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CAPITULO
19
Quizás
no fuera el mejor aterrizaje, pero en ese momento Teal'c no dudó
un segundo en hacer que la nave se deslizara varios metros por el suelo
del planeta para detenerla, dado que la pantalla principal del aparato
detectaba la presencia de varias naves acercándose a gran velocidad
hacia su posición.
- ¿Les dimos esquinazo?.- preguntó O'Neill mirando el visor.
- No.- contestó escuetamente su amigo.
- ¿Podemos hacernos invisibles?.- preguntó Daniel mirando
todos los mandos y pantallas del panel principal buscando una solución
a la persecución.
- A veces hemos visto como este tipo de nave tiene esa capacidad.- corroboró
Carter.
- Sí.- dijo Teal'c manipulando el panel para conseguir hacer que
la nave desapareciera del campo de visión de sus perseguidores.-
Pero la invisibilidad no servirá a largo plazo. Cuando se percaten
que la hemos utilizado, comenzarán a hacer un barrido. Tarde o
temprano nos detectaran.
- Pero tendremos tiempo suficiente para salir de esta bañera y
alcanzar el poblado de Heraclea.- dijo O'Neill acercándose a la
compuerta de salida de la nave de transporte. Teal'c detuvo los motores.
La nave había quedado inmóvil en el suelo. Jackson se levantó
de su asiento recogiendo de nuevo el hacha del suelo.
- ¿A cuánta distancia estaremos del poblado?.- preguntó
Sam.
- Uno o dos kilómetros.- dijo Teal'c mirando hacia la puerta preparado
para abrirla y que sus compañeros comenzaran a salir.- Un momento.-
Detuvo la apertura de la puerta al ver que el visor emitía un pitido.
Un par de puntos se movían por la pantalla principal.- Planeadores
goa'uld.- dijo. Jackson miró la pantalla con preocupación.
- Parece que pasan de largo.- dijo al ver como se alejaban del punto central
del visor.
- No por mucho tiempo. En cuanto estés listo Teal'c salimos de
aquí.- dijo O'Neill. Su amigo tras manipular los mandos durante
unos segundos pareció dispuesto a dar la señal.
- Ahora.- dijo. Carter apretó los botones de la compuerta de entrada
a la vez que la nave se materializaba. Teal'c se levantó a toda
prisa para salir el último. El grupo se alejó unos metros
para esconderse tras una zona de matorrales bajos. Cuando Teal'c se incorporó,
la nave volvió a desaparecer de sus vistas.
- Esperemos no tener que buscarla luego.- dijo Jackson pensativo.
- De poco nos serviría Daniel. Estamos demasiado lejos de casa
como para regresar en ese aparato. Debemos usar el Stargate.- le explicó
Carter.
- Bien, en marcha.- el grupo comenzó a andar en dirección
al poblado. Con un poco de suerte y a buena marcha no tardarían
más de quince minutos en alcanzarlo. Jack esperaba no tener que
encontrarse allí con ningún batallón Jaffa, dado
que los habían dejado a varios kilómetros de allí,
luchando contra las Amazonas, ayudadas por los hombres del poblado al
que se dirigían en esos momentos.
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Shekmet
miró con desprecio a aquel que hasta ahora la había retenido.
La habían hecho caminan hasta el peltac de su propia nave para
poder dirigir desde allí un ataque contra los rebeldes, ya fueran
Amazonas o los hombres del poblado. Pero primero necesitaba saber cuántas
guerreras estaban a su disposición. A aquellas alturas no le sorprendió
en absoluto ver que la sala de control de su nave estaba completamente
vacía. Quizás ninguna mujer estaba dispuesta ya a morir
por ella, pero aquello no era suficiente motivo para dejar de luchar y
hacerse con el control de la situación de nuevo. La diosa se acercó
al cuadro de mandos para manejarlo por si sola. La imagen de Apophis apareció
en ella.
- Al parecer todas mis guerreras luchan en el poblado.- dijo con tranquilidad
aunque sabía que aquella posibilidad podría ser bastante
remota.
- Ordena a tus mujeres que dejen de luchar contra mis guerreros y se unan
a ellos para buscar al Harsesis entre las guerreras rebeldes. Hemos de
hacerlo antes de que los Tauri lo encuentren primero.
- Mi señor...- la voz del Jaffa interrumpió la conversación
entre ambos.- Dos planeadores han detectado la nave robada. Al parecer
ha aterrizado en la zona cercana al poblado de Heraclea. Están
haciendo un barrido para averiguar su posición exacta ya que han
usado la invisibilidad para ocultarse.
- Los Tauri.- dijo con desprecio.- Enviad naves a la zona inmediatamente.-
Una alarma goa'uld comenzó a sonar estridente en la sala. El goa'uld
miró al Jaffa esperando que le explicara qué era lo que
ocurría.
- Me informan desde el nivel doce que ha sido forzada una de las salas.
Varios guardias han logrado acceder a ella. Han descubierto que la "puerta
falsa" ha sido forzada.- Los ojos de Apophis se iluminaron. En aquel
momento comprendió en qué posición se encontraba
con respecto a aquellos humanos. Sin duda habían robado el hacha
y si se dirigían a Heraclea era posiblemente porque también
contaban con el cinturón.
- Quiero que todo el contingente de la flota se dirija inmediatamente
a la zona. Quiero a esos Tauri muertos. Todo esto ha sido culpa tuya.-
dijo mirando hacia la imagen de Shekmet en la pantalla. La goa'uld le
miró con una sonrisa. Apophis le hizo un gesto a su guardia para
que cortara la comunicación, obedeciendo al momento. Shekmet se
giró para mirar a los guardias de Apophis que la custodiaban.
- Ya habéis oído.- dijo mirándolos con desgana.-
Cumplid las órdenes inmediatamente.- Los guardias se miraron. Y
acto seguido salieron de la sala dejándola completamente sola.
Era el momento exacto. Aquella situación le había dado la
libertad suficiente como para llevar adelante por fin su plan final. Desde
los mandos de su nave podía manejar todo el sistema, incluida el
arma que durante tanto tiempo había estado preparando. El momento
había llegado, sólo necesitaría unos minutos para
hacerla funcionar y una vez lo hiciera, el poder de su magia llegaría
a todo ser viviente en aquel planeta, incluidos Jaffas y humanos.
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La
carrera en pos de alcanzar el poblado fue vertiginosa. Sin detenerse un
momento el grupo de O'Neill corrió hacia el lugar tan deprisa como
pudieron. En ningún momento descuidaron su propia protección
al alcanzar la entrada del poblado. Tras cruzar la muralla pudieron comprobar
que el lugar parecía desierto. Sin duda todo la aldea estaba en
el poblado de las Amazonas luchando con ellas. Entre jadeos el grupo alcanzó
el centro de la pequeña ciudad deteniéndose ante la gigantesca
estatua blanca del héroe Heracles. Allí O'Neill, Carter
y Teal'c tomaron posiciones de defensa. Jackson se acercó respirando
con fuerza agotado por la carga del hacha en sus manos. Apoyó el
utensilio en el suelo y rodeo la estatua buscando la forma de colocar
las piezas que tenían, o una inscripción que le diera la
respuesta. En la base de la estatua sus dedos tocaron una nueva inscripción
en griego antiguo.
- Parece que han grabado las instrucciones de uso, hemos tenido suerte.-
dijo mirando el conjunto de signos. Tras mirar el primer grupo que hablaba
del cinturón, llevó su vista hacia la cintura de la imagen,
en ella había un surco que parecía indicar la posición
del cinturón. Miró de nuevo hacia la inscripción,
en su segundo tramo hablaba del hacha y de su posición. Miró
entonces hacia el brazo de la escultura que tenía levantado, comprobando
que parecía tener una agarradera para el hacha. Sin duda aquel
ídolo había sido preparado para portar ambas reliquias.
- Daniel, no es por ser pesado pero... ¿podrías ir un poco
más deprisa? No tenemos todo el día.- comentó O'Neill
sin perder de vista ningún detalle de la zona a la espera de que
en cualquier momento las fuerzas de Apophis hicieran aparición.
- Vale...- dijo el arqueólogo llevando su vista hacia el siguiente
conjunto de signos. Luego levantó el hacha del suelo.- Primero
esto.- Con habilidad consiguió subirse a la peana de la estatua.
Desde aquella posición trato con un último esfuerzo alzar
el arma de oro a la mano de la figura consiguiendo encajarla en su posición
que parecía hecha a su medida. Un chasquido se dejó escuchar
justo cuando se dejó caer el suelo. Jackson comprobó de
nuevo la inscripción tratando de seguirla al detalle.- Vale, ahora
el cinturón.- Dijo mirando a Carter. Sam soltó su arma zat
para desabrocharse la reliquia y dárselo a Jackson. Sintió
un gran alivio al quitarse aquel peso de más en su cuerpo. Daniel
extendió el cinturón colocándolo derecho y acercándose
con él a las caderas de la estatua.- Échame una mano Sam.-
dijo al verse incapacitado en rodear por completo la cintura de la escultura.
La mayor miró al coronel que afirmó para que le ayudara.
Entre los dos cerraron la presilla de oro a la espalda de la imagen. El
cinturón quedó colocado en su posición exacta.
- Bien, ¿y ahora?.- preguntó Sam con impaciencia. En ese
momento Yolao se acercó corriendo saliendo de una zona de casas
acompañado de Hipólita que cargaba al niño en sus
brazos.
- Lo habéis logrado.- dijo al verles. O'Neill se relajó
al comprobar que eran ellos.
- ¿Lo dudaste?.- preguntó Jack con una sonrisa.
- Hemos venido hasta aquí a protegernos junto con las sacerdotisas
que rescatasteis.- dijo Hipólita.- En el poblado de las Amazonas
no estábamos seguros.
- Me temo que si nada lo impide, los Jaffas de Apophis están logrando
hacernos retroceder.
- ¿Daniel..?.- preguntó O'Neill viendo como el arqueólogo
no parecía muy satisfecho con el resultado de la colocación
de los artilugios.
- Ahm... Yolao, ¿alguna vez has visto a la estatua de Heracles
funcionar con el hacha y el cinturón puestos?.- El joven le miró
pensativo.
- No, pero mis ancestros le han visto actuar defendiéndonos de
los ataques de los dioses.
- Tus ancestros...- dijo Jackson pensativo.
- Así es.- dijo Hipólita pensativa.- Ambos objetos formaron
parte de la estatua hasta que las Amazonas los robamos. Por ese motivo
Artemisa logró hacerse con el control, ayudada por Apophis.
- Daniel... ¿algún problema?.- preguntó O'Neill.
- Ahm... bueno, la verdad es que no lo sé. Creo haberlos colocado
bien...
- ¿Crees?.- preguntó de nuevo.
- Bueno, sí... Lo he hecho según lo que pone en su base.
Quizás no hace efecto porque no hay ningún goa'uld cerca.-
Jack miró el estómago de Teal'c con una sonrisa.
- Ya... ¿seguro que no?
- Bueno, quizás confirme así el hecho de que no va a acabar
con el que Teal'c lleva dentro. Según la inscripción...
- ¡Eh!.- dijo Jack interrumpiéndolo.- ¿Quieres decir
que tienen que estar aquí encima para que funcione?
- Pues... supongo que...
- Debería de funcionar en el momento de ser colocados.- dijo Yolao
mirando la estatua.- Lo hacía antes de ser retirados de su lugar.
- O'Neill.- Jack miró hacia Teal'c que señalaba con la vista
varios puntos acercarse hacia ellos.
- Son planeadores, señor.- corroboró Carter al verlos acercarse.
- Al menos tres.- dijo Teal'c viendo como se acercaban. Sam y Jack miraron
hacia allí mientras Daniel trató de no distraerse intentando
traducir el final de la inscripción en griego de la base de la
estatua.
- No va a funcionar.- dijo Jackson de repente mientras veía el
resto de la inscripción tratando de comprenderla.
- ¿Cómo dices?.- preguntó Jack mirándole ante
lo que acababa de decir.
- Que no va a funcionar.
- ¡Ya te he oído!.- dijo moviendo la cabeza al ver que Daniel
repetía la misma frase.- ¿Puedes explicarme por qué
has cambiado de opinión?
- Creo que está descargado. Al quitarle las reliquias perdió
su inmortalidad. Lo dice la inscripción de la base :"Recupera
tu destino si el mal trató de guiarte. No dejes que los falsos
dioses usen mi poder, pues sólo un inmortal podrá darme
la fuerza derramada". Sólo un inmortal puede hacerla funcionar,
¿recuerdas?
- Por todos los diablos, no entiendo nada.- dijo casi para sí el
coronel ante lo que Daniel le acababa de decir.- Muy bien, todo el mundo
a cubierto.- El ruido característico de los motores de los planeadores
se acercaba sin que nada se lo impidiera. El SG-1 al completo se desplegó
preparándose para protegerse de los disparos que los planeadores
no tardarían en efectuar. Daniel no se separó demasiado
de la estatua de Heracles. Yolaó corrió junto a O'Neill
mientras Hipólita permaneció con el niño cerca de
Daniel.- Si la cosa se pone fea, separaos y al Stargate a toda prisa.
Eso os incluye a vosotros.-dijo mirando a Yolao.- Yo saldré de
aquí el último. Carter usted se hará cargo de las
sacerdotisas.- Sam afirmó con la cabeza ante la orden. Un zumbido
se escuchó a lo lejos, una luz anaranjada salió de uno de
los planeadores. Comenzaron a producirse explosiones allí donde
las detonaciones de los mortíferos aparatos goa'uld comenzaron
a caer. O'Neill abrió fuego contra una de las naves, Teal'c y Carter
hicieron lo mismo. Yolao, armado con una lanzadera, también comenzó
a disparar. Jackson trató de protegerse detrás de la estatua
ante la lluvia de cascotes y arena que los disparos de las naves provocaban
alrededor. Miró hacia el cielo al ver que los planeadores giraban
para volver a disparar contra ellos.
- Maldita sea.- dijo viendo cómo la joven Hipólita protegía
al niño a su lado con su propio cuerpo. Daniel miró al pequeño
Harsesis. El niño estiró las brazos para que le cogiera.
Jackson miró su rostro. El niño no parecía preocupado
por lo que ocurría alrededor. Daniel estiró los brazos e
Hipólita le tendió al niño a la vez que los planeadores
de nuevo volvían a abrir fuego siendo respondidos por el equipo
de O'Neill, en número muy inferior y con menor armamento.
- ¡Manteneos a cubierto!.- exclamó O'Neill sin perder de
vista a ninguno de sus miembros y comprobando que habían salido
bien del nuevo ataque. Si no conseguían librarse de aquellos planeadores
ordenaría la retirada inmediata. Aunque sólo fuera, salvarían
sus propias vidas.
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Shekmet
se sentía preparada. Tras manipular los mandos del control de su
nave, la parte superior de ésta comenzó a desplazarse separándose
la cúspide de la enorme nave piramidal. Poco a poco un enorme pedestal
con la forma del mismo símbolo que la diosa goa'uld portaba en
su cetro, un enorme circulo con dos bifurcaciones a los lados, comenzó
a surgir del hueco. El arma estaba cargada y lista. Comprobó que
la nave de Apophis estuviera suficientemente cerca como para que su arma
hiciera efecto. Pronto dejaría soltar su componente y haría
siervos dóciles a todos los humanos y Jaffas de aquel lugar, incluido
al propio Apophis. Su gas estaba preparado para envolver en una nube todo
el planeta alcanzando las capas altas de la atmósfera en donde
la nave de Apophis permanecía inmóvil. Contaminaría
el lugar con su poder del que sólo ella era inmune. Disfrutaría
haciéndole sufrir cuando tomara el control, y lo primero que haría
sería implantar a su amado Path en aquel humano con tantos conocimientos
que viviría a su lado, para siempre.
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-
Mi señor, las naves han confirmado que el Harsesis está
con el grupo de Tauris. Ellos han colocado los utensilios a la estatua
del poblado de Heraclea.- dijo el Jaffa muy serio mientras Apophis pensaba
en la estrategia a seguir.- Mi señor, la nave de Shekmet está
desmembrándose.
- Explícate.
- Un extraño aparato está surgiendo de ella. Es el sello
de Ra mi señor. Lo confirman varios de los pilotos.
- ¡Maldición!.- exclamó el goa'uld con furia. Debía
decidir. No sabía qué era lo que Shekmet planeaba pero estaba
seguro que sería algún tipo de arma que hasta el momento
él desconocía. Sabía que como reina goa'uld era portadora
de la magia y que sabía como usarla, aunque era inefectiva en él
y sus Jaffas. Si había creado el sello del Ojo de Ra que éste
le había entregado, a tamaño tan grande, era porque su poder
era mucho mayor. Además, contaba con la desventaja de que los Tauri
habían alcanzado Heraclea portando al Harsesis, junto al hacha
y al cinturón de las Amazonas. Debía elegir, y en ese momento
lo tenía muy claro.- Saca la nave de aquí y ordena que los
planeadores acaben con esa estatua a cualquier precio. Más tarde
nos ocuparemos de Shekmet. Que crea que se ha hecho con el poder. Que
las naves no pierdan comunicación con nosotros.
- Sí, mi señor.- Su retirada sería sólo momentánea.
Volvería para arrodillarla a sus pies por su traición. Y
eso incluía a los Tauri que ella misma iba a destruir o poseer.
Aunque no pudiera darse ese placer, lo disfrutaría a su vuelta.
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-
¡Jack!.- exclamó Daniel cuando los planeadores giraron de
nuevo en aquella dirección. El coronel miró hacia allí.
- Daniel, ¡estoy ocupado!.- exclamó a la vez que abría
fuego. Jackson miró al niño. Estaba claro que en ese momento
no era necesario dar muchas explicaciones. El pequeño le sonrió
con su mirada azul como si nada de aquello fuera con él. Ni siquiera
un llanto ante lo que estaba ocurriendo. Sin duda aquel niño era
especial.
- Sé que esto te sonará a locura. Es más... no sé
si entenderás lo que te digo pero... debo intentarlo. Sé
que tú me has traído hasta aquí. Ahora soy yo el
que necesita de tu ayuda. En un modo u otro eres lo que Heracles fue un
día, hijo de un dios y una mortal. Sé que eso no te hace
inmortal pero te hace poderoso. Heracles lo fue también, poderoso
y el primer Harsesis. Creo que sólo tú puedes hacer que
vuelva a tener el poder.- el niño miró a Daniel y sonrió
abiertamente, como si de verdad acabara de entender lo que acababa de
decir. Colocó entonces sus pequeñas manos sobre el pedestal
de la estatua en la que Jackson apoyaba su espalda y trataba de protegerle.
Daniel le miró sin saber muy bien qué iba a ocurrir. De
repente sonó un extraño zumbido que surgió de las
manos del Harsesis y pareció cargar aquella extraña estatua.
El zumbido se propagó por la piedra alcanzando primero al cinturón
y luego al hacha. Ambos objetos parecieron cargarse eléctricamente.
De repente el cinturón iluminó su centro a la vez que O'Neill
y el resto del equipo miró hacia allí ante el ruido que
éste emitía. Tras iluminarse comenzó a hacer un barrido,
uno a uno pasó por cada uno de ellos, incluido Teal'c. El rayo
se dividió en varias partes para poder escanear también
a las naves que se acercaban. De repente el hacha emitió un fuerte
sonido metálico a la vez que un rayo anaranjado salía de
él haciendo estallar una a una los planeadores que les atacaban
justo cuando pasaba por encima de ellos disparando. Carter, O'Neill y
Teal'c se tiraron al suelo ante la explosión. La nave goa'uld se
hizo añicos en el cielo, y tras ellas sus dos compañeras.
- ¡Vaya... cañón de narices!.- exclamó O'Neill
al verse libre de la amenaza y levantándose del suelo para ponerse
de rodillas. El arma pareció recargarse de nuevo con mayor intensidad
comenzando el barrido a mucha más distancia. El rayo del cinturón
alcanzó la nave de Shekmet que se había elevado unos metros
en el aire siendo visible desde la posición del SG-1. Jack sacó
sus prismáticos para poder ver el extraño aparato que había
surgido de la cúspide del aparato.- ¿Pero qué demonios
es eso?.- preguntó viendo el símbolo circular que Jackson
le había descrito con anterioridad. Shekmet en el interior de la
sala de control estaba preparada para hacer funcionar el mecanismo que
activaba el gas que tanto le había costado obtener. La nave comenzó
a emitir pitidos. La goa'uld miró el visor y sus ojos se iluminaron.
- ¡¡No!!.- exclamó al ver lo que indudablemente iba
a ocurrir. El hacha emitió un fuerte zumbido y un enorme rayo de
fuego anaranjado salió del arma en dirección a la nave.
Un solo disparo hizo volar por los aires la gigantesca estructura y con
ella el resto de planeadores de Apophis en la zona, además de a
los Jaffas que trataban de poner juntos a los prisioneros hechos en el
poblado de las Amazonas. En sólo unos segundos ningún goa'uld
enemigo quedó vivo en el planeta. Jackson miró al pequeño
Harsesis que de nuevo volvía a mirarle sonriente apartando las
manos de la roca. El cinturón continuó el escaneo del cielo
del planeta, pero no se produjo ninguna otra explosión. O'Neill
se levantó de su posición de rodillas en el suelo para acercarse
a la estatua junto a Carter y a Teal'c.
- ¿Estáis todos bien?.- preguntó.
- Sí, señor.- dijo Carter.- Creo que Apophis ha escapado.
- No me diga...
- Pero Shekmet ha caído.- dijo Jackson poniéndose en pie
con el niño en brazos.- Su nave ha sido la primera en explotar
después de los planeadores que nos atacaban.
- No lo siento en absoluto.- dijo el coronel con una sonrisa.
- Espero que no la diera tiempo a usar su arma contra las Amazonas.- dijo
Hipólita en un suspiro.
- ¿Qué arma?.- preguntó Teal'c al escucharla.
- No estoy segura. Siempre me hablaba de que su poder era ahora muy superior.
Que pronto todo cambiaría. Ella pasó mucho tiempo usando
y perfeccionando su magia.
- Ya... magia. Como la de un mago. Trampas más bien diría
yo.- comentó O'Neill.
- Esa goa'uld usó un extraño gas contra mi antes de... acabar
sobre ti.- dijo Jackson mirando al coronel y recordando lo ocurrido segundos
antes de perder el control de sí mismo.
- Me dijo haber mejorado su magia tanto como para hacer poseedor a cualquiera,
incluido a otro dios.
- Olvida eso ya, Hipólita.- dijo Yolao sonriendo a su esposa.-
Esa mujer jamás volverá a hacernos daño nunca más.
- Muy de acuerdo.- dijo Carter sonriente.- Ahora sois libres de elegir
vuestro camino.
- Sí, vuestro propio Destino.- concluyó Jackson sonriente.-
Gracias por ayudar al niño.
- No, gracias a ti por confiar en mi.- contestó ella.
- Volvamos al poblado de las Amazonas para ver en qué podemos ayudar.
Mantened las armas zat a mano, si ha usado ese gas las necesitaremos.-
dijo O'Neill.- Teal'c tu delante.- El Jaffa agachando la cabeza echó
a andar. Yolao miró hacia la estatua de Heracles que había
dejado de emitir sonido.
- Ahora estaréis de nuevo protegidos.- dijo Jackson.- Nadie volverá
a haceros daño.
- Gracias a vosotros.- contestó el joven.
- Y a vosotros, que supisteis elegir.-dijo el coronel.- Ve a buscar a
las sacerdotisas para que nos acompañen. Vamos.- El grupo al completo
echó a andar en dirección al poblado, dado que no tenían
ningún medio de transporte más rápido, tendrían
que hacer el camino a pie.
...................................................................
-
¿Puedes comprobar si la estatua y las reliquias han sido destruidas?.-
preguntó Apophis a su guardia.
- No, mi señor. Pero... ninguna de las naves que quedaron allí
responde a mi llamada.
- Entonces fallaron en su misión.- dijo pensativo.
- ¿Quiere que volvamos al planeta mi señor?
- ¡Si volvemos moriremos!.- exclamó enfadado ante la pregunta.-
Dado que las naves no responden es evidente que el hacha y el cinturón
de Herisef han funcionado de nuevo. Ese planeta no podrá volver
a ser pisado por un goa'uld.- Apophis miró con enfado hacia la
pantalla principal de la nave.- Estúpida Shekmet. Su avaricia ha
acabado con su vida, y con mis planes de futuro a largo plazo. Quiso dominarme
y en vez de eso ha conseguido la muerte. Quizás no tenga una nueva
oportunidad para apoderarme del hijo de mi amada Amaunet pero... mi venganza
hacia los Tauris llegará. Quizás más tarde que temprano.
Pero se arrepentirán de haberme conocido por toda la eternidad.-
Apophis golpeó con fuerza el reposabrazos de su trono a la vez
que sus ojos se iluminaban.
CAPITULO
20
En
el poblado de las Amazonas, muchas de ellas buscaban entre los hombres
del poblado de Heraclea a sus esposos. No comprendían muy bien
lo ocurrido, dado que los Jaffas que hasta ahora trataban de aniquilarlos
habían caído fulminados por un extraño rayo que parecía
provenir de muy lejos. Era como si de nuevo Heracles volviera a ayudarles
a defenderse.
Cuando el SG-1 acompañado por las sacerdotisas amigas de Diana,
por Yolao y por su esposa Hipólita alcanzaron el lugar, se alegraron
al ver que los Jaffas habían comenzado por hacer prisioneros y
no por matar gente, por lo que esperaron que las bajas no fueran demasiadas.
Parecía también que no había surtido efecto el arma
de Shekmet dado que todos los allí reunidos parecían completamente
normales. Cuando las jóvenes vieron aparecer a la jefa de su tribu
todas comenzaron a emitir gritos con sus gargantas a la vez que levantaban
las armas con las que habían luchado.
- ¡Amazonas!.- gritó Hipólita subiéndose a
un tronco en el suelo para que sus mujeres pudieran escucharla.- Shekmet
ha caído y Apophis nunca podrá volver a Termodonte. Gracias
a los extranjeros, hemos acabado con el yugo de aquella que nos mantuvo
bajo su poder con engaños usando una magia que no era tal. Hoy,
gracias a la ayuda del poblado de Heraclea, somos de nuevo libres de elegir
nuestro Destino, tal y como Heracles nos enseñó hace generaciones.
Nos hemos alejado de sus enseñanzas, y por tal motivo, acabamos
siendo prisioneras de los designios de los falsos dioses. Hoy, al vencer
en esta batalla final, de nuevo volvemos a ser dueñas de los propósitos
que nosotras marquemos.- las Amazonas de nuevo comenzaron a gritar. Yolao
se alzó sobre el tronco junto a su esposa para poder hablar a la
multitud.
- El poblado de Heraclea se ha arrepentido desde que sus mujeres salieron
de allí durante todo este tiempo, de haber pemitido que ocurriera
tal desgracia. Hablo en nombre de los hombres del poblado que desean que
sus esposas vuelvan a casa, libres e independientes como Amazonas, prometiendo
ante su fundador, que el respeto será la primera ley en Heraclea.
El respeto a nuestras esposas, y la veneración por ser nuestras
compañeras. Que no permitiremos que ese respeto vuelva a perderse
y esperamos que todas aceptéis nuestro humilde perdón por
todo aquello que ha ocurrido debido a nuestra insensated.- el silencio
se hizo en la zona. O'Neill miró a Jackson esperando que éste
le indicara si sabía qué iba a ocurrir.- Como primera prueba
de nuestro arrepentimiento, y aún deseando que todas volváis
a casa, aceptaremos vuestra decisión, sea cual sea.
- Creo hablar en nombre de todas las Amazonas cuando digo... que aceptamos
las disculpas de los hombres del poblado de Heraclea y que esperamos que
algún día podáis perdonar el robo del arma que nos
hizo invulnerables. Volveremos a casa como esposas, como amigas pero sobre
todo como mujeres libres.- las mujeres Amazonas comenzaron a gritar de
nuevo, algunas de ellas se abrazaron a sus esposos que tanto hacía
que no veían. O'Neill sonrió con satisfacción.
- Bien está lo que bien acaba.- comentó mirando a Daniel.
- Esperemos que esta vez sepan mantener la armonía que tanto les
ha hecho falta.- dijo Jackson pensativo a la vez que el pequeño
Harsesis apoyaba la cabeza sobre su pecho medio adormilado.
- ¿Volvemos a casa, señor?
- Sí, Carter. Pero primero consiga algo para ponerse encima de
esa ropa. No quiero que la mitad de la base Cheyenne pierda la mirada
al verla aparecer con esa pinta.- Sam sonrío la broma del coronel
ante su vestimenta de Amazona.
- Los extranjeros serán siempre bienvenidos a Heraclea, hoy y siempre.-
dijo Yolao sonriente.
- Gracias.- respondío Teal'c con solemnidad.
- Si deseáis partir inmediatamente, Yolao y yo misma os acompañaremos
personalmente.
- Gracias Hipólita.- comentó Jackson ante su proposición.
- Salimos inmediatamente.- dijo O'Neill.
- Me cambio ahora mismo, señor.- dijo Carter echando a andar mientras
Jack afirmaba.
- Cinco minutos Carter.- la dijo mientras se alejaba. Jackson le miró
pensativo.- O les das un margen de tiempo o no salimos nunca.- Daniel
ignoró por completo sus palabras dado que como de costumbre, su
humor volvía a ser la norma en él.
Horas después
Carter marcaba en el Sistema de Llamada de Termodonte la dirección
del planeta de Diana vestida de la misma forma a como había llegado
al planeta. El Stargate se abrió dejando escapar su chorro característico
y quedando a la espera de que los viajeros lo cruzaran.
- Gracias por ayudarnos.- dijo una de las jóvenes.
- No hay de qué. Dadles saludos a Diana, es una gran chica.- dijo
O'Neill sonriente. Las jóvenes cruzaron por turnos la puerta hasta
que todas ellas estuvieron al otro lado. El Stargate se cerró de
nuevo.- Carter, marque a casa.
- Sí, señor.- Sam comenzó a marcar los símbolos
que abrirían el Stargate de la Tierra.
- ¿Qué será de él?- pregunto Hipólita
mientras miraba al niño apoyado sobre el cuerpo de Daniel.
- Le llevaremos a un lugar seguro.- dijo Jackson.- Ha tenido una gran
cuidadora hasta el momento, que le ha enseñado cosas buenas. Le
llevaremos a mi planeta y después al que nació para que
su abuelo y su tío sepan que está bien. Después le
regresaremos al lugar del que quizás nunca debió salir.
Allí su cuidadora le seguirá enseñando cosas buenas
para él.
- Estoy segura que lo hará.- contestó ella sonriente. El
Stargate se abrió en ese momento.
- Esperamos vuestra visita pronto.- dijo Yolao abrazando a su esposa.
- En cuanto acabemos con la parte diplomática de este asunto, regresaremos
para echaros una mano en lo que necesitéis.
- Gracias coronel.- dijo Yolao.- Les esperamos. Teal'c agachó la
cabeza en señal de saludo y avanzó hacia la puerta. Sam
levantó la mano para despedirse.
- Volveremos... Pronto.- dijo Jackson antes de echar a andar con el niño
en brazos hacia el umbral de la puerta. Jack sonrió y le siguió.
- En cuanto informemos a Hammond, cruzaremos el Stargate hacia Abydos.
He de cumplir una promesa.- dijo sonriente.
- Sí, Skaara se pondrá muy contento de verte.- comentó
Jackson pensativo.
- Señor, ya he enviado la señal de apertura del Iris.
- Muy bien Carter. Pues nos vamos a casa.- Teal'c fue el primero en cruzar
el Stargate seguido de la mayor. Harsesis levantó la cabeza al
ver el Stargate tan cerca.
- Sí pequeño, vamos a ver al abuelo Kasuf, al tío
Skaara y al tío abuelo Hammond. Le va a encantar verte. Oye, ¿no
crees que Harsesis es un nombre un tanto... grande para él? ¿No
debería llevar un nombre normal? Harsesis ni siquiera tiene diminutivo.
No sé, Michael... Mike... Richard... ¡Rick!
- ¿Tío abuelo?.- preguntó Jackson arqueando las cejas.
- Bueno, tú eres su segundo cuidador y yo su padrino, algún
parentesco tendrá él ¿no?
- ¿Tú su padrino?.- Jackson casi río al escucharle.-
Pobre...
- Eh, yo soy el mejor padrino que se puede tener.- dijo poniendo cara
de ofensa. El niño balbuceó a la vez que movió su
mano hacia las gafas de O'Neill, que reposaban con un cordón alrededor
de su cuello. Las lentes de sol se levantaron en el aire sin que nadie
las tocara ante la mirada del coronel.- No, las gafas de padrino Jack
no se tocan.- dijo con voz dulce. Jackson echó a andar cruzando
el Stargate a la vez que las gafas y el cordón de estas se tensaban.-
¡Eh! ¡Daniel! ¡Enséñale modales! ¡Tómate
en serio tu papel de segundo cuidador!.- Jack cruzó la puerta siendo
arrastrado por la fuerza del cordón de las gafas que le arrastró
al agujero de gusano del Stargate. Se hizo la oscuridad y el zumbido del
viaje se hizo agudo y silbeante. La primera oscuridad al cruzar la puerta
pasó a hacerse luz por la emisión de las estrellas que se
cruzaban durante el recorrido a velocidad vertiginosa. El túnel
por el que se desplazaban, se hacía con el viaje cada vez más
uniforme. Al otro lado les esperaba el hogar y sólo deberían
cruzar de nuevo el Stargate para tener una nueva aventura.
FIN
Comentarios: amaunet_amon@yahoo.es
Información obtenida de: http://www.stargatesg1-lasextazara.com
Los personajes así
como la trama central de esta historia son propiedad de los creadores
de la serie Stargate SG-1. Sólo la trama que ocurre dentro de ella
pertenece a su creadora. Queda por ello prohibido el uso de ésta
fuera del contenido de la misma.
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