel retrocedió para ver lo que su amigo le mostraba.
- ¡Aguanta ahí Daniel! - el arqueólogo no se movió. Ambos caminaron hacia la nueva entrada a la vez que Carter se acercaba al umbral de la sala para cubrir al arqueólogo. En ese momento vio como Amón hacia esfuerzos por salir del boquete que poco a poco se había ido cerrando desde que quitaron el peso. O'Neill y Teal'c alcanzaron la nueva sala, era rectangular, bastante amplia y con un nuevo poyete bastante más alto y un trozo de muro que sobresalía.
- ¡Señor, se acerca!.- gritó Carter desde su posición.
- ¡Adelante! - exclamó el coronel. Carter le hizo un gesto a Jackson para que bajara de su puesto y la siguiera. La piedra de la entrada comenzó a moverse, O'Neill y Teal'c que habían dejado la caja dentro de la sala, trataron de sujetarla. Carter logró pasar primero y tras ella Daniel. Amón se acercaba corriendo justo cuando el coronel y Teal'c lograron pasar y la abertura comenzó a cerrarse. Daniel había quedado en el suelo de la estancia jadeante por la carrera. Abrieron fuego contra el Goa'uld cuando intentó pasar, a la vez que las balas rebotaban en su campo de fuerza. Segundos después el umbral quedó cerrado con ellos dentro.
- Puede atravesar paredes, ¡aquí nos atrapará! - dijo Jackson mirando a su alrededor sin ver una salida.
- No.- dijo Carter.- Usa el pectoral para atravesarlas. El coronel logró alcanzarlo con el cuchillo. Podía haberlo usado antes y le vi atravesar desesperadamente el umbral que se cerraba.
- Pero es posible que tenga otro.- dijo Teal'c.
- Pero hemos ganado algo de tiempo.- dijo O'Neill.
- Tiempo, ¿para qué?.- dijo Jackson mirando a su alrededor y contemplando una estancia completamente cerrada.- ¿Cómo vamos a salir de una estancia completamente sellada?- Los demás miraron a su alrededor. Sólo había allí un poyete demasiado alto, un trozo de muro, tres humanos, un Jaffa, escasas provisiones y para colmo: la mitad de armamento. Y si eso no era suficiente, un Goa'uld con gran poder podría atravesar aquellos muros en cualquier momento.

CONTINUARÁ...


 

(17) Nombres secretos recitados de los diferentes dioses. Junto al Libro de la vaca celeste, el ritual de apertura de la boca o el Libro de las puertas, servían para guiar al difunto hacia el Más Allá

(18) El coronel Richard Howard Vyse fue el descubridor de la Gran Pirámide. Aunque se hacía llamar egiptólogo, este británico se abrió paso en la estructura a base de dinamita lo que hizo que posiblemente mucha información se perdiera en el camino. Referencias en http://www.stargatesg1-lasextaraza.com

(19) Jackson se refiere al ovillo de hilo que utilizó Teseo y que su amada Ariadna, hija del rey Minos, le entregó para poder escapar del laberinto del Minotauro de la isla de Creta. Gracias a que lo ató a la entrada del laberinto, tras matar al Minotauro, pudo regresar a la salida, guiándose con él.

(20) Amón era conocido como "Padre de todos los vientos" o "alma del viento".

(21) La frase correcta escrita sería "imn so ntr" Se coloca la "e" para poder ser pronunciada.