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Escrito por: Amaunet / Retoques por: Marita

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        CAPITULO 19

        El coronel mantuvo su vista puesta sobre la enorme nave que aparecía ante ellos suspendida en el aire y rodeada de nubes. El haz de luz de los anillos había alcanzado la estructura del edificio que quedaba oculto tras una zona de árboles desde donde ellos estaban. Con nerviosismo, Daniel miró también hacia la zona. La nave parecía volver a moverse y sin duda se dirigía hacia allí. Quizás ya habían dejado en tierra a un grupo surtido de guerreros, o incluso habían usado los anillos para entrar en el palacio de Annoeth, aunque según aquellos elfos, nada podía atravesar el campo de fuerza.
Habían aprendido en cierta forma a confiar en ellos. Habían ayudado a Teal’c y hasta ahora no habían hecho nada que les perjudicara, por lo menos... por el momento. Jackson había quedado fascinado por la información nueva obtenida de la propia Albrüna: Freyr había creado a aquella raza a imagen de los habitantes de aquel planeta aniquilados por Amón, dándoles el físico tan extrañamente celestial que ahora poseían, y un poder sin lugar a dudas bastante superior a mucho de lo que ya habían visto. Hasta ahora los Asgard jamás les habían comentado que fueran capaces de hacer algo así, aunque realmente tampoco ellos conocían todas sus posibilidades y quizás incluso aquella raza fue sencillamente creada para no tener que intervenir directamente sobre aquellos humanos de aquel planeta ayudándoles también indirectamente a lograr encerrar a Amón en Annoeth.
Albrüna había sido una de aquellas en lograrlo, junto a otros que no tenían la suerte de conocer o que quizás sencillamente, ya no estaban entre ellos. Tras la victoria, Freyr descendió a aquel lugar para plantar el Bile, que a su juicio debió ser la creación de más de aquellos elfos y tras ello, volvió junto a los suyos dejando a aquella nueva raza en aquel lugar con un único objetivo: los supervivientes debían ser ayudados por aquellos Elfos de la Luz a construir un nuevo futuro. Cayeron las antiguas historias sobre Amón, que fue llamado desde entonces Mannanan, y los habitantes de Tintagel comenzaron a cambiar sus propias y antiguas creencias en Goa’uld, por creencias que rodeaban a aquellos seres y que vivían no muy lejos de ellos. Generación tras generación, aquellas historias con respecto a aquellos seres fueron cambiando con un mismo objetivo, saber que en cualquier momento Mannanan regresaría cuando el Stargate fuera de nuevo activado y sus viajeros lograran cruzar el umbral de Annoeth. Los Elfos de la Luz les prepararon para aquel momento, dándoles el poder que ellos tenían con la esperanza de que los viajeros fueran gentes de paz y que trajeran a aquellos pobladores un nuevo conocimiento, el de los viajes a través de la Galaxia y el de entender que ya no estaban solos en el Universo. Sin duda el objetivo de Freyr fue crear aquella raza para ayudar temporalmente al planeta hasta la llegada al lugar de nuevas gentes que les hicieran ver que su mundo no sólo dependía de aquellos seres puros, sino que otras razas podían alcanzar aquel lugar.
Jackson estaba convencido de que igual que en Cimmeria Thor había sido su guardian y que sus habitantes eran posibles descendientes de los humanos de cultura nórdica en la Tierra, en Tintagel se había producido quizás el nacimiento de una cultura igual de antigua, con una mezcla de mitología céltica y escandinava. Aquello era sin duda un gran descubrimiento, y podrían aprender mucho más de aquellos Elfos de lo que seguro en esos momentos les mostraban. Pero en aquel instante Osiris se acercaba a la zona y debían conseguir salir de aquel problema. Además, debía conseguir convecerles de que no partieran a ningún sitio. De que se dieran la posibilidad de seguir viviendo en aquel planeta si lograban acabar con aquella amenaza.
Carter miró por última vez el reactor de naqahdah. Estaba listo. Los seis estaban ocultos tras una gran mole de piedra a la espera de que la nave aterrizara, cosa que no tardaría en hacer a la velocidad a la que ahora se acercaba a la zona.
- Bien, este es el plan.- dijo Jack casi en un susurro al ver que la nave se disponía a posarse sobre la enorme plataforma.- Carter, usted, Algosel y yo subiremos a la nave. Jackson, tú, Albrüna y Teal’c nos cubriréis las espaldas. Mantened la posición, no os dejéis ver y si la cosa se pone fea, huid de la zona. Entraremos, dejaremos el regalo y volveremos a salir.- Ninguno se opuso al plan. Tampoco tenían muchas opciones. En cuanto la nave se posara Teal’c estaba convencido que comenzarían a salir naves y Jaffas de ella para tomar el planeta. La gigantesca estructura tardó aún unos minutos en alcanzar la posición y posarse sobre el lugar. Aquella zona parecía estar preparada para naves de ese tipo, lo que sin duda indicaba que posiblemente Amón la utilizara en su tiempo. Cuando la gigantesca nave quedó inmóvil Jack hizo un gesto con la cabeza y él y Algosel tomaron la caja del reactor cada uno por un extremo. Luego agarraron los dos a Sam que se preparó para utilizar el brazalete y el pectoral. En sólo unos segundos el efecto que ya había obtenido antes, volvió a aparecer. El viento se levantó en la zona y los tres desaparecieron a la vista de Jackson, de Teal'c y de Albrüna. En el traslado del lugar en el que se encontraban hasta la nave todo ocurrió bastante deprisa. O por lo menos eso pensó el coronel. Veía por dónde avanzaban pero lo hacían tan rápido y de forma tan extraña que no podía describirlo. Vio pasar Jaffas a su lado y cómo se giraban extrañados sin saber muy bien qué ocurría y sin esfuerzo alguno veía como su cuerpo y el de los demás atravesaban las paredes de la nave nivel a nivel hasta que Sam separó la mano con el brazalete del pectoral dado que habían alcanzado el reactor principal de la enorme ha'tak. Algosel y Jack soltaron la caja con el reactor y Sam respiró con fuerza apoyándose en la barandilla que les separaba del enorme reactor. Jack tuvo que sujetarla.
- Estoy... algo mareada...
- ¿Algo? - preguntó el coronel al ver su rostro.
- Muy... mareada, señor.
- Vale, pues no se mueva.- dijo ayudándola a sentarse en el suelo con la espalda apoyada en la barandilla. Algosel miró con curiosidad alrededor. Jack supuso que nunca había visto algo parecido. Luego abrió la caja con el reactor, preparada por la mayor para ser detonada. Manipuló el aparato y de nuevo volvió a mirar a Carter, su aspecto no había mejorado.
- Este lugar es... bastante desagradable.- dijo el Elfo arrugando el entrecejo con expresión de desagrado. El sonido que emitía el reactor le molestaba.
- Estoy totalmente de acuerdo. Preparo esto y nos largamos.- Miró de nuevo a la mayor.- ¿Cómo está Carter?
- Mareada... señor.
- Eso ya lo ha dicho. ¿Podrá sacarnos de aquí? - ella afirmó con la cabeza y Jack terminó de ajustar el reactor.- Esto ya está preparado. Le he dado un margen de veinte minutos.- Luego cerró la tapa del reactor y se aproximó a la mayor. Ella trató de ponerse en pie, sin lograrlo.
- Necesito... unos minutos más.- dijo ella. Jack la miró. Su aspecto denotaba agotamiento, o por lo menos eso parecía.
- No podrá sacarnos a los dos de aquí.- sentenció Algosel. Jack le miró.
- Claro que podrá, necesita unos minutos.- en ese momento se escucharon los pasos de alguien aproximarse por el pasillo de entrada al reactor, Algosel sacó su arco a gran velocidad y lo cargó tan deprisa como lo había preparado, apuntando hacia la entrada. Un Jaffa accedió, seguido de un compañero, posiblemente la guardia de la zona. Algosel disparó una primera flecha que atravesó la garganta del primer Jaffa, la segunda flecha que colocó en el arco atravesó la frente del segundo.
- No tenemos tiempo.- dijo cargando de nuevo el arco con una nueva flecha de su carcaj y mirando de reojo a Jack.
- Entonces, modificaré el reactor para darnos más tiempo y saldremos por la puerta, como todo el mundo hace.- dijo el coronel.
- Estamos... lejos.- respondió Carter.
- Pues andaremos deprisa.
- No hay tiempo...- repitió Algosel sin perder de vista la entrada a la sala del reactor.
- Vale, bien... de acuerdo... Carter, usted y Algosel salgan de aquí. Yo saldré por la puerta.- Sam le miró. Aún modificando el reactor era un plan arriesgado, aquel lugar estaba lleno de Jaffas y sería muy dificil que él sólo pudiera eludir la vigilancia.
- Señor, no creo que...
- ¿Va a discutirme también eso, mayor? - preguntó con enfado ayudándola a levantarse. Ella se sentía aún mareada pero había recuperado algo de su fuerza. Aunque, no para poder volver a repetirlo llevando a los tres fuera de la nave, de eso estaba segura.
- Coronel, lucharemos los tres para salir.
- No hay tiempo, ¿recuerda?. Usted y Algosel saldrán con el método rápido, y yo buscaré la salida.- ella negó con la cabeza. No estaba dispuesta a dejar al coronel allí solo. Un nuevo Jaffa apareció en el umbral de entrada, pronto serían demasiados. Algosel disparó y esa vez la flecha acertó certera entrando por uno de las cuencas oculares del Jaffa. O'Neill y Carter se miraron, por segunda vez desde que se conocían se repetía una situación parecida. Debían decidir uno sobre la vida del otro. Carter no estaba dispuesta a abandonarlo a su suerte, era su responsabilidad el uso de aquel aparato para sacar a ambos de allí. Jack miró a la mayor, no iba a permitir perder a alguien tan importante para el Comando Stargate, a alguien tan importante para él como era ella. Saldría con el Elfo aunque tuviera que gritarla y ordenarla que lo hiciera en contra de su propia voluntad: no quería perderla.
- Yo me quedaré.- sentenció el elfo.- Salgan con el pectoral de aquí.
- Ah no, de eso nada. No voy a permitir que...- Algosel apuntó entonces a la cabeza del coronel con su arco.
- Llévatelo.- le ordenó a Carter el joven mientras Jack le miraba con la flecha apuntándole a la frente.- Tu pueblo habla demasiado... preguntan incansablemente y discuten por cosas simples. A veces es preferible escuchar.
- Algosel, tus posibilidades de salir de aquí...
- Son las mismas que tuvo mi padre al enfrentarse a Amón la primera vez y caer. Y las mismas que tuve yo, cuando aún era un niño, ante el yugo de Mannanan. Freyr nos liberó y nos dio vida cuando sólo había muerte. Hoy soy libre, y me ofrezco por la libertad a quién yo deseo. Salid de aquí... ahora.- Jack lo miró. Tampoco se atrevía a moverse. Parecía dispuesto a dispararle si lo hacía.
- Si salimos vivos de este lugar, me encargaré personalmente de que tu pueblo siga siendo libre.- dijo el coronel, el Elfo le sonrió.
- Lo sé. Habláis demasiado pero... sois un pueblo de palabra.- Jack agarró a Carter y esta llevó su mano con el brazalete al pectoral, en sólo unos segundos comenzarona a moverse y Algosel quedó allí, vigilando la entrada, a la espera de usar su arco las veces que fueran necesarias.

* * * *

Mientras, en el exterior, cuando Algosel, Carter y Jack se alejaron, Teal'c, Jackson y Albrüna permanecieron en sus puestos esperando el movimiento de los Jaffas del interior de la nave. No tardaron mucho en ver salir varios planeadores, y las compuertas de una zona se abrieron dejando salir del interior de la ha'tak a varios pelotones de Jaffas.
- Esto no pinta bien.- dijo Jackson mirando con preocupación lo que ocurría.
- Teme sólo cuando el mal no tenga remedio.- dijo Albrüna mirando hacia los batallones Jaffas. Jackson la miró.
- No quiero morir aquí, ¿sabe? Y si lo hago, por lo menos hacerlo sabiendo que mis compañeros saldrán de este lío sanos y salvos igual que la gente de este planeta.
- Ese es un pensamiento alentador.- le respondió ella.
- Nos defenderemos Daniel Jackson.- aseguró Teal'c.
- Espero que no tarden mucho más.- dijo Jackson.- Parece que ha pasado una eternidad, aunque sin duda sólo han trascurrido unos minutos.- Los Jaffas se prepararon en la zona, comenzando a explorar el terreno y acercándose peligrosamente a las grandes moles de roca. Teal'c preparó su lanzadera y Jackson su zat, dispuesto a abrir fuego en cuanto fuera necesario. Albrüna por el contrario, parecía tranquila. Claro, que ella ya había conocido la experiencia de estar muerta y quizás por eso su semblante era tan sereno, o por lo menos eso fue lo que Daniel pensó al ver su rostro mirar hacia los Jaffas aproximarse. En ese preciso momento, el cabeza de pelotón se percató de que no estaban solos, y no dudó un segundo en disparar contra las rocas donde se ocultaban. También Teal'c y Jackson abrieron fuego.
- ¡ A la derecha, Daniel Jackson! - gritó Teal'c para advertirle que él disparara en aquella dirección, hacia el nuevo grupo de Jaffas que se aproximaban. Albrüna se incorporó de su posición tras las rocas y se llevó ambas manos al centro del pecho cerrando los ojos y musitando palabras en su idioma. De repente, un extraño campo de fuerza azul salió de entre su cuerpo y sus manos extendiéndose alrededor de ella, de Teal'c y de Jackon, creando una cúpula de protección. Tanto Jackson como Teal'c pararon de disparar al ver tan extraña situación. Los disparos de lanzadera de los Jaffas de la nave, rebotaban contra el campo de fuerza y salían despedidos contra ellos mismos. Albrüna abrió los ojos y miró hacia los Jaffas que se aproximaban, movió una de sus manos a la vez que parecía concentrada, y colocándola frente al grupo que se acercaba hizo que éstos salieran despedidos hacia atrás.
- Vuestras armas son inútiles aquí.- dijo en voz alta para que pudieran escucharla.- Somos los guardianes de este rincón escogido. Y no sois bienvenidos a él.- En ese momento un planeador sobrevoló la zona viendo desde lejos sin duda lo que estaba pasando. Jackson miró hacia allí y abrió los ojos asustado.
- Creo que este es el momento que Jack describió como "ponerse las cosas feas".- dijo señalando para que Teal'c viera lo que él también miraba. Aquel planeador se disponía a disparar también.

* * * *

Y mientras, a varios millones de años luz de aquel lugar, la doctora Fraiser paseaba con nerviosismo aún en el templo de K'Tau esperando alguna respuesta. Cansada de ver que el tiempo pasaba y no parecían dispuestos a hacer nada, miró al mayor Coburn.
- Voy a entrar de nuevo.
- ¿Cómo dice? - dijo con sorpresa el mayor.
- No pienso permitir que el SG-1 no tenga ninguna oportunidad sólo por culpa de la decisión inacertada de un Consejo Asgard. Si no hacen caso a mi petición, por lo menos podré decirles mi opinión al respecto.- Antes de que el mayor pudiera comentar nada sobre aquella decisón, la doctora ya había colocado la mano sobre el cristal rojo del pedestal y este se había iluminado trasladando a la doctora de nuevo a la gigantesca sala del consejo. Allí varios Asgard más hablaban junto a Odín y Loki que permanecían sentados en la misma posición que la vez anterior.
- Doctora... esperábamos poder...
- Ólvidelo.- le interrumpió ella con enfado.- Llevan discutiendo algo elemental durante horas. Esta situación es apremiante, pero está claro que no debe ser lo suficientemente grave como para que sean más rápidos a la hora de decidir sobre algo que al parecer, no les interesa.
- La vida de otros, sí nos interesa.- replicó Loki al escucharla.
- ¿Les interesa más o menos que su propia existencia? - preguntó ella con tono enfadado. El Consejo Asgard comenzó a cuchichear ante el comentario de la doctora.- En realidad estoy aquí más por propia voluntad que con el permiso de mis superiores, pero aún así... me importa bien poco. Estoy aquí para hacerles entender que aunque son tecnológicamente superiores, su tecnología les ha vuelto insensibles y realmente bastante egoistas. Vigilan nuestras vidas durante milenios, se creen con el derecho a espiarnos, y ahora insinúan no querer intervernir. Déjenme decirles que desde el momento en que pusieron sus ojos sobre nosotros, están interviniendo. Y todo lo que puedan argumentar después de eso... son bonitas palabras pero bastante poco creíbles.
- No negamos que hemos vigilado los pasos de los Tauri, y hemos comprobado que han avanzado mucho más de lo que creíamos.- dijo Odín.
- ¿De lo que creían o de lo que esperaban? ¿Creían que éramos inteligentes o sencillamente esperaban que lo fuéramos? - preguntó ella.- La diferencia está en que "creer" es un ahora y no una esperanza: como lo es el "esperar". Y mientras deciden si creen o esperan, nos enfrentamos a los Goa'uld mientras ustedes se sientan a hablar porque tienen problemas mayores. Problemas a los que gustosamente nosotros ofrecimos nuestra ayuda. Hemos dado nuestra vida por ayudarles con su "gran" problema, y a cambio recibimos su patética lucha interna sobre si intervenir o no en nuestras vidas. Decídanse a dejar de mentirse. Ayúdennos, o niégennos la ayuda directamente: pero no nos den esperanzas.- La doctora se quedó en silencio tras decir esto. Odín se puso en pie.
- Hemos decidido, doctora.- dijo, y la miró ante el rostro interrogante de la mujer esperando una respuesta.

* * * *

La pequeña nave de carga se mantenía estática en la zona. En su interior Osiris permanecía atenta a todos los movimientos de la nave ha'tak en la superficie del planeta.
- Las patrullas de asalto ya se han puesto en marcha. Podemos partir mi señor. El planeta será some...- se detuvo al ver algo extraño en los datos del ordenador central de la nave.
- ¿Qué ocurre Jaffa? - preguntó Osiris que había dado órdenes muy claras a los suyos. Asaltar el planeta y tomar todos los prisioneros posibles, incluido al SG-1, mientras él regresaba al lado de Anubis por decisión de éste.
- Mi señor... recibo un primer informe de ataque a los escuadrones Jaffas desplegados en el planeta. Y...
- ¿Y? - preguntó con impaciencia.
- Estamos perdiendo soldados en la zona del reactor de la ha'tak. Tenemos un grupo infiltrado que ha acabado con la vida de tres Jaffas y que en estos momentos impide el paso a varios más a la zona.
- Infórmeme de cuántos hay dentro de la nave infiltrados, y con qué armas cuentan los de fuera.
- Los de fuera... se protegen con un escudo.- Osiris le miró sin entender muy bien como era aquello posible.- Y dentro.. hay uno, señor.
- ¿En el reactor sólo hay uno?
- Eso parece mi señor. El escaneo detecta la presencia de sólo una persona en la zona.
- ¿Me está diciendo que un grupo de Jaffas de élite no puede acabar con un infiltrado? - preguntó de nuevo el goa'uld con enfado. El Jaffa miró la pantalla y leyó con asombro los datos que el ordenador recibía.
- Me temo que así es, mi señor.
- ¿Es que se defiende también con un escudo? - preguntó Osiris con sarcasmo.
- En realidad mi señor... es un arquero.- Osiris le miró con perplejidad. Se acercó y le empujó para poder leer personalemente los datos. En el reactor ya habían caído seis Jaffas heridos de muerte con flechas, mientras que en el exterior, un campo de fuerza protegía a tres individuos. Osiris manipuló el ordenador para poder abrir los comunicadores desde su nave de transporte.
- Planeadores, regresad al punto de origen. Proteged la Ha'tak. Cuando acabéis con la rebelión, ocuparos del poblado.- Sin duda debería de usar primero su mayor potencia contra aquella barrera y después... acabar el trabajo.

        CAPITULO 20


        El coronel volvió a tener sentido de la orientación dentro de aquel remolino a su alrededor, comprendió que por fin habían salido de la nave, y que de nuevo atravesaban grupos de Jaffas que esta vez disparaban incansables y salían a su vez disparados. Carter tardó sólo unos segundos más en alcanzar las rocas donde se protegían sus compañeros. La mayor trató de hacer un esfuerzo más: en sólo unos segundos estarían todos juntos de nuevo. Carter se percató entonces de que había algo de diferente en la zona donde habían dejado a Daniel y a Teal'c. De repente un grupo de Jaffas justo al lado de donde pasaban, salieron despedidos. En ese momento, Albrüna había hecho desaparecer el campo de fuerza que les protegía y usaba su otra mano para hacer volar a otro grupo de Jaffas. Sam vio la oportunidad de pasar bajo su protección cuando el campo azul desapareció, e hizo el último esfuerzo. Cuando alcanzó a Jackson, y Albrüna sintió la brisa alrededor, alzó sus manos hacia su pecho de nuevo, y el campo azul volvió a levantarse, esta vez Jack y Sam estaban también dentro, aunque la mayor había caído redonda al suelo tras separar la mano con el brazalete del pectoral. Teal'c había tenido unos segundos para abrir fuego contra el planeador que giraba y ahora se dirigía hacia ellos.
- ¡Al suelo! - exclamó el coronel al ver como el campo de fuerza se alzaba de nuevo y el planeador se disponía a disparar. Albrüna miró hacia él y se concentró hablando en su idioma, el fogonazo salió de los cañones de la nave alcanzando el campo de fuerza, Albrüna sintió una sacudida, pero no retrocedió y el campo de fuerza pareció aguantar los dos disparos del planeador, mientras el SG-1 se protegía tras las rocas. Teal'c se puso en pie para adelantar su lanzadera y dejar que la parte del cañón por donde salía el fogonazo del disparo, cruzara el campo de fuerza. De esa forma, con media lanzadera fuera del campo de fuerza, hizo varios disparos contra el planeador alcanzándolo por debajo y desestabilizándolo.
- ¡Albrüna no aguantará un disparo más así! - gritó Jackson.
- Aquí somos vulnerables, debemos ocultarnos.- dijo Teal'c viendo como la nave se alejaba dispuesta a girar para volver a atacarles. Carter consiguió sacar su zat para unirse a los demás en los disparos mientras se ocultaban tras las moles de roca. Debían proteger a Albrüna de los disparos para que ella pudiera mantener el campo de fuerza y mantener a raya a los Jaffas que trataban de acercárse a ellos. Teal'c usó su lanzadera sacando el cañón del campo de fuerza para poder disparar, el resto trato de imitarle, sacando las manos con las zats del campo de fuerza creado por la Elfa, para ayudarle a acabar con los atacante. Uno de los Jaffas logró acercarse lo suficiente al campo de protección, como para que el coronel le disparara dos veces con la zat y este cayera al suelo, Jack logró alcanzar la lanzadera que había quedado en el suelo y miró hacia el cielo, el planeador de nuevo se dirigía hacia ellos.
- ¡Teal'c! .- le gritó. El Jaffa miró al cielo y apuntó hacia la nave. Jack hizo lo mismo, sacando el cañón del arma fuera del campo de fuerza mientras Carter y Daniel disparaban contra los Jaffas que trataban de acercarse. Albrüna usaba su poder para lanzar a los Jaffas varios metros más allá y mantener el campo de fuerza protegiéndoles. El planeador volvió a disparar igual que Jack y Teal'c. Ambos lograron alcanzarle a la vez, lo que hizo que la nave se tambaleara al mismo tiempo que realizaba un nuevo disparo doble. Este alcanzó de lleno el campo de fuerza e hizo que ésta vez la Elfa retrocediera, parte del campo que les protegía desapareció y Albrüna hincó una rodilla en el suelo ante el fogonazo. La nave perdió el control cayendo al suelo con una fuerte explosión. Jackson vió que la Elfa volvía a levantarse, pero que quedaba desprotegida de pie para ayudarlos y no dudó un segundo en lanzarse sobre ella para protegerla de los disparos que esta vez sí entraban por la zona que el campo de fuerza dejaba al descubierto por el ataque de la nave. El coronel, Teal'c y Carter aprovecharon para abrir fuego a discreción por el mismo flanco por donde los Jaffas les atacaban. Daniel apoyó a Albrúna sobre una de las grandes rocas para protegerla mientras abría fuego de nuevo con su zat, el campo de fuerza había caído por completo y Albrüna parecía respirar con dificultad. Los Jaffas trataban de acercarse de nuevo a ellos, pero ahora eran muchos menos y les era más fácil abatirlos. En ese momento un par de nuevos planeadores que iban camino de Tintagel y que habían girado en redondo para regresar a la Ha'tak, se aproximaban tratando de localizar un objetivo de disparo. El coronel consultó su reloj.
- ¡Debemos alejarnos! ¡En cinco minutos este lugar será un horno microodas! - gritó.
- ¡¿Dónde está Algosel?! - gritó Jackson al percatarse que el elfo no estaba con ellos.
- ¡Decidió quedarse dentro para ayudarnos a salir! - dijo Carter. Albrüna los miró. Era el momento de usar todo su poder para alejarse de aquel lugar cuanto antes. Se incorporó de nuevo alejándose de la roca y activó el campode fuerza de nuevo diciendo palabras en su idioma, y éste volvió a sugir de ella rodeándolos.
- Es el momento... ¡alejémonos! - Jack se incorporó para ayudar a Carter que aún no tenía suficiente fuerza para caminar sola. Jackson ayudó a Albrüna a salir de allí, mientras que Teal'c avanzó el último con medio cañón de su lanzadera fuera, abriendo fuego contra los planeadores que se acercaban peligrosamente a ellos. Los disparos de los Jaffas rebotaban en el campo de fuerza y muchos de ellos alcanzanban a sus propios compañeros. Tratataron de alejarse de la zona, y mientras corrían los planeadores abrieron fuego contra ellos.- ¡Al suelo! ¡Al suelo! - exclamó O'Neill lanzándose al terreno y sabiendo que Albrüna no aguantaría una nueva descarga de aquellas naves. El campo de fuerza volvió a fallar de nuevo, pero esta vez Jack disparaba junto a sus compañeros hacia los Jaffas que cada vez eran un número menor. Daniel sujetó a Albrüna, que trataba de no perder la concentración y recuperar el campo que había creado. Miró al frente, una zona de bosque cerrado se veía a lo lejos, pero era una distancia demasiado larga para alcanzarla corriendo con aquellas naves disparándoles, estaba convencido de que aunque corrieran sin parar, no llegarían tan lejos.
Mientras en la nave de carga en órbita sobre Tintagel, Osiris miraba la pantalla del ordenador central. Veía a sus planeadores moverse, y como uno había caído en combate. Dos más ya habían abierto fuego, el motín no duraría. En ese momento, se escuchó un pitido en la pantalla.
- ¿Qué diablos es esto? - preguntó. El Jaffa que hasta ahora se había encargado del control del ordenador miró los datos.
- Es una nave mi señor, se aproxima. Está a punto de... - en ese momento una gigantesca nave Biliskner salió del hiperespacio. Osiris abrió los ojos con estupefacción. De la nave salió un chorro de luz y apuntó con sus cañones hacia la pequeña nave de carga. Osiris puso la mano sobre el pel'tak de la nave y esta viró en redondo y abriendo el hiperespacio, salió de la zona a gran velocidad. Mientras en el planeta, Jack y Teal'c disparaban contra los planeadores que giraban de nuevo y Albrüna usaba su poder sin campo de protección alguno, para lanzar a los Jaffas perseguidores, mientras Carter y Daniel la ayudaban con sus zats. En ese momento un haz de luz comenzó por hacer desaparecer los dos planeadores de los ojos de todos. Luego comenzaron a desaparecer los Jaffas que se unían a la persecución y tras ellos, el haz de luz apuntó a la nave ha'tak sobre el suelo. Jack miró su reloj, aún estaban cerca de aquella enorme mole.
- ¡Moveos! ¡Moveos! ¡Moveos! - se levantaron a duras penas y volvieron a correr tan deprisa como pudieron, ahora que nadie les disparaba. Sólo pudieron correr un minuto más antes de que se produjera una gigantesca detonación que hizo que la onda expansiva les lanzara al suelo. Jack logró proteger a Carter en la sacudida y Teal'c logró proteger a Jackson que trataba a su vez de proteger a Albrüna, que de nuevo había logrado concentrarse para crear el campo de fuerza alrededor de ellos. Los cinco salieron despedidos por la onda expansiva y el campo de fuerza de Albrüna se cerró a tiempo de no ser alcanzados por parte del fuego de la nave, que comenzó a detonarse por partes hasta quedar en nada útil y con total seguridad con todos sus pasajeros muertos por la explosión. Cuando Jack levantó la cabeza, la nave se había hundido en su centro y comenzaba a desmoronarse. Jackson miró hacia el cielo en cuanto logró colocarse de nuevo las gafas en su sitio. El morro de lo que parecía una nave Biliskner rodeada de nubes, había dejado de emitir rayos blancos desde ésta.
- Son los Asgard... son ellos.- dijo Jackson sonriente al ver que habían logrado en la Tierra convencerles para que vinieran hasta aquel lugar a defender a la población.
- Freyr...- dijo Albrüna casi en un susurro al ver la gigantesca nave.
- Bien por Freyr.- dijo Jack sonriente poniéndose en pie. Miró hacia la nave ha'tak que apenas era ya una sombra de lo que era. Un nuevo rayo salió de la nave Asgard apuntando directamente hacia el palacio de Annoeth.
- ¿Qué están haciendo? - preguntó Carter tratando de comprender las intenciones de usar aquel rayo contra Annoeth.
- Espero que aplastar a Amón con él... - en ese momento un nuevo rayo les rodeó a todos. Sus cuerpos desaparecieron de la zona y cuando todos volvieron a parpadear, se encontraron en la misma posición de donde habían sido recogidos pero en diferente lugar. Carter se miró el brazo, el brazalete ya no estaba en él y tampoco portaba el pectoral de Amón. Teal'c miró confuso a su alrededor. Aquel lugar le era familiar: todo repleto de árboles, con una luz mortezina que entraba por entre las hojas de los gigantescos robles y una extraña paz alrededor.
- Estamos en Alfheim.- dijo girándose. Estaban rodeados de Elfos que habían permanecido allí preparados para el ataque junto a al pueblo de Tintagel, con Myrddin y Nigel a la cabeza. Entonces vio lo mismo que vieron sus compañeros. Un rayo de luz entró por entre las hojas de un extraño árbol que no era parecido a nada que hubieran visto antes. Con un tronco de color oro, tan grande que eran necesarios más de diez hombres para rodearlo, tan alto que no se veía su copa, con ramas repletas de hojas de color plata que lo cubrían por completo. Aquella visión era lo más extraño y a la vez hermoso y maravilloso que habían visto jamás, y justo en ese lugar, la luz de la nave Asgard hizo aparecer el Stargate que sin duda, habían teletransportado desde el interior del palacio de Amón. El grupo al completo se puso en pie y Albrüna sonrió al ver sanos y salvos a los suyos. Luego miró al SG-1.
- He aquí el Bile, el arbol de la vida.- En ese momento el Stargate comenzó a girar y abrirse, alguien marcaba desde fuera. Todos miraron con asombro aquella maravilla de la tecnología, incluidos los propios habitantes del planeta, que temerosos veían en aquel aparato algo que jamás antes habían visto. En ese momento la radio del coronel se activó.
- Coronel O'Neill, aquí la doctora Fraiser, ¿me recibe? - El coronel sonrió al escuchar una voz conocida.
- Alto y claro, doctora. Aquí todo está bajo control. Estamos a salvo. Gracias a Freyr, sea dicho de paso.- Janet, desde el marcador del Stargate de K'Tau sonrió abiertamente ante las palabras que se escuchaban por su radio.
- Es bueno saberlo, coronel.- respondió ella.- ¿Hay algún herido? - preguntó. Todos se miraron.
- No, estamos bien. Pero, vamos a necesitar un reactor nuevo para volver a casa doctora.
- Regresaré a la Tierra y yo misma les llevaré lo que necesitan coronel. Cambio y Corto.- El Stargate se cerró y la propia Janet desde el planeta K'Tau marcó las coordenadas a la Tierra. Ella misma les llevaría personalmente el reactor... y podría ver con sus propios ojos lo que el coronel les había dicho. Mientras, Jack miró al cielo tratando de alcanzar a ver la nave Asgard.
- Es una pena no poder darle las gracias personalmente.- dijo encogiéndose de hombros, luego miró a Albrüna.- Son gente que siempre tiene prisa, aunque no lo aparentan.
- Estoy segura de que Freyr se asegurará de que nadie vuelva a hacerles daño nunca.- dijo Carter.- Ahora estarán siempre protegidos. Su pueblo estará a salvo si los goa'uld trataran de atacarlos de nuevo.
- Y nosotros estamos al otro lado del Stargate para ayudarles si a algún goa'uld se les ocurriera intentarlo.- dijo Daniel.
- Somos gente de palabra. Le prometí a Algosel que siempre podrían contar con nuestro pueblo.- dijo Jack recordando al Elfo que había decidido quedarse atrás para salvarles la vida. En ese momento un nuevo haz de luz apareció delante de ellos, y al extinguirse, dejó ver una figura sonriente ante todos. Carter sonrió abiertamente al reconocerle.
- ¡Algosel! ¡Estás vivo! - dijo con sorpresa, él movió la cabeza de un lado a otro mientras la mayor pensó durante unos segundos si lo que acababa de decir tenía algún sentido.
- Sois gente de palabra y Freyr sabe que agradecéis este gesto, según sus palabras: muy pequeño comparado con lo que vuestro pueblo ha hecho por ellos. Ahora Tintagel está a salvo, y no nos necesitan.- dijo mirando a Albrüna.
- Nuestra labor aquí ha concluido.- sentenció ella.
- Para nada... acaba de comenzar. Ahora ya no habrá amenaza, y podrán seguir viviendo en este lugar para siempre.- dijo Jackson.
- Nuestra presencia toca a su fin, dado que ya no será necesaria. En cambio, vuestro tiempo comienza. El pueblo del planeta Tierra enseñará a Tintagel el beneficio de tener un Stargate. Y de unir sus culturas... y eso sí será para siempre.- dijo Albrüna.
- ¿Y qué será de ustedes? - preguntó Teal'c.
- Nosotros nos fuimos, volvimos y ahora debemos partir. Ese era nuestro camino.- respondió Algosel.
- ¿Y nuestros senderos volverán a unirse? - preguntó el Myrddin.
- No.- respondió Albrüna con dulzura y su hermosa sonrisa.- Aunque nuestra esencia perdurará siempre en este lugar. Recordadnos como los que fuimos, y los que siempre seremos: Aquellos que vinieron tras morir para proteger a aquellos que aún poseían vída.- Albrüna se adelantó unos pasos para acercarse al gran árbol Bile.- Partimos con tristeza por dejar este lugar, pero también con alegría, porque ahora sabemos que siempre estaréis protegidos. Ahora... ya no estáis solos.- Los Elfos comenzaron a acercarse al Bile, uno a uno fueron tocando su tronco y una luz los envolvió, uno a uno, desintegrando su forma hasta ser sólo una pequeña bola de luz girando sobre sí misma que se elevaba por entre las ramas frondosas del gigantesco árbol, uno a uno todos los hermanos de Algosel realizaron la misma operación y todos fueron convirtiéndose en pequeñas luces que se extinguían. Quedaron tan sólo Albrüna y Algosel para el final.
- Ha sido un verdadero placer conocer a aquellos que mostrarán el camino a partir de ahora.- dijo el Elfo sonriente.
- El placer ha sido nuestro por tener la suerte de verles. Hemos aprendido de ustedes, y eso no lo olvidaremos.- dijo el coronel. Daniel se giró extrañado antes sus palabras mirándolo.
- Sí... nuestro pueblo, estará... en deuda eternamente por lo que han hecho por nosotros.- dijo Jackson tratando de volver a la conversación.
- Nos vamos con esperanza. Ahora sabemos que el camino de Tintagel es su camino, y que poseen tanta belleza en el interior... como en el exterior.- el Elfo miró a Carter he hizo una leve reverencia.
- Gracias... por todo.- respondió Carter.- Nos salvó allí dentro.
- No...- dijo él.- Ustedes se salvaron solos. Su fuerza será temida... se lo aseguro.- Algosel sonrió una vez más antes de llevar la mano al tronco del árbol y tocarlo. Al hacerlo la luz le envolvió y lo último que Carter pudo ver fueron sus ojos claros tan sonrientes como su propio semblante. La luz desapareció alejándose hacia la copa del árbol.
- Nos vamos en paz.- dijo Albrüna.- Y no olviden nunca lo que han aprendido.- Jack sonrió ante sus palabras pensando, la verdad es que había visto tanto y tan extraño en aquel lugar que no tenía claro por donde empezar. Y entonces a la vez que sus compañeros, en el interior de su mente, escuchó la voz de Albrüna que les miraba sonriente oyendo sus palabras sin que ella moviera los labios.- " Lo que parece débil y frágil puede ser en realidad más fuerte y resistente de lo que aparenta. La fuerza de cada ser está en su capacidad de aprender sobre lo que les rodea". - Jack vio como la Elfa sonreía abiertamente ante la expresión del equipo de sorpresa, acercó su blanca mano al grueso y nudoso tronco dorado y al hacerlo, la luz la envolvió hasta desaparecer tal y como lo habían hecho todos sus compañeros. Durante unos segundos se quedaron en silencio mirando la copa del enorme árbol que tras sufrir un extraño fogonazo de luz blanquiazul, el tronco se tornó de color oro a un color marrón oscuro, y sus ramas pasaron de aquel color plata tan llamativo, a un tono parduzco con hojas grandes y verdes que llenaron todas las ramas, y a la vez, salieron brotes de ellas y como si la primavera acabara de surgir en aquel extraño árbol. Los brotes se llenaron de flores de grandes pétalos blancos y de estambres amarillo intenso. Y el árbol del Bile, o árbol de la vida, como era conocido por aquellas gentes, cambió su extraña forma a la de un árbol cualquiera, de cualquier lugar del planeta del cualquier rincón de la Galaxia. Se escuchó un zumbido, y aunque debido a la zona de foresta les era prácticamente imposible ver más allá de las copas de los árboles de la zona, en aquel mismo momento, la enorme nave de Freyr abandonó la atmósfera del planeta, y segundos después abandonó la órbita. El druida miró hacia el árbol ahora florido.
- El Bile será eterno, igual que el vínculo entre nuestros pueblos.- dijo el druida dirigiéndose al coronel. Éste afirmó con la cabeza.
- Enviaremos a gente como nosotros a ayudarles con el Stargate.- dijo Carter.- Les ayudaremos a defenderse de posibles intrusiones a través de la puerta y... si lo desean les mostraremos cómo viajar a través de él.
- Deseamos conocer esa sabiduría. Pero no tenemos prisa en ese conocimiento. Preferimos conocer más aún a nuestros amigos.- Jack miró a Jackson ante la proposición.
- Pues por nosotros no hay problema. Volveremos en cuanto demos una explicación coherente a los nuestros sobre lo que ha pasado aquí... si conseguimos darla, claro.- dijo el coronel.
- Les esperaremos ansiosos.- aseguró Nigel en nombre de todos sus compañeros.- Además, habrá una gran fiesta en la que se celebrará nuestro cambio de color.- añadió.
- Enhorabuena.- dijo Daniel con una sonrisa.- Dejáis de ser bardos para convertiros en druidas.
- Aún tenemos mucho que aprender pero... tenemos al mejor maestro.- dijo el joven mirando al anciano.
- Esperamos su regreso para el evento.- les informó Myrddin.
- Volveremos.- dijo Teal'c agradecido por la invitación. En ese momento el Stargate volvió a ponerse en marcha. No tardó demasiado en abrirse el agujero de gusano, y en pocos minutos el SG-2 hacía aparición seguidos de una M.A.L.P que portaba encima un reactor de naqahdah preparado para dar energía a la puerta y abrirla desde ese lado. La doctora Fraiser accedió también al planeta. Sonrió abiertamente al ver que el SG-1 estaba al completo. Todos parecían en perfectas condiciones y O'Neill la miraba sonriente, así que... todo debía ir a la perfección.
- ¿Coronel? - dijo haciendo un gesto con la cabeza de saludo. El Stargate se cerró en ese momento.
- Doctora... no sé como lo ha hecho... pero gracias.
- De nada, señor.
- La verdad, tras la última comunicación, no esperaba que al final decidieran hacer algo.- aseguró Carter. A la vez, dos de los miembros del SG-2 prepararon el reactor uniéndolo a varios cables al portal para poder abrirlo en sentido contrario.
- La verdad... yo tampoco.- aseguró ella mirando a todos lados.- ¿Están todos bien?
- Perfectamente, doctora.- dijo Teal'c.
- Estamos bastante intrigados con respecto a lo que ha ocurrido aquí. No entendimos todo lo referente a lo que comunicaron por radio.
- No me extraña...- dijo Jack casi en un susurro.- Doctora, estas gentes desean aprender todo lo que puedan sobre el Stargate y... bueno, vamos a echarles una mano.
- Será estupendo ayudarles.- dijo ella con una sonrisa.
- ¿Señor? Todo listo.- dijo el mayor Coburn.
- Marque a casa mayor Coburn.- dijo el coronel. El oficial dio la orden de comenzar a girar la puerta manualmente para marcar a la Tierra.
- Bien... nombraron algo de unos Elfos de Freyr, ¿a qué se referían? - preguntó la doctora con curiosidad a la vez que los chevrones se iban ajustando por turnos y miraba a su alrededor mirando a las personas que les rodeaban.
- Ah... pues... a unos tipos altos, esbeltos, ágiles, de bastante buena vista y oído prodigioso.- comentó Jackson mientras Janet le miraba sin comprender. Luego ella trató de buscar un rostro parecido a lo que el doctor la describía.
- Con orejas de punta, algo altivos pero... buena gente.- repuso el coronel. La doctora le miró con expresión de interrogante, miró a su alrededor pero no vio a nadie que se ajustara a aquella descripción.- Aún no tengo muy claro si estaban vivos o muertos.- dijo en un susurro a la doctora.- Eso mejor se lo pregunta a Jackson, porque es una historia muy larga y le encanta poder extenderse habando... y bueno, la verdad, tampoco estoy muy seguro de que vayan a creer todo lo que hemos visto.
- ¿Y qué pasa con el goa'uld? - preguntó la doctora.
- Historia Antigua.- dijo Jackson.- Y será Prehistoria mientras permanezca encerrado en su impresionante palacio. No podrá salir de ahí nunca.
- Conseguimos volar la nave Ha'tak con la que vino Osiris.- dijo Carter.
- Una menos a usar por Anubis. Antes de viajar hasta aquí, la Tok'ra nos informó de que una nave de carga huía de la zona. De esa forma supimos que los Asgard cumplían lo que me insinuaron en su consejo.- dijo la doctora.
- Entonces es probable que se haya librado por los pelos de la explosión.- dijo Jack pensativo.- Bueno, no se puede tener todo, ¿no?
- Ahora que los Tauri nos mostrarán el camino... podremos mostrarles el nuestro.- dijo el druida sonriente.- Tampoco nosotros permitiremos que el mal que hubo aquí dañe a nuestros nuevos amigos.- El Stargate se abrió en esos momentos y el mayor Coburn mandó la señal con su transmisor para avisar al otro lado de que podían retirar el Iris.
- Nos mantendremos en contacto.- dijo Jackson tendiendo la mano al druida. Este la aceptó. Jack miró el árbol gigante que sin duda, ahora pasaría por cualquiera de su especie.
- No me creería doctora si le dijera que hace un momento era de color plata y oro.- dijo mirando a la doctora. Ella frunció el ceño ante su comentario no dando demasiado crédido a lo que decía y suponiendo que se trataba de una broma.- Como lo oye, oro y plata... impresionante.- la doctora sonrió, Jack seguía siendo el mismo. Antes de cruzar el Stargate levantó la mano para saludar, luego cruzó el portal seguido de Teal'c. Sam les siguió y parte del SG-2 cruzó tras ella.
- Cuídenlo.- dijo Jackson mirando el enorme árbol con una sonrisa.- Volveremos.
- Les esperaremos ansiosos.- dijo Nigel, luego Jackson cruzó el Stargate y el mayor Coburn cruzó tras él. Una vez los Tauri pasaron el umbral líquido del horizonte resultante, Nigel levantó la vista ante la majestuosidad del portal que seguro pronto se activaría de nuevo trayendo con ellos a sus nuevos amigos. Miró entonces a su maestro que en vez de contemplar el portal, miraba con asombro el árbol.
- ¿Qué contempla maestro? - le preguntó. El Druida le miró un segundo sonriente y luego miró de nuevo el árbol, señalándolo con la vista con sus espesas cejas, el tronco de éste. En ese momento el Stargate se cerró, y a la vez luces blancas salieron de las ramas del Bile, rodearon a gran velocidad el tronco grueso del gigantesco árbol y ante los ojos de asombro del futuro druida, Nigel vio aparecer el símbolo del triskel que ya en otras ocasiones había visto, con los tres círculos fuera y sin estar dentro de una circunferencia. Las luces volvieron a desaparecer dejando la marca tan característica en el árbol. De nuevo el druida miró a su aprendiz.
- Sin duda... siempre fuimos bendecidos.- dijo casi en un susurro. Y Nigel miró aquel símbolo, como si lo hubiera visto por primera vez. Sus antepasados, nunca les abandonarían.

FIN

Este es el final que le hemos dado a este Fanfic. El archivo está completo y preparado con comentarios y más información en archivo .doc o en archivop .pdf. Si deseas tenerlo, no dudes en escribirnos a lasextaraza@hotmail.com poniendo en el asunto "fanfic Underground" y te remitiremos una copia del mismo para que puedas leerlo sin necesidad de estar en Internet. Todas los comentarios y demás que desees hacernos sobre él, a la misma dirección.