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CAPITULO
17
O'Neill
trató de ponerse en pie ante el ataque de Jackson, que sacando
todas sus fuerzas le aplacó empotrando al coronel contra la pared
de los aposentos de Shekmet.
- ¡Por todos los diablos Daniel!.- exclamó con furia mientras
Jackson colocaba uno de sus brazos contra la garganta de O'Neill.- ¿Qué
demonios estás haciendo? ¡Suéltame!.- Carter miró
hacia Shekmet, parecía concentrada sujetando el extraño
bastón entre sus manos. El centro del brazalete que llevaba a la
cintura se iluminó de nuevo. Sam trató de concentrarse y
saber hasta que punto lo que Hipólita había dicho era real.
¿Habría convertido a Daniel en un goa'uld? No era posible,
ella sólo sentía la presencia de dos larvas. Una sin duda
la de Teal'c, la otra la de la propia Shekmet. Aquel don que Jolinar había
dejado en ella la había servido en otras ocasiones, y aquella tampoco
podía equivocarse.
- La portadora del Ojo, yo Shekmet...- Carter dio un salto tratando de
alcanzar aquel cetro. Algo la decía que era el que había
provocado aquel comportamiento en Daniel y seguramente había hecho
lo mismo con las jóvenes sacerdotisas compañeras de Diana.
Shekmet se sorprendió ante la reacción de la mayor y trató
de retroceder, pero Sam consiguió arrebatarla el cetro a la vez
que cayó al suelo junto a la diosa.
- ¡Dispara Teal'c!.- exclamó Sam desde el suelo señalando
a Daniel con el cetro. El arqueólogo había logrado tirar
al suelo al coronel y desde ahí trataba de ahogarle. O'Neill no
podía entender lo que estaba ocurriendo, no quería hacerle
daño pero... no podía permitir que Daniel se hiciera con
el control de la situación dado que estaba bajo el domino de Shekmet.
Teal'c levantó su zat y la cargó. Disparó entonces
contra Jackson que soltó al coronel de inmediato sintiendo la descarga
en su cuerpo. O'Neill respiró aliviado al ver que su amigo Teal'c
había a tiempo. Daniel encima de O'Neill, reaccionó ante
el dolor, sintiendo de nuevo como su tomaba el control de su ser. Miró
a Jack en el suelo aturdido y sin comprender muy bien qué hacía
encima de él.
- ¿Jack?.- preguntó desconcertado.
- ¿Daniel?.- preguntó el coronel con una sonrisa irónica.
- ¿Qué... qué ha pasado?.- preguntó el arqueólogo
aturdido.
- Si te quitas de encima de mi, te lo cuento.- dijo O'Neill frotándose
el cuello. Daniel trató de ponerse en pie zarandeándose
confundido, Jack sacó su cuchillo y apuntó con él
a la goa'uld que había logrado ponerse en pie.- Ni se te ocurra.-
la amenazó.- Levanta esa mano para hacernos daño y te haré
un agujero nuevo en la frente. Y a ver si tu sabandija puede curarlo,
o tienes que usar sombrero para el resto de tu rastrera existencia.- Sam
se alejó de ella portando en su mano el cetro. Shekmet miró
a Hipólita.
- ¿Cómo te atreves a desafiarme?.- dijo a la vez que sus
ojos se iluminaban por la rabia de la situación. Miró hacia
Carter de nuevo y vio que portaba en su talle el cinturón que le
había entregado a la que era hasta entonces su mejor Amazona.-
Me retas permitiendo que ella porte el cinturón de nuestra tribu
cuando sabes que eso es un sacrilegio. Igual que estos hombres estén
en este lugar. Pagarás con la muerte tu osadía.
- No la hagas caso Hipólita.- dijo Daniel tratando de recordar
lo ocurrido.- Hace sólo un momentos esta goa'uld ha tratado de
hacerme portador de su compañero, así que poco le importa
si hay o no hombres en la tribu. Me aseguró que cambiaría
las leyes si eso la beneficiaba.
- Vaya, que sorpresa. Así que sus creencias son tan falsas como
el color de su pelo.- dijo Jack sin perder de vista a la diosa goa'uld.
Varias explosiones se escucharon al otro lado del muro de la nave.
- Apophis usa sus planeadores, coronel.- dijo Carter viendo desde su posición
como un planeador de la muerte abría fuego contra el poblado.
- ¿Dónde está el niño?.- preguntó Jackson
casi recuperado del disparo de la zat.
- Debe de estar en la sala del trono.- dijo Hipólita mirando a
Shekmet.- Allí hay parte de las tropas tratando de arreglar el
peltac siguiendo sus órdenes.
- Pues nos largamos de aquí.- dijo O'Neill retrocediendo hacia
la puerta.
- No saldréis de este lugar con vida.
- No nos subestimes.- dijo Teal'c con una curva en sus labios parecida
a una sonrisa. Aquel momento era siempre muy especial para él que
había estado bajo el control de un goa'uld durante mucho tiempo.
Ver como dominaban a uno, le hacía sentirse un poco más
libre.
- Para empezar, la que no saldrá del cuarto serás tu.- Carter
caminó hacia la puerta sujetando el cetro, Hipólita la siguió
al igual que Teal'c, Jackson salió después y O'Neill miró
sonriente a la goa'uld antes de salir el último.- Tus guerreras
no estarán aquí para protegerte esta vez. Ahora son libres.-
Shekmet trató de acercarse a la puerta pero O'Neill salió
del lugar en el momento justo, Teal'c hizo girar el símbolo con
cabeza de león en el muro cerrándose el portón de
los aposentos. O'Neill apuntó con su zat al símbolo y disparó.-
Esto la mantendrá ahí el tiempo suficiente para buscar a
Harsesis y luego encargarnos de Apophis.- Jack miró a su amigo
Daniel que se había puesto encima la chaqueta del Comando Stargate
con su chaleco y ahora se colocaba el sudario Jaffa que habían
dejado en el suelo de la nave para entrar a los aposentos de Shekmet.-
¿Estás bien?.- Jackson miró al coronel.
- Lo estaré cuando encontremos a Harsesis y lo saquemos de aquí.-
O'Neill le miró sin decir nada.- Llegasteis justo a tiempo. Seguí
tu consejo y ambos estuvimos conversando largo y tendido.
- Ha usado una especie de droga contigo, igual que con las compañeras
de Diana.- le dijo Carter.
- ¿Es el cinturón, no?.- preguntó Daniel mirando
la joya en la cintura de su compañera. Sam afirmó con la
cabeza.- Déjame ver.- Carter se lo quitó para entregárselo
al arqueólogo.
- Bien Hipólita, llévanos a la sala de control de la nave
y busquemos a Harsesis. No tenemos mucho tiempo, deben de estar a punto
de entrar en este lugar todo un ejército de Jaffas de Apophis.-
La joven afirmó y todos echaron a andar hacia el lugar. Jackson
por su parte, miró con detenimiento el cinturón buscando
alguna pista que le dijera si aquel artilugio podía ser un arma.
Tanteó con los dedos unas inscripciones en el oro del cinturón
y pequeños dibujos en una banda alrededor de él. El hacha
aparecía dibujada en él como complemento del cinturón.
Estaba la imagen del propio Heracles tal y como había sido erigido
por el pueblo de Heraclea en la plaza del poblado.
- Vale... es griego.- dijo mirando con atención los símbolos
sin dejar de concentrarse en lo que en esos momentos hacía. Siguió
a sus compañeros por los pasillos que se mantenían alerta.-
Veamos... es algún tipo de derivación y dice ahm... "Aquellos,
los poseedores de un corazón puro que no se dejen guiar por un
destino falso, serán librados de él".
- ¿Tiene algún sentido para ti?.- le preguntó Jack
mientras comprobaba que seguían solos en uno de los pasillos.
- ¿Serán librados del falso destino?.- preguntó Carter
sin comprender muy bien el contexto.
- Heracles fue el primer Harsesis. Shekmet me lo dijo. Se reveló
contra los dioses ayudando a los humanos a librarse de su opresión.
Los dioses trataban de dominar el destino de los hombres.
- ¿Con el cinturón?
- Y con el hacha Teal'c. Heracles debió de robarlos y defender
con ellos a los humanos.
- Pero la pregunta no es quién Daniel, sino cómo.- Jackson
giró el cinturón intentando encontrar la respuesta a la
pregunta que Jack le acababa de hacer.
- La respuesta no está aquí, debe de estar en el hacha.-
dijo Daniel pensativo.
- Llegamos.- dijo Hipólita alcanzando la entrada de la sala de
control de la enorme nave ha'tac. Entraron en tropel, varias guardias
estaban allí.
- Guerreras, Shekmet ha caído.- dijo Hipólita de repente.-
He descubierto que nos ha estado engañando y ahora Apophis nos
ataca. Nuestras compañeras fueron enviadas a la muerte por Shekmet
y los extranjeros han venido a ayudarnos.
- ¿Pero de qué hablas Hipólita? Son hombres y ella
es una traidora.- dijo una de las jóvenes avanzando unos metros
para encararse a su compañera. Llevaba en la manos al pequeño
Harsesis que sonreía como si con él no fuera la historia.
- Antíope , escúchame. Lo he visto con mis propios ojos.
He visto el engaño de Shekmet y como los hombres de la tribu están
dando la vida junto a nosotras para ayudarnos en la lucha contra Apophis.
Si no nos unimos a ellos, sucumbiremos. Ese niño es un inocente
más en la manos de Shekmet. Él es lo que Heracles fue en
nuestro pasado.- La joven miró al niño.- Escuchad mis palabras
Amazonas, la guerra ya no es necesaria entre nosotras y nuestros hombres,
la paz puede ser para siempre si conseguimos que Apophis no se haga con
el control, si no... nadie contará nada porque todas moriremos
en sus manos.- Hipólita estiró los brazos para que la joven
le tendiera al niño. En un principio la joven dudó, el resto
la miro esperando qué hacer al sentirse confusas. Por fin Antíope
le entregó el bebé a Hipólita que lo cargó
en sus brazos.
- ¿Conseguisteis arreglarlo?.- preguntó Teal'c al ver que
algunas de ellas hasta ahora habían estado manipulando el control
de la nave.
- Por desgracia sólo hemos conseguido establecer de nuevo las comunicaciones
y el visor de radar del ordenador central.- Antíope le hizo un
gesto a una de sus compañeras que activó la pantalla. Sam
miró hacia allí desconcertada. Varios puntos comenzaban
a aparecer en él.
- Son muchas naves. Apophis ha llegado al lugar en su nave personal y
ha dejado salir de ella gran cantidad de planeadores y naves de carga.-
dijo Teal'c.
- Ya sabíamos que su ejército era fuerte.- comentó
Jackson.
- Bien, sólo una nos interesa. ¿Podéis hacer funcionar
los anillos de esta nave?.- preguntó O'Neill a la joven.
- Los anillos siempre han funcionado.- dijo Antíope confusa.
- Bien, los usaremos nosotros para llegar a la nave de Apophis. Debe estar
muy ocupado enviando Jaffas al poblado. Debéis bajar y resistir
el ataque. Nosotros subiremos a la nave y nos haremos con el hacha. Os
ayudaremos a libraros de Apophis con él y con el cinturón.
- ¡Eso es un suicidio!.- dijo Hipólita en un grito.- Esa
nave debe estar muy custodiada.
- Cuando dijimos que os ayudaríamos lo dijimos muy en serio.- dijo
Jackson estirando los brazos para que Hipólita le tendiera al niño.
El bebé se abrazó a él mientras balbuceaba.- Escúchame
bien Hipólita. Pase lo que pase, él niño debe salir
de este lugar. No podemos permitir que caiga en manos de ninguno de ellos.
Si eso ocurriera sería el fin. Deseo que si algo nos pasase, yo
que soy el responsable de él... te pido que te encargues de su
bienestar.- La joven le miró atónita ante lo que acababa
de oír.- Sé que perdiste un hijo y que posiblemente nunca
puedas curar esa herida que Shekmet dejó en ti, pero deseo que
si algo nos ocurriera, si no consiguiéramos salir de esa nave,
quiero que tú y Yolao os encarguéis de él. Le eduquéis
y no permitáis que jamás caiga en manos de ningún
goa'uld.
- Es una... responsabilidad... muy grande.
- Es la responsabilidad de una madre. Si algo nos pasara, quiero que seas
tú la que cuide de él. Sé que lo harás magníficamente.
Yolao es un gran hombre y un buen ejemplo para él. Y tu le darás
amor, lo sé.- la joven sonrió ante sus palabras. Jackson
le tendió al niño de nuevo que se agarró a ella.
Antíope se acercó a unos mandos en uno de los muros, tecleó
en ellos.
- Seréis trasladados a la nave de Apophis, a la zona de carga que
espero esté vacía de guardias.
- Gracias.- dijo Teal'c.
- Ahora bajad a defender el poblado todas, vuestros hombres os ayudarán.-
dijo O'Neill. Las jóvenes salieron de la sala. Hipólita
miró al pequeño grupo con el niño en brazos.
- Daré mi vida por la del niño si fuera necesario.- Jackson
sonrió sus palabras.- Juro que lo pondré a salvo de cualquier
peligro si algo os ocurriera.
- Coloquémonos.- dijo Sam mirando al techo de la instalación
y viendo que encima de sus cabezas había una estructura de anillos.
Teal'c se acercó a ella, y Jackson se puso tras él. Le entregó
el cinturón a Sam para que volviera a colocárselo en la
cintura. O'Neill miró a la joven que se acercó a los mandos
de los anillos.
- Volveremos.- dijo Jack con una sonrisa. La joven apretó el botón
y el techo de la estructura se abrió dejando salir un haz de luz
blanca. Daniel miró hacia el bebé. Sabía que si él
no podía cumplir la promesa que le hizo a Sha're, Hipólita
y Yolao la cumplirían. La luz les envolvió y un grupo de
anillos salió del techo rodeándolos para luego hacerlos
desaparecer de allí. La joven miró al niño y sonrió.
Aquel que había detestado tanto durante el tiempo que lo tuvo a
su cargo, seguía sonriéndola como si hubiera sabido desde
un principio que ella sería la encargada de protegerle, ahora con
más motivo y en ese momento, con su propio convencimiento. No permitiría
que nada le ocurriera.
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Apophis
miró desde el peltac de su ha'tac hacia el planeta. Sus naves habían
comenzado a disparar y todos sus Jaffas estaban listos para buscar al
niño por encima de todo. En pocas horas se haría con el
control del lugar. Haría esclavos a aquellos que se habían
revelado contra él y se encargaría personalmente de que
Shekmet sufriera por su insolencia. Nadie le desafiaba y salía
impune del intento. Cuando Harsesis de nuevo estuviera bajo su poder,
obligaría a Shekmet a que lo adiestrara en el arte de magia y esta
vez bajo su control. Arrasaría aquel lugar si era necesario para
lograrlo. Había tratado de confiar en ella dado que ambos tenían
repartida un arma capaz de destruirlos si se usaban juntas y adecuadamente,
pero estaba claro que Shekmet a sus espaldas había conseguido suficiente
poder como para revelarse. Sabía que aquello podía ocurrir
en cualquier momento. Siempre la mantuvo vigilada sin que ella se percatara.
Nunca se fió de ella. Sólo había estado esperando
el momento ideal para atacarla, y gracias al Harsesis aquel momento había
llegado.
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Shekmet
golpeó con fuerza la entrada de sus aposentos. Sin duda estaba
encerrada. Tendría que esperar a que alguna de sus guerreras fuera
a abrirla la puerta, pues desde su lado, era imposible. Aquella humana
para colmo se había llevado su arma secreta. Tenía que conseguir
salir de allí y recuperar su cetro, después lo usaría
para convertir a todo ser de aquel lugar. Había conseguido modificar
su poder para que incluso afectara a los Jaffas y a las larvas que portaban.
Si lo usaba contra Apophis, se rendiría como esclavo a sus pies
y le serviría a ella y a su amado Ptah. La diosa se acercó
a una enorme repisa con un pequeño cuadro de control. Al manipularlo,
una parte de la pared encima de la repisa se corrió dejando al
descubierto una urna de cristal transparente con una inscripción
de la propia diosa, y dentro de la urna una larva, adulta goa'uld nadaba
en su interior, se colocó erguida ante ella mientras Shekmet la
miraba.
- Mi amado Ptah, el señor de la oscuridad y amo de la magia. Haré
que de nuevo los Señores del Sistema nos teman. He elegido para
ti al que será tu portador. Pronto volveremos a ser uno.- Shekmet
miró al ser de nuevo nadar dentro del líquido de la urna.
No iba a permitir que aquella situación que por primera vez la
beneficiaba, se volviera en su contra.
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El
lugar estaba en penumbra. Sólo la luz intensa de los anillos les
había dado una primera visión de lo que podía haber
allí dentro. La enorme sala de carga estaba completamente vacía.
Teniendo en cuenta que una nave ha'tac podía tener varias salas
como esa y que Apophis estaba usando su artillería pesada contra
el poblado, no era demasiado extraño. El SG-1 se desplegó
por la sala sin perder de vista nada de lo que había allí
dentro. O'Neill se tranquilizó un poco al ver que estaban solos
por el momento.
- La verdad es que preferiría enfrentarme cara a cara con ese goa'uld,
pero dado que somos menos... confiaré en ti Daniel y espero que
sepas lo que haces con respecto a la posibilidad de que esos cacharros
sean en realidad un arma.
- Lo creo de verdad, Jack. En el cinturón la inscripción
es clara y, bueno, la información que hasta ahora hemos recopilado
en este lugar da a entender que es posible.
- ¿Pero cómo?.- preguntó Carter en un susurro.
- Eso no lo sabré hasta que tenga el hacha en mis manos. Es posible
que tenga inscripciones en su estructura.
- Vale, si de verdad ese... Heracles, fue el primer Harsesis y usó
ambas armas para defender a este planeta de los goa'uld, se me ocurren
dos preguntas más aparte de la de Carter.- dijo O'Neill pensativo.-
¿Dónde guardaría la rata de Apophis un artilugio
como ese? Y lo más importante, cuando sepamos cómo usarlo,
Teal'c porta un goa'uld, ¿cómo se librará si de verdad
es un arma?
- Bueno, Shekmet sacó ese aparato de sus aposentos.- dijo Jackson
señalando el cetro que Sam se había enganchado en el cinturón
de su falda de Amazona.- Yo vi cómo lo hacía usando el brazalete.
Y
Estoy pensando en cómo resolver tu otra cuestión.
- Ya, pero no tenemos un brazalete y no creo que Apophis nos lo preste
para destruirle.- Jack caminó hacia la entrada de la sala.- Además,
creo que deberíamos plantearnos la posibilidad de que ese chisme
no esté aquí.
- ¿Qué haremos entonces O'Neill?.- preguntó Teal'c.
- Habrá que pensar en cómo destruir esta nave y la de Shekmet
a la vez. La primera vez que usamos ese plan, funcionó.
- Pero señor, ambas naves estaban en órbita. Ahora la situación
es distinta. Una nave está en tierra y la otra en órbita.
- Estoy convencido de que el hacha está aquí. Apophis no
sabe que estamos en el lugar. Es más, ni siquiera lo sospecha.
La única opción que le queda es encontrar al niño
y destruir el cinturón de Shekmet para sentirse seguro. Si esos
objetos juntos pueden destruirles a ambos, sólo pensarán
en cómo deshacerse de las mitades que cada uno tienen y hacerlos
inútiles. Hasta ahora se han chantajeado el uno al otro.
- Sí... un comportamiento muy goa'uldiano.- comentó O'Neill.-
Bien Teal'c, tú conoces estas naves. ¿Podrías llevarnos
hasta los aposentos de esa... lagartija?.- El Jaffa le miró arqueando
una de sus cejas.
- Por supuesto.
- Bien, este es el plan. Comprobaremos primero que el hacha está
en este lugar. Luego veremos cómo usarlo sin que le afecte a Teal'c.
- Creo O'Neill, que mi destrucción es una mínima baja comparada
con la posibilidad de salvar a un planeta entero además de al Harsesis.
- No voy a discutir eso amigo.- le dijo el coronel muy serio.- No usaremos
ese aparato si tu vida corre peligro al hacerlo. Si eso ocurriera o no
encontráramos el hacha, entonces pasaríamos al plan "B".
- ¿Qué es...?.- preguntó Daniel.
- Lo... pensaré desde ahora hasta que comprobemos sin funciona
el plan "A".- Daniel le miró frunciendo el ceño.
Tampoco tenían muchas más opciones.
- Oye Daniel, ¿podría... usar este... aparato?.- pregunto
Carter señalándose el cetro. El joven la miró.
- No creo.
- La mayor es la única capaz de hacer funcionar un brazalete además
de otras tecnologías goa'uld gracias al naqahdah que Jolinar la
dejó en su sangre.
- Lo sé Teal'c pero... ese cetro no funciona sin un... artilugio
que Shekmet llevaba al... cuerpo.- Daniel se señaló el estómago
con su mano a la vez que fruncía el ceño.
- Ese aparato era clavado al que Hathor llevaba cuando... bueno, cuando...-
comenzó a decir Jack a la vez que usaba su cuchillo para introducirlo
entre la ranura de ambos lados de la puerta para mirar al otro lado y
asegurarse de que nadie pudiera sorprenderles. Durante unos segundos recordó
la desagradable experiencia con la goa'uld Hathor. No sabía muy
bien que fue exactamente lo que sucedió, pero por lo que había
leído en el informe de aquella misión, Hathor usó
un cinturón parecido al de Shekmet para tratar de convertirle en
un Jaffa y hacerle portador de una larva. Trató de mirar al otro
lado de la puerta sin levantar sospecha e intentando sacar aquellos pensamientos
de su cabeza.- Además, correríamos el riesgo de acabar todos
sucumbiendo a su narcótico, como le ocurrió a Daniel. Aunque
por su forma y peso...- dijo O'Neill mirando hacia el cetro que Sam sujetaba
en su cinto.- Úselo Carter, seguro que le parte el cráneo
a alguien con eso.
- Sí señor... - dijo ella con una sonrisa.
- Oye Jack, no tengo muy claro lo ocurrido desde que esa Shekmet usó
ese narcótico conmigo pero... bueno... yo
creo que debería
decirte que
bueno
- Tranquilo Daniel. No tienes que disculparte. Cediste a sus encantos.
Es lógico. No te preocupes. Sé que no lo hacías a
propósito.
- ¿No?.- pregunto Jackson tratando de recordar lo ocurrido sin
lograrlo. Jack le miró.
- ¿Qué?.- preguntó el coronel. Daniel se encogió
de hombros.- Vale, preparaos. Vamos a salir. ¿Teal'c?.- el hombre
se acercó a los mandos de la salida y giró el símbolo
de una serpiente a la orden del coronel. La puerta comenzó a deslizarse.
En formación comenzaron a salir al pasillo y a avanzar detrás
de Teal'c que caminó el primero mientras el resto le siguió.
Trataron de ir por la nave en completo silencio. No podían permitirse
ser sorprendidos. Siguieron al Jaffa en estricta formación usando
los paneles de la izquierda de la nave para esconderse cada cierto tiempo
y al mínimo indicio de la presencia de algún guardia. Teal'c
conocía a la perfección aquel tipo de nave. En esos momentos
y dado el ataque que estaba teniendo lugar, la gran mayoría del
ejército personal de Apophis estaría concentrado en la zona
de pasillos junto a la sala de despegue de planeadores. El propio Apophis
estaría custodiado en la sala de control de la nave viendo el ataque
y esperando resultados. Teal'c se detuvo ante un gran portón con
un enorme manillar con forma de serpiente. El equipo de colocó
junto a la puerta, dos a cada lado. O'Neill le hizo un gesto afirmativo
a su amigo para que abriera la puerta, al empujar el manillar O'Neill
y Teal'c entraron apuntando con sus armas, Carter y Jackson entraron detrás.
Aquel lugar era muy parecido al que Daniel había conocido en dos
ocasiones, una en la nave de Ra, y la otra en la nave de Shekmet hacía
sólo unos minutos. Tras asegurarse de que la gran estancia estaba
vacía, el propio Teal'c cerró el gran portón.
- No debemos permanecer demasiado tiempo inmóviles en una misma
sala. Podrían descubrirnos.- comentó mirando a su alrededor.
- Demasiado sobrecargado para mi gusto.- dijo Jack mirando a un lado y
otro. La sala era espaciosa. Había una enorme cama junto a una
de las paredes. El lugar tenía varias repisas repartidas por sus
paredes llenas de jeroglíficos en color oro. Una gran mesa en el
centro no muy alta con cojines en el suelo. Daniel en cambio pensaba,
que para una arqueólogo como él aquel lugar era un paraíso.
En la cama repleta de telas de algún tipo de seda cayendo de los
techos del aposento, tenía como cabecera un enorme reposacabezas.
Sobre la mesa un enorme tablero en nácar y madera con piezas de
un juego del senet digno de un príncipe del Antiguo Egipto. Un
gran ventanal envolvía de luz la estancia. Sam miró por
él. Varias naves salían en formación hacia el planeta
que se veía indefenso desde aquel lugar estático. Desde
aquella altura se podía ver el poblado como un mundo muy pequeño
y desprotegido.
- Vale... -dijo Jackson con cierta emoción en su voz a la vez que
examinaba una de las paredes. Había una especie de puerta en aquella
estructura con un friso en el marco superior, solo que estaba al mismo
nivel de la pared y parecía esculpida y grabada en ella en relieve
con jeroglíficos a los lados y en su interior.
- ¿Ya has leído toda esa pared?.- preguntó Carter
con asombro.
- Nooo...- dijo Jackson pensativo a la vez que la miraba.- Esto es una
puerta.- Jack se acercó a él mirando la extraña estructura.
- Pues para ser una puerta no veo cerradura ni bisagras.
- Porque es una puerta especial.- dijo Daniel dándole la razón
al coronel.- No es una puerta normal, es una puerta falsa .- Jack le miró
de reojo con una mueca cómica ante lo que acaba de decir.
- ¿Y la cerradura falsa? ¿O la llave exclusiva para puertas
imaginarias?.- preguntó el coronel golpeando el muro.
- No es una puerta imaginaria Jack, es una puerta falsa. No es lo mismo.
- Ah... ¿No?
- Los egipcios pintaban en las paredes de las tumbas puertas como si de
verdad hubiera una entrada en la pared, pero en realidad era lo que llamaban
una puerta falsa.
- O sea, que no se podía traspasar.- dijo Sam mirando el dintel.
- Físicamente y por un vivo no. Sólo el alma del difunto
podía cruzarla.- explicó Daniel pensativo a la vez que tanteaba
los dibujos de la pared.
- Ya... o sea que la llave es morirse para poder cruzarla.- dijo el coronel
con desgana.
- La iconografía era muy importante para ellos. Pensaban que dibujar
algo era darle vida a esa imagen.- dijo ignorando las palabras del coronel.
- Los goa'uld usan ese tipo de estructuras para ocultar al otro lado habitaciones,
objetos o armas.- dijo Teal'c sin perder de vista la puerta por la que
habían accedido a la estancia atento por si alguien les sorprendía.
- Si eso es así, necesitaremos un brazalete.- dijo Carter pensativa
acercándose a la zona en la que Jackson trataba de leer todo lo
deprisa que podía los signos de la pared.
- Y como no tenemos uno, habrá que usar un método más
efectivo, aunque menos espectacular.- dijo Jack.
- Apartaos.- Teal'c sujetó con fuerza su arma lanzadera apuntando
hacia allá. Jackson y Carter se giraron para mirar lo que iba a
hacer. Sam se apartó de un salto. Daniel abrió los ojos
desmesuradamente al ver que la lanzadera de su amigo se abría para
abrir fuego contra la pared.
- ¡No!.- exclamó al ver que Teal'c iba a disparar. Su grito
se ahogó en el sonido del rayo anaranjado de la lanzadera que dio
de lleno en la estructura sobrecargándola de energía y haciendo
que saltara el mecanismo de apertura que dejó una pequeña
abertura entre un trozo de pared y otro. Jack miró a Teal'c.
- La llave mágica.- dijo el coronel con una sonrisa.- Gracias.
- No hay de qué. Los guardias no tardarán en aparecer.-
comentó Teal'c apagando su lanzadera. Jackson miró el destrozo
en la pared.
- Ahora no podré tomar referencias del resto del texto.- dijo descontento.
Jack se acercó a él para hacer fuerza entre el espacio dejado
por el disparo y tratar de abrir el sistema de aquella extraña
puerta.
- Es una puerta falsa... inexistente. - dijo haciendo fuerza y deslizando
la pared poco a poco.- Haz como si no estuviera. Que más da.- Jackson
le miró con desgana. Su aplomo desapareció al ver que Jack
conseguía abrir la apertura ayudado por Carter. Los ojos del arqueólogo
se iluminaron al ver en su interior un objeto que parecía brillar
al contacto con la luz de la estancia. Daniel sonrió con satisfacción
ante lo que su vista recogía. Estaba sin duda delante del objeto
que estaban buscando.
CAPITULO
18
Su
mirada azul se perdió ante el fulgor dorado del extraño
objeto. La satisfacción de un buscador del pasado como él
siempre era culminada cuando podía ver cosas como aquella. Metió
las manos dentro del agujero para tratar de sacar un enorme hacha de oro
macizo con incrustaciones en lapislázuli. En su forma era bastante
simple pero con una belleza cautivadora. Al tocarlo notó que su
superficie estaba repleta de símbolos como el cinturón que
Carter llevaba colocado en su talle, pero aquellos símbolos eran
diferentes. Quizás era la clave para ayudar a aquella gente a liberarse
del yugo de aquellos goa'uld, y en sus manos estaba la posibilidad de
lograrlo. Tiró de ella con todo su ímpetu dado el peso que
era bastante. Sus músculos se tensaron y tuvo que hacer bastante
fuerza para impedir que se le cayera de las manos. Consiguió sacarla
de su hueco en la pared ante la mirada de sus compañeros.
- Vaya... - dejó escapar Carter al ver el utensilio. De repente
el centro del cinturón de las Amazonas que llevaba en su talle
emitió un zumbido y el centro de éste, con un gigantesco
cristal rojo, se iluminó.
- Mierda... .-masculló Jack al ver que el hacha de alguna forma
había activado el cinturón.- Teal'c... ¡aléjate!.-
exclamó esperando cualquier extraña reacción en aquellos
aparatos contra su amigo. El Jaffa no dudó un segundo en alejarse
hacia la puerta.
- Un momento...
- ¡Daniel! ¡Suelta ese chisme!
- Pero Jack...
- ¡Hazlo!.- le gritó.
- ¡No ocurrirá nada, Jack!
- ¡¿Y cómo lo sabes?! Acaba de activarse el cinturón.
- Porque Sam lleva naqahdah en su sangre, pero eso no es suficiente para
hacerlo funcionar.- Jack le miró de reojo. Carter dio un paso hacia
atrás y trató de soltarse el cinturón para ver si
así se desactivaba.- Sólo un inmortal puede usarlo.- dijo
mirando los símbolos.
- ¿Cómo?.- preguntó Carter.
- ¿Inmortales? Por todos los diablos...
- Es lo que pone en su superficie. Un inmortal puede activarlo.- el joven
miró el dibujo de una de las partes del hacha. En él se
podía ver la imagen de Heracles portando el hacha en una de sus
manos y el cinturón en su talle. La inscripción era distinta
en ese aspecto comparada con el cinturón donde la imagen de Heracles
aparecía sin ellas pero en la misma posición exacta en la
que había sido erigida.
- Aún así Carter, aléjese con Teal'c.- le dijo el
coronel. Sam no dudó un segundo en alejarse de Jackson y acercándose
junto al Jaffa a la puerta de entrada de la sala. Al alejarse el cinturón
pareció perder el zumbido y su fulgor rojo en el centro.
- Tienen que estar los suficientemente juntos para que funcionen.
- Eso lo podemos arreglar Daniel, pero ¿de dónde sacaremos
un inmortal y cómo sabremos que no afectará a Teal'c?.-
Jackson se quedó pensativo tratando de encontrar una solución
a aquellas preguntas. Jack arqueó las cejas al ver que el joven
no parecía escucharle.
- "Aquellos, los poseedores de un corazón puro que no se dejen
guiar por un destino falso, serán librados de él".-
leyó en voz alta de la superficie del hacha.- Es la misma inscripción.
- Un destino falso, puertas falsas... empiezo a pensar si esos chismes
no son falsos también.
- Heracles salvó a esta gente de los goa'uld. Quizás sólo
él pueda volver a hacerlo.- dijo Sam.
- Un momento... Yolao dijo que la estatua del poblado se erigió
en su honor y en ella se colocaron el hacha y el cinturón que los
defendería de nuevos ataques. Tal vez esa sea la solución.
Hemos de colocar los objetos en su sitio. En la escultura.
- ¿En la estatua?.- preguntó el coronel.- ¿Ese es
nuestro inmortal?
- Bueno, sí... creo.- dijo pensativo. Jack le miró encogiéndose
de hombros.- Sí, estoy seguro. La estatua debe ser la forma inmortal
de Heracles. Si les ha protegido antes por qué no ahora.
- Señor, quizás funcione como el umbral del laberinto del
Unas en Cimmeria.- comentó Carter recordando aquella misión.-
O como el martillo que había junto al Stargate.
- Aquel aparato se activó porque yo crucé el Stargate de
Cimmeria. Debemos hacerlo O'Neill, no les queda mucho tiempo a estos habitantes.-
Jack no pareció hacer caso de las palabras del Jaffa y miró
a Jackson fijamente.
- ¿Puedes asegurarme que no le hará daño a Teal'c?.-
Jackson le miró.
- Creo que sí.- dijo en un hilo de voz.
- ¿Creo?.- dijo Jack esperando una respuesta más convincente.
- "Los poseedores de un corazón puro que no se dejen guiar
por un destino falso".- dijo Daniel recordando las palabras de la
inscripción.- Heracles era un Harsesis que renegó de los
falsos dioses, eso le dio un corazón puro. No se dejó guiar
por el Destino que los goa'uld marcaban. Teal'c tampoco.
- Pero él no es un Harsesis.-dijo Sam.
- Pero es un Jaffa que renegó de su Dios para impedir que el falso
destino y el falso Ser Supremo por el que se hacía pasar le dominara.
Creo que él también tiene el corazón puro. Se salvará
todo aquel que aún teniendo un goau'ld en su interior, crea de
verdad en ello. Y Teal'c lo cree.- dijo mirándole. El Jaffa no
dijo nada limitándose a mirarle.- Porque lo crees, ¿verdad?.-
preguntó al ver que sus palabras no parecían inmutarle en
absoluto.
- Por supuesto.- dijo fríamente agachando la cabeza con un gesto
de asentamiento. En ese momento la puerta de la estancia se abrió
de golpe.
- ¡Kree!.- un Jaffa cruzó a toda velocidad el umbral de la
estancia apuntando con su lanzadera a Teal'c que le miró como si
con él no fuera la cosa. El guardia de Apophis le miró con
sorpresa. Teal'c no se inmutó al ver cómo Carter, justo
tras el guardia y junto a uno de los lados de la puerta principal por
la que había entrado, sacaba con cuidado el cetro de Shekmet de
su cinturón ante la mirada despistada del Jaffa que miraba a Teal'c
esperando una explicación de la presencia de aquellos hombres en
los aposentos de su Señor. Con todas sus fuerzas, Carter golpeó
al hombre en la cabeza con el cetro haciéndole caer al suelo inconsciente.
Jack la miró con una sonrisa.
- Muy bien Carter. Buen golpe.- dijo acercándose a ella.
- Sí señor, gracias por el consejo.
- No hay de qué.- dijo Jack al ver que ella sonreía por
la situación.- Nos largamos de aquí. Carter usted delante
con Teal'c abran paso. Daniel tú pégate a mi. Regresemos
a la sala de carga y usemos los anillos.- Jackson sujetó con fuerza
el hacha caminando delante de Jack mientras este cerraba el grupo defendiendo
la retaguardia de su equipo. Carter caminó delante seguida de Teal'c
tras ajustar de nuevo el cinturón a su talle.
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-
Mi señor.- la voz del Jaffa sonó muy débil cuando
entró en la sala dónde su dios esperaba noticias sobre la
batalla. Apophis, sentado en un gran trono de oro en la sala de control
de su nave, con los brazos apoyados en dos enorme reposabrazos, miró
hacia su subordinado. Le satisfacía ver como sus hombres estaban
luchando por él una vez más sin miedo a perder la vida en
su nombre. Había ordenado a sus tropas alcanzar el planeta con
sus naves y buscar a como diera lugar al Harsesis a costa de las vidas
que fueran necesarias. Un segundo grupo de sus mejores hombres estarían
en ese momento asaltando la nave de Shekmet. Sus órdenes eran precisas,
quería a aquella traidora viva para poder vengarse de ella. La
sacaría de su nave si fuera preciso. Apophis levantó la
cabeza altivo esperando que su guardia hablara. El joven, antiguo guardia
de Sokar, ahora rendía culto a Apophis de igual manera que había
hecho con su anterior señor. El dios serpiente había logrado
vencerle, por lo que en recordatorio de aquella victoria ahora su nuevo
señor se sentaba en el trono de una de las que fueron sus naves.
En aquellos momentos Apophis poseía un gran poder dado que contaba
con las tropas del que fuera uno de sus grandes enemigos.
- ¿Alguna novedad?.- preguntó Apophis con impaciencia.
- Nuestro ejército trata de dominar la situación señor,
pero las Amazonas han conseguido apoyo.
- ¿Apoyo?.- preguntó frunciendo el ceño.
- Mi señor, un grupo numeroso de hombres armados las ayudan oponiendo
resistencia.
- ¿Hombres?.- preguntó el goa'uld con enfado.- ¿Shekmet
ha sido capaz de armarse con hombres para tratar de derrotarme? Va a pagar
con su vida ese intento. ¿Y el Harsesis?
- Seguimos buscándolo, señor. Debe estar escondido. Quizás
Shekmet lo tenga en sus aposentos.
- Usad los anillos de transporte para mandar una avanzadilla directamente
a la nave de Shekmet. Sacadla de ahí, quitadla al niño y
destruir el cinturón que la representa.- ordenó el goa'uld.-
Traédmela, viva o muerta.
- Sí, mi señor.- el Jaffa golpeó su pecho con su
puño agachando la cabeza para después salir de allí
sin darle la espalda dispuesto a cumplir sus órdenes. Apophis estaba
a punto de hacerse con el control, y cuando lo hiciera pondría
bajo su mando aquel nuevo planeta para siempre.
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Shekmet
gritó enfadada encerrada en sus aposentos. No podía entender
cómo sus amazonas tardaban tanto en sacarla de allí. No
comprendía por qué fuera la lucha continuaba y ella estaba
allí encerrada sin poder hacer nada por acabar con sus propias
manos con aquellos humanos inferiores. Si era necesario ella misma iría
a buscar su novedosa arma y la usaría contra todo aquel que se
cruzara en su camino, pero para eso debía conseguir salir de allí.
Había tratado de usar su brazalete contra la puerta de entrada,
pero por el momento no había surtido efecto. Sólo podía
esperar y en ese tiempo, pensar cómo hacer frente a la situación
que por culpa de aquellos humanos de Tauri se le había escapado
a su control.
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El
SG-1 avanzó por los pasillos de la nave de Apophis en rigurosa
formación y en completo silencio. El coronel dirigió con
maestría a su equipo según las indicaciones de Teal'c que
caminaba delante. Se habían encontrado en varias ocasiones con
grupos de Jaffas preparándose para salir de la nave y dirigirse
al planeta, pero por el momento habían conseguido moverse por el
ha'tac sin ser sorprendidos. Jack esperaba que aquello siguiera igual
hasta que por lo menos lograran salir de aquel sitio. Sabía que
en cualquier momento se percatarían del robo del hacha dado que
aunque había atrancado la entrada de los aposentos de Apophis para
hacerlo más difícil, era cuestión de poco tiempo
que descubrieran la intrusión. Teal'c miró al fondo del
pasillo. Debían cruzarlo hasta el final y girar a la derecha para
alcanzar la sala de carga en la que había usado los anillos. Ese
transporte en una nave goa'uld era muy común y había varios
sistemas de anillos en diferentes partes. El pel'tac tenía su propio
grupo de anillos, y las salas de carga también poseían su
grupo para poder movilizar a un ejército entre plantas de la nave
mucho más deprisa. Se detuvo a mirar en una esquina. Se escuchaban
pasos de armaduras Jaffa cada cierto tiempo. Sin duda Apophis estaba empleándose
a fondo contra el pueblo de las Amazonas. No durarían mucho si
seguía enviando a sus tropas. Un batallón salió de
la parte izquierda del pasillo y caminó justo por el camino que
ellos debían tomar. Sin duda aquellos hombres se disponían
a usar los anillos de transporte de la sala que ellos iban a utilizar.
Teal'c se giró para mirar al coronel.
- No podremos pasar por ahí O'Neill.- dijo muy seguro de sí
mismo.
- ¿Y entonces?.- preguntó Daniel con preocupación
pensando que en cualquier momento les sorprenderían.
- ¿Cuántas salas de carga hay en este nivel Teal'c?
- Cinco.- contestó el hombre ante la pregunta del coronel.- Por
la que vinimos es la más cercana a nuestra posición.
- Hemos de alcanzar esos anillos, son los más cercanos.- dijo Carter
con preocupación.
- Acerquémonos a ver esa sala de carga y la posibilidad de asaltarla
por sorpresa.- dijo el coronel en un susurro. Los cuatro avanzaron despacio.
Una vez alcanzaron la entrada de la sala, Jack le hizo un gesto a Carter
para que vigilara un extremo del pasillo. Hizo el mismo gesto a Daniel
para que hiciera igual que ella con el otro lado. El coronel sacó
una pequeña vara doblada en un extremo con una lente en el borde.
Tras colocarla en uno de sus ojos la llevó al borde de la pared
para poder mirar sin ser visto. La situación no era precisamente
muy buena. La sala era enorme, y tres grupos de batallones Jaffa esperaban,
usando por turnos los anillos. Deberían esperar demasiado tiempo
allí parados hasta que el transporte quedara libre. O'Neill recogió
el visor y se apoyó en la pared con fastidio.
- ¿Son muchos?.- preguntó Carter.
- Oh, sí...- dijo pensativo.
- Quizás sea momento de pasar al plan "B"... ¿no
Jack?.- preguntó Daniel. El coronel le miró. Movió
la cabeza a un lado y a otro mientras pensaba.
- Sí... -dijo volviendo a utilizar el visor para poder espiar al
otro lado. Un ruido metálico se escuchó en una de las paredes
de la sala de carga en donde los Jaffas se colocaban para usar los anillos
por turnos.
- ¿Qué es ese ruido?.- preguntó Jackson con curiosidad
ante el sonido que se escuchó al otro lado de su posición.
- Una nave de transporte acaba de entrar en la sala contigua a la de carga.-
dijo Teal'c.
- Bien, plan B... Nos la llevamos.- dijo O'Neill viendo como una parte
del muro de la sala de carga se abría dejando visible una nave
de transporte goa'uld. El coronel estudió el terreno. Había
cajas goa'uld y diferentes contenedores que les servirían de parapeto
para lograr alcanzar la nave si utilizaban el factor sorpresa.- Teal'c,
¿cuánto tiempo necesitas para poner ese chisme en marcha?
- Unos segundos.- dijo girando la cabeza.- La habrán dejado preparada
para una nueva carga.
- ¿Se puede abrir la compuerta al exterior desde aquí?
- Desde la propia nave, tardará un par de minutos.- dijo el Jaffa
contestando a las preguntas del coronel.
- Bien, entraremos en la sala de carga. Usaremos los cajones que hay repartidos
por ella para movernos con cuidado. Nos acercaremos a la nave, subiremos
y nos largaremos de aquí. No les daremos tiempo a montarse en ella.
En fila y en silencio.- dijo en un susurro. Por orden estricto Teal'c
entró en la sala el primero ocultándose tras unas enormes
valijas goa'uld a la espera de ser colocadas en la nave para ser transportadas.
Daniel le siguió, y tras él entró Carter a la sala.
O'Neill miró la situación de su equipo segundos antes de
decidirse a entrar. Un par de Jaffas se acercaron a coger una de las cajas.
Jack mantuvo la posición. El ruido de pisadas de armaduras goa'uld
le puso en alerta. Se acercaban más guardias, en cualquier momento
doblarían la esquina, tenía que entrar y debía ser
ahora. Casi sin pensarlo más se tiró al suelo arrastrándose
tan deprisa como pudo justo cuando un grupo de nuevos Jaffas doblaba la
esquina del pasillo en aquella dirección. Jack se sentó
tras unas cajas respirando con fuerza y esperó. Miró la
posición de su equipo. Teal'c había casi logrado avanzar
entre las cajas hasta alcanzar el otro extremo de la sala. Daniel le seguía
imitando sus movimientos. El coronel vio cómo la mayor se giró
para mirarle. Jack afirmó para que ella siguiera a Daniel. Los
Jaffas comenzaron a acercarse con el grupo nuevo que acababa de entrar
para desplazar las cajas entre varios hacia la nave. Ésta tenía
abierta la entrada en uno de sus costados y ya habían bajado de
ella el grupo que la pilotaba para ayudar con la carga. Casi de un salto
Teal'c logró entrar en la nave seguido muy de cerca por Jackson,
que no soltó en un solo momento el hacha en aquella incursión
sorpresa. La pequeña sala de carga de la nave estaba vacía
y dispuesta para ser llenada de nuevo con material para la batalla. Carter
entró la penúltima en la nave colocándose a un lado
de la entrada a la espera de que el coronel accediera a ella también.
Sam colocó su mano en un panel de mandos mientras observaba a Teal'c
y a Jackson agachados a la espera de que O'Neill entrara. Daniel miró
hacia el lugar donde estaban los mandos del aparato. Un guardia manipulaba
los controles. Le hizo un gesto a Teal'c para ponerle sobre aviso y supiera
que no estaban solos allí dentro. Sujetó con fuerza el hacha
al que ya se había acostumbrado al peso. Ya que no podía
usar su arma zat, no dudaría en usar aquel pesado utensilio para
defenderse. Jack entró en ese momento en la nave justo cuando dos
Jaffas se acercaban a la entrada para subir las cajas que transportaban.
- ¡Kree!.- exclamó uno de ellos al verle entrar en la nave.
- Ciérrelo.- dijo el coronel para que Sam manipulara los mandos
de la entrada. La mayor con rapidez apretó los botones necesarios
para que la puerta se cerrara dejando a los Jaffas al otro lado. Ante
el ruido, el guardia de los mandos de la nave se levantó para asomarse
a ver qué ocurría en la operación de carga. Teal'c
le salió al paso sorprendiéndole. Agarró al piloto
por el cuello, Jackson se puso en pie de un salto con el hacha en la mano.
Tensó sus músculos y utilizó toda su fuerza para
mover el arma contra el Jaffa. Le golpeó con tanto impulso en el
pecho con el canto del arma en vez de con el filo, que la fuerza con la
que movió el arma le hizo caer hacia atrás quedándose
sentado en el suelo con el hacha entre las piernas. El sonido metálico
de la armadura del guardia sonó estridente vibrando con potencia,
Teal'c le soltó el cuello y el hombre se convulsionó en
el suelo perdiendo la conciencia dado el golpe que le habían propinado.
- Caray... Qué difícil de usar es esto. - susurró
Jackson mirando el hacha en sus manos. A pesar de no haberla utilizado
de forma correcta, el resultado sin duda había sido satisfactorio.-
Ahora entiendo por qué era tan efectiva en la Edad de Hierro.-
murmuró entre dientes.
- Buen golpe Daniel.- dijo Jack mirando al hombre en el suelo fuera de
combate.- ¡Nos largamos Teal'c!.- El hombre corrió a los
mandos, Jackson se levantó a toda prisa colocando el hacha en el
suelo junto al asiento del copiloto y se sentó en el control de
al lado. Teal'c manipuló los mandos tan deprisa como pudo. El aparato
estaba prácticamente listo para salir de allí, dado que
iban a usarlo. Se escucharon golpes al otro lado de la puerta de carga
del pequeño aparato. Los motores de la nave se pusieron en marcha.
Jackson trató de leer los controles en goa'uld tan deprisa como
pudo. Encontró la clave para conseguir abrir el portón de
la sala.
- ¿No deberíamos despresurizar la sala para...?
- ¡A la porra!.- exclamó Jack al ver que en ese momento poco
importaban los Jaffas del otro lado que intentaban acceder a la nave,
dado que ellos estaban seguros dentro de ésta y éstos intentaban
matarlos. Teal'c manipuló una enorme bola naranja y la nave se
elevó sólo unos metros. Jackson apretó los botones
para que la puerta se abriera y les permitiera salir. Ésta comenzó
a abrirse lentamente.- En cuanto puedas salir, hazlo Teal'c.- dijo el
coronel con preocupación. El hombre puso los motores a máxima
potencia a la espera de soltar el mecanismo que les mantenía elevados
unos pocos metros e inmóviles. Probablemente el grupo de Jaffas
de aquella sala habría perecido al abrir la compuerta sin antes
presurizar la sala. Al fin y al cabo estaban a suficiente distancia como
para que la presión fuera mortal. Teal'c avanzó con la nave
poco a poco acercándose a la compuerta mientras ésta seguía
abriéndose. De repente su movimiento se detuvo.
- ¡No! ¡No! ¡Ábrete! ¡Ábrete!.-
exclamó Jackson con nerviosismo.
- ¡Vamos sésamo!.- dijo O'Neill. La compuerta hizo un chasquido
y comenzó a moverse lentamente en sentido contrario.
- Deben de estar manejándola desde fuera.- dijo Sam mientras veía
a Jackson apretar el botón que indicaba que se abriera la compuerta.
- Agarraos.- con voz solemne y firme, Teal'c soltó el sistema que
mantenía la nave en su posición. Ésta salió
acelerada hacia la compuerta que comenzaba a cerrarse. Teal'c giró
con brusquedad la bola anaranjada haciendo que la nave de carga levantara
uno de sus costados más de cuarenta y cinco grados por encima del
otro extremo. Jackson cerró los ojos ante la súbita maniobra
viéndose estampado contra la compuerta. El brusco movimiento hizo
caer al coronel al suelo de la nave mientras Carter tuvo que agarrarse
con fuerza a una parte del muro de la misma para no caer encima de él.
Una fuerte sacudida se produjo en el lado derecho de la nave que hizo
abrir los ojos a Daniel para saber si la compuerta les había detenido
sin remedio. En vez de eso, vio el oscuro cielo del firmamento. Se agarró
con fuerza a su asiento al ver que la nave seguía en una posición
ladeada, modo con el que Teal'c les había hecho salir de la nave
de Apophis. Con una segunda sacudida, el aparato volvió a estabilizarse
alejándose del lugar a gran velocidad.
- ¡Woah!.- exclamó O'Neill poniéndose en pie al sentir
como el estómago volvía a su posición original.-
¿Todos bien?.- preguntó.
- Creí que no lo contábamos.- confesó Jackson respirando
con fuerza.
- Estuvimos cerca.- dijo Sam sonriente al ver que lo habían logrado.
Jack se acercó a su amigo y colocó una de sus manos sobre
el hombre de éste.
- Chicos, chicos... aerolíneas "El Jaffa Teal'c" tiene
en su plantilla a los mejores pilotos. Mejor dicho, a su mejor y único
piloto.- dijo sonriente.
- A éstas alturas es probable que ya sepan que les hemos robado.-
dijo Carter.- No tenemos mucho tiempo.
- Señores pasajeros, acomódense y disfruten de los cacahuetes.
En breves momentos aterrizaremos en Heraclea.- Teal'c giró la cabeza
arqueando una de sus cejas al escuchar al coronel. O'Neill le miró
sonriente.- Gracias Teal'c.- dijo con tono serio al ver el gesto de incomprensión
de su amigo ante su broma.
- No hay de qué.- contestó volviendo a mirar hacia los mandos
de la nave. En unos segundos aterrizaría en Heraclea. Esperaba
que no fuera demasiado tarde.
................................................
-
Mi señor, un grupo de asalto acaba de robar una nave de carga en
la sala B7 y se dirige a toda velocidad al planeta.- Apophis levantó
la cabeza muy serio antes las palabras del Jaffa que manejaba el peltac
en la sala de control de su nave.
- Seguidlos.- dijo con furia. Un pitido sonó en la pantalla de
control.
- Tenemos comunicación del grupo del templo mi señor.- dijo
activando la pantalla. El rostro de un Jaffa apareció en el visor
principal.
- Mi señor Apophis.- dijo el Jaffa.- Estamos en el interior del
templo, ante los aposentos de Shekmet.
- ¿Y a qué estáis esperando para entrar y asaltarla?.-preguntó
con enfado.
- Mi señor, alguien ha bloqueado la puerta. Estamos tratando de
abrirla.
- Probablemente esté escondida dentro de esa sala.- dijo con enfado.-
Huyendo de mi. En cuanto entréis y antes de matarla deseo hablar
con ella para informarla de cuál será su castigo por su
rebeldía.- Un fuerte ruido se escuchó en ese momento.
- Estamos dentro mi señor.- El Jaffa miró a su pequeño
contingente que había accedido a la sala. Luego entró tras
ellos. Shekmet les miró altiva con su brazalete manual levantado
dispuesta a defenderse a muerte si era necesario.
- Moriréis por haber entrado a este lugar.- dijo con furia a la
vez que sus ojos se iluminaban.
- Apophis desea informarle de que está bajo su poder a partir de
estos momentos.
- ¿Va a ser él quién me detenga? ¿O envía
a sus patéticos soldados a hacerlo?.- dijo con una sonrisa malévola.
El Jaffa le mostró el comunicador en forma de esfera en pequeño
tamaño que llevaba en la mano. Al levantarlo la bola grisácea
se dejó ver el rostro del goa'uld Apophis que miró a Shekmet
con altanería.
- Querida, ríndete ahora mismo o personalmente apretaré
el botón que haga saltar tu nave por los aires.- dijo con una sonrisa.
- Nunca.- dijo ella.- No voy a permitir que te burles de mi una vez más.
- ¿Burlar? Tú me has desafiado. Enviaste a tus patéticas
mujeres contra mi ejército.
- ¡Tú viniste a robarme!
- ¿Dónde está el Harsesis?.- preguntó Apophis
con enfado. La diosa le miró pensativa, era el momento ideal para
ocultarle su información y una vez libre acabar con él.
- ¿Y tú me lo preguntas? Tus hombres vinieron a robarlo.
A el niño y al cinturón de las Amazonas.- Apophis la miró
sin comprender a qué se refería.
- No trates de confundirme Shekmet. Enviaste a tu ejército porque
no tenías intención de devolvérmelo, y ahora tratas
de escudarte en él.
- Te equivocas. El niño está en manos de uno de tus Jaffas,
y el cinturón en mano de un grupo de humanos vestidos con sudarios
de Chulak. Tú eres el que trata de confundirme y por ello acabaré
contigo.
- Yo no he enviado a nadie a robarte nada. ¿Por qué iba
a hacerlo? El niño es mío.
- Te ordeno que retires a tus Jaffas de Termodonte inmediatamente.
- No estás en posición de dar órdenes Shekmet. Y
tus mentiras no te ayudarán a salvar tu vida.
- Tú eres el traidor. Me trajiste al niño para luego robarlo
a él y al cinturón de las amazonas que ahora está
en manos enemigas. He podido interrogar a tus hombres antes de que se
escaparan. El Jaffa llamado Teal'c me confesó ser tu Primado.-
el rostro de Apophis se desencajó ante la confesión de Shekmet.
Había conseguido su objetivo. Estaba a punto de lograr su victoria.
- ¿Los Tauri tienen al Harsesis?.- preguntó.
- Y el cinturón. Y deben de estar en mi poblado. Te ordeno que
me liberes inmediatamente para acabar con ellos inmediatamente.- Apophis
pensó por unos segundos. Si los Tauri tenía al Harsesis
debía conseguir arrebatárselo a toda costa. No podía
permitir que cayera de nuevo en sus manos. Él debía ser
su futuro anfitrión.
- Tienes una rebelión en tu propio poblado Shekmet.- dijo.
- Por ello te pido hombres para doblegar las fuerzas de los hombres del
poblado de Heraclea, y para doblegar a las amazonas rebeldes. Mis fieles
seguidoras buscarán a esos Tauri para acabar con ellos.- Apophis
pensó en sus palabras. Sabía que no debía fiarse.
Pero en ese momento no tenía mucha elección. Si no hacía
algo, perdería el control de su plan y eso no podía permitírselo.
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