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UnderGround
Escrito
por: Amaunet / Retoques por: Marita
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en: lasextaraza@hotmail.com
CAPITULO
11
La
tensión se palpaba en el momento. Los seis elfos apuntaban con
sus arcos hacia cada miembro del SG-1 dispuestos a disparar a una señal
de Algosel y O'Neill estaba convencido de que a pesar de lo rudimentarias
que pudieran parecer sus armas a primera vista, no fallarían. Los
seis arcos, esculpidos en madera flexible, de anchura considerable y bellamente
trabajados, podían ser armas infalibles a aquella distancia tan
corta. Igual de bien trabajadas estaban las flechas, que parecían
realizadas a mano con las puntas tan finas y bien esculpidas, era como
ver pequeñas obras de arte. Por lo menos eso era lo que Jackson
pensaba mientras veía como uno de los hermanos de Algosel no le
quitaba la punta de la flecha de su garganta.
- ¿Y bien? - preguntó Algosel con un mismo tono de voz y
sin que la situación del momento le afectara lo más mínimo.
O'Neill afirmó entonces con la cabeza.
- Está bien. Usted gana.- dijo a la vez que soltaba su zat de la
cartuchera de su pantalón. Sus compañeros comenzaron a imitarle
soltando todas las armas que llevaban encima.
- Excelente... buena elección.- respondió el elfo sin aplicar
un tono diferente a su voz y esbozando una leve sonrisa.- Ahora sí
que empezamos a entendernos.- Hizo un gesto a cuatro de sus compañeros
a la vez que les decía algo en su idioma. Bajaron las armas y guardaron
sus flechas para recoger las armas que el SG-1 les fue entregando. Tras
despojarles de todo aquello que pudiera servirles para hacer daño,
los cuatro hermanos de Algosel se alejaron de ellos llevándose
todo el armamento.
- Espero que sea de fiar.- dijo O'Neill pensativo mirando a Algosel que
le contemplaba sin hacer comentario viendo como sus cuatro hermanos se
alejaban.- El hecho de no tener armas no significa que no pueda matarle
a golpes si nos traiciona.
- No debe preocuparse por eso.- dijo esbozando una leve sonrisa.- Si es
verdad quién dice ser y los propósitos que le han traído
hasta aquí son también ciertos, entonces sólo debe
preocuparle el motivo por el que ha venido, no nuestra presencia.- O'Neill
frunció el entrecejo ante lo que le acababa de decir.- Ahora, deberán
seguirme.- Y el joven echó a andar el primero, el otro de sus hermanos
esperó a que el SG-1 siguiera a Algosel para así caminar
tras ellos y cerrar la pequeña comitiva.
- Tendremos que fiarnos.- dijo Jackson encogiéndose de hombros
y echando a andar tras Algosel. Teal'c le siguió sin hacer ningún
comentario. O'Neill miró a Carter.
- Señor, no creo que sean peores que Amón. En cuanto nos
lleven hasta el Albrüna, usaremos ese arma contra él. Luego
buscaremos la forma de regresar a casa. Incluso puede que nos convenga
una alianza con esta gente para poder usar ese arma a nuestro favor.
- Ya, mayor. Pero sigo diciendo que hubiera preferido tipos rechonchos
con gorros de pico, a estos... tipos altos, guapos, ágiles, armados
y extremadamente... presumidos.- dijo echando a andar. Sam sonrió
débilmente y tras girar la cabeza y sonreír al hermano de
Algosel, que le devolvió la sonrisa inclinando levemente su cabeza,
echó a andar tras el coronel pensando lo increíble que era
ver a aquellos seres, colmados de belleza. Estaba convencida de que no
encontrarían a ninguno de ellos que pudiera incluirse fuera del
adjetivo hermoso. El elfo cerró el grupo caminando el último
y siguiendo a la mayor sin mediar palabra. Aunque en un principio caminaron
en fila tras Algosel, que les indicaba el camino sin hablar, la curiosidad
de Jackson le hizo avanzar hasta colocarse al paso del elfo guardián
de aquellos lugares.
- Escuche...- dijo Jackson tratando de entablar con él una conversación
mientras caminaban. Algosel se desplazaba por la zona con agilidad y sin
emitir sonido alguno.- Quiero agradecerle de antemano lo que está
haciendo por nosotros.- Comenzó a decir.- El joven elfo le miró
mientras andaba a su lado sin mediar palabra. Jackson sintió en
la mirada de aquel ser una extraña sensación de tristeza.
Después volvió a mirar hacia delante sin tener intención
de contestar.- Sé que es difícil confiar en gente como nosotros,
dado que ni siquiera somos de aquí pero... le agradezco que nos
de esta oportunidad. Estamos aquí para ayudar, se lo aseguro. Y
le doy mi palabra de que nuestro único cometido es acabar con Mannanan
y deshacer el... problema que hemos causado.- De nuevo Algosel miró
a Jackson, pero esta vez para hacer un gesto con la cabeza inclinándola
levemente a la vez que se ajustaba el arco a la espalda. Ante su comportamiento,
el arqueólogo se sintió algo incómodo. No parecía
dispuesto a llevar una conversación mientras caminaban. O'Neill,
que andaba junto a Teal'c tras Jackson y Algosel, se encogió de
hombros mientras miraba al Jaffa, estaba claro que ni la conversación
de Daniel animaba a aquel ser a hablar más de la cuenta. Tras cruzar
casi en silencio absoluto la zona boscosa, el grupo comenzó a ascender
una pendiente. Daba la sensación que Algosel buscaba el mejor camino
para llevarlos. Por lo menos, esto fue lo que pensó Carter, al
ver que cambiaban de dirección constantemente y les llevaba por
las zonas más accesibles. O'Neill empezaba a estar convencido de
que lo único que trataba era de que les fuera imposible volver
a hacer aquel camino si decidían regresar. Aunque también
esperaba no tener que volver a hacerlo. Cuando de nuevo el grupo comenzó
a descender por un sendero repleto de alta vegetación, el sonido
de la caída de agua llegó hasta ellos. O'Neill miró
a Teal'c, viendo en él su malestar por aquella larga caminata que
quizás impidiera a su larva curarle como era debido. Tras alcanzar
el final del sendero, Algosel utilizó un túnel natural en
la roca viva para cruzar la zona. Una vez al otro lado se detuvo. Tras
él, el SG-1 también paró de caminar. Ante ellos se
abría una enorme cascada de aguas cristalinas que iban a parar
a un pequeño lago casi circular. La caída desde allí
era pronunciada y se abría a la derecha de ellos un camino en la
roca que descendía. El lugar aparecía envuelto en la propia
bruma que el agua levantaba al caer. Aunque la zona era rocosa, los árboles
se agolpaban en la zona y la luz del sol de aquel planeta entraba a aquel
lugar produciendo un efecto increíble.
- ¡Vaya...! - exclamó la mayor sin poder evitar demostrar
su asombro ante la belleza del lugar que ahora todos contemplaban.
- Bajaremos para que puedan descansar un momento antes de seguir el camino.-
les informó Algosel.
- No es necesario.- corroboró Teal'c.- Hemos de llegar hasta Albrüna
lo antes posible.
- Los Humanos necesitáis descansar ante esfuerzos como éste.
Quizás los Jaffas posean un mayor aguante, pero no creo que ese
sea su caso.- dijo Algosel echando a andar de nuevo.- Descansaremos para
después proseguir.
- Ya le has oído amigo.- le dijo O'Neill.- Sólo será
un momento. Además, así ellos también podrán
descansar.
- ¿Y sus hermanos? - preguntó Daniel con curiosidad al no
verlos en la zona.
- Ellos avanzarán sin descanso. Nosotros no lo necesitamos.- dijo
Algosel.
- ¿Ah no? - preguntó Carter con curiosidad.
- Nuestra resistencia es mucho mayor que la vuestra.- dijo con una leve
sonrisa.- Ellos se presentarán primero avisando de vuestra llegada.
Ya habrán cruzado la laguna de Dëorln. Subiremos por el sendero
de Hísië para alcanzar Ithnëlde, hogar de Albrüna.-
y sin ningún comentario más descendió por el sendero
seguido del SG-1 y de su compañero que en todo momento, se mantuvo
el último durante el camino.
*
* * * * * * * * * * *
Podía
ver ya el humo de las casas a lo lejos. Aquella población sería
la primera en postrarse ante él como el Dios que era. Hacia ya
mucho tiempo que nadie se agachaba en su presencia mostrándole
el respeto que como tal se merecía. Sintiendo la sangre arder en
sus venas ante la posibilidad de poder volver a dominar a todo un pueblo.
Recordó como acabó con la vida de los únicos sirvientes
que quedaron con él, en su hasta ahora eterno encierro. Si había
sobrevivido había sido gracias a su larva y al sarcófago
que le había mantenido joven hasta aquel hermoso día. Había
soportado el encierro gracias a sus pensamientos de venganza. Y su momento
había llegado. Llegaría a aquel poblado y sometería
a aquel pueblo. Volvería a hacer funcionar las minas, que aún
recordaba, de aquel planeta, produciría gran cantidad de naqahdah
que le serviría para aumentar su infraestructura. Crearía,
gracias a aquel pueblo, naves más potentes de las que tuvo antaño
y que perdió a manos de Apophis debido a una traición. La
de la mujer que amaba.
Con
aquellos pensamientos sus pasos se hacían más ligeros y
su vista ya alcanzaba a ver una muralla hecha de madera que sin duda sería
muy poco obstáculo a su fuerza. Se ajustó el brazalete para
sentir con su roce su poder y a largas zancadas alcanzó en pocos
minutos la entrada de madera de aquel lugar. Un vigía se había
percatado de su presencia, pero aquello ya no le importaba. Levantando
la mano que portaba el brazalete hizo que la gema de su centro se iluminara
y una fuerza poderosa salió de él tumbando la anodina barrera
que le separaba del poder. Con paso firme usó el brazalete para
crear un campo de fuerza que le protegiera. El vigía no tuvo tiempo
de usar su arco contra él, ya que la flecha rebotó contra
dicho campo a la vez que Amón entraba con paso decidido al interior
de la aldea. Dentro, la milicia que protegía el poblado salió
ante la alarma dada por el vigía.
- Es inútil vuestra resistencia. Vuestro Dios ha despertado, y
ha regresado para hacer suyo de nuevo lo que un día le fue arrebatado.-
Amón miró a su alrededor viendo sólo en la zona a
hombres preparados para la lucha, con arcos y espadas y que seguramente
eran el grupo de defensa del poblado.- Rendios ante vuestro Dios, o el
castigo será implacable.- Ninguno de ellos se movió. Sin
duda habían comprendido su poder y ahora le venerarían,
mataría sin dudarlo a aquel que se opusiera.- A partir de ahora,
me serviréis como vuestro Dios y me honraréis.
- Tintagel es un pueblo libre.- dijo uno de ellos blandiendo una larga
espada de enorme empuñadura.
- ¿Osas desafiarme? .- dijo Amón a la vez que sus ojos se
iluminaban. Levantó el brazo que portaba el brazalete y una fuerte
sacudida hizo caer a varios hombres al suelo, varios metros más
allá aturdidos.- ¡Soy tu Dios! .- exclamó con furia.
- Mannanan no es ya nuestro Dios.- Amón escuchó esas palabras
tras él. Se giró con furia para castigar al osado. De una
de las casas del poblado salieron Myrddin con su báculo en la mano,
junto a Nigel y varios futuros druidas todos vestidos con túnicas
azules. La túnica blanca de Myrddin parecía brillar entre
el resto.- Tintagel no sirve a tiranos.- dijo apuntándole con su
báculo mientras sus estudiantes avanzados hacían lo mismo
con sus varas. Amón les miró en un principio con furia,
pero ante tal defensa no pudo evitar echarse a reír con fuerza
ante la mirada confusa de los futuros druidas.
- ¿Y tú eres ahora quién los tiraniza? .- preguntó
con sarcasmo.- ¿Un anciano con un grupo de colegiales tras él?
- Tus palabras no nos hieren. Volverás al lugar de dónde
nunca debiste salir.
- Seré yo quién te envié a tu peor infierno.- dijo
Amón haciendo activar su brazalete y apuntando con él hacia
el grupo del druida. Éste musitó algo en una lengua extraña
para el goa'uld y Amón desató la cólera de su brazalete
contra él. El haz de fuerza salió disparado hacia ellos
a la vez que del báculo de Myrddin surgió una luz brillante
azul que le rodeó a él y a los suyos. El rayo de fuerza
del brazalete de Amón topó contra aquella protección
que impidió que nadie en su interior saliera herido. Nigel, concentrado
como sus compañeros, apuntaba con su vara igual que los demás,
hacia el campo azul que ahora les protegía. Amón ante aquello,
miró aturdido cómo su poder se perdía por culpa de
aquella magia nueva entre aquellos humanos. Mientras los estudiantes de
Myrddin mantenían las varas quietas y las cabezas agachadas sin
perder la concentración, el anciano druida miró a su desafiador
con una sonrisa en los labios.
- Tu poder no es nada aquí.- le dijo mientras veía en su
rostro la ira que le producía el volver a intentar usar su brazalete
contra ellos sin resultado.- El poder que me rodea es mucho mayor y desconocido
para ti. Deberás regresar al lugar del que nunca debiste salir.-
Y haciendo un gesto con su báculo llevándolo hacia delante
trató de amenazarle.
- ¡Eso nunca! - gritó Amón con furia volviendo a utilizar
su brazalete. Myrddin comenzó de nuevo a recitar frases en una
lengua desconocida y Amón sintió cómo el báculo
con el que le apuntaba parecía empujarle y sujetarle a la vez,
impidiéndole moverse. Aunque protegido por el campo de fuerza que
le rodeaba, sentía como algo trataba de hacerle retroceder. Una
fuerza que no podía ver, le empujaba hacia atrás mientras
Myrddin usaba su báculo contra él apoyado por sus estudiantes
más avanzados.
Ante aquel poder que Amón desconocía y que jamás
antes había visto en un humano, hizo un último esfuerzo
por atacar. Al ver el druida que Mannanan levantaba su brazalete de nuevo
contra ellos, y viendo el peligro que eso suponía dado que usaba
el poder de su báculo contra él y sus estudiantes no podrían
retener un golpe de éste contra el campo de fuerza ellos solos,
reaccionó rápido ante aquella situación. Tras decir
en alto unas nuevas palabras, apuntó con más fuerza hacia
el goa'uld haciendo que éste saliera despedido varios metros haciéndole
caer al suelo. El goa'uld se levantó sorprendido ante lo que acababa
de ocurrir. Había conseguido mantener el campo de fuerza a su alrededor
pero aquellos humanos habían logrado derribarle. Retrocedió
aturdido viendo que el anciano amagaba de nuevo con su vara. Aunque todavía
no podía creerlo, en aquel momento se sentía vulnerable.
Trató de impedir un nuevo ataque retrocediendo hacia la salida
del poblado por la misma puerta de madera que hacía sólo
unos minutos había logrado tumbar. Estaba claro que iba a necesitar
ayuda para lograr su propósito y aquel no era el momento de atacar.
Humillado salió del poblado alejándose de allí lleno
de furia. Aquello retrasaría sus planes, pero nada impediría
que se cumplieran.
Myrddin golpeó con su báculo en el suelo al ver que el peligro
pasaba. El campo azulado que les rodeaba a él y a sus estudiantes
bardos desapareció. Los jóvenes se miraron los unos a los
otros orgullosos de haber ayudado a su maestro.
- Lo hemos conseguido.- dijo uno de los jóvenes bardos al ver que
Mannanan huía de la zona.
- Si hubiera atacado esa última vez no hubiéramos logrado
detenerlo.- dijo Nigel mirando al druida.
- Pero no lo hizo.- le contestó Myrddin.- El poder de Albrüna
nos protege. Debemos estar preparados, por si vuelve.
- ¿Y qué haremos? - preguntó Nigel con preocupación.-
No podremos protegernos siempre. Si vuelve quizás no podamos contenerle.
Podría vencernos si insistiera. Esta vez no lo hizo porque fue
para él una sorpresa pero la próxima vez quizás venga
preparado. Y si eso ocurre no podremos contenerle.
- No adelantes el camino sin recorrerlo primero paso a paso.- dijo mirándole.
Nigel vio en él una seguridad que no alcanzaba a comprender dadas
las circunstancias. No podía evitar sentir miedo ante la posibilidad
de que el goa'uld regresara, pero confiaba en su maestro y lo seguiría
hasta el final.
*
* * * * * * * * * * *
El
Comando Stargate en la Tierra era un hervidero de gente. El teniente Simmons
salió de la sala de control subiendo las escaleras un piso por
encima para entrar a la sala de reuniones donde el general esperaba reunido
con el mayor Coburn.
- General, ¿da su permiso? - preguntó.
- Adelante teniente. ¿Qué ha conseguido averiguar? - preguntó
el general. El teniente se adelantó para poder explicarse.
- He terminado con el estudio que me pidió, general. He calculado
las probabilidades de éxito si enviamos a un equipo al otro lado
del Stargate. General, no tenemos ni idea de lo que nos podemos encontrar
y si llevando un equipo que trate de abrirse paso, no logra salir de allí,
el Stargate no podrá volver a ser abierto sin matarlos.
- ¿Y si el equipo lograra abrirse paso? - preguntó el mayor.
- Sabemos que el DHD de ese planeta está averiado. Deberían
mover la puerta manualmente con un reactor de naqahdah dándola
energía para abrirla. Eso no se puede hacer en un espacio reducido
en donde se corre el peligro de que el vórtice arrase con lo que
hay por delante. El tiempo necesario para abrirse paso en ese sitio sería
mucho mayor del que permanece abierta la puerta...
- El Stargate se cerraría y el equipo tendría que salir
por otro lado, dado que el Stargate quedaría inutilizado allí
abajo.- el teniente afirmó con la cabeza ante lo que el general
le decía.
- Podríamos salir por el mismo lugar por el que el SG-1 puede haberlo
hecho.- dijo el mayor recordando la abertura que el propio teniente les
mostró en la emisión de la M.A.L.P.
- Si el SG-1 está al otro lado de esa salida, enviar a un equipo
nuevo no servirá para traerlos de vuelta, quedarían atrapados
como ellos. Teniente... - se interrumpió a sí mismo el general.-
¿qué hay de nuestros aliados?
- Hemos logrado contactar con la Tok'ra. Jacob Carter tiene ya las coordenadas
del planeta pero aseguró que ninguna nave de su zona, está
cerca de ellas. Nos comentó que trataría por todos los medios
de informarse del resto de naves que poseen en diferentes misiones. Ya
sabe general, que la Tok'ra ha sufrido grandes bajas y bueno... están
en una situación bastante comprometida.
- Confío plenamente en Jacob, sé que hará todo lo
posible por ayudarnos.- dijo muy confiado en sus palabras. Conocía
personalmente al que un día fue general de las Fuerzas Aéreas
como él. El padre de la mayor Carter había sido su amigo
cuando trabajaba en la Tierra. Sufrió con él el diagnóstico
de un cáncer terminal que pudo vencer gracias a la idea de su hija
de ofrecerle como anfitrión a los recién conocidos aliados,
la Tok'ra. Desde entonces Jacob portaba en su interior a Selmak y había
servido a la Tok'ra en misiones muy importantes, sin dejar de ayudar a
la Tierra cuando éstos habían solicitado su presencia. El
general miró pensativo al teniente buscando más opciones.-
¿Qué hay de Thor? - preguntó de nuevo.
- Me temo que con ellos ha sido imposible el contacto. Aún así,
seguimos insistiendo, dado que su infraestructura espacial es mucho mayor
que la de la Tok'ra. Jacob Carter también nos aseguró que
pondría los medios a su alcance para lograr ese contacto. Aún
así... nosotros seguiremos insistiendo.
- No deje de hacerlo. Estudiaré su informe con el mayor Coburn
con los datos que nos ha dado. Puede retirarse.- dijo el general. El teniente
afirmó con la cabeza saliendo de la sala. El mayor miró
al general con preocupación.
- General... a pesar del informe, pido permiso para cruzar esa puerta
y tratar de abrirme paso al otro lado. Dados los riesgos quiero ser yo
quién los asuma y no enviar a mi equipo completo.- el general sonrió
al mayor ante la propuesta.
- Es muy generosa por su parte tal petición mayor. Sabe perfectamente
el aprecio que tengo respecto al SG-1 pero... no puedo arriesgar la vida
de un buen oficial como lo es usted en una misión suicida. Petición
denegada.
- General, el SG-1 ha salvado a este planeta y nuestras vidas un montón
de veces y no creo que mi...
- Mayor... - le interrumpió el general.- Negarle que cometa un
suicidio no significa que no vayamos a seguir buscando la manera de ayudar
al SG-1. Le necesito a usted y a su equipo en alerta por si la Tok'ra
pide nuestra ayuda para un rescate.- el mayor le miró sin volver
a insistir.- Sé lo que siente soldado... porque es exactamente
lo mismo que sentimos todos los que conocemos lo que el SG-1 ha hecho
alguna vez.
- Sí, general.- contestó el mayor. El general miró
a aquel hombre con orgullo. Nunca había dudado que tenía
a los mejores con él en aquellas instalaciones secretas, pero era
en situaciones tan complicadas como aquella, cuando realmente comprobaba
que no se equivocaba. Ahora todos debían concentrarse en la forma
de ayudar al SG-1. Jamás habían abandonado a nadie al otro
lado del Stargate, y aquella no iba a ser la primera.
*
* * * * * * * * * * *
El
SG-1 y los dos elfos descansaron unos minutos en la laguna. Mientras los
elfos permanecieron juntos apoyados en una roca de la zona, Carter y Jackson
rellenaron con agua fresca las cantimploras y saciaron su sed. Ayudaron
a Teal'c para que también él pudiera beber el agua de aquella
laguna. O'Neill miró con preocupación a su amigo. Sabía
perfectamente que sólo el tiempo y la ayuda de la larva que el
Jaffa portaba en su interior podría ayudarle a curar aquellas terribles
heridas en sus manos. La larva de un Jaffa necesitaba un proceso de meditación
denominado Kelno'reem. Sin él, los Jaffas podrían enfermar
y dado que Teal'c en aquellos momentos sufría heridas graves que
no podían ser tratadas con medios médicos en aquel lugar,
era probable que dicho ritual fuera lo único que pudiera ayudar
a su amigo con sus heridas. El propio O'Neill había visto la capacidad
de curación de una larva de goa'uld... pero el hecho de andar de
un lado para otro no haría que las manos de Teal'c pudieran mejorar.
Miró entonces hacia los dos elfos. No estaban demasiado lejos de
ellos y tampoco les perdían de vista. A aquella distancia los dos
hermanos parecían casi igual. Vestían de la misma forma,
y sus rasgos era muy parecidos. Les veía hablar entre ellos sin
entender nada de lo que ambos decían.
- Oye Daniel.- le preguntó sin mirarle. El arqueólogo se
levantó de su postura acuclillada junto al agua.- ¿Entiendes
lo que dicen? - el joven miró hacia los elfos.
- No.- respondió escuetamente. El coronel le miró entonces
frunciendo el ceño y Jackson le devolvió una mirada de descontento.-
El hecho de que hable veintitrés idiomas de la Tierra, incluidas
varias lenguas muertas no significa que pueda entender todas las lenguas
que se hablan fuera de nuestro propio planeta.- dijo con fastidio. O'Neill
le miró con curiosidad, eso ya lo sabía, pero también
hablaba la lengua goa'uld, entendía la lengua Jaffa, era capaz
de traducir la lengua de los Asgard y también la de los Antiguos...
entre otras.
- ¿No es Asgard? - preguntó el coronel mirándole
y tratando de poner en su pregunta una nota de sorpresa.
- No... y ya lo había pensado. Dado que se suponen descendientes
de Freyr, que es un Asgard, pensé que ese sería su idioma.
- ¿No creerás que estos tipos son descendientes, como ellos
dicen, de alguien de color gris, de metro cincuenta y ojos enormes y negros?
Por amor de Dios, Thor ni siquiera tiene orejas y mira las de estos tipos.-
comentó pensativo. Daniel le miró con curiosidad ante su
afirmación.- No es que... me haya fijado en sus orejas puntiagudas,
y tampoco es que piense que Thor o Freyr son duros de oído es que...
bueno ya me entiendes. Son gente bastante... extraña.
- Señor, en nuestros viajes por el Stargate hemos encontrado a
seres más extraños que estos.- aseguró la mayor mientras
cerraba la cantimplora llena de nuevo de agua.
- Yo no digo que me esté dejando llevar por su... aspecto. Sólo
digo que es muy extraño lo que cuentan. Aseguran ser descendientes
de una raza que en nada se parece a ellos. ¿Quién nos dice
que esta gente no nos mienta con respecto a lo que dicen?
- Eso no podemos saberlo Jack. Creo que... hacemos bien en fiarnos de
ellos, si el pueblo de este planeta lo hace. Quizás se muestren
más abiertos cuando nos conozcan mejor y dejen de desconfiar de
nuestra presencia. Es natural que no se fíen.
- Ya... yo tampoco me fío. Y menos cuando sé que ellos tienen
las armas con las que podemos defendernos.
- Y quizás ellos puedan proporcionarnos el arma con la que acabar
con Amón.- le recordó Carter.- Si consiguieron hacerlo una
vez, es posible que puedan repetirlo.
- Sí... ya tenemos bastante con los goa'uld que andan sueltos por
la Galaxia como para tener otro en circulación.- comentó
el coronel.
- Y Amón es muy poderoso.- le recordó Teal'c. El Jaffa miró
hacia los dos elfos. Parecían comentar entre ellos. Algosel les
miró y sonrió. Teal'c le miró pensativo.- Creo que
nos están escuchando.
- ¿Bromeas? - preguntó O'Neill mirando a Teal'c. La distancia
entre ellos y los dos elfos era demasiado lejana como para que el eco
de sus voces que habían sido en todo momento casi silenciosas,
pudiera llegar hasta ellos. Vio entonces que Algosel comenzaba a acercarse.
O'Neill miró a Teal'c y trató de disimular.
- Sí están listos podemos proseguir el camino.- dijo al
llegar a la altura de ellos.- Estamos cerca de Ithnëlde... si aún
desean proseguir el camino. Podrán recuperar sus armas cuando lleguemos
allí. No somos hostiles... ante las gentes razonables.
- Seguiremos.- dijo Jackson convencido.- Queremos ayudaros en esto.- Algosel
sonrió y afirmó con la cabeza, luego echó a andar.
Jackson miró a Jack que parecía aturdido.- ¡Vaya orejas!
¿No te parece? - arqueó un par de veces las cejas mientras
hacía ese comentario a su amigo y luego echó a andar tras
Algosel. Carter sonrió al coronel divertida ante las palabras de
Daniel y luego siguió tras él. Teal'c se levantó
de la piedra en la que estaba sentado y continuó tras sus compañeros.
O'Neill fue quién cerró el paso. Al llegar a la altura del
hermano de Algosel le sonrió y este esperó a que el coronel
pasara para cerrar el grupo caminando tras él. Jack deseaba llegar
cuanto antes hasta el lugar donde aquellos dos individuos les llevaban.
Usarían esa arma que Myrddin les había dicho que aquellos
elfos tenían y ya habían usado anteriormente para encerrar
a Amón. Si así era, incluso podrían usarla o estudiarla
para acabar con la amenaza goa'uld de la Tierra y del resto de la Galaxia.
Si aquellos seres decían ser lo eran, les interesaban como aliados.
Era una oportunidad que no podían dejar escapar.
CAPITULO
12
Tras
subir de nuevo por la senda estrecha de aquella laguna, usaron de nuevo
un camino entre la espesura de la zona para alcanzar un sendero que se
bifurcaba a la derecha del lugar en el que se encontraban. Tras ascender
por él entre las rocas, usaron otra cueva natural en la piedra
para pasar al otro lado de la laguna, y con ello al otro lado de la montaña
en la que estaban. Un nuevo bosque repleto de enormes árboles de
todo tipo: robles, saucos, avellanos, fresnos y sauces parecían
extenderse infinitos en la inmensidad de aquel lugar. Avanzaron entre
toda aquella floresta hasta que comenzaron a ver estructuras de piedra
que armonizaban junto a los árboles. Parecía como si aquellas
gentes hubieran construido casas junto a éstos usándolos
de forma que no estropeaban el entorno. Gentes que vestían túnicas
grises comenzaron a salir de diferentes lugares para ver a los recién
llegados. El SG-1 miraba a todos lados con curiosidad.
- Este lugar parece sacado de un cuento de hadas.- dijo Carter con admiración
viendo a lo lejos a los hermanos de Algosel concentrados en un círculo
de piedra en el suelo en lo que parecía el centro de aquel poblado.
- Chel Nak (37)
.- dijo Teal'c en su idioma al ver aquel sitio que inspiraba tanta belleza
con los propios elfos que se acercaban a recibirles. Se detuvieron al
llegar a este lugar, igual que sus acompañantes. Frente a ellos,
una senda de sauces dejaba paso a un camino que giraba a la derecha. Las
ramas de los árboles ocultaban hacia dónde llevaba.
- Bien...- dijo O'Neill casi en un suspiro mirando hacia Algosel que en
silencio, se había detenido junto a sus hermanos.- Supongo que
hemos llegado.
- Así es.- le respondió.- Bienvenidos a Ithnëlde, del
Bosque de Alfheim.
- Gracias.- respondió el coronel con una sonrisa.- ¿Sería
muy descortés pedirles que nos devuelvan ya nuestras armas? - Jackson
le miró ante la pregunta que acababa de hacer.
- Pensé que preferirían ver primero el motivo que les ha
traído hasta aquí.- dijo Algosel sonriente ante su petición.
- Si, bueno... ambas... si es posible.- contestó el coronel.
- Deseamos aprender el poder de Albrüna para ayudarles a devolver
a Mannanan al lugar del que nunca debió salir.- respondió
Jackson.
- Ese poder no puede ser aprendido por Hombres.- Una voz dulce y armoniosa
se acercó entonces a ellos proveniente del sendero. Una mujer,
de belleza blanquecina, ojos grandes y azules con una larga melena en
tonos rojizos se acercó al centro de la plataforma. Vestida con
túnica azul celeste parecía ser la visión de un ángel.
Descalza, se detuvo ante ellos y los miró uno a uno.- Es demasiado
avanzado para ellos.- dijo de nuevo.
- Verá... Freyr y los de su raza pensaron de nosotros una vez,
que éramos más avanzados de lo que parecíamos.- dijo
Carter ensimismada por la presencia de aquella mujer. Era sin duda una
elfa, dado que su aspecto físico era idéntico al de sus
compañeros.
- Eso es cierto.- corroboró Jackson.- Somos capaces de viajar a
través del Stargate y no todos los humanos de la Galaxia pueden
y saben hacerlo. Nosotros aprendimos y ahora somos viajeros que buscamos
acabar con el poder de los Goa'uld.
- Myrddin nos dijo que aquí encontraríamos lo que necesitamos
para acabar con el goa'uld de este planeta. Nos habló del secreto
elfo, algo llamado Albrüna. Un poder capaz de volver a hacer que
Mannanan regrese al lugar de dónde nunca debió salir.- dijo
Carter. La joven elfa se adelantó para acercarse más a los
visitantes.
- Creo en su intención.- dijo ella.
- ¿De veras? - preguntó O'Neill sorprendido.
- Aunque debido a su presencia, Mannanan escapó de su encierro.
- Bueno, así fue.- trató de explicarse Jackson.- Pensamos
que podríamos salir de Annoeth sin que él pudiera hacerlo.
- Pero su poder es demasiado para un humano.
- Bueno... no crea, logramos quitarle su pectoral y ahora está
indefenso.- dijo O'Neill.
- Y el Jaffa arriesgó su vida para ayudarles.- dijo señalando
a Teal'c con su mirada azulada.
- Son mis amigos. Ellos han salvado mi vida en otras ocasiones. Ayudo
a los Tauri a luchar contra la dominación Goa'uld.
- Supongo... que sabe toda la historia porque nuestros nuevos amigos se
lo han contado.- dijo O'Neill mirando a Algosel y a sus hermanos.- Dado
que cree en nosotros... esperamos que...
- La creo porque la he visto.- dijo interrumpiendo a O'Neill.
- ¿Visto? - preguntó el coronel confuso. La elfa afirmó
con la cabeza.
- Tintagel ha sido atacada por Mannanan.
- ¿Cómo? - preguntó Jackson con sorpresa ante la
revelación. La elfa miró al joven arqueólogo.
- Sentís preocupación...
- Por supuesto. Debido a nosotros, esa gente está en peligro.-
corroboró Jackson.- Tuvimos que salir de Annoeth para salvar nuestras
vidas de Mannanan y por nuestra culpa quedó libre. Quisimos alcanzar
este lugar antes de que él pudiera hacer nada contra el pueblo
de Tintagel, pero no lo hemos logrado.
- El pueblo de Tintagel está bien. Myrddin y sus bardos ayudaron
para impedir que hiciera suyos a aquellos a los que trató de atemorizar.
- ¿El anciano? - preguntó Carter con asombro recordando
que había comentado antes de separarse de ellos, que iría
al poblado con Nigel para avisar a las gentes de allí.
- Myrddin fue bendecido con el poder de Albrüna para ayudar a los
suyos.- le informó Algosel interviniendo por primera vez en aquella
conversación.
- Creímos que... estaban indefensos.- dijo Teal'c pensativo.
- Rechazaron su ataque.- les informó la elfa.- Pero eso no podrá
ser siempre así. Su poder no es suficiente.
- ¿Dice que ayudó con Albrüna? Entonces no está
aquí. Él, nos dijo que el arma estaría en este bosque
y que viniéramos a avisarles para que fuera usada contra él.-
apuntó Carter.
- Y así han hecho.- dijo ella.- Confiaron en Myrddin y eso les
ha traído hasta aquí.
- Pero nuestra intención era ayudarle con el problema. Y si él
tiene el arma...
- Y él quiso ayudarles a ustedes primero.- dijo mirando a Teal'c.-
Porque Myrddin confía en nosotros.
- Entonces arriesgó la vida de los suyos para ayudarme.- dijo Teal'c
mirándose las manos vendadas.
- ¿Cómo es posible que si él tiene el poder... no
sea suficiente como para devolver a Mannanan a su encierro? - preguntó
Carter confusa. La elfa se acercó entonces a Teal'c y extendió
sus manos blancas y de dedos alargados y hermosos hacia las manos heridas
de éste. Cerró sus ojos ante la mirada confusa de Teal'c
que comenzó a sentir un calor ardiente en las manos. Su corazón
comenzó a palpitar a gran velocidad a la vez que una luz blanca
salía de las manos de la joven elfa que parecía concentrada.
- Que el poder que me ha sido otorgado, entre en él... y sea curado.-
Tras un calor inmenso Teal'c sintió como sus manos ardían
de frío. O'Neill hizo un gesto de avanzar ante la expresión
de dolor de su amigo pero Jackson le agarró del brazo y le detuvo.
Cuando la luz blanca desapareció, la elfa abrió los ojos
y miró a Teal'c. El Jaffa vio en su mirada una expresión
de paz. La joven le sonrió y después apartó sus manos
de las de él. Teal'c se miró las vendas. Sin dudarlo un
segundo, y al no notar ya dolor, comenzó a quitárselas.
Carter le ayudó en su empeño.
- ¿Le ha curado? - preguntó Jackson con perplejidad. Carter
consiguió que Teal'c se quitara una de ellas. Su mano estaba en
perfectas condiciones, como si nada hubiera ocurrido en ellas.
- Sin duda.- dijo Teal'c con asombro. Luego levantó la mano para
mostrársela a sus compañeros mientras Sam le quitaba la
venda de la otra.
- Soy Albrüna, hija de Wëraen. Reina élfica del bosque
de Alfheim, señora de Ithnëlde.- dijo con suavidad. Los cuatro
miembros miraron a la elfa con perplejidad. Venían buscando un
arma poderosa y Albrüna acabó siendo una reina elfa con algún
tipo de poder mágico capaz de curar heridas, y de ayudar a un druida
traspasándole parte de ese poder de alguna manera. Desde luego
no era lo que esperaban encontrar pero a aquellas alturas, tampoco había
mucho dónde elegir.
*
* * * * * * * * * * *
Amón
regresó de nuevo por el mismo caminó que usó para
alcanzar el poblado. Sentía la sangre hervir en sus venas. La rabia
le consumía en ese momento. Sentía lo mismo que le arrastró
al conocer la traición. Pero esta vez no se dejaría llevar,
esta vez pensaría qué hacer para salir victorioso. Ahora
sabía que no podía enfrentarse a aquellos habitantes. De
alguna forma poseían algún tipo de arma que él desconocía
con la que hacerle frente. No entendía cómo seres de apariencia
humana tan inferior poseían aquel poder, salvo que sus carceleros
les instruyeran. Si no podía doblegar a ese pueblo, entonces tendría
que encontrar la forma de salir de allí. Aún guardaba una
última oportunidad que había esperado no tener que utilizar.
Pero había llegado el momento de usarla. Mientras pensaba en todo
lo que haría con detenimiento, encaminó sus pasos de nuevo
al lugar que un día fue su prisión. Los Tauri le habían
arrebatado el pectoral que tanta falta le hacía ahora, pero aún
poseía algo que no había utilizado aún, y que dadas
las circunstancias usaría en aquel momento para su propia supervivencia.
Tan
ensimismado iba en sus pensamientos, que el camino hasta el palacio se
le hizo corto. Tras entrar por el mismo lugar por el que había
logrado salir, se internó en los pasillos seguro de sí mismo.
Conocía aquel lugar a la perfección, dado que su encierro
había durado lo suficiente como para no poder olvidarlo jamás.
Se encaminó hacia sus aposentos y usó el mismo método
para acceder a él que cuando fue a recoger el segundo pectoral
hasta allí. Una vez dentro, a grandes zancadas se acercó
a un cajón de uno de los lujosos armarios que contenía la
sala. De él extrajo una caja de tamaño medio y bien decorada.
Al abrirla, su interior forrado de terciopelo rojo, dejó a la vista
una bola de comunicación goa'uld también de un tamaño
medio, que le serviría para sus propósitos. No la había
usado desde hacía siglos, cuando aún era alguien respetado
entre los Goa'uld y los Señores del Sistema le temían, arrodillándose
ante su presencia. La hubiera usado si hubiera conseguido escapar de aquel
maldito lugar tras ser encerrado para hacer ver a los de su raza, de que
nada de lo que hicieran contra él surtiría efecto. Dada
la situación posterior, tuvo que descartar aquella opción.
Pero ahora era de nuevo libre. Y necesitaba dar a conocer su nuevo estado.
Tras concentrarse un segundo mirando la esfera gris, ésta dejó
ver el otro lado. Era su momento.
- Anubis (38)
.- dijo con fuerza viendo a alguien de espaldas a la esfera de comunicación
del otro lado. El goa'uld se giró, pero no fue precisamente lo
que esperaba ver. Una mujer, de cabellos rubios y mirada intensa le observaba
divertida ante su rostro de sorpresa por no ver al Goa'uld que esperaba.-
¿Quién sois? - preguntó al ver el rostro desconocido
de su interlocutora.
- Amón.- dijo ella al otro lado al verle con cierta expresión
de sorpresa. Luego sonrió abiertamente.- ¿No reconoces a
aquel que un día fue tu enemigo? - el goa'uld se quedó pensativo
un instante.
- Tu aspecto ha cambiado mucho desde la última vez que nos vimos,
Osiris (39)
.- Amón la miró. Ahora su anfitrión estaba dentro
del cuerpo de una mujer. Cuando él le vio por última vez,
era un hombre quién lo portaba. Pero su mirada era inconfundible.
- No habría cambiado si no hubieras osado desafiarme. Debido a
tus conspiraciones fui "desterrado al olvido" junto a mi compañera.
- Oh vamos, Osiris. Sabes que Seth (40)
tuvo más que ver en aquello que yo.- dijo Amón con una sonrisa.
- El caso es que henos aquí de nuevo. Yo volví del destierro
más fuerte que nunca y por lo que veo... tú vuelves a estar
entre nosotros.
- Y si eres tan fuerte Osiris, ¿por qué respondes a la llamada
de otro? - Osiris le miró de mala gana.
- Porque ahora estoy junto al más fuerte.- le respondió.
- Sirves pues a Anubis.- dijo Amón.- ¿Serás capaz
de no traicionarle? Tu última traición, te recuerdo te costó
el destierro.
- Aquello ocurrió porque tú y Seth os unisteis para lograrlo.-
dijo Osiris con enfado.- Pero fuiste pagado de la misma manera, Apophis
se encargo de ti por nosotros.
- En realidad las cosas no fueron tal y como tú crees. Pero no
es contigo con quién quiero hablar, sino con aquel que un día
su poder podía equipararse al mío.
- Anubis no tiene por qué atenderte. Yo soy quién le informa.
A mi debes hablarme y yo se lo comunicaré a él.
- No tengo por qué dirigirme a un subordinado.- Osiris le miró
desde el otro lado de la bola de comunicación con desprecio.
- Subordinado o no... esto es lo que hay. Tómalo... o déjalo.-
Amón pensó un segundo. Tampoco tenía demasiadas alternativas.
- Informa a tu señor, que el gran Amón ha vuelto y que desea
unir sus fuerzas a él para acabar con la mayor amenaza hasta ahora
conocida.
- ¿Y puede saberse a qué le tienes tanto miedo? - preguntó
Osiris sonriente.
- A algo que tu señor también debería temer. Conseguí
escapar de la prisión en la que fui confinado. He tratado de someter
a aquellos que un día consiguieron recluirme pero su poder es tan
fuerte como el que me hizo desaparecer todo este tiempo.
- ¿Insinúas que Apophis impide cumplir tus planes? - preguntó
Osiris esperando ver la reacción de Amón ante la pregunta.
- Ese traidor no fue el que consiguió enterrarme en este lugar.
Además... Apophis está muerto.- ante sus palabras Osiris
se quedó pensativa. Sin duda poseía información reciente
a pesar de haber estado fuera de circulación durante tanto tiempo.
- ¿Y qué fuerza es esa? - preguntó de nuevo.
- Más temida que la de los Asgard.-dijo Amón.- Hombres de
este planeta portan poderes que podrían ser de ellos. Y además...
los Tauri posiblemente traten de ayudarles.- Osiris arqueó las
cejas ante la noticia.
- ¿Los Tauri han llegado hasta allí? - preguntó con
curiosidad.
- Así es. Y estoy convencido de que se unirán a estas gentes.
Aún no termino de comprender cómo seres tan inferiores se
pasean por la Galaxia a través del Stargate.
- Esa es una historia larga, Amón. Los Tauri están siendo
un quebradero de cabeza para nosotros. Han hecho alianzas con otras razas
para tratar de derrocarnos.
- Pues he visto en los humanos de este lugar, un poder que sólo
podría ser igualado al de los Asgard, y ese grupo de humanos Tauri
intentarán ayudarles.
- ¿Y qué hay de tu poder? - preguntó Osiris con curiosidad.
- Ya te lo he dicho. Deseo unir mi poder al de Anubis para acabar con
la amenaza.- mintió recordando que había perdido parte de
ese gran poder. Osiris rió al escucharle.
- Entiendo... tienes un gran poder que no te permite salir de ese lugar.
Necesitas su apoyo porque Anubis tiene naves para viajar por el espacio,
cosa que tú no posees.
- Dile a tu señor... que quiero hacer un trato. Si usa sus naves
para llegar hasta aquí, uniremos nuestros poderes para doblegar
a esta gente. De esta forma acabaremos con un problema más, que
podría resultar fatal para nosotros.
- Quizás Anubis no desee enviar naves a recogerte. Quizás
el trato que le ofreces no es suficiente. Además, es posible que
estés mintiendo.- Amón con furia miró a Osiris que
parecía divertirse con aquella situación. Los ojos del goa'uld
se iluminaron.
- A cambio de su ayuda con las naves, podrá acabar con la amenaza
de aquellos que un día lograron lo que Apophis no pudo. Una vez
despojada esta gente del poder protector, podré salir de aquí
tras acabar con los que un día se revelaron contra mi.
- Estoy convencido...- dijo Osiris tratando de contener su enfado.- No
será suficiente.
- Si como aseguras y como he visto... los Tauri son un problema, dile
que por su servicio le entregaré además un presente.- Osiris
le miró interrogante.- Un equipo del Comando Stargate de la Tierra
está aquí. Podrá llevarse ese regalo si lo desea.
Dile a tu señor... que podrá llevarse al SG-1.- Amón
dijo las siglas del equipo despacio para ver la reacción de su
interlocutor. Osiris le miró entonces abriendo los ojos con perplejidad.
El equipo más problemático de todos los Tauri había
alcanzado aquel planeta y Amón se lo ofrecía a Anubis. Aquel
equipo de la Tierra había causado los mayores destrozos y derrotas
entre las filas de los Goa'uld. Poseían además información
crucial para acabar con la Tierra. Conseguirlos como prisioneros sería
un gran adelanto para Anubis y para su raza. El SG-1 era un buen premio,
posiblemente uno de los mejores. Y con aquella información, Osiris
podría llevarse los méritos ante Anubis. Ella misma podría
capturarlos y llevarlos ante él. Tendría de nuevo en sus
manos a Daniel Jackson... Aún sentía en su interior la espina
clavada de la traición que un día éste hizo contra
él. Se hizo pasar por Lo'taur (41)
de Yu en una Cumbre Goa'uld secreta. Ella le descubrió dado que
su anfitriona le conocía, pero aquel humano logró escapar
cuando a punto estuvo de acabar con su vida (42)
. Ahora podría vengarse.
- Muy bien... hablaré con Anubis. Pero no te prometo nada.- dijo
con una sonrisa. El comunicador se apagó. Amón se quedó
pensativo. Mandaría sacarle a Osiris del cuerpo a aquella mujer
y volvería a meterlo en una jarra, pero esta vez se aseguraría
personalmente de que jamás volviera a vivir. Si Anubis aceptaba
su propuesta, él mismo se encargaría de derrocar a Osiris
para unirse al que servía. Sustituiría a aquel durante un
tiempo. El justo para hacerse poderoso de nuevo y acabar con Anubis por
su cuenta, convirtiéndose entonces en el más poderoso, como
antaño fue. Y ahora... nadie le detendría.
CONTINUARÁ...
(37)
Expresión
que Teal'c usa para decir "Increíble".
(38)
Goa'uld
aparecido durante la quinta y sexta temporada. Nombre del dios chacal
egipcio. El que ayuda a embalsamar a los difuntos.
(39)
Goa'uld
aparecido durante la cuarta temporada. Nombre del dios egipcio de los
Muertos, aquel que fue el primer embalsamado.
(40)
Goa'uld de la segunda temporada. Nombre del dios egipcio, enemigo de Osiris
y señor del mal.
(41)
Esclavo humano de un goa'uld. Suelen ser personas de confianza que sirven
a su señor.
(42)
Episodio doble de la quinta temporada Summit/Last Stand.
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