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Escrito por: Amaunet / Retoques por: Marita

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        CAPITULO 11

        La tensión se palpaba en el momento. Los seis elfos apuntaban con sus arcos hacia cada miembro del SG-1 dispuestos a disparar a una señal de Algosel y O'Neill estaba convencido de que a pesar de lo rudimentarias que pudieran parecer sus armas a primera vista, no fallarían. Los seis arcos, esculpidos en madera flexible, de anchura considerable y bellamente trabajados, podían ser armas infalibles a aquella distancia tan corta. Igual de bien trabajadas estaban las flechas, que parecían realizadas a mano con las puntas tan finas y bien esculpidas, era como ver pequeñas obras de arte. Por lo menos eso era lo que Jackson pensaba mientras veía como uno de los hermanos de Algosel no le quitaba la punta de la flecha de su garganta.
- ¿Y bien? - preguntó Algosel con un mismo tono de voz y sin que la situación del momento le afectara lo más mínimo. O'Neill afirmó entonces con la cabeza.
- Está bien. Usted gana.- dijo a la vez que soltaba su zat de la cartuchera de su pantalón. Sus compañeros comenzaron a imitarle soltando todas las armas que llevaban encima.
- Excelente... buena elección.- respondió el elfo sin aplicar un tono diferente a su voz y esbozando una leve sonrisa.- Ahora sí que empezamos a entendernos.- Hizo un gesto a cuatro de sus compañeros a la vez que les decía algo en su idioma. Bajaron las armas y guardaron sus flechas para recoger las armas que el SG-1 les fue entregando. Tras despojarles de todo aquello que pudiera servirles para hacer daño, los cuatro hermanos de Algosel se alejaron de ellos llevándose todo el armamento.
- Espero que sea de fiar.- dijo O'Neill pensativo mirando a Algosel que le contemplaba sin hacer comentario viendo como sus cuatro hermanos se alejaban.- El hecho de no tener armas no significa que no pueda matarle a golpes si nos traiciona.
- No debe preocuparse por eso.- dijo esbozando una leve sonrisa.- Si es verdad quién dice ser y los propósitos que le han traído hasta aquí son también ciertos, entonces sólo debe preocuparle el motivo por el que ha venido, no nuestra presencia.- O'Neill frunció el entrecejo ante lo que le acababa de decir.- Ahora, deberán seguirme.- Y el joven echó a andar el primero, el otro de sus hermanos esperó a que el SG-1 siguiera a Algosel para así caminar tras ellos y cerrar la pequeña comitiva.
- Tendremos que fiarnos.- dijo Jackson encogiéndose de hombros y echando a andar tras Algosel. Teal'c le siguió sin hacer ningún comentario. O'Neill miró a Carter.
- Señor, no creo que sean peores que Amón. En cuanto nos lleven hasta el Albrüna, usaremos ese arma contra él. Luego buscaremos la forma de regresar a casa. Incluso puede que nos convenga una alianza con esta gente para poder usar ese arma a nuestro favor.
- Ya, mayor. Pero sigo diciendo que hubiera preferido tipos rechonchos con gorros de pico, a estos... tipos altos, guapos, ágiles, armados y extremadamente... presumidos.- dijo echando a andar. Sam sonrió débilmente y tras girar la cabeza y sonreír al hermano de Algosel, que le devolvió la sonrisa inclinando levemente su cabeza, echó a andar tras el coronel pensando lo increíble que era ver a aquellos seres, colmados de belleza. Estaba convencida de que no encontrarían a ninguno de ellos que pudiera incluirse fuera del adjetivo hermoso. El elfo cerró el grupo caminando el último y siguiendo a la mayor sin mediar palabra. Aunque en un principio caminaron en fila tras Algosel, que les indicaba el camino sin hablar, la curiosidad de Jackson le hizo avanzar hasta colocarse al paso del elfo guardián de aquellos lugares.
- Escuche...- dijo Jackson tratando de entablar con él una conversación mientras caminaban. Algosel se desplazaba por la zona con agilidad y sin emitir sonido alguno.- Quiero agradecerle de antemano lo que está haciendo por nosotros.- Comenzó a decir.- El joven elfo le miró mientras andaba a su lado sin mediar palabra. Jackson sintió en la mirada de aquel ser una extraña sensación de tristeza. Después volvió a mirar hacia delante sin tener intención de contestar.- Sé que es difícil confiar en gente como nosotros, dado que ni siquiera somos de aquí pero... le agradezco que nos de esta oportunidad. Estamos aquí para ayudar, se lo aseguro. Y le doy mi palabra de que nuestro único cometido es acabar con Mannanan y deshacer el... problema que hemos causado.- De nuevo Algosel miró a Jackson, pero esta vez para hacer un gesto con la cabeza inclinándola levemente a la vez que se ajustaba el arco a la espalda. Ante su comportamiento, el arqueólogo se sintió algo incómodo. No parecía dispuesto a llevar una conversación mientras caminaban. O'Neill, que andaba junto a Teal'c tras Jackson y Algosel, se encogió de hombros mientras miraba al Jaffa, estaba claro que ni la conversación de Daniel animaba a aquel ser a hablar más de la cuenta. Tras cruzar casi en silencio absoluto la zona boscosa, el grupo comenzó a ascender una pendiente. Daba la sensación que Algosel buscaba el mejor camino para llevarlos. Por lo menos, esto fue lo que pensó Carter, al ver que cambiaban de dirección constantemente y les llevaba por las zonas más accesibles. O'Neill empezaba a estar convencido de que lo único que trataba era de que les fuera imposible volver a hacer aquel camino si decidían regresar. Aunque también esperaba no tener que volver a hacerlo. Cuando de nuevo el grupo comenzó a descender por un sendero repleto de alta vegetación, el sonido de la caída de agua llegó hasta ellos. O'Neill miró a Teal'c, viendo en él su malestar por aquella larga caminata que quizás impidiera a su larva curarle como era debido. Tras alcanzar el final del sendero, Algosel utilizó un túnel natural en la roca viva para cruzar la zona. Una vez al otro lado se detuvo. Tras él, el SG-1 también paró de caminar. Ante ellos se abría una enorme cascada de aguas cristalinas que iban a parar a un pequeño lago casi circular. La caída desde allí era pronunciada y se abría a la derecha de ellos un camino en la roca que descendía. El lugar aparecía envuelto en la propia bruma que el agua levantaba al caer. Aunque la zona era rocosa, los árboles se agolpaban en la zona y la luz del sol de aquel planeta entraba a aquel lugar produciendo un efecto increíble.
- ¡Vaya...! - exclamó la mayor sin poder evitar demostrar su asombro ante la belleza del lugar que ahora todos contemplaban.
- Bajaremos para que puedan descansar un momento antes de seguir el camino.- les informó Algosel.
- No es necesario.- corroboró Teal'c.- Hemos de llegar hasta Albrüna lo antes posible.
- Los Humanos necesitáis descansar ante esfuerzos como éste. Quizás los Jaffas posean un mayor aguante, pero no creo que ese sea su caso.- dijo Algosel echando a andar de nuevo.- Descansaremos para después proseguir.
- Ya le has oído amigo.- le dijo O'Neill.- Sólo será un momento. Además, así ellos también podrán descansar.
- ¿Y sus hermanos? - preguntó Daniel con curiosidad al no verlos en la zona.
- Ellos avanzarán sin descanso. Nosotros no lo necesitamos.- dijo Algosel.
- ¿Ah no? - preguntó Carter con curiosidad.
- Nuestra resistencia es mucho mayor que la vuestra.- dijo con una leve sonrisa.- Ellos se presentarán primero avisando de vuestra llegada. Ya habrán cruzado la laguna de Dëorln. Subiremos por el sendero de Hísië para alcanzar Ithnëlde, hogar de Albrüna.- y sin ningún comentario más descendió por el sendero seguido del SG-1 y de su compañero que en todo momento, se mantuvo el último durante el camino.

* * * * * * * * * * * *

        Podía ver ya el humo de las casas a lo lejos. Aquella población sería la primera en postrarse ante él como el Dios que era. Hacia ya mucho tiempo que nadie se agachaba en su presencia mostrándole el respeto que como tal se merecía. Sintiendo la sangre arder en sus venas ante la posibilidad de poder volver a dominar a todo un pueblo. Recordó como acabó con la vida de los únicos sirvientes que quedaron con él, en su hasta ahora eterno encierro. Si había sobrevivido había sido gracias a su larva y al sarcófago que le había mantenido joven hasta aquel hermoso día. Había soportado el encierro gracias a sus pensamientos de venganza. Y su momento había llegado. Llegaría a aquel poblado y sometería a aquel pueblo. Volvería a hacer funcionar las minas, que aún recordaba, de aquel planeta, produciría gran cantidad de naqahdah que le serviría para aumentar su infraestructura. Crearía, gracias a aquel pueblo, naves más potentes de las que tuvo antaño y que perdió a manos de Apophis debido a una traición. La de la mujer que amaba.
        Con aquellos pensamientos sus pasos se hacían más ligeros y su vista ya alcanzaba a ver una muralla hecha de madera que sin duda sería muy poco obstáculo a su fuerza. Se ajustó el brazalete para sentir con su roce su poder y a largas zancadas alcanzó en pocos minutos la entrada de madera de aquel lugar. Un vigía se había percatado de su presencia, pero aquello ya no le importaba. Levantando la mano que portaba el brazalete hizo que la gema de su centro se iluminara y una fuerza poderosa salió de él tumbando la anodina barrera que le separaba del poder. Con paso firme usó el brazalete para crear un campo de fuerza que le protegiera. El vigía no tuvo tiempo de usar su arco contra él, ya que la flecha rebotó contra dicho campo a la vez que Amón entraba con paso decidido al interior de la aldea. Dentro, la milicia que protegía el poblado salió ante la alarma dada por el vigía.
- Es inútil vuestra resistencia. Vuestro Dios ha despertado, y ha regresado para hacer suyo de nuevo lo que un día le fue arrebatado.- Amón miró a su alrededor viendo sólo en la zona a hombres preparados para la lucha, con arcos y espadas y que seguramente eran el grupo de defensa del poblado.- Rendios ante vuestro Dios, o el castigo será implacable.- Ninguno de ellos se movió. Sin duda habían comprendido su poder y ahora le venerarían, mataría sin dudarlo a aquel que se opusiera.- A partir de ahora, me serviréis como vuestro Dios y me honraréis.
- Tintagel es un pueblo libre.- dijo uno de ellos blandiendo una larga espada de enorme empuñadura.
- ¿Osas desafiarme? .- dijo Amón a la vez que sus ojos se iluminaban. Levantó el brazo que portaba el brazalete y una fuerte sacudida hizo caer a varios hombres al suelo, varios metros más allá aturdidos.- ¡Soy tu Dios! .- exclamó con furia.
- Mannanan no es ya nuestro Dios.- Amón escuchó esas palabras tras él. Se giró con furia para castigar al osado. De una de las casas del poblado salieron Myrddin con su báculo en la mano, junto a Nigel y varios futuros druidas todos vestidos con túnicas azules. La túnica blanca de Myrddin parecía brillar entre el resto.- Tintagel no sirve a tiranos.- dijo apuntándole con su báculo mientras sus estudiantes avanzados hacían lo mismo con sus varas. Amón les miró en un principio con furia, pero ante tal defensa no pudo evitar echarse a reír con fuerza ante la mirada confusa de los futuros druidas.
- ¿Y tú eres ahora quién los tiraniza? .- preguntó con sarcasmo.- ¿Un anciano con un grupo de colegiales tras él?
- Tus palabras no nos hieren. Volverás al lugar de dónde nunca debiste salir.
- Seré yo quién te envié a tu peor infierno.- dijo Amón haciendo activar su brazalete y apuntando con él hacia el grupo del druida. Éste musitó algo en una lengua extraña para el goa'uld y Amón desató la cólera de su brazalete contra él. El haz de fuerza salió disparado hacia ellos a la vez que del báculo de Myrddin surgió una luz brillante azul que le rodeó a él y a los suyos. El rayo de fuerza del brazalete de Amón topó contra aquella protección que impidió que nadie en su interior saliera herido. Nigel, concentrado como sus compañeros, apuntaba con su vara igual que los demás, hacia el campo azul que ahora les protegía. Amón ante aquello, miró aturdido cómo su poder se perdía por culpa de aquella magia nueva entre aquellos humanos. Mientras los estudiantes de Myrddin mantenían las varas quietas y las cabezas agachadas sin perder la concentración, el anciano druida miró a su desafiador con una sonrisa en los labios.
- Tu poder no es nada aquí.- le dijo mientras veía en su rostro la ira que le producía el volver a intentar usar su brazalete contra ellos sin resultado.- El poder que me rodea es mucho mayor y desconocido para ti. Deberás regresar al lugar del que nunca debiste salir.- Y haciendo un gesto con su báculo llevándolo hacia delante trató de amenazarle.
- ¡Eso nunca! - gritó Amón con furia volviendo a utilizar su brazalete. Myrddin comenzó de nuevo a recitar frases en una lengua desconocida y Amón sintió cómo el báculo con el que le apuntaba parecía empujarle y sujetarle a la vez, impidiéndole moverse. Aunque protegido por el campo de fuerza que le rodeaba, sentía como algo trataba de hacerle retroceder. Una fuerza que no podía ver, le empujaba hacia atrás mientras Myrddin usaba su báculo contra él apoyado por sus estudiantes más avanzados.
Ante aquel poder que Amón desconocía y que jamás antes había visto en un humano, hizo un último esfuerzo por atacar. Al ver el druida que Mannanan levantaba su brazalete de nuevo contra ellos, y viendo el peligro que eso suponía dado que usaba el poder de su báculo contra él y sus estudiantes no podrían retener un golpe de éste contra el campo de fuerza ellos solos, reaccionó rápido ante aquella situación. Tras decir en alto unas nuevas palabras, apuntó con más fuerza hacia el goa'uld haciendo que éste saliera despedido varios metros haciéndole caer al suelo. El goa'uld se levantó sorprendido ante lo que acababa de ocurrir. Había conseguido mantener el campo de fuerza a su alrededor pero aquellos humanos habían logrado derribarle. Retrocedió aturdido viendo que el anciano amagaba de nuevo con su vara. Aunque todavía no podía creerlo, en aquel momento se sentía vulnerable. Trató de impedir un nuevo ataque retrocediendo hacia la salida del poblado por la misma puerta de madera que hacía sólo unos minutos había logrado tumbar. Estaba claro que iba a necesitar ayuda para lograr su propósito y aquel no era el momento de atacar. Humillado salió del poblado alejándose de allí lleno de furia. Aquello retrasaría sus planes, pero nada impediría que se cumplieran.
Myrddin golpeó con su báculo en el suelo al ver que el peligro pasaba. El campo azulado que les rodeaba a él y a sus estudiantes bardos desapareció. Los jóvenes se miraron los unos a los otros orgullosos de haber ayudado a su maestro.
- Lo hemos conseguido.- dijo uno de los jóvenes bardos al ver que Mannanan huía de la zona.
- Si hubiera atacado esa última vez no hubiéramos logrado detenerlo.- dijo Nigel mirando al druida.
- Pero no lo hizo.- le contestó Myrddin.- El poder de Albrüna nos protege. Debemos estar preparados, por si vuelve.
- ¿Y qué haremos? - preguntó Nigel con preocupación.- No podremos protegernos siempre. Si vuelve quizás no podamos contenerle. Podría vencernos si insistiera. Esta vez no lo hizo porque fue para él una sorpresa pero la próxima vez quizás venga preparado. Y si eso ocurre no podremos contenerle.
- No adelantes el camino sin recorrerlo primero paso a paso.- dijo mirándole. Nigel vio en él una seguridad que no alcanzaba a comprender dadas las circunstancias. No podía evitar sentir miedo ante la posibilidad de que el goa'uld regresara, pero confiaba en su maestro y lo seguiría hasta el final.

* * * * * * * * * * * *

        El Comando Stargate en la Tierra era un hervidero de gente. El teniente Simmons salió de la sala de control subiendo las escaleras un piso por encima para entrar a la sala de reuniones donde el general esperaba reunido con el mayor Coburn.
- General, ¿da su permiso? - preguntó.
- Adelante teniente. ¿Qué ha conseguido averiguar? - preguntó el general. El teniente se adelantó para poder explicarse.
- He terminado con el estudio que me pidió, general. He calculado las probabilidades de éxito si enviamos a un equipo al otro lado del Stargate. General, no tenemos ni idea de lo que nos podemos encontrar y si llevando un equipo que trate de abrirse paso, no logra salir de allí, el Stargate no podrá volver a ser abierto sin matarlos.
- ¿Y si el equipo lograra abrirse paso? - preguntó el mayor.
- Sabemos que el DHD de ese planeta está averiado. Deberían mover la puerta manualmente con un reactor de naqahdah dándola energía para abrirla. Eso no se puede hacer en un espacio reducido en donde se corre el peligro de que el vórtice arrase con lo que hay por delante. El tiempo necesario para abrirse paso en ese sitio sería mucho mayor del que permanece abierta la puerta...
- El Stargate se cerraría y el equipo tendría que salir por otro lado, dado que el Stargate quedaría inutilizado allí abajo.- el teniente afirmó con la cabeza ante lo que el general le decía.
- Podríamos salir por el mismo lugar por el que el SG-1 puede haberlo hecho.- dijo el mayor recordando la abertura que el propio teniente les mostró en la emisión de la M.A.L.P.
- Si el SG-1 está al otro lado de esa salida, enviar a un equipo nuevo no servirá para traerlos de vuelta, quedarían atrapados como ellos. Teniente... - se interrumpió a sí mismo el general.- ¿qué hay de nuestros aliados?
- Hemos logrado contactar con la Tok'ra. Jacob Carter tiene ya las coordenadas del planeta pero aseguró que ninguna nave de su zona, está cerca de ellas. Nos comentó que trataría por todos los medios de informarse del resto de naves que poseen en diferentes misiones. Ya sabe general, que la Tok'ra ha sufrido grandes bajas y bueno... están en una situación bastante comprometida.
- Confío plenamente en Jacob, sé que hará todo lo posible por ayudarnos.- dijo muy confiado en sus palabras. Conocía personalmente al que un día fue general de las Fuerzas Aéreas como él. El padre de la mayor Carter había sido su amigo cuando trabajaba en la Tierra. Sufrió con él el diagnóstico de un cáncer terminal que pudo vencer gracias a la idea de su hija de ofrecerle como anfitrión a los recién conocidos aliados, la Tok'ra. Desde entonces Jacob portaba en su interior a Selmak y había servido a la Tok'ra en misiones muy importantes, sin dejar de ayudar a la Tierra cuando éstos habían solicitado su presencia. El general miró pensativo al teniente buscando más opciones.- ¿Qué hay de Thor? - preguntó de nuevo.
- Me temo que con ellos ha sido imposible el contacto. Aún así, seguimos insistiendo, dado que su infraestructura espacial es mucho mayor que la de la Tok'ra. Jacob Carter también nos aseguró que pondría los medios a su alcance para lograr ese contacto. Aún así... nosotros seguiremos insistiendo.
- No deje de hacerlo. Estudiaré su informe con el mayor Coburn con los datos que nos ha dado. Puede retirarse.- dijo el general. El teniente afirmó con la cabeza saliendo de la sala. El mayor miró al general con preocupación.
- General... a pesar del informe, pido permiso para cruzar esa puerta y tratar de abrirme paso al otro lado. Dados los riesgos quiero ser yo quién los asuma y no enviar a mi equipo completo.- el general sonrió al mayor ante la propuesta.
- Es muy generosa por su parte tal petición mayor. Sabe perfectamente el aprecio que tengo respecto al SG-1 pero... no puedo arriesgar la vida de un buen oficial como lo es usted en una misión suicida. Petición denegada.
- General, el SG-1 ha salvado a este planeta y nuestras vidas un montón de veces y no creo que mi...
- Mayor... - le interrumpió el general.- Negarle que cometa un suicidio no significa que no vayamos a seguir buscando la manera de ayudar al SG-1. Le necesito a usted y a su equipo en alerta por si la Tok'ra pide nuestra ayuda para un rescate.- el mayor le miró sin volver a insistir.- Sé lo que siente soldado... porque es exactamente lo mismo que sentimos todos los que conocemos lo que el SG-1 ha hecho alguna vez.
- Sí, general.- contestó el mayor. El general miró a aquel hombre con orgullo. Nunca había dudado que tenía a los mejores con él en aquellas instalaciones secretas, pero era en situaciones tan complicadas como aquella, cuando realmente comprobaba que no se equivocaba. Ahora todos debían concentrarse en la forma de ayudar al SG-1. Jamás habían abandonado a nadie al otro lado del Stargate, y aquella no iba a ser la primera.

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        El SG-1 y los dos elfos descansaron unos minutos en la laguna. Mientras los elfos permanecieron juntos apoyados en una roca de la zona, Carter y Jackson rellenaron con agua fresca las cantimploras y saciaron su sed. Ayudaron a Teal'c para que también él pudiera beber el agua de aquella laguna. O'Neill miró con preocupación a su amigo. Sabía perfectamente que sólo el tiempo y la ayuda de la larva que el Jaffa portaba en su interior podría ayudarle a curar aquellas terribles heridas en sus manos. La larva de un Jaffa necesitaba un proceso de meditación denominado Kelno'reem. Sin él, los Jaffas podrían enfermar y dado que Teal'c en aquellos momentos sufría heridas graves que no podían ser tratadas con medios médicos en aquel lugar, era probable que dicho ritual fuera lo único que pudiera ayudar a su amigo con sus heridas. El propio O'Neill había visto la capacidad de curación de una larva de goa'uld... pero el hecho de andar de un lado para otro no haría que las manos de Teal'c pudieran mejorar. Miró entonces hacia los dos elfos. No estaban demasiado lejos de ellos y tampoco les perdían de vista. A aquella distancia los dos hermanos parecían casi igual. Vestían de la misma forma, y sus rasgos era muy parecidos. Les veía hablar entre ellos sin entender nada de lo que ambos decían.
- Oye Daniel.- le preguntó sin mirarle. El arqueólogo se levantó de su postura acuclillada junto al agua.- ¿Entiendes lo que dicen? - el joven miró hacia los elfos.
- No.- respondió escuetamente. El coronel le miró entonces frunciendo el ceño y Jackson le devolvió una mirada de descontento.- El hecho de que hable veintitrés idiomas de la Tierra, incluidas varias lenguas muertas no significa que pueda entender todas las lenguas que se hablan fuera de nuestro propio planeta.- dijo con fastidio. O'Neill le miró con curiosidad, eso ya lo sabía, pero también hablaba la lengua goa'uld, entendía la lengua Jaffa, era capaz de traducir la lengua de los Asgard y también la de los Antiguos... entre otras.
- ¿No es Asgard? - preguntó el coronel mirándole y tratando de poner en su pregunta una nota de sorpresa.
- No... y ya lo había pensado. Dado que se suponen descendientes de Freyr, que es un Asgard, pensé que ese sería su idioma.
- ¿No creerás que estos tipos son descendientes, como ellos dicen, de alguien de color gris, de metro cincuenta y ojos enormes y negros? Por amor de Dios, Thor ni siquiera tiene orejas y mira las de estos tipos.- comentó pensativo. Daniel le miró con curiosidad ante su afirmación.- No es que... me haya fijado en sus orejas puntiagudas, y tampoco es que piense que Thor o Freyr son duros de oído es que... bueno ya me entiendes. Son gente bastante... extraña.
- Señor, en nuestros viajes por el Stargate hemos encontrado a seres más extraños que estos.- aseguró la mayor mientras cerraba la cantimplora llena de nuevo de agua.
- Yo no digo que me esté dejando llevar por su... aspecto. Sólo digo que es muy extraño lo que cuentan. Aseguran ser descendientes de una raza que en nada se parece a ellos. ¿Quién nos dice que esta gente no nos mienta con respecto a lo que dicen?
- Eso no podemos saberlo Jack. Creo que... hacemos bien en fiarnos de ellos, si el pueblo de este planeta lo hace. Quizás se muestren más abiertos cuando nos conozcan mejor y dejen de desconfiar de nuestra presencia. Es natural que no se fíen.
- Ya... yo tampoco me fío. Y menos cuando sé que ellos tienen las armas con las que podemos defendernos.
- Y quizás ellos puedan proporcionarnos el arma con la que acabar con Amón.- le recordó Carter.- Si consiguieron hacerlo una vez, es posible que puedan repetirlo.
- Sí... ya tenemos bastante con los goa'uld que andan sueltos por la Galaxia como para tener otro en circulación.- comentó el coronel.
- Y Amón es muy poderoso.- le recordó Teal'c. El Jaffa miró hacia los dos elfos. Parecían comentar entre ellos. Algosel les miró y sonrió. Teal'c le miró pensativo.- Creo que nos están escuchando.
- ¿Bromeas? - preguntó O'Neill mirando a Teal'c. La distancia entre ellos y los dos elfos era demasiado lejana como para que el eco de sus voces que habían sido en todo momento casi silenciosas, pudiera llegar hasta ellos. Vio entonces que Algosel comenzaba a acercarse. O'Neill miró a Teal'c y trató de disimular.
- Sí están listos podemos proseguir el camino.- dijo al llegar a la altura de ellos.- Estamos cerca de Ithnëlde... si aún desean proseguir el camino. Podrán recuperar sus armas cuando lleguemos allí. No somos hostiles... ante las gentes razonables.
- Seguiremos.- dijo Jackson convencido.- Queremos ayudaros en esto.- Algosel sonrió y afirmó con la cabeza, luego echó a andar. Jackson miró a Jack que parecía aturdido.- ¡Vaya orejas! ¿No te parece? - arqueó un par de veces las cejas mientras hacía ese comentario a su amigo y luego echó a andar tras Algosel. Carter sonrió al coronel divertida ante las palabras de Daniel y luego siguió tras él. Teal'c se levantó de la piedra en la que estaba sentado y continuó tras sus compañeros. O'Neill fue quién cerró el paso. Al llegar a la altura del hermano de Algosel le sonrió y este esperó a que el coronel pasara para cerrar el grupo caminando tras él. Jack deseaba llegar cuanto antes hasta el lugar donde aquellos dos individuos les llevaban. Usarían esa arma que Myrddin les había dicho que aquellos elfos tenían y ya habían usado anteriormente para encerrar a Amón. Si así era, incluso podrían usarla o estudiarla para acabar con la amenaza goa'uld de la Tierra y del resto de la Galaxia. Si aquellos seres decían ser lo eran, les interesaban como aliados. Era una oportunidad que no podían dejar escapar
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        CAPITULO 12


        T
ras subir de nuevo por la senda estrecha de aquella laguna, usaron de nuevo un camino entre la espesura de la zona para alcanzar un sendero que se bifurcaba a la derecha del lugar en el que se encontraban. Tras ascender por él entre las rocas, usaron otra cueva natural en la piedra para pasar al otro lado de la laguna, y con ello al otro lado de la montaña en la que estaban. Un nuevo bosque repleto de enormes árboles de todo tipo: robles, saucos, avellanos, fresnos y sauces parecían extenderse infinitos en la inmensidad de aquel lugar. Avanzaron entre toda aquella floresta hasta que comenzaron a ver estructuras de piedra que armonizaban junto a los árboles. Parecía como si aquellas gentes hubieran construido casas junto a éstos usándolos de forma que no estropeaban el entorno. Gentes que vestían túnicas grises comenzaron a salir de diferentes lugares para ver a los recién llegados. El SG-1 miraba a todos lados con curiosidad.
- Este lugar parece sacado de un cuento de hadas.- dijo Carter con admiración viendo a lo lejos a los hermanos de Algosel concentrados en un círculo de piedra en el suelo en lo que parecía el centro de aquel poblado.
- Chel Nak (37) .- dijo Teal'c en su idioma al ver aquel sitio que inspiraba tanta belleza con los propios elfos que se acercaban a recibirles. Se detuvieron al llegar a este lugar, igual que sus acompañantes. Frente a ellos, una senda de sauces dejaba paso a un camino que giraba a la derecha. Las ramas de los árboles ocultaban hacia dónde llevaba.
- Bien...- dijo O'Neill casi en un suspiro mirando hacia Algosel que en silencio, se había detenido junto a sus hermanos.- Supongo que hemos llegado.
- Así es.- le respondió.- Bienvenidos a Ithnëlde, del Bosque de Alfheim.
- Gracias.- respondió el coronel con una sonrisa.- ¿Sería muy descortés pedirles que nos devuelvan ya nuestras armas? - Jackson le miró ante la pregunta que acababa de hacer.
- Pensé que preferirían ver primero el motivo que les ha traído hasta aquí.- dijo Algosel sonriente ante su petición.
- Si, bueno... ambas... si es posible.- contestó el coronel.
- Deseamos aprender el poder de Albrüna para ayudarles a devolver a Mannanan al lugar del que nunca debió salir.- respondió Jackson.
- Ese poder no puede ser aprendido por Hombres.- Una voz dulce y armoniosa se acercó entonces a ellos proveniente del sendero. Una mujer, de belleza blanquecina, ojos grandes y azules con una larga melena en tonos rojizos se acercó al centro de la plataforma. Vestida con túnica azul celeste parecía ser la visión de un ángel. Descalza, se detuvo ante ellos y los miró uno a uno.- Es demasiado avanzado para ellos.- dijo de nuevo.
- Verá... Freyr y los de su raza pensaron de nosotros una vez, que éramos más avanzados de lo que parecíamos.- dijo Carter ensimismada por la presencia de aquella mujer. Era sin duda una elfa, dado que su aspecto físico era idéntico al de sus compañeros.
- Eso es cierto.- corroboró Jackson.- Somos capaces de viajar a través del Stargate y no todos los humanos de la Galaxia pueden y saben hacerlo. Nosotros aprendimos y ahora somos viajeros que buscamos acabar con el poder de los Goa'uld.
- Myrddin nos dijo que aquí encontraríamos lo que necesitamos para acabar con el goa'uld de este planeta. Nos habló del secreto elfo, algo llamado Albrüna. Un poder capaz de volver a hacer que Mannanan regrese al lugar de dónde nunca debió salir.- dijo Carter. La joven elfa se adelantó para acercarse más a los visitantes.
- Creo en su intención.- dijo ella.
- ¿De veras? - preguntó O'Neill sorprendido.
- Aunque debido a su presencia, Mannanan escapó de su encierro.
- Bueno, así fue.- trató de explicarse Jackson.- Pensamos que podríamos salir de Annoeth sin que él pudiera hacerlo.
- Pero su poder es demasiado para un humano.
- Bueno... no crea, logramos quitarle su pectoral y ahora está indefenso.- dijo O'Neill.
- Y el Jaffa arriesgó su vida para ayudarles.- dijo señalando a Teal'c con su mirada azulada.
- Son mis amigos. Ellos han salvado mi vida en otras ocasiones. Ayudo a los Tauri a luchar contra la dominación Goa'uld.
- Supongo... que sabe toda la historia porque nuestros nuevos amigos se lo han contado.- dijo O'Neill mirando a Algosel y a sus hermanos.- Dado que cree en nosotros... esperamos que...
- La creo porque la he visto.- dijo interrumpiendo a O'Neill.
- ¿Visto? - preguntó el coronel confuso. La elfa afirmó con la cabeza.
- Tintagel ha sido atacada por Mannanan.
- ¿Cómo? - preguntó Jackson con sorpresa ante la revelación. La elfa miró al joven arqueólogo.
- Sentís preocupación...
- Por supuesto. Debido a nosotros, esa gente está en peligro.- corroboró Jackson.- Tuvimos que salir de Annoeth para salvar nuestras vidas de Mannanan y por nuestra culpa quedó libre. Quisimos alcanzar este lugar antes de que él pudiera hacer nada contra el pueblo de Tintagel, pero no lo hemos logrado.
- El pueblo de Tintagel está bien. Myrddin y sus bardos ayudaron para impedir que hiciera suyos a aquellos a los que trató de atemorizar.
- ¿El anciano? - preguntó Carter con asombro recordando que había comentado antes de separarse de ellos, que iría al poblado con Nigel para avisar a las gentes de allí.
- Myrddin fue bendecido con el poder de Albrüna para ayudar a los suyos.- le informó Algosel interviniendo por primera vez en aquella conversación.
- Creímos que... estaban indefensos.- dijo Teal'c pensativo.
- Rechazaron su ataque.- les informó la elfa.- Pero eso no podrá ser siempre así. Su poder no es suficiente.
- ¿Dice que ayudó con Albrüna? Entonces no está aquí. Él, nos dijo que el arma estaría en este bosque y que viniéramos a avisarles para que fuera usada contra él.- apuntó Carter.
- Y así han hecho.- dijo ella.- Confiaron en Myrddin y eso les ha traído hasta aquí.
- Pero nuestra intención era ayudarle con el problema. Y si él tiene el arma...
- Y él quiso ayudarles a ustedes primero.- dijo mirando a Teal'c.- Porque Myrddin confía en nosotros.
- Entonces arriesgó la vida de los suyos para ayudarme.- dijo Teal'c mirándose las manos vendadas.
- ¿Cómo es posible que si él tiene el poder... no sea suficiente como para devolver a Mannanan a su encierro? - preguntó Carter confusa. La elfa se acercó entonces a Teal'c y extendió sus manos blancas y de dedos alargados y hermosos hacia las manos heridas de éste. Cerró sus ojos ante la mirada confusa de Teal'c que comenzó a sentir un calor ardiente en las manos. Su corazón comenzó a palpitar a gran velocidad a la vez que una luz blanca salía de las manos de la joven elfa que parecía concentrada.
- Que el poder que me ha sido otorgado, entre en él... y sea curado.- Tras un calor inmenso Teal'c sintió como sus manos ardían de frío. O'Neill hizo un gesto de avanzar ante la expresión de dolor de su amigo pero Jackson le agarró del brazo y le detuvo. Cuando la luz blanca desapareció, la elfa abrió los ojos y miró a Teal'c. El Jaffa vio en su mirada una expresión de paz. La joven le sonrió y después apartó sus manos de las de él. Teal'c se miró las vendas. Sin dudarlo un segundo, y al no notar ya dolor, comenzó a quitárselas. Carter le ayudó en su empeño.
- ¿Le ha curado? - preguntó Jackson con perplejidad. Carter consiguió que Teal'c se quitara una de ellas. Su mano estaba en perfectas condiciones, como si nada hubiera ocurrido en ellas.
- Sin duda.- dijo Teal'c con asombro. Luego levantó la mano para mostrársela a sus compañeros mientras Sam le quitaba la venda de la otra.
- Soy Albrüna, hija de Wëraen. Reina élfica del bosque de Alfheim, señora de Ithnëlde.- dijo con suavidad. Los cuatro miembros miraron a la elfa con perplejidad. Venían buscando un arma poderosa y Albrüna acabó siendo una reina elfa con algún tipo de poder mágico capaz de curar heridas, y de ayudar a un druida traspasándole parte de ese poder de alguna manera. Desde luego no era lo que esperaban encontrar pero a aquellas alturas, tampoco había mucho dónde elegir.

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       Amón regresó de nuevo por el mismo caminó que usó para alcanzar el poblado. Sentía la sangre hervir en sus venas. La rabia le consumía en ese momento. Sentía lo mismo que le arrastró al conocer la traición. Pero esta vez no se dejaría llevar, esta vez pensaría qué hacer para salir victorioso. Ahora sabía que no podía enfrentarse a aquellos habitantes. De alguna forma poseían algún tipo de arma que él desconocía con la que hacerle frente. No entendía cómo seres de apariencia humana tan inferior poseían aquel poder, salvo que sus carceleros les instruyeran. Si no podía doblegar a ese pueblo, entonces tendría que encontrar la forma de salir de allí. Aún guardaba una última oportunidad que había esperado no tener que utilizar. Pero había llegado el momento de usarla. Mientras pensaba en todo lo que haría con detenimiento, encaminó sus pasos de nuevo al lugar que un día fue su prisión. Los Tauri le habían arrebatado el pectoral que tanta falta le hacía ahora, pero aún poseía algo que no había utilizado aún, y que dadas las circunstancias usaría en aquel momento para su propia supervivencia.
      Tan ensimismado iba en sus pensamientos, que el camino hasta el palacio se le hizo corto. Tras entrar por el mismo lugar por el que había logrado salir, se internó en los pasillos seguro de sí mismo. Conocía aquel lugar a la perfección, dado que su encierro había durado lo suficiente como para no poder olvidarlo jamás. Se encaminó hacia sus aposentos y usó el mismo método para acceder a él que cuando fue a recoger el segundo pectoral hasta allí. Una vez dentro, a grandes zancadas se acercó a un cajón de uno de los lujosos armarios que contenía la sala. De él extrajo una caja de tamaño medio y bien decorada. Al abrirla, su interior forrado de terciopelo rojo, dejó a la vista una bola de comunicación goa'uld también de un tamaño medio, que le serviría para sus propósitos. No la había usado desde hacía siglos, cuando aún era alguien respetado entre los Goa'uld y los Señores del Sistema le temían, arrodillándose ante su presencia. La hubiera usado si hubiera conseguido escapar de aquel maldito lugar tras ser encerrado para hacer ver a los de su raza, de que nada de lo que hicieran contra él surtiría efecto. Dada la situación posterior, tuvo que descartar aquella opción. Pero ahora era de nuevo libre. Y necesitaba dar a conocer su nuevo estado. Tras concentrarse un segundo mirando la esfera gris, ésta dejó ver el otro lado. Era su momento.
- Anubis (38) .- dijo con fuerza viendo a alguien de espaldas a la esfera de comunicación del otro lado. El goa'uld se giró, pero no fue precisamente lo que esperaba ver. Una mujer, de cabellos rubios y mirada intensa le observaba divertida ante su rostro de sorpresa por no ver al Goa'uld que esperaba.- ¿Quién sois? - preguntó al ver el rostro desconocido de su interlocutora.
- Amón.- dijo ella al otro lado al verle con cierta expresión de sorpresa. Luego sonrió abiertamente.- ¿No reconoces a aquel que un día fue tu enemigo? - el goa'uld se quedó pensativo un instante.
- Tu aspecto ha cambiado mucho desde la última vez que nos vimos, Osiris (39) .- Amón la miró. Ahora su anfitrión estaba dentro del cuerpo de una mujer. Cuando él le vio por última vez, era un hombre quién lo portaba. Pero su mirada era inconfundible.
- No habría cambiado si no hubieras osado desafiarme. Debido a tus conspiraciones fui "desterrado al olvido" junto a mi compañera.
- Oh vamos, Osiris. Sabes que Seth (40) tuvo más que ver en aquello que yo.- dijo Amón con una sonrisa.
- El caso es que henos aquí de nuevo. Yo volví del destierro más fuerte que nunca y por lo que veo... tú vuelves a estar entre nosotros.
- Y si eres tan fuerte Osiris, ¿por qué respondes a la llamada de otro? - Osiris le miró de mala gana.
- Porque ahora estoy junto al más fuerte.- le respondió.
- Sirves pues a Anubis.- dijo Amón.- ¿Serás capaz de no traicionarle? Tu última traición, te recuerdo te costó el destierro.
- Aquello ocurrió porque tú y Seth os unisteis para lograrlo.- dijo Osiris con enfado.- Pero fuiste pagado de la misma manera, Apophis se encargo de ti por nosotros.
- En realidad las cosas no fueron tal y como tú crees. Pero no es contigo con quién quiero hablar, sino con aquel que un día su poder podía equipararse al mío.
- Anubis no tiene por qué atenderte. Yo soy quién le informa. A mi debes hablarme y yo se lo comunicaré a él.
- No tengo por qué dirigirme a un subordinado.- Osiris le miró desde el otro lado de la bola de comunicación con desprecio.
- Subordinado o no... esto es lo que hay. Tómalo... o déjalo.- Amón pensó un segundo. Tampoco tenía demasiadas alternativas.
- Informa a tu señor, que el gran Amón ha vuelto y que desea unir sus fuerzas a él para acabar con la mayor amenaza hasta ahora conocida.
- ¿Y puede saberse a qué le tienes tanto miedo? - preguntó Osiris sonriente.
- A algo que tu señor también debería temer. Conseguí escapar de la prisión en la que fui confinado. He tratado de someter a aquellos que un día consiguieron recluirme pero su poder es tan fuerte como el que me hizo desaparecer todo este tiempo.
- ¿Insinúas que Apophis impide cumplir tus planes? - preguntó Osiris esperando ver la reacción de Amón ante la pregunta.
- Ese traidor no fue el que consiguió enterrarme en este lugar. Además... Apophis está muerto.- ante sus palabras Osiris se quedó pensativa. Sin duda poseía información reciente a pesar de haber estado fuera de circulación durante tanto tiempo.
- ¿Y qué fuerza es esa? - preguntó de nuevo.
- Más temida que la de los Asgard.-dijo Amón.- Hombres de este planeta portan poderes que podrían ser de ellos. Y además... los Tauri posiblemente traten de ayudarles.- Osiris arqueó las cejas ante la noticia.
- ¿Los Tauri han llegado hasta allí? - preguntó con curiosidad.
- Así es. Y estoy convencido de que se unirán a estas gentes. Aún no termino de comprender cómo seres tan inferiores se pasean por la Galaxia a través del Stargate.
- Esa es una historia larga, Amón. Los Tauri están siendo un quebradero de cabeza para nosotros. Han hecho alianzas con otras razas para tratar de derrocarnos.
- Pues he visto en los humanos de este lugar, un poder que sólo podría ser igualado al de los Asgard, y ese grupo de humanos Tauri intentarán ayudarles.
- ¿Y qué hay de tu poder? - preguntó Osiris con curiosidad.
- Ya te lo he dicho. Deseo unir mi poder al de Anubis para acabar con la amenaza.- mintió recordando que había perdido parte de ese gran poder. Osiris rió al escucharle.
- Entiendo... tienes un gran poder que no te permite salir de ese lugar. Necesitas su apoyo porque Anubis tiene naves para viajar por el espacio, cosa que tú no posees.
- Dile a tu señor... que quiero hacer un trato. Si usa sus naves para llegar hasta aquí, uniremos nuestros poderes para doblegar a esta gente. De esta forma acabaremos con un problema más, que podría resultar fatal para nosotros.
- Quizás Anubis no desee enviar naves a recogerte. Quizás el trato que le ofreces no es suficiente. Además, es posible que estés mintiendo.- Amón con furia miró a Osiris que parecía divertirse con aquella situación. Los ojos del goa'uld se iluminaron.
- A cambio de su ayuda con las naves, podrá acabar con la amenaza de aquellos que un día lograron lo que Apophis no pudo. Una vez despojada esta gente del poder protector, podré salir de aquí tras acabar con los que un día se revelaron contra mi.
- Estoy convencido...- dijo Osiris tratando de contener su enfado.- No será suficiente.
- Si como aseguras y como he visto... los Tauri son un problema, dile que por su servicio le entregaré además un presente.- Osiris le miró interrogante.- Un equipo del Comando Stargate de la Tierra está aquí. Podrá llevarse ese regalo si lo desea. Dile a tu señor... que podrá llevarse al SG-1.- Amón dijo las siglas del equipo despacio para ver la reacción de su interlocutor. Osiris le miró entonces abriendo los ojos con perplejidad. El equipo más problemático de todos los Tauri había alcanzado aquel planeta y Amón se lo ofrecía a Anubis. Aquel equipo de la Tierra había causado los mayores destrozos y derrotas entre las filas de los Goa'uld. Poseían además información crucial para acabar con la Tierra. Conseguirlos como prisioneros sería un gran adelanto para Anubis y para su raza. El SG-1 era un buen premio, posiblemente uno de los mejores. Y con aquella información, Osiris podría llevarse los méritos ante Anubis. Ella misma podría capturarlos y llevarlos ante él. Tendría de nuevo en sus manos a Daniel Jackson... Aún sentía en su interior la espina clavada de la traición que un día éste hizo contra él. Se hizo pasar por Lo'taur (41) de Yu en una Cumbre Goa'uld secreta. Ella le descubrió dado que su anfitriona le conocía, pero aquel humano logró escapar cuando a punto estuvo de acabar con su vida (42) . Ahora podría vengarse.
- Muy bien... hablaré con Anubis. Pero no te prometo nada.- dijo con una sonrisa. El comunicador se apagó. Amón se quedó pensativo. Mandaría sacarle a Osiris del cuerpo a aquella mujer y volvería a meterlo en una jarra, pero esta vez se aseguraría personalmente de que jamás volviera a vivir. Si Anubis aceptaba su propuesta, él mismo se encargaría de derrocar a Osiris para unirse al que servía. Sustituiría a aquel durante un tiempo. El justo para hacerse poderoso de nuevo y acabar con Anubis por su cuenta, convirtiéndose entonces en el más poderoso, como antaño fue. Y ahora... nadie le detendría.

CONTINUARÁ...


(37) Expresión que Teal'c usa para decir "Increíble".

(38) Goa'uld aparecido durante la quinta y sexta temporada. Nombre del dios chacal egipcio. El que ayuda a embalsamar a los difuntos.

(39) Goa'uld aparecido durante la cuarta temporada. Nombre del dios egipcio de los Muertos, aquel que fue el primer embalsamado.

(40) Goa'uld de la segunda temporada. Nombre del dios egipcio, enemigo de Osiris y señor del mal.

(41) Esclavo humano de un goa'uld. Suelen ser personas de confianza que sirven a su señor.

(42) Episodio doble de la quinta temporada Summit/Last Stand.