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UnderGround
Escrito
por: Amaunet / Retoques por: Marita
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en: lasextaraza@hotmail.com
CAPITULO
17
La
noche comenzó a caer. Sin alejarse demasiado del palacio de Annoeth,
el SG-1 junto a Albrüna y Algosel permanecieron allí a la
espera de noticias a través del Stargate, si este llegaba a abrirse
al otro lado de los muros dado que permanecía bajo tierra. Ahora
que sabían que posiblemente una nave goa’uld se acercaba
a la zona, al coronel le preocupaba no sólo el hecho de tener que
enfrentarse a ese poder, si no también saber que la tecnología
de uno de esos aparatos, unos anillos por ejemplo, podrían sacar
a Amón de su encierro. Bastante tenían con un goa’uld
acercándose, para que el esfuerzo hecho para encerrarlo, con lo
que el esfuerzo hecho para encerrarlo, quedaría en nada.
Tras
hacer un pequeño fuego, dado que por la noche comenzaba a refrescar,
se sentaron alrededor de él esperando noticias alentadoras del
otro lado, tales como que igual que el goa’uld se acercaba, también
Freyr lo hacía con una de sus enormes naves. Los Asgard y los Tauris
eran amigos. O’Neill había ayudado a Thor en varias ocasiones,
y también ellos les habían prestado su ayuda en alguna ocasión.
Esperaba que el Tratado Asgard de no inmiscuirse no les estropeara la
posibilidad no sólo de escapar de allí, sino la de salvar
a aquellas gentes. Mientras Albrüna y Jackson, que comía una
barra de chocolate, hablaban, O’Neill permaneció en silencio
pensando en nuevas alternativas si aquella fallaba. Miró al arqueólogo,
sin duda fascinado por lo que aquella mujer elfa le contaba. Teal’c,
por su parte, había preferido alejarse unos metros con su lanzadera
para permanecer atento a todo aquello que ocurriera cerca. Estaba seguro
que si alguien se acercaba, el Jaffa lo escucharía, claro que también
era probable que aquellos seres elfos, lo escucharan antes. Mientras,
también junto al fuego aunque un poco más apartados, Carter
le mostraba a Algosel el reactor de naqahdah que habían sacado
de su escondite, junto al pectoral de Amón. A los pies de ella,
también estaba el brazalete, quizás tuvieran que utilizar
ambos para defenderse de la nave goa’uld. La conversación
de ambos parecía animada, y sinceramente, aquello molestaba a Jack.
Aquel elfo podría tener buen oído, buena vista e inmejorable
puntería, pero no dejaba de desplazarse a caballo y pensar que
la tecnología era un atraso. Y allí estaba Carter... contándole
lo que un reactor de naqahdah podía llegar a hacer cuando seguro
que a él, ni le interesaba. Jack comenzó a juguetear con
nerviosismo mientras los miraba, con el comunicador goa’uld. No
era un arma pero ¿cómo podían utilizarlo a su favor?
¿y por qué Carter sonreía al hablar si el Elfo sólo
lo hacía seguramente por quedar bien? En ese momento se oyó
un chasquido en su radio.
- Atención SG-1, aquí Hammond, ¿me reciben? –
Jack tomó su radio.
- Alto y claro general. ¿Cómo ha ido? – preguntó
directamente.
- La doctora Fraiser permanece junto al SG-2 en K’Tau. El mayor
Coburn acaba de contactar con nosotros. La doctora logró acceder
al Consejo Asgard para comunicar lo ocurrido.
- ¡Estupendo! ¿Qué se cuentan Freyr y Thor? –
dijo Jack con una gran sonrisa a la vez que veía como todos le
miraban esperando una respuesta afirmativa.
- Me temo que ninguno se encontró en la reunión coronel.
- Oh... ¿y qué dijeron? – volvió a preguntar.
- Odín y un tal Loki les informó de que Freyr y Thor no
estaban para atendernos. Tras explicar la doctora lo ocurrido, y que Freyr
debía ser informado, el tal Loki no fue demasiado amable.
- ¿Un Asgard no amable? .- preguntó Jack frunciendo el ceño.-
Es cierto que son poco expresivos... pero eso no significa que no sean
amables.
- Coronel... el tal Loki dijo informar a Freyr de lo ocurrido. Pero sospechó
que la acción de la Tierra al usar el Stargate hacia ese planeta
produjo el desastre.
- Poco expresivos pero inteligentes.- comentó Jackson al comprobar
que seguramente no habían logrado no ser nombrados en la reunión.
- El caso es que aseguraron no interceder si tuvimos algo que ver con
la salida de Amón de su encierro.
- ¿De nuevo insinuarán que van a dejar morir a esta gente
por cruzar su Stargate? – preguntó Jack con enfado.- No creo
que nuestras acciones sean motivo de castigo a otros.
- La doctora Fraiser insistió en ello. Hemos hablado ya con la
Tok’ra. En la nave que se dirige a la zona comandada por Osiris,
hay un Tok’ra infiltrado.
- ¿Ese es nuestro refuerzo? – preguntó Carter con
sorpresa.
- Mayor... hemos pensado en enviar el acelerador de partículas
a través de la puerta. El teniente Simmons ha preparado un dispositivo
sobre él para que se active cuando alcance el otro lado. Usaríamos
el rayo de partículas contra el hueco para abrir un agujero. El
problema es que no sabremos si esto resultará dado que el Stargate
permanecerá abierto sólo un tiempo y a partir de que se
cierre, estamos ciegos.
- Lo entiendo señor.- respondió Carter pensativa ante el
plan del otro lado.
- Si logramos abrir una salida, cuando volvamos a abrir el Stargate, perderemos
el acelerador pero enviaremos a un par de equipos a la zona que les ayudarán
con la nave que venga.
- Señor, el problema es que hay un goa’uld encerrado con
el Stargate. Si logran pasar y acceder a la tumba y de ahí al palacio,
primero deberán acabar con él. El lugar está cerrado,
general. Gracias a Albrüna y al druida principal de este lugar, que
consiguieron encerrar a Amón de nuevo en el palacio y crear un
campo de fuerza alrededor. Si envía a un equipo, no podrán
salir de ahí, salvo que usen la clave de una de las paredes. Y
eso implicaría volver a dejar suelto a Amón, a no ser que
acabaran con él dentro del palacio. Si ahora podemos recibir la
señal de la Tierra es gracias a ese campo de fuerza.
- Entiendo... – se escuchó al otro lado de las radios a la
vez que el general pensaba en la nueva información proporcionada.
- Coronel, si no podemos enviar a ningún equipo, estarán
completamente solos ante la amenaza.
- Lo sé general... – dijo O’Neill pensativo.- Pero
no podemos arriesgarnos a dejar a esa serpiente suelta otra vez. Manténganos
informados si hay cambios, y si la doctora logra algo de ese consejo.
- Así lo haré. Cambio y Corto.- la comunicación se
cerró. Carter miró al coronel. Estaba claro que ahora pensaba
que no podían esperar ayuda de fuera, y que deberían arreglárselas
solos.
- ¿Quién diablos será ese tal Loki? Seguro que el
mismo al que tuve que decirle unas cuantas verdades la última vez
que estuve allí.- dijo O’Neill recordando el día que
tuvo que hablar con el consejo Asgard en el planeta K’Tau.
- Loki es hermano de Freyr.- le informó Algosel.
- ¿No me digas? Pues no es nada amable. Si nos niegan la ayuda
y Freyr desconoce lo que ocurre porque su hermano no le diga nada... deberemos
luchar a muerte.
- Ese estado no nos asusta... ¿y a usted? – preguntó
Albüna. Jack la miró pensativo ante la pregunta.
- Pues sí... digamos que no estoy nada de acuerdo con ese “estado”.
Y dicho sea de paso, no es raro que no la teman si como dicen, son inmortales.-
dijo de mala gana.
- Jack, pueden morir.- le corrigió Jackson.- Sólo que son
mucho más longevos que nosotros. Tanto que pueden parecer inmortales
a nuestros ojos.- Albrüna sonrió ante las palabras que el
arqueólogo acababa de decir.
- Vale... no voy a discutir sobre edades. Debemos...- en ese momento se
escuchó un pitido. Jack miró la bola de comunicación
go’auld que sujetaba en la mano. El aparato estaba a punto de activarse.
Ante el pitido emitido Jack la observó y en ese momento el aparato
se encendió.
- Amón, ¿me recibes? – el rostro de una mujer le miró.
Jack la miró a ella. Había visto fotos que el propio Jackson
le había mostrado. Sin duda aquel era Osiris dentro del cuerpo
de Sarah, compañera del arqueólogo.- ¿Quién
diablos eres tú?
- Soy el contestador automático de Amón. En estos momentos
no puede atenderte, pero puedes dejar un mensaje tras la señal.-
Jack sonrió abiertamente ante su comentario, hizo un pitido con
la boca y Osiris le miró con enfado al otro lado.
- Un Tauri. El coronel O’Neill si no me equivoco.
- Va a ser verdad eso que dicen que somos famosos.- comentó con
sarcasmo.
- En breve estaré allí y muy pronto haré de tu fama
tu propia tumba.- dijo ella.
- Verás... tienes un problema. Amón está muerto.
Y enterrado, sea dicho de paso. Nos dijo antes de morir que venías
a salvarle... qué iluso, ¿no te parece? El caso es que hemos
avisado a Freyr... ¿sabes quién es Freyr? Sí, hombre,
es inconfundible: un tipo bajito, gris y de ojos saltones negros. Pues
eso... gracias a él, tu amigo Amón pasó a mejor vida,
y ahora que sabe que vienes hacia aquí, te espera y hará
de tu nave una enorme bola de fuegos artificiales. ¿Sigues queriendo
venir?
- Mientes.- dijo ella con enfado.
- Oh... ¿eso crees? Es curioso, jamás juego de farol. Y
el problema es que si crees que miento y sales con tu nave del hiperespacio
junto a este planeta, no podrás pedirme disculpas porque Freyr
te freirá. Pero bueno, tú decides, es tu nave... o mejor
dicho ¿es de Anubis no? Espero que tenga seguro.- Osiris golpeó
algo con el puño y la bola se quedó de nuevo a oscuras.-
Diablos, qué mal genio.- Algosel le miró abriendo sus ojos
claros con perplejidad ante la conversación que el tauri acaba
de tener con el interlocutor al otro lado.- Vale sí, he mentido
¿es que los elfos no mienten nunca?
- ¿Farol? – preguntó Algosel confuso. Jack suspiró
y movió la cabeza de forma negativa.
- Apuesto a que tampoco jugáis al póquer.
- Hemos ganado algo de tiempo.- comentó Teal’c.- Osiris no
se arriesgará. Se asegurará de que no hay ninguna nave Asgard
en la zona primero.
- Pero cuando lo compruebe nada le impedirá venir y borrarnos de
la Galaxia.- dijo Jackson.- Seguimos teniendo ese comunicador, el reactor,
el brazalete, el pectoral y al parecer un Tok’ra infiltrado en esa
nave.
- Quizás el consejo Asgard le pase la información a Freyr,
y si es así, estoy segura de que vendrá hasta aquí
para ayudar a vuestro pueblo.- dijo Carter convencida.
- También lo creo, pero no podemos esperar que ese tal Loki esté
de nuestra parte. Debemos planear sobre el peor de los casos. Que esa
goa’uld aparezca con su nave en el planeta. Si así fuera,
¿podría sacar a Amón de su agujero? – preguntó
Jack mirando a Albrüna.
- No.- respondió ella con contundencia.
- ¿Sabéis lo que son los anillos de transporte? –
preguntó de nuevo insistiendo en lo mismo.- ¿Podrían
usarlos para atravesar el campo de fuerza del...?
- No.- le interrumpió de nuevo Albrüna.
- ¿Responde a la primera o la segunda pregunta? – dijo Jack
confuso. Albrüna sonrió.
- A ambas.- Jack la miró de reojo.
- ¿No sabe qué son, pero sí sabe que no le servirá
para ayudar a Amón? ¿No es eso predecir el futuro? –
preguntó Jack mirando a Carter.
- El campo de fuerza sólo podrá ser cruzado por aquel que
conozca el secreto.- le respondió Algosel.
- El Triskel.- corroboró Jackson.- Sólo averiguando qué
símbolos apretar, el campo deja de funcionar.- Algosel asintió
a sus palabras.
- Nada puede cruzarlo.- corroboró Albrüna.
- Ni siquiera el poder del brazalete y el pectoral juntos.- dijo Carter
mirando ambos utensilios.
- Bien, entonces el problema aquí es que Osiris tiene una nave
armada y nosotros no tenemos armas.- miró a Albrüna y a Algosel.-
Ups... perdón, salvo flechas, una lanzadera Jaffa, unas cuantas
balas humanas y su poder de mover cosas ayudado por el mago.
- Druida.
- Lo que sea.- dijo Jack pensativo.- Estamos en desventaja absoluta. Aunque
los elfos protejan al poblado desde su bosque, Osiris quemará el
paraíso con su artillería.
- Si lográramos entrar en su nave, quizás podríamos
volarla.- dijo Carter pensativa.
- Con el reactor. Ya hizo una vez una bomba con él, ¿no
Carter? – ella afirmó con la cabeza.
- Habría que preparar el reactor y subirlo a la nave.- dijo Teal’c.
- Lo primero, puedo hacerlo sin problema.– dijo Carter.
- Lo complicado será subirlo a la nave de Osiris. Una persona sola
no podrá cargar con el reactor.- comentó Jackson.
- El chisme de Amón atraviesa paredes, y hace ir más deprisa
a su portador. ¿Podría hacer lo mismo con varias personas?
– preguntó O’Neill de nuevo. Carter se encogió
de hombros.
- Sólo lo hemos visto usado por Amón.- dijo Teal’c.
Jackson miró a Albrüna.
- Ustedes han visto a ese goa’uld usándolo en otra ocasión.
Nos contaron que le encerraron la primera vez. ¿Le han visto usarlo
de otra manera?
- Mannanan usaba su poder para esclavizar.- respondió Albrüna.-
Cuando llegamos a este lugar junto a Freyr acabamos con su yugo, le encerramos
y permanecimos aquí para ayudar a sus gentes. No hemos vuelto a
verle usar ese pectoral.
- Entonces sólo hay una forma de saberlo.- dijo Carter colocándose
el aparato sobre el cuerpo. Le quedaba algo grande pero consiguió
ajustárselo.
- Carter...
- Señor, sólo yo puedo hacerlo funcionar.- dijo ella.- Fui
portadora de un goa’uld y aún hay rastros de naqahdah en
mi sangre.- dijo a la vez que se colocaba el brazalete.
- Iba a decirla que voy con usted.- dijo acercándose a ella. Algosel
colocó su mano sobre el hombro de O’Neill.
- Seré yo.- dijo. O’Neill le miró nada convencido.
- Es nuestro problema, nosotros les metimos en esto y debemos...
- Si esto no funciona, sus conocimientos sobre los goa’uld podrían
ayudar a los Elfos a luchar contra la amenaza. Yo sólo tengo un
arco y un carcaj de flechas, soy menos importante.- O’Neill le miró
con sorpresa ante sus palabras.
- Algosel, no es necesario...- comenzó a decir Sam.
- Sí que lo es. Ahora debemos luchar juntos. Póngalo en
marcha.- dijo cogiendo la mano de ella que no portaba el brazalete.
- Vale... está claro que aunque insista eres más cabezota
que yo.- dijo Jack.
- Ni siquiera sé si sabré ponerlo en marcha.- dijo ella.
- Amón lo acercaba al pectoral.- dijo Jackson.
- Vale.- dijo ella.- Primero probaré yo sola.- dijo soltándose
de Algosel.- Si consigo hacerlo funcionar, entonces veremos si esto consigue
transportar a más de uno.- Algosel afirmó con la cabeza.
Carter respiró con fuerza. Miró el brazalete y lo llevó
con la mano extendida hacia el pectoral, al apoyarlo uno contra el otro
Sam se concentró. De repente se oyó un zumbido, éste
se agudizó y se levantó aire donde se encontraba la mayor,
el viento comenzó a girar a su alrededor y todos pudieron ver aparecer
las dos mismas serpientes enrolladas que ya habían visto cuando
Amón usaba el aparato. De repente el viento se transformó
en remolino y el remolino en un vendaval que comenzó a desplazarse.
Tuvieron que taparse los ojos al quedar cegados por la arena levantada.
De repente el zumbido desapareció y en la oscuridad de la noche
quedaron en silencio. Se miraron los unos a los otros.
- ¿Carter? – preguntó Jack mirando a su alrededor.
- Es genial, señor.- dijo su voz acercándose corriendo con
una gran sonrisa.
- Veo que se ha divertido.- dijo él.- ¿Está bien?
- Aparte de ritmo cardiaco acelerado y adrenalina a borbotones en mi sangre,
sí señor. Vale... probemos de nuevo.- Carter miró
la caja del reactor.- Podríamos hacer una prueba tratando de llevar
entre los dos la caja.- dijo mirando entonces a Algosel. Este afirmó
con la cabeza. Carter se acercó y tomó un asa de la caja,
Algosel le ayudó con el otro extremo.- ¿Preparado? –
de nuevo el elfo asintió con la cabeza. Trató de colocar
la caja lo más pegada a la mayor posible para entrar dentro del
círculo de acción del remolino cuando este se activara.
Carter llevó de nuevo el brazalete al pectoral y de nuevo se escuchó
el zumbido, luego las serpientes entrelazadas que daban paso tras el viento
al remolino y tras él al vendaval. De nuevo el grupo perdió
de vista esta vez a ambos, humana y elfo desaparecieron en la oscuridad
de la noche y con ellos el zumbido. Segundos después escucharon
de nuevo el zumbido, el vendaval se acercaba a ellos de nuevo, se taparon
los ojos y tras quitar la mano Carter del pectoral, el viento cesó
y el cuerpo de Algosel y la mayor aparecieron de nuevo ante ellos con
la caja del reactor y una enorme polvareda.
- Parece que funciona.- dijo Jackson al verlos bien.
- Sí, eso parece.- dijo ella satisfecha sentándose sobre
la caja del reactor.
- ¿Está bien mayor Carter?
- Sí Teal’c... aunque usar este chisme es agotador.- dijo
ella con un suspiro.
- Entonces lo usaremos sólo dos veces. Una para subir y otra para
bajar de esa condenada nave.- dijo Jack.
- ¿Cómo subiremos? – preguntó Jackson.- ¿Cómo
atravesaréis su estructura si está suspendida en el aire?
Dudo que podáis volar con ese chisme.
- Existe una zona cerca de aquí, donde antiguamente, las naves
de Mannanan se detenían.- explicó Albrüna.- Quizás
el nuevo goa’uld la use.
- Es una posibilidad.- dijo Jack.- Si aterriza en esa zona podremos acercarnos.
- ¿Y si no lo hace? ¿Y si envía naves menores? –
preguntó Jackson. Jack miró la bola de comunicación
que aún tenía en la mano.
- Estoy seguro de que llamará. Cuando compruebe que mentí,
conectará para decirnos que va a matarnos a todos. La convenceremos.
Si posa esa nave aquí, tendremos una oportunidad.- aseguró
convencido.
- Guiadnos hasta ese lugar.- dijo Jackson. Albrüna afirmó
con la cabeza. Ella echó a andar y el resto la siguió. La
noche ya estaba avanzada y era realmente oscura. Algosel y Albrüna
caminaron mostrándoles el camino. Su vista era realmente buena
incluso en aquella noche oscura, inspeccionarían la zona de aterrizaje
antigua y si Osiris la usaba, quizás lograran volar a tiempo la
nave y salvar a aquellas gentes de un futuro tan negro como aquella oscura
noche.
CAPITULO
18
El
coronel tropezó por quinta vez con una piedra suelta del camino.
Se esforzaba en apuntar con la luz de su arma al suelo pero había
más piedras sueltas de las que se podían ver a simple vista
con tan escasa luz. Sólo habían andado unos veinte minutos
cuando los dos elfos caminaron más despacio. Hasta ahora Jack no
había visto tropezar a ninguno de ellos dos, mientras que su equipo,
aunque eran advertidos de las incidencias del camino, ya lo habían
hecho varias veces.
- Estamos llegando. Es allá.- dijo Algosel señalando una
zona en concreto con la mano. La verdad es que lo único que se
veía desde allí era oscuridad. Aún así, continuaron
caminando. No fue hasta prácticamente estar junto a una zona pequeña
de varios árboles y piedras grandes erigidas en la zona, cuando
vieron un gran escalón de piedra, sin duda de las dimensiones de
una nave. Parecía realmente antiguo y estaba rodeado de plantas
y hojarasca que había crecido allí sin control durante todos
aquellos años.
- Este es el lugar.- indicó Albrüna. Jack miró a su
alrededor. Había varias piedras enormes en la zona que podrían
servirles de parapeto si Osiris aterrizaba en aquel sitio.
- Nos ocultaremos tras esas moles de roca.- dijo Jack señalándolas
con el haz de luz de la linterna de su arma.- Carter, vaya preparando
ese reactor para que le explote a Osiris en su cara.- La mayor ayudada
por Teal’c llevaron la caja tras la roca. El resto les siguió.
Tras ocultarse en aquella zona, Carter abrió la caja y comenzó
a manipular el reactor de dentro para hacer de él una potente bomba.
Ya lo había hecho en una ocasión, sabía perfectamente
lo que debía hacer. Mientras, el resto esperó con paciencia
en la oscuridad sin moverse. Algosel trató de entender lo que la
mayor hacía con aquel extraño aparato, Carter sonrió
al ver su expresión de incomprensión total ante lo que hacía.
- Supongo que ponerte al día en tecnología humana no te
ayudará mucho.- el elfo la miró. Luego se encogió
de hombros con una expresión interrogante en su rostro de mirada
azul y facciones alargadas de piel blanquecina.- Os envidio.- dijo ella
de repente.- Quizás desconozcáis los misterios de la física,
el poder de una bomba atómica o en este caso... el de una bomba
de naqahdah. Pero aquí poseéis una sabiduría diferente.
Una como la de Albrüna, que no puede compararse a nada de lo que
nosotros tenemos en la Tierra.
- No somos tan diferentes.- le respondió él. Ella le miró
con sorpresa ante la respuesta.
- Habéis logrado encerrar a un Goa’uld en un recinto desarmándolo.
Nosotros salimos heridos al enfrentarnos a él. Llevamos mucho tiempo
buscando algo así para acabar con la amenaza Goa’uld en la
Galaxia.
- ¿Y eso es lo que habéis conseguido? – preguntó
señalando el reactor.
- Bueno... sí, en parte. Esto es algo muy pequeño comparado
con el poder de un Goa’uld. Su tecnología es mucho más
avanzada, aunque por supuesto no tanta como la de Freyr.
- Aquí apreciamos las cosas pequeñas.- dijo él con
una sonrisa.- Un amanecer, la música, los árboles... la
belleza.- ella sonrió ante sus palabras.
- En mi planeta esas cosas son tan pequeñas que muchas veces ni
nos damos cuenta de que existen. Además, al conocer el uso del
Stargate y comenzar los viajes, nos hemos creado un enemigo mucho mayor
del que nunca pensamos encontrar.- respondió ella volviendo ahora
a unir cables en el reactor.
- Pero el viaje también os trae cosas buenas.- dijo Algosel.- Conocéis
nuevos lugares y nuevas culturas. Hacéis amigos... y hacer amigos
compensa con mucho el tener un enemigo.
- Sí, eso es cierto. Esperamos que cuando esto acabe mi pueblo
y tu pueblo sean amigos.
- Cuando esto acabe, mi pueblo partirá. Nuestro cometido aquí
habrá finalizado. Tintagel tendrá los conocimientos necesarios
para poder vivir sin nuestra presencia.
- No acabo de comprender eso.- dijo ella deteniéndose para poder
mirarle de nuevo.- Vosotros mismos dijisteis ser inmortales. Daniel interpretó
eso como que vuestra esperanza de vida es mucho mayor a la de un humano,
aunque podéis morir, sois mucho más longevos. Cuando esto
acabe, aseguráis iros... pero ¿A dónde? ¿Con
Freyr? Cuándo dices partir, ¿quieres decir que tu raza desaparecerá?
- Así es.- respondió.
- ¿Os estáis extinguiendo? – preguntó ella
con sorpresa.
- Nuestra raza es única... y muy antigua. Y cuando acabemos nuestra
misión aquí, partiremos. Tintagel ya no necesitará
de los Elfos de Luz de Freyr para seguir adelante.
- Eso no es verdad.- replicó ella.- Esta gente os necesita. Confían
en vosotros. Formáis parte de sus vidas.
- Pero la existencia tiene un fin. La nuestra acabará cuando estas
gentes sepan lo necesario. Entonces mi pueblo y yo partiremos.
- ¿Qué deben saber? – preguntó Sam confusa.
Algosel sonrió y ella vio en él una gran dulzura.
- Que no están solos.- respondió Algosel. Sam le miró
con sorpresa ante la respuesta del Elfo que sin mediar más palabras,
sonrió y caminó despacio hacia Albrüna. Daniel se acercó
entonces a Sam esperando poder serle de ayuda. Notó que ella parecía
pensar en algo mientras miraba a Algosel hablar con Albrüna en su
idioma.
- ¿Qué pasa? – preguntó Jackson mirando hacia
allí.
- Se van.- respondió ella pensativa.
- Sí, eso dijeron. Que se marcharían de este lugar cuando
todo acabara.- dijo Jackson.
- No... no se refieren a partir a otro lugar. Hablan de morir, de extinguirse.
- ¿Extinguirse? – preguntó Jackson confuso.
- Algosel acaba de decirme que cuando esto acabe, Tintagel tendrá
los conocimientos necesarios para seguir adelante sin ellos. Y entonces
partirán.
- ¿A dónde? ¿Con Freyr?
- Eso le pregunté yo.- dijo ella mirando hacia los dos Elfos.-
Me respondió que partirán porque entonces el pueblo de Tintagel
sabrá que ya no están sólo.- Jackson tras escucharla,
miró también hacia los dos Elfos. Aquello era bastante sorprendente.
- ¿Insinúas que hablan como... si supieran que íbamos
a venir? – Carter se encogió de hombros ante la pregunta
del arqueólogo.- ¿Y si lo sabían? ¿Sabrán
cómo acabará esto? – Jack y Teal’c se acercaron
entonces a ellos para saber cómo iba el trabajo con el reactor.
- Bien Carter, ¿cómo lleva eso? – preguntó.
Miró a ambos que parecían bastante absortos en pensar en
otras cosas.
- ¿Qué ocurre mayor Carter? – preguntó Teal’c.
- Tenías razón Jack.- dijo Daniel.
- ¿La tenía? – preguntó sin entender. Se quedó
pensativo entonces.- Claro, la tenía.- dijo. Ninguno de los dos
dijo nada al respecto de su comentario.- ¿Tenía razón
en qué? – preguntó de nuevo.
- Señor, esta gente sabe más de lo que cuenta.
- Oh... eso. Sí... ¿tenía razón? – preguntó
con expresión de sorpresa.- Claro... sólo hay que verles
la cara.- Hizo un breve silencio sin dejar de mirarlos.- ¿Ha averiguado
algo que yo no sepa y ellos sí? – dijo Jack.
- Creo que sabían que íbamos a venir. Como creo ahora que
nosotros somos sólo parte de esta historia.- respondió Carter.
- De su historia.- la ayudó Jackson. Jack frunció la nariz
al no comprender de qué hablaban.
- Por todos los diablos, ¿también vosotros vais a hablar
con acertijos? – preguntó con fastidio.
- Coronel, creo que sabían que esto iba a pasar y lo estaban esperando
desde hace mucho tiempo.
- ¿Y?
- Que nosotros sólo somos aquellos a los que esperaban para tomar
la decisión de partir de este lugar y dejar este planeta y a sus
gentes.- Jack la miró esperando que terminara de explicarse.- Nosotros
somos ese conocimiento que esta gente debe saber. Estaban esperando aquí
a que nosotros viniéramos, a que nos presentáramos a estas
gentes. Ahora que traemos el conocimiento, ellos ya pueden irse.
- ¿Conocimiento? ¿Qué... qué conocimiento?
– preguntó Jack.
- El Stargate. Nosotros cruzamos la puerta y traemos con nosotros el conocimiento
de otros lugares, de otras culturas y de otros planetas.- le respondió
Daniel.
- Ellos ya sabían que el Stargate estaba bajo tierra.-dijo el coronel.
- Sì, y los Elfos desde que enterraron en Annoeth a Amón
han estado preparando a esta gente para este momento. Para el tiempo en
que el portal se abriera y una raza distinta lo cruzara, trayendo consigo
información del exterior de este planeta: el conocimiento.
- Un momento... estos Elfos tienen un poder y un conocimiento que supera
a los nuestros.- admitió el coronel.
- Pero ellos no han interferido. Freyr liberó al planeta de Amón,
enterrando a este en Annoeth y ellos les prepararon para la llegada de
Amón de nuevo. Tintagel sólo sabe que los Elfos de la Luz
fueron enviados por Freyr para liberar a este pueblo de su yugo y que
se quedaron aquí para prepararlos para su nueva venida, cosa que
nosotros hicimos posible al cruzar el Stargate y liberarlo.- dijo Carter.
- Eso el druida ya lo sabía. Él mismo nos lo explicó.-
replicó.- Freyr los liberó.
- Liberó al pueblo que aquí había. Mucho más
antiguo que ellos. Jack... los Elfos son inmortales. Ellos mismos lo dijeron.
Su tiempo es mucho mayor que el de un humano. A ver... ¿cuántos
hombres hay en Tintagel que puedan vivir tanto como un Elfo? – le
preguntó Jackson. El coronel se quedó pensativo. Estaba
claro que la respuesta era “ninguno”. Si aquellos seres, como
proclamaban podían vivir tanto tiempo, un humano de Tintagel no
hubiera vivido en la época en que Amón fue derrocado y encerrado
en Annoeth.
- ¿Estáis insinuando que esta gente les ha estado contando
una historia a la población que no es cierta? – preguntó
Jack confuso.
- Había gente en este planeta Jack. Gente que era esclavizada por
Amón. Amaunet le traicionó apoyada por Apophis y los Asgard
aprovecharon esa situación. Tras la traición de Amaunet,
Amón se vengó contra la gente de este lugar y Freyr vino
para ayudarles. Tú mismo lo dijiste Jack, ¿en qué
se parecen un Elfo a un Asgard? – Jack se quedó pensativo.
- En nada.- respondió Teal’c por el coronel.
- Freyr liberó al pueblo de Tintagel.- dijo Albrüna acercándose.
Los cuatro quedaron en silencio al verla acercarse. Sin duda había
escuchado la conversación que los cuatro tenían, al igual
que Algosel.- Logró encerrarlo temporalmente. Los que sobrevivieron,
muy pocos, pudieron contemplar aquellos hechos. Desde entonces nosotros
nos hemos encargado de enseñarles nuevos valores, diferentes a
los que Goa’uld les habían implantado, erróneos sin
duda alguna. Generación tras generación han ido aprendiendo
que Mannanan volvería, que deberían enfrentarlo, y que no
estarían solos en esa lucha
- Pero ustedes no vinieron con Freyr como ellos creen.- dijo Carter. Albrüna
negó con la cabeza.
- Un momento... – interrumpió Jack llevándose las
manos a la cara y tratando de pensar.- Amón la reconoció.
Quizás no a Algosel, pero cuando la vio dijo muy claramente que
la conocía, y usted le aseguró que volvería a encerrarle.
Es más, el druida nos dijo que usted participó en su primer
encierro. Si no vinieron con Freyr... ¿de dónde salieron?
- Ya estaban aquí.- respondió Jackson pensativo.- Ustedes
eran los pobladores. Aquellos a los que Amón torturaba.- De nuevo
Albrüna afirmó con la cabeza.
- ¿Y cómo han vivido...? – comenzó a preguntar
el coronel.- ¿La mano de Freyr está tras todo esto? –
volvió a preguntar. Ella volvió a afirmar de nuevo.
- Enseñaron a los supervivientes... muy pocos.- recordó
Jackson las palabras de la propia Albrüna.- Ustedes no sobrevivieron.
– Jack miró a su compañero ante la afirmación
casi rotunda.- Mannanan acabó con sus vidas. Freyr vino a liberarlos.
- ¿No están vivos? – preguntó Teal’c
en ese momento tan confuso como el coronel.
- No sentimos frío, no sentimos calor. Respiramos, aunque no nos
cansamos al correr. Tampoco dormimos... no lo necesitamos. Comemos...
aunque nos sustentamos con poco.- dijo Algosel ante la mirada estupefacta
de los viajeros.
- Freyr de alguna forma les devolvió a la vida, dándoles
el poder que ahora tienen. Freyr les creó con esta forma, casi
humana... son una creación suya de aquellos que cayeron ante el
yugo de Amón.- dijo Carter.
- Nos devolvió a la vida en un principio, a parte de nosotros.-
dijo Albrüna.- También a Wëraen, mi padre o el valiente
Hantruild. E Ithnëlde, del que nuestro hogar lleva su nombre.
- Y a usted.- dijo Teal’c.
- Así es... yo soy la única que aún queda de aquellos
días. Cuando encerramos a Amón, Freyr creó a otros
volviendo a la vida a todos los que cayeron en tiempos del yugo de Mannanan,
se plantó entonces el Bile y luego... partió.
- Y les dejó aquí para instruir y guiar a los supervivientes.-
comprendió Jackson.- Y generación tras generación,
han aprendido de ustedes lo que ahora son.
- Pero ese tiempo se acaba. Ahora, ya saben que no están solos.
Como les dijimos, Mannanan volvería y cuando cumplamos para lo
que ahora somos... partiremos.- dijo Albrüna.
- O sea... que entonces, sí saben mentir. Y lo hacen bastante bien,
sea dicho de paso.- dijo Jack con energía.- Han hecho creer a la
gente de Tintagel que vinieron con Freyr en su “carro” cuando
en realidad...
- Espera Jack.- dijo Daniel interrumpiéndole.- En realidad ya no
son lo que eran. No son humanos, tampoco son Asgard. Fueron creados por
Freyr dando una nueva forma de vida, la suya, a aquellos que cayeron en
aquella remota época.
- Oye... ¿Los Asgard pueden resucitar... o sea, hacer eso? –
preguntó Jack.
- La cuestión es, ¿Los Asgard que nosotros conocemos son
los mismos que hicieron a estos seres? – dijo Jackson.
- Freyr... será Freyr.- dijo el coronel.
- Ellos mismos nos han dicho alguna vez que su tecnología les ha
hecho avanzar en unas cosas... y retroceder en otras.- apuntó Carter.-
Quizás estemos ante cómo serían los Asgard en su
forma más... primitiva.
- Ya...- en ese momento la bola de comunicación goa’uld dio
un pitido en el bolsillo del coronel.- Estupendo... esa loca debe estar
muy enfadada.- Sacó la bola de su bolsillo. Ya estaba encendida
y el rostro de Osiris podía verse al otro lado. Jack sonrió
al verla.- ¡Osiris! ¿por qué no me sorprende?
- No te quedarán ganas de bromear cuando te atrape.- dijo al otro
lado.
- Vale. Me encantará verte bajar a este lugar a hacerlo personalmente.
- Hemos comprobado que no hay ninguna nave Asgard en la zona. Tu intento
de engaño va a costarte muy caro.- le amenazó.
- Ya, ese rollo ya le conozco.- dijo sonriente.
- A partir de este momento, tomo ese planeta como parte de los dominios
de Anubis. Puedes ir avisando a sus pobladores de que su Dios está
llegando. En breve verán mi poder.
- Esta gente no va a dejarse convencer. Tendrás que bajar tú
misma a decírselo. Quizás si vieran tu enorme nave posada
en este lugar les impresionarías. Ah, por cierto... el planeta
es grande y no voy a dejar cogerme con tanta facilidad.- La comunicación
se cerró y la bola quedó oscura. Jack miró a la mayor.-
Dígame que ese chime está listo.
- Lo está.- respondió ella cerrando la carcasa del reactor.
- Perfecto. Esperemos que esa “trucha” haya picado el anzuelo.
- ¿Y si no? – preguntó Jackson.
- Entonces buscaremos el método de meterle el anzuelo a la “trucha”
por la boca.- dijo pensativo.
- Nuestro pueblo está preparado.- dijo Algosel.- Lucharemos.
- Es bueno saberlo...- dijo el coronel. Esperaba que Osiris hiciera aparición
en cualquier momento y entonces... usarían lo que tenían
contra él. Sin duda... les plantarían cara.
*
* * * * *
Osiris
se giró con furia delante del pel’tak, atraparía con
sus propias manos al Tauri O’Neill. Estaba seguro que no estaría
solo, el resto del SG-1 estaría con él. Estaba dispuesto
a todo. Bajaría con la nave y aterrizaría en el planeta
bajando en él a todo su ejército. En poco tiempo se haría
con el control del lugar. La pantalla del pel’tak emitió
un pitido, acababan de entrar en el hiperespacio y en poco minutos estarían
en órbita sobre el planeta. Osiris se giró y miró
la pantalla en el que un rostro apareció. Osiris pudo contemplar
a un humano de ojos azules intenso y pelo castaño claro. Agachó
la cabeza para saludarle y volvió de nuevo a mirarle.
- Traigo noticias de Anubis.- dijo con voz goa’uld al otro lado.
La voz de éste parecía femenina.
- Ya era hora Ermiom. Debes informar a Anubis de que...
- Mi señor desea que regreses.
- ¿Qué? – Preguntó ante la información.
- Lo que has oído.- El rostro de Hantdyl se tensó. Quizás
fuera un intento desesperado y sin duda delataría si lo comprobaba
que era un infiltrado en las tropas manipulando los hilos entre Osiris
y Anubis para conseguir sus propósitos.
- Estoy a punto de alcanzar el planeta y aterrizar con la nave en él.-
En ese momento la nave ha’tak salió del hiperespacio deslizándose
hacia la órbita del planeta. Osiris contempló por un segundo
la pantalla, el ordenador ya le daba una situación exacta de lo
que había en el planeta, y ya le indicaba un lugar de aterrizaje.-
Es más, acabo de llegar. Anubis me indicó que debía
traer a su presencia a Amón y es lo que voy a hacer.
- Pues ahora ha cambiado de opinión.- dijo Hantdyl dejando que
su anfitrión Ermiom hablara por él.- Ya no quiere lo que
puedas encontrar en ese planeta.- Osiris se echó a reír
ante sus palabras.
- Pues por si se arrepiente, bajaré ahí abajo, acabaré
con su población y subiré a Amón a esta nave, luego
partiré hacia sus dominios, cuando tenga lo que quiero.- dio un
golpe con su mano al pel’tak y este se apagó. De nuevo vio
el planeta, el sol que lo calentaba estaba comenzando a aparecer e iluminar
el lugar exacto en donde tenían intención de posar su nave.
Pilotó la gran ha’tak hacia la atmósfera y la atravesó
con soberanía. Un nuevo pitido apareció en la pantalla donde
podía ver lo que el planeta tenía. Se quedó pensativo
al comprobar que había una estructura de piedra rodeada por un
campo de fuerza. Activó el comunicador de la nave.- Quiero a un
escuadrón de Jaffas listos para usar los anillos, yo mismo los
activaré.
- Estamos preparados.- se escuchó al otro lado de los altavoces.
Osiris manipuló el pel’tak y un rayo de luz salió
de la nave en dirección al edificio de Annoeth. Abajo, en tierra,
el SG-1 y los dos Elfos distinguían a lo lejos la nave que había
entrado en la atmósfera y dejaba parte de su estructura a la vista,
envuelta en las propias nubes. Jack usó sus prismáticos
para saber si la nave se acercaba hacia allí. Entonces vio el haz
de luz salir de ésta.
- Está usando los anillos.- masculló al ver el haz de luz
y distinguirlo con facilidad. Se giró para mirar a Albrüna.-
Dijo que nada podía atravesar ese campo, lo dijo...- acusó
a Albrüna, ella se limitó a mirarle. Mientras, en la nave
Osiris recibió una nueva señal del ordenador central de
la misma. Los anillos habían funcionado... pero inexplicablemente
no habían dejado la carga en el lugar correcto. Osiris frunció
el ceño, ¿qué era lo que detenía a sus anillos
de transporte y le había hecho perder a un escuadron de Jaffas
por el camino?
CONTINUARÁ...
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