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Escrito por: Amaunet / Retoques por: Marita

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        CAPITULO 15

        Algosel tiraba del caballo de Jackson que procuraba mantener el equilibrio sobre la silla para no caer. Encorvado se mantenía sujeto al animal con todas sus fuerzas dado que el grupo iba al galope. Los músculos del arqueólogo comenzaban a anquilosarse por la postura tan en tensión que mantenía, pero no estaba dispuesto a dejar de hacer fuerza por el terror que le producía caer de aquel animal. El elfo, miraba hacia atrás asegurándose de que el jinete mantenía su posición sobre el corcel, y no lo perdía por el camino. Daniel estaba tan concentrado en no perder el equilibrio sobre el animal que sin duda, no disfrutaba en absoluto de aquella cabalgata. Albrüna era quien marchaba la primera marcando el paso y el camino a los demás. Carter, que cabalgaba con su caballo junto a Algosel, sonrió al escuchar estornudar a Jackson una vez más. Había perdido la cuenta de las veces que el lingüista lo había hecho. Algosel, al lado de ella parecía divertido ante aquella situación tan extraña.
- ¿Es que la gente de tu lugar de origen no se desplaza? - preguntó con curiosidad a la mayor alzando la voz para que le escuchara ante el ruido que producían los cascos de los caballos al galope.
- Sí lo hacemos. Pero usamos métodos muy distintos. Los caballos de mi planeta son de vapor... no de cuatro patas. Bueno, tenemos caballos como estos también, pero dejamos de usarlos para desplazarnos hace bastante tiempo.- dijo ella mirando hacia Jackson que ahora trataba de ponerse recto sobre su corcel. El elfo la miró con curiosidad.
- Entonces tu gente, no sólo tiene armas avanzadas...- dijo sonriente.
- ¿Por qué si alcanzasteis este lugar en una nave como la de Freyr, optáis por una vida tan... tan...? - trató de preguntar Carter buscando la palabra más adecuada.
- ¿Sencilla? - le ayudó él. Ella afirmó con una amplia sonrisa.- La tecnología simplemente no es la base de nuestra existencia. Creemos en cosas, para nosotros, mucho más importantes que un transporte de vapor, una nave como la de Freyr... o armas... de fuego.
- Pero conocéis esa tecnología y aún así no os protegéis con ella, haciéndolo con arcos y flechas.- Algosel la miró. Si no fuera por su vestimenta o su forma de pensar, podría pasar por uno de los de su raza por su belleza e inteligencia.
- La larga vida de la que somos poseedores nos ha hecho entender que lo más sencillo es lo más importante. Aunque vuestras armas puedan ser efectivas a gran distancia, nuestros arcos pueden ser usados desde mucho más lejos, pues nuestra visión supera a la vuestra.
- No necesitáis más tecnología porque poseéis cualidades superiores.- Esta vez Algosel no contestó a sus palabras, afirmando sólo con la cabeza.- ¿Para que cambiar esta forma de vida tan... en armonía con vuestro alrededor, si os basta y sobra?
- Así es... - dijo él sonriendo de nuevo. Sam le miró esbozando una enorme sonrisa. Aquella gente era increíble. Por lo menos en aquella ocasión, envidiaba el trabajo que Jackson realizaba cuando llegaban a un lugar con una cultura distinta. O'Neill, que cabalgaba tras ellos y tras Jackson, no perdía de vista al elfo. Aunque hasta ahora aquellos habitantes les habían ayudado, no podía evitar desconfiar. Iba con su naturaleza el hecho de fiarse tan solo de los suyos. Algosel apresuró el camino de su caballo y Carter dejó que se alejara de su montura a la vez que Jackson también la adelantaba. Daniel había conseguido por fin mantener el equilibrio en el animal entre un estornudo y otro. O'Neill se puso a la altura de Carter que mantenía su sonrisa aún en el rostro.
- Son gente increíble señor.- dijo ella.
- Ya lo he visto.- le dijo con desgana el coronel.- Y veo que le cae muy bien a ese tipo...- comentó con la misma desgana tratando de no darle importancia al comentario.
- ¿A qué se refiere? - preguntó ella.
- Vamos Carter... Ese Elfo puede ser sigiloso, hábil, encantador y "mono", pero también es bastante descarado.- comentó.- Yo desconfiaría de gente de orejas puntiagudas muy amables con una sonrisa en la boca todo el tiempo.
- Coronel... son extraños para nosotro, pero ellos parecen conocernos perfectamente. No veo cual es el problema porque sean amables...
- ¿Amables en general o amables con usted? - preguntó. Carter se dispuso a contestarle pero él la interrumpió.- Y además... ocultan cosas. Y si es verdad que pueden saber lo que pensamos... llevan ventaja, y eso no me gusta.
- Con su actitud, sin duda parecen estar dispuestos a ayudar. Y han aceptado que les acompañemos. Hasta ahora, en ningún momento nos han puesto en peligro, coronel.- replicó ella. O'Neill la miró de reojo sin perder de vista al grupo de delante.
- Nos dirigimos hacia donde está Amón montados a caballos, con cinco tipos que parecen saberlo todo. ¿Qué van a hacer contra él? No tengo ni idea Carter, y nosotros les seguimos.
- Señor, si Albrüna encerró a Amón una vez, sin duda puede hacerlo dos veces.
- ¿Usted confía en ellos, verdad? - le preguntó mirándola fijamente.
- No tenemos muchas opciones, ¿no le parece? - preguntó ella. O'Neill giró la cabeza y miró hacia atrás para ver a uno de los hermanos de Algosel que cabalgaba tras ellos. El Elfo le miró, pero no hizo ningún gesto ni comentó nada. O'Neill volvió a mirar a Sam.
- No me gusta que sepan lo que pienso Carter.- dijo casi en un susurro.
- ¿Y qué quiere ocultarles, señor? - preguntó ella. Jack la miró. Sam se giró para mirar al hermano de Algosel y éste la sonrió, ella le devolvió la sonrisa.
- Por ejemplo...Que no me gusta que sonrían tanto.- dijo Jack. Sam le miró de nuevo ante la contestación del coronel. Le sonrió y sin decir nada, la mayor hizo apresurar el trote de su caballo dejando al coronel unos pasos atrás. Carter sonrió para sus adentros. Le encantaba cuando O'Neill se mostraba de esa manera, no podía evitarlo.
El grupo avanzó sin detenerse un momento, siguiendo el ritmo que marcaba el caballo de Albrüna, siempre en cabeza. La Elfa tomó un camino diferente al que Algosel les había mostrado. Pronto vieron zonas nuevas de aquel planeta. Fue cuando alcanzaron lo alto de una pequeña colina cuando el caballo de Albrüna se detuvo y el grupo tras ella también.
- Estamos ya cerca.- dijo señalando con la mirada a lo lejos. O'Neill llevó su vista hacia donde ella miraba pero apenas distinguía nada en la distancia.- Annoeth aparecerá ante vuestro ojos pronto.
- ¿Puede ver desde aquí el palacio? - preguntó Jackson empujando sus gafas sin distinguir tampoco la construcción a lo lejos. Ella asintió con la cabeza.
- Nos esperan.- dijo ella haciendo que el caballo reanudara la marcha.
- No sólo buen oído, también buena vista.- comentó Daniel mirando a Jack que trató de seguirla. Su caballo reanudó también el paso siguiendo al de Algosel, que avanzaba delante. Bastantes minutos después de reanudar el galope, el grupo ya podía ver a lo lejos la edificación de la que ellos mismos habían salido con vida de milagro. No fue hasta que se acercaron más a él cuando además del palacio pudieron ver a lo lejos un pequeño grupo de personas. Hicieron caminar más deprisa a los animales para alcanzarlos. A lo lejos, Myrddin y su grupo de bardos, les vieron acercarse. Nigel estaba allí junto a tres de sus compañeros que él mismo había elegido para acompañar al druida. Al ver al grupo de jinetes acercarse, el estudiante miró con asombro tan singular grupo. Distinguía de nuevo a los extranjeros y entre ellos, a cuatro elfos y una elfa. No podía creer lo que sus ojos veían y sus tres compañeros tenían la misma cara de asombro que él. Albrüna detuvo su caballo y el resto hizo lo mismo al llegar a su altura.
- Aquí estamos... - dijo el druida inclinando la cabeza en señal de reverencia a la elfa.
- Myrddin, los extranjeros también nos acompañarán en este cometido. Mannanan debe ser devuelto al lugar del que nunca debió salir.
- Estamos preparados.- dijo mirando a sus estudiantes.- Nigel ha elegido a Jard, Ronan y Turien para este momento. Él mismo está preparado.- Los cuatro bardos agacharon la cabeza ante Albrüna sobre su caballo.
- Nos enfrentaremos a Mannanan como en el pasado.- dijo ella.- Somos los protectores de este mundo y cumpliremos con ello.- Albrüna miró hacia el palacio. Allí todo parecía tranquilo. El grupo avanzó hacia allí mientras dentro, Amón avanzaba por los pasillos hacia la salida. Tenía muy claro lo que debía hacer. Debía encontrar a los Tauri, sin duda con menos protección que los habitantes de aquel lugar, para ofrecérselos a Anubis y recompensarle el llegar hasta allí. Ya tendría tiempo de decidir si cumpliría con aquello o no cuando los tuviera en sus manos. Mientras, fuera, cuando se encontraban ya cerca del palacio, el SG-1 y los Elfos bajaron de sus monturas. Con un silbido largo de Algosel, los caballos se alejaron de allí a toda prisa y tanto él como sus hermanos, prepararon sus arcos y flechas dispuestos a todo, los estudiantes de Myrddin se colocaron tras el druida preparados también para el ataque. O'Neill miró con asombro la situación.
- ¡Por todos los diablos! - dijo con enfado.- ¿Esperan darle la bienvenida así? - preguntó enfadado.
- Jack... - comenzó a decir Daniel al ver su actitud.
- ¡Esto es un maldito suicidio! - exclamó enfadado.- ¡Ese tipo va a defenderse! Tiene un brazalete...
- Conocemos las armas de los Goa'uld.- respondió Albrüna.
- ¿Y su pectoral? - preguntó Jackson.- Nosotros lo escondimos. Sin él está más indefenso.
- Aún así, arcos y flechas no van a detenerlo.- comentó Teal'c.
- Lo hicimos hace siglos... ¿cuál es la diferencia? - preguntó Albrüna. O'Neill la miró desafiante. Estaba allí para ayudar a arreglar el problema que su equipo había creado y ahora tenía a un grupo de locos defendiéndose con armas prehistóricas y a una comitiva de adolescentes vestidos con túnicas. Esa no era la forma que él había aprendido para defenderse de un enemigo en sus años en el ejército.
- Quizás yo no sea tan... anciano.- comenzó a decir O'Neill tratando de sustituir de la mejor forma la expresión que sin duda hubiera usado más coloquialmente: "viejo".
- Jack...- trató de detenerle de nuevo Daniel al verle dispuesto a soltarle a la Elfa alguna frase que seguro, no se ajustaría para nada a la idea de diplomacia que él tenía.
- Pero puedo asegurarle que me he enfrentado en más de una ocasión a los Goa'uld y este método que usan... apesta.- La Elfa abrió con sorpresa sus expresivos ojos ante el comentario del Tauri. Jackson se llevó la mano a los ojos a la vez que con la otra levantaba sus gafas para colocárselas sobre la cabeza.- A mi entender, lo primero es desarmarle por completo. Ese brazalete que lleva es peligroso, créanme. Yo lo he sentido. Sin esa arma, sólo será un goa'uld sin juguete de navidad con el que quemar cerebros y mandar sus flechas y arcos a la porra. Necesitamos un plan de ataque y mi equipo es especialista en eso, ¿verdad mayor? - dijo a la vez que se giraba y miraba a Carter tras él que abrió los ojos con sorpresa ante la pregunta. Todas las miradas se dirigieron a ella.
- Bueno... ehm...- comenzó a decir ella. Jack inclinó la cabeza y frunció el ceño.- Si señor, claro.- respondió.- Somos expertos.
- Claro... expertos en sacar goa'ulds de sus encierros.- musitó Jackson volviendo a colocarse las gafas con una sonrisa mientras miraba a Algosel a su lado.
- Nosotros seremos la avanzadilla. Le pillaremos por sorpresa y... - de repente Algosel levantó su arco hacia la posición de O'Neill y apuntó con una flecha que sacó a velocidad vertiginosa de su carcaj. Soltándola con habilidad pasmosa, la flecha silbó de su arco saliendo disparada hacia delante. Le pasó tan cerca a Jack de una oreja, que se quedó paralizado por la sorpresa y reaccionó para apartarse, cuando ya la flecha iba hacia su objetivo. Jackson miró hacia donde la flecha volaba, iba directa a la puerta de entrada del palacio en el que la oscuridad parecía reinar dentro. Se escuchó un quejido y a la vez, el resto de sus hermanos prepararon sus arcos. Myrddin golpeó el suelo con su báculo y sus bardos levantaron sus bastones apuntando hacia la entrada. De repente la figura de Amón asomó al umbral de la puerta. La flecha de Algosel le había atravesado un hombro, el del brazo en el que llevaba colocado el brazalete goa'uld. Los ojos del enemigo les miraron con furia a la vez que se iluminaban. Ante la comitiva que le esperaba en la puerta, Amón activó su brazalete creando un campo de protección a su alrededor. Algosel ya tenía preparada la segunda flecha que usaría sin dudar, igual que sus hermanos. Teal'c abrió fuego contra él y Carter y O'Neill hicieron lo mismo. Pero ya era demasiado tarde, Amón se protegía con el escudo personal mientras miraba la herida de flecha en su hombro.
- Seres inferiores, ¿cómo os atrevéis? - comenzó a decir con furia mirando hacia los Tauri.
- ¡Alto el fuego! - exclamó O'Neill viendo que gastaban munición sin resultado. Su equipo dejó de disparar mientras que el grupo de elfos se mantenía en guardia.- Carter, ¿ha dicho inferiores? - le preguntó a la mayor aturdido. Ella asintió con la cabeza sin dejar de apuntar a su objetivo.- Ehm... lo siento, el ruido de nuestros proyectiles sobre su arrogante coraza de protección nos impedía escucharle.
- Pagaréis cara vuestra osadía.- levantó su brazalete para atacar justo cuando Albrüna se adelantaba al grupo de humanos seguida de cercar por sus guardianes.
- Mannanan, detente.- Amón la miró. Hasta ahora, enfurecido por el ataque recibido no se había percatado de la presencia de la elfa. Al verla, abrió los ojos desmesuradamente por la sorpresa.
- Tú... - dijo al reconocerla.
- Una vez más volvemos a encontrarnos.- dijo ella con una sonrisa.- En la anterior ocasión te advertí que jamás volverías a levantar tu brazo opresor contra ninguna otra criatura. Y he venido aquí para que eso se cumpla.
- ¡No permitiré que vuelvas a encerrarme! - exclamó con furia echando a andar hacia ellos. Una nueva lluvia de flechas salió de los arcos de los elfos. Teal'c abrió fuego con su lanzadera pero los impactos toparon contra el campo de fuerza. Myrddin apuntó entonces junto a sus bardos hacia los elfos. Comenzó a recitar en un idioma desconocido a la vez que la propia Albrüna decía exactamente las mismas palabras. Los guardianes de Algosel dejaron salir una ristra nueva de flechas que parecían salir incandescentes de los arcos de los elfos dejando un rastro verde en su vuelo hacia el campo de fuerza de Amón que ante su sorpresa vio como las flechas inexplicablemente conseguían atravesar con sus puntas el campo que debía protegerle. Amón levantó el brazalete usándolo contra su propio escudo. Las flechas flamígeras pasaron de clavarse literalmente en su escudo a comenzar a atravesarlo quedando detenidas a mitad. Amón comenzó a retroceder. El grupo de O'Neill abrió fuego de nuevo pero las balas no tenían el mismo efecto que las flechas de los cuatro elfos. El tono de voz de Albrüna y Myrddin se elevó avanzando hacia Amón que comenzaba a retroceder usando el poder de su brazalete para evitar que las flechas cruzaran por completo sus defensas.
- ¡Nooo! - gritó con desesperación al ver que debía retroceder hacia el umbral del palacio incapaz de detener el ataque unísono de elfos apoyados por el druida y sus aprendices. Jackson dejó de disparar al ver la inutilidad del gasto de munición. Imitó a O'Neill, que veía cómo el goa'uld poco podía hacer ante aquella abrumadora situación. Teal'c sonrió ante aquella escena, pocas veces se podía disfrutar la visión de un enemigo implacable como aquel retrocediendo.- ¡Moriréis todos! ¡Yo controlo ahora vuestras vidas! - En ese momento el escudo protector desapareció justo cuando prácticamente estaba bajo el umbral del palacio. Albrüna levantó los brazos concentrando sus palabras en él, Myrddin en un rápido movimiento dejó de apuntar con su vara hacia los elfos, y junto a sus jóvenes futuros druidas, apuntó hacia Amón alzó la voz tan fuerte que parecía retumbar. El Goa'uld trató de reaccionar intentando usar en un último esfuerzo su único arma. Prácticamente ambas fuerzas se cruzaron: de la vara de los bardos y de Myrddin salió un extraño poder, sin duda provocado por la propia Albrüna que usaba a estos para atacar y a la vez Amón usó toda su rabia con su brazalete logrando alcanzar a Nigel y lanzándolo varios metros atrás. Sus compañeros parecieron titubear ante la situación pero se mantuvieron firmes esperando que Albrüna y Myrddin usaran su poder conjunto.
- Tu poder para hacer el mal será encerrado de nuevo. ¡Oponerte es una insensatez! - dijo Albrüna viendo en el rostro de Amón pavor al no poder hacer nada contra el ataque.
- ¡No estoy solo ya! ¡No estoy solo! - gritó lleno de ira. A la vez levantó el comunicador goa'uld que llevaba en la mano.
- El poder del bosque de Alfheim sea contra ti.- De la vara de Myrddin salió un último poder que hizo soltar al Goa'uld el comunicador y el brazalete con el que se defendía cayendo ambos al suelo, y lo lanzó varios metros atrás cruzando el umbral del palacio de nuevo. El sonido seco de su cuerpo al golpear contra el suelo casi les dejó sin aliento. Los Elfos guardianes se prepararon. Albrüna se acercó a la pared del palacio y colocó sus manos en ella. Myrddin a su lado, apoyó la punta de su vara también. Los compañeros de Nigel se acercaron a él, inmóvil en el suelo todavía, mientras Carter trataba de conocer el estado del joven que parecía inconsciente. O'Neill vio con asombro junto a Jackson como Elfa y Druida decían palabras incomprensibles para ellos. Jack se agachó a recoger el comunicador y el brazalete que Amón había soltado y entonces se escuchó tras las frases en alto de ambos, el desplazarse de algún muro del interior. Tras dejarse de oír aquel peculiar sonido, un haz de luz, el del campo de fuerza que rodeaba al edificio, volvió a activarse. Albrüna y Myrddin se miraron entonces.
- El peligro ya ha pasado.- dijo el druida. O'Neill y Jackson se acercaron a ellos asombrados aún por la hazaña.
- Ha sido impresionante.- dijo Jackson tratando de buscar la mejor expresión para alabarles.
- Mannanan quedará de nuevo en ese encierro.- dijo Albrüna y luego miró a Jackson. Éste se percató de que ella sonreía de repente. Sin duda debía gritar cuando pensaba.
- Estoy seguro... - dijo Jackson comprendiendo la expresión de ella. O'Neill le miró sin entender.- Amón no llegó a ver qué símbolos usábamos para salir. Está encerrado.
- ¡Señor! - exclamó Carter desde donde trataba de atender a Nigel aún en el suelo. O'Neill se giró para mirarla. Permanecía junto a Teal'c y Algosel al lado de los jóvenes bardos que trataban de comprobar el estado de su compañero.- Está herido... y creo que es grave.- El coronel, seguido de Jackson, Albrüna y Myrddin se acercaron al joven. Sus compañeros bardos hicieron paso a la Elfa que se acuclilló junto a Nigel y le miró. Su rostro de extremada belleza mostró signos de preocupación.
- El poder de Mannanan le ha alcanzado.- dijo el druida.
- Creo que podría tener una fractura en el cráneo.- dijo Sam señalando como Nigel sangraba por su oreja izquierda.
- Eso va a necesitar que le llevemos a casa.- aseguró Jackson mirando hacia el palacio.
- Continuamos atrapados. El Stargate sigue inutilizado al otro lado de esos muros.- concretó Teal'c.
- Y para colmo ese canalla tenía este aparato con él.- dijo O'Neill mirando la bola de comunicación goa'uld y sujetando en su otra mano con solo dos dedos el brazalete por uno de sus lados.- Quizás Amón esté atrapado, pero por su forma de hablar apuesto a que ha pedido ayuda. Y si lo ha hecho... no sólo él no tiene esperanza. Tampoco ninguno de nosotros.- Daniel le miró. Tenía toda la razón. Era posible que aquellos habitantes hubieran logrado repeler el ataque de un goa'uld. Debido a ello Nigel había salido herido pero, ¿qué harían si una tropa de naves se dirigiera hacia allí? Posiblemente aquel poder... no serviría de nada
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        CAPITULO 16


        Albrüna acuclillada junto al cuerpo inconsciente de Nigel miró al joven que continuaba sangrando por una de sus orejas. Carter estaba convencida de que las heridas producidas por Amón al joven bardo eran lo suficientemente graves como para matarlo. Levantó la cabeza y miró a Algosel que estaba tras ella. Él también parecía preocupado. Miraba al joven bardo con expresión no sólo de preocupación, sino con cierta confusión ante lo que estaba ocurriendo. Aquellos elfos les habían hablado de su poder de inmortalidad, algo realmente asombroso para la mente de humanos como ellos. Si eso era así, entendía la expresión del guardián de Alfheim, quizás ellos no sintieran dolor y jamás habían estado enfermos. Si no conocían la muerte entre los suyos, tampoco entenderían algo como dejar de existir en su mundo. Carter comprendió al mirar a Algosel su expresión de confusión y también en cierta forma la de tristeza. Vivían eternamente viendo morir a seres inferiores, aunque quizás Nigel sería el primero al que vieran morir dado que entre los suyos aquello no ocurría y los Elfos de la Luz vivían apartados de aquellos humanos aunque con un contacto permanente a través del druida.
- ¿Podéis... hacer algo? - preguntó O'Neill tratando de poner convencimiento en sus propias palabras.
- Si no es así... este joven va a morir.- dijo Jackson. Albrüna lo miró. Estaba claro que una cosa era curar heridas en las manos, como en el caso de Teal'c, y otra muy distinta aquello.
- Sólo si él desea curarse podrá ser curado.- respondió Albrüna. Colocó sus manos sobre el pecho del joven inconsciente y cerró sus azulados ojos. Comenzó a musitar palabras en su idioma. Jackson trataba de poner atención, pero era incapaz de reconocer aquel lenguaje, no se asemejaba a nada que hasta ahora hubiera oído, salvo las palabras que el druida había utilizado durante el ataque.- Que mi poder y fuerza, pase a él y salve su cuerpo.- dijo al final y abrió los ojos, con expresión de estar tan agotada como si hubiera tenido que hacer un esfuerzo sobrehumano. Dos de los compañeros de Algosel tuvieron que sujetarla para que no cayera tendida al suelo. Nigel abrió entonces los ojos aturdido. No tenía muy claro qué había ocurrido.
- ¿Cómo...? ¿Cómo lo ha hecho? - preguntó Carter mirando de nuevo hacia Algosel.
- Con esa acción, un ser continúa su vida y parte de nuestra existencia se agota.- le respondió él.
- No comprendo...- dijo la mayor confusa.- ¿Le ha salvado la vida y si lo hace su vida se agota?
- Están aquí sólo con un propósito. Ayudar a mi pueblo contra la lucha de aquellos que un día nos esclavizaron.- respondió Myrddin por el elfo.- Hoy, aquí y ahora, hemos devuelto a Mannanan a su encierro. Pronto podrán regresar al lugar del que vinieron.
- Pero ahora es posible que otros Goa'uld vengan. Amón pudo comunicarse con alguno de ellos gracias a ese aparato.- dijo Teal'c señalando la bola de comunicación goa'uld con la mirada.
- ¿Irse... a dónde? - preguntó Carter con curiosidad. O'Neill la miró. ¿Y qué importaba eso ahora? - Creí que bueno... que estabais aquí para ayudar a este pueblo.
- Sólo hasta que el pueblo aprenda a defenderse.- dijo Algosel.
- ¿Y después? - preguntó ella de nuevo.
- Partiremos.
- ¿Moriréis? - preguntó Jackson.
- Somos inmortales a los ojos de los humanos. Nuestra existencia es muy larga. Mucho más larga que muchas generaciones de hombres. Pero todo lo que empieza tiene un fin, aunque el final tarde en llegar.
- El final llegará si esa serpiente comunicó con alguna otra serpiente y viene hacia aquí.- corroboró O'Neill.- Si tienen un plan B, este es el momento de ponerlo en marcha.
- ¿Plan B? - preguntó Algosel confuso. O'Neill le miró viendo que no entendía de lo que le hablaba.
- Bien... los humanos si tienen un plan B.
- ¿Lo tenemos? - preguntó Jackson ante la contundencia del coronel.
- Lo tenemos... veamos... El Stargate no es operativo ahí abajo pero tenemos... un brazalete goa'uld.- dijo levantándolo en alto.- Un comunicador a larga distancia... un reactor de naqahdah y un pectoral enterrados.
- Hace falta el brazalete para usar el pectoral.- recordó Jackson.
- Hacen buena pareja si, lo que no se puede decir lo mismo del comunicador y el reactor, ¿verdad Carter? - ella le miró.
- Es tecnología goa'uld señor y...
- Pero usted combinó una vez tecnología humana con un proyector de holograma goa'uld, ese tal... "back out"
- Vo'cume .- le corrió Jackson.
- Como sea.- dijo Jack mirando a Daniel con fastidio.
- ¿Quiere que use el reactor combinado con el comunicador para enviar un mensaje, señor? - preguntó Carter.
- Ese es un buen plan B, ¿no le parece? - dijo O'Neill con una sonrisa.
- Más que un plan suena a milagro...- comentó Jackson.
- Carter hace esas cosas Daniel.
- No señor, no puedo.- dijo ella.
- ¿Cómo que no puede? Claro que puede.- insistió Jack.
- Señor, con este material... no tengo nada. Ya le dije en una ocasión que mezclar tecnología humana y goa'uld no es tan sencillo.
- Pero lo hizo.- dijo él.
- Pero ahora no cuento con los mismos medios. En este planeta no hay ordenadores, no hay tecnología.- Algosel y Albrüna se miraron.
- Pero podemos atravesar paredes...- musitó Jackson pensativo. Jack le miró esperando una explicación.- Podemos atravesar cualquier cosa... salvo este lugar. El campo de fuerza no permitía salir a Mannanan de él.
- Y no cualquiera de nosotros. Sólo la mayor Carter.- recordó Teal'c.- Ella es la única que puede usar tecnología goa'uld gracias a que portó en su día a Jolinar.- En ese momento la radio del coronel pareció activarse oyéndose una señal.
- SG-1, aquí la Tierra, ¿pueden oírnos? - Jack miró a Teal'c con sorpresa. Su radio recibía una señal.
- ¿Cómo diablos...? - comenzó a decir
- Han debido abrir el Stargate desde casa.- dijo Carter.- Quizás no podamos traspasar el campo de fuerza pero éste está amplificando la señal.
- Aquí el coronel O'Neill ¿me reciben? - preguntó Jack activando su radio.
- Coronel por fin.- dijo la voz del teniente Simmons al otro lado.- ¿Están todos bien?
- Sí... aunque no queremos seguir en este lugar.
- Señor, creímos perder la esperanza de comunicar con ustedes. Llevamos días intentándolo. ¿Dónde se encuentran?
- Estamos fuera, en el planeta. Logramos salir antes de que el techo del lugar se viniera abajo y nos enterrara vivos. Hemos logrado, gracias a la ayuda de la gente de este lugar, mantener encerrado a un goa'uld nuevo... en estos momentos está al otro lado de los muros.
- Coronel, aquí el general Hammond. Hemos logrado contactar con la Tok'ra.
- ¡Estupendo general! - exclamó Jack al escucharle.
- Las buenas noticias es que no tienen operativas naves para ir a buscarles.- dijo Hammond.
- ¿Esas son las buenas? - preguntó Jackson confundido.
- Las malas son que varios infiltrados nos han corroborado que Osiris se dirige al planeta en una nave.- Carter y Teal'c se miraron. Aquello les confirmaba que Mannanan había logrado comunicar con el aparato para pedir ayuda.
- ¿Han logrado contactar con los Asgard general? - preguntó Carter por su radio.
- No hemos obtenido respuesta.- respondió el general desde el otro lado.
- Quizás no han llamado a la puerta correcta.- dijo Jack.- General, los pobladores de este lugar dicen ser amigos de Freyr... es una historia muy larga señor, ¿creen que podrían intentar usar el planeta K'Tau para contactar con él?
- Coronel, hasta ahora ha sido usted el que ha logrado la comunicación entre nosotros y ellos.
- Señor, esta es la situación. Esta gente está indefensa ante una nave goa'uld que se aproxima a rescatar a un tipo que hemos logrado encerrar en una celda para siempre. Si ese goa'uld llega, esta gente está perdida, y nosotros con ella.
- Comprendo la situación coronel. Pero le recuerdo que hay un tratado de no intervención por parte de los Asgard. Si intervienen el pacto se romperá y la Tierra no quedará dentro del tratado.
- General.- interrumpió Jackson usando su radio.- No nombre a la Tierra. Comunique con Freyr y dígale que Albrüna y el planeta protegido por ella va a ser atacado. Freyr protege a esta gente, nos lo han dicho.
- ¿Es eso cierto? - preguntó el general.
- Si, señor.- corroboró el coronel.- Dígale que sus Elfos no podrán contra una nave de Anubis aunque hayan logrado detener a un goa'uld.
- Muy bien coronel... lo intentaremos. Cerraremos el Stargate y volveremos a comunicar en cuanto sepamos algo.
- Esperamos esa llamada, general. Cambio y corto.- la comunicación por radio se cerró. O'Neill miró a Albrüna y a sus Elfos.- Vendrán a ayudarnos.
- ¿Vendrá Freyr en su carro? - preguntó Nigel con curiosidad.
- Oh sí, claro que vendrá. Y menudo carro tiene.- el contestó el coronel.
- ¿Y si no pueden comunicar con él? - preguntó Jackson pensativo. Jack le miró con fastidio. Esa posibilidad existía y ya su cerebro militar había comenzado a pensar en cómo solventar el problema. Las posibilidades de detener un ataque de una nave goa'uld en esos momentos era prácticamente nula. Contaban con la ventaja de tener en su poder el arma de Amón, y que al parecer sólo Carter podía usar, aunque tampoco de ello estaban seguros. Por lo menos sabían, que gracias al campo de fuerza que ahora rodeaba al templo de Annoeth las posibilidades de escapar del goa'uld eran prácticamente nulas, sólo esperaba que el poder de la nave ha'tak que con casi toda posibilidad se acercaba al planeta, tampoco sirviera para ayudarle. Si ya era difícil tener que enfrentarse a gran número de Jaffas al servicio de un falso Dios... no era agradable saber que quizás dos sabandijas de aquel tipo, estuvieran libres.
- ¿Alguna vez habéis comunicado con Freyr? - preguntó Carter mirando hacia Algosel. El Elfo la miró pensativo.
- No hemos necesitado su ayuda. Siempre hemos podido ayudar al pueblo de Mirddyn.
- Y hemos aprendido de ellos durante todo este tiempo.- apuntó el druida mirando al elfo con generosidad.
- Pues salvo que tengan una enorme nave, cargada con algo más que flechas... la ayuda de Amón está en camino. Y si eso es así, hemos de encontrar la manera de abandonar este lugar cuanto antes.
- Mi pueblo no va a abandonar a los que hasta ahora ha protegido.- apuntó Albrüna ante el comentario del coronel.
- Y mi gente no está dispuesta a abandonar el lugar del que son sus raíces desde tiempo inmemorial. De aquí somos... y aquí nos quedaremos.- respondió el druida con seguridad.- O'Neill le miró con fastidio. Una evacuación urgente hubiera sido lo más rápido, dado que el Stargate no era operativo, siempre hubieran podido pedir ayuda a sus aliados, como la Tok'ra para sacar a aquel pueblo del punto de mira de Osiris ya en camino hacia allí.- Haremos frente a lo que venga.
- Y nosotros estaremos aquí para enfrentarlo juntos.- corroboró Albrüna las palabras del druida.
- Bien... entonces habrá que evacuar el poblado y llevar a la gente a algún lugar más seguro que una aldea con murallas endebles. Habrá que pensar en cómo defendernos de una nave ha'tak repleta de armamento.- dijo O'Neill pensativo.
- Yo podría usar el brazalete de Mannanan y su pectoral.- dijo Carter pensativa.
- Es un arma poderosa.- dijo Jackson.- Pero no veo cómo usarlo ante Osiris.
- Ya hemos destruido una de esas naves alguna vez. Será cuestión de repetirlo.- dijo O'Neill positivamente.
- Las circunstancias son muy diferentes.- le replicó Teal'c. El coronel le miró.
- Tu punto de vista negativo no ayuda nada amigo.- dijo el coronel. Albrüna miró al druida.
- Myrddin... ordena a tu pueblo salir de la aldea. Deben refugiarse y lo harán en Alfheim.
- ¿En un bosque? - preguntó Jack.
- Allí los elfos defenderán a muerte la vida de estas gentes.- Albrüna se giró a uno de los hermanos de Algosel y comenzó a hablarle en su idioma. El Elfo afirmó y seguidamente, él y sus compañeros se alejaron. Carter miró a Algosel esperando que este le tradujera lo que acaba de decir.
- Mis hermanos se adelantarán para avisar a mi gente en Alfheim de lo ocurrido. Prepararán todo para la llegada de los hombres y mujeres del poblado.
- Mis bardos y yo regresaremos de inmediato. Daremos la alarma y yo mismo les guiaré hasta Alfheim.- dijo el anciano, y sin mediar más palabras se alejó con sus jóvenes aprendices, incluido Nigel. El SG-1, Albrüna y Algosel permanecieron junto al palacio de Annoeth viendo partir a ambos grupos.
- ¿Y qué haremos nosotros mientras tanto? - preguntó Jackson pensativo.
- No debemos alejarnos demasiado de aquí. Las radios se activarán en cuanto el Stargate sea abierto de nuevo.- comentó Carter.
- Tendremos que pensar en algo. Contamos con el elemento sorpresa. Quizás Osiris no sepa que esta gente está sola.- comentó Jackson.
- Necesitamos un buen plan. Contamos con el brazalete y el pectoral. Con su poder...- dijo mirando a Albrüna.- Y con...- luego miró a Algosel.- Su arco. Algo podremos hacer.- El coronel se quedó pensativo. Muchas opciones no había. Pero tenía algo claro. Estaba dispuesto a presentar batalla ante la nueva amenaza. No se rendirían.

        Mientras en la Tierra el Comando Stargate se había movilizado desde el momento en que la conexión con P3X-710 había sido positiva. Las esperanzas habían sido renovadas al escuchar la voz del SG-1 al otro lado... estaban vivos. Pero ahora sabían que corrían un gran riesgo, tanto ellos como la gente con la que habían contactado al otro lado. Osiris había sido enviado por Anubis, según las informaciones de la Tok'ra. Éstos no podían enviar naves para rescatar a tanta gente, sus tropas estaban dispersas y por desgracia no contaban con tanta infraestructura como para realizar una evacuación. El general en la sala de control esperaba comunicación del otro lado del Stargate, del equipo que había mandado personalmente a K'Tau para contactar con Freyr. Aquel pueblo, que el SG-1 conoció en uno de sus viajes, poseía una sala con una tecnología que el propio coronel O'Neill y su equipo había usado una vez para contactar con los Asgard. Ya que Freyr, al igual que Thor, pertenecía a esta raza, que en varias ocasiones les habían pedido ayuda y de la que también la habían recibido cuando les habían necesitado. La doctora Fraiser, que personalmente había pedido permiso al general para ir hasta allí, esperaba poder usar de nuevo aquella sala para contactar con Freyr, también guardián de aquel pueblo, para avisarle del peligro que corría otro de sus planetas protegidos.
Janet no tuvo problema para conseguir el permiso de aquel pueblo y acceder al edificio desde donde el cual, usó un pedestal y una roca roja incrustada en él para activarlo. Segundos antes de colocar su mano sobre el pedestal, pidió al comandante en jefe del SG-2 ser ella la única que entrara en aquella sala. El mayor Coburn, al mando del SG-2, no tuvo inconveniente y esperó con su grupo a que la doctora usara el aparato de tecnología Asgard. Janet puso su mano sobre el cristal y segundos después se vio rodeada de una oscuridad inmensa. Unos focos se iluminaron y la apuntaron. Ahora se veía en una gran sala, con un círculo de sillas en alto, como si de los balcones de un teatro se tratara. Y en un par de ellos, dos Asgard de piel gris, ojos negros grandes y delgados brazos la miraban. Nunca antes había visto un lugar parecido. Aunque no era la primera vez que veía a un Asgard.
- Gracias por recibirme.- dijo al verlos. Ambos se miraron.- Vengo de muy lejos, del planeta Tierra para ser exactos. Mi nombre es Janet Fraiser.
- Vemos que de nuevo los Tauri acceden a esta sala.- dijo el alienígena de la derecha.
- Nos ayudaron en una ocasión. Y estoy aquí para informarles de algo muy importante. ¿Alguno... de ustedes es Freyr...? - preguntó confusa. Era prácticamente imposible diferenciar a un Asgard de otro dado que todos eran idénticos. Los dos alienígenas se miraron.
- No. Mi nombre es Loki .- respondió el Asgard de la izquierda.- Y él es Odin . Somos parte del Consejo Asgard.
- Y si no recuerdo mal...- comenzó a decir Odin.- Usted es doctora en el Comando Stargate del coronel O'Neill.
- Así es.- respondió ella.
- Esperamos que no esté aquí para pedir de nuevo ayuda hacia el SG-1.- comentó Loki.- Ya en otra ocasión nos vimos forzados a intervenir en una situación bastante comprometida, dado que existe un tratado que nos impide intervenir en sus vidas.
- Lo sé. Les damos las gracias por salvar al planeta K'Tau de aquella situación.
- Problema que ustedes causaron.- comentó Loki de nuevo. Janet se mordió los labios. Tenía razón, y ahora debía de encontrar las palabras adecuadas para convencer a aquellos dos Asgard y contar con su ayuda.
- Me gustaría, si es posible, que Freyr en persona estuviera presente ante lo que tengo que decir. Dado que le incumbe directamente.- dijo ella tratando de conseguir que éstos cedieran a su petición.
- El Comandante Freyr, al igual que el Comandante Thor no se encuentran en el sistema Ida en estos momentos.- le respondió Odín.
- Verán, nos hemos enterado de que un planeta bajo la protección de Freyr está a punto de ser atacado por una nave goa'uld, al mando de Osiris y ordenado por el propio Anubis.- Ambos Asgard se miraron ante la revelación de la doctora.- Si Freyr no interviene, Albrüna no podrá hacer nada por ayudar al planeta y sus Elfos tampoco.- Janet se detuvo ante lo que acababa de decir. Aunque el mensaje por radio había sido claro, desconocía el motivo de aquellas palabras. No sabía quién era aquella tal Albrüna, aunque al parecer era la encargada de la seguridad del planeta en el que el coronel O'Neill se encontraba. Tampoco tenía nada claro lo de los Elfos pero esperaba que el mensaje fuera del máximo interés para aquellos dos consejeros y que hicieran algo.
- ¿Osiris? - preguntó entonces Loki con interés.- ¿Por qué ese goa'uld ha sabido de la presencia de un planeta que hasta ahora había estado bajo la protección de Freyr y que él mismo se encargó de acabar con la amenaza que en él había? - Janet se quedó callada ante la pregunta. No le interesaba tener que comentar que los Tauri de nuevo habían intervenido en aquel fatal desenlace. Revelar algo así quizás impediría que aquellos actuaran.
- Nuestros contactos con la Tok'ra, nos han pasado la información. Agentes infiltrados han sabido que se dirigen hacia allí.
- ¿Y cómo sabe la Tok'ra de la presencia de Albrüna y sus guerreros, los elfos de Freyr? - preguntó Odín.
- Lo... desconozco.- mintió.- Pero saben que Osiris va a buscar a alguien que ha vuelto a ser encerrado de nuevo allí.- dijo ella recordando las palabras del coronel.
- Mannanan... - casi susurró Loki mirando a Odín. De nuevo la miraron. Janet sentía que en cualquier momento tendría que decir toda la verdad, y aquello no le gustaba demasiado.
- Ese goa'uld lleva siglos confinado. ¿Cómo ha podido escapar de su encierro? - volvió a preguntar Loki. Janet se quedó pensativa de nuevo ante la pregunta.
- La cuestión aquí... es que ese pueblo está en peligro si Freyr no va en ayuda de sus Elfos. Osiris va dispuesto a arrasar el lugar y supongo... que a sacar a ese goa'uld de su encierro.
- Freyr debe ser informado.- dijo Odín con contundencia. Loki le miró y Janet respiró aliviada ante sus palabras.
- Debe ser informado de que el Stargate ha sido abierto en Annoeth y que Mannanan debió escapar del lugar ayudado por aquellos que cruzaron el portal... ¿o me equivoco doctora? - preguntó Loki de nuevo. Fraiser le miró con nerviosismos.
- Como les he dicho... desconozco los detalles. Sólo sé del peligro que corre...
- El SG-1 o alguno de los equipos Tauri al cruzar el Stargate hacia esa ubicación.- la interrumpió Loki.
- Escuchen... - dijo ella tratando de quitarle hierro al asunto.- Estoy aquí para informarles del peligro que esa gente corre.
- Peligro que de nuevo ustedes han provocado. Como ocurrió en el caso del pueblo de K'Tau.- la incriminó Loki.
- Si no hacen algo, gente inocente va a morir.- trató de excusarse ella.
- Es lo mismo que yo le digo al Consejo Asgard una y otra vez. Los Tauri realizan viajes a través del portal poniendo en peligro la vida de otros.
- Ayudamos a otros. Tratamos de acabar con la amenaza goa'uld de la Galaxia.
- ¿Y para ello sueltan a un goa'uld que el propio Freyr encerró hace milenios? - preguntó Odín.
- No. Nosotros luchamos contra los goa'uld. Desconocemos lo que vamos a encontrar al otro lado del Stargate cuando lo cruzamos. Y asumimos esos riesgos. Lo hacemos para ayudar a nuestra propia especie a sobrevivir. Si los goa'uld no son detenidos, tarde o temprano nos aniquilarán. En cambio ustedes, se quedan sentados discutiendo sobre si usar o no su tecnología para ayudarnos.- replicó enfadada.- Les estoy hablando de vidas humanas. Las mismas que el propio Freyr quiso salvaguardar. Las mismas que ustedes han estado observando durante siglos. Quizás seamos inferiores tecnológicamente, pero somos superiores en sentimientos. Sentimos que debemos ayudar a aquellos que son inferiores tecnológicamente a nosotros de la presencia de los goa'uld y del peligro que corren.
- Y para intercambiar tecnología con otras especies, por lo que tengo entendido.- Janet enfadada miró a Loki desde su posición lejana.
- Si es necesario sí. Aunque no es lo principal. Estamos interesados en saber más sobre lo que nos rodea... ¡pero no estoy aquí para discutir sobre esto! ¡He venido para saber si informarán a Freyr de lo que está ocurriendo en P3X-710 o si se quedarán de manos cruzadas después de que mi propia especie les haya salvado en contadas ocasiones!
- La ayuda aportada por los Tauri a los Asgard ha sido mucha.- comenzó a decir Odin.
- Pero no es moneda de cambio a usar siempre que usen el Stargate y acaben envueltos en problemas de este tipo. El Consejo Asgard será reunido y se estudiará la posibilidad de intervención de nuestra raza en un problema que los humanos de la Tierra han causado a un pueblo que estaba salvaguardado de los goa'uld. Hasta entonces... deberán esperar nuestras noticias.- Janet pensó que tal vez debería decir algo más en su defensa. Pero tras la forma en que el tal Loki se había expresado, le quedó claro que dijera lo que dijera, poco más podía hacer. Tras agachar la cabeza levemente retrocedió para salir de la sala. Su cuerpo se materializó de nuevo en el templo de K'Tau y el SG-2 la miró al verla de nuevo allí.
- ¿Qué han dicho doctora? - preguntó el mayor Coburn. La doctora le miró algo descorazonada.
- Se reunirán para saber si ayudar o darnos de lado. Si he de serle sincera... salvo que informen al propio Freyr de lo que está ocurriendo, yo no tendría muchas esperanzas.- Los miembros del SG-2 se miraron los unos a los otros. Aquellas no eran buenas noticias. Si no conseguían que los Asgard intervinieran, aquel planeta y el SG-1 no tendría muchas más alternativas
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CONTINUARÁ...