EL MARTILLO DE LUCIFER

Escrito por: Federivo Hernán Bravo:

Comentarios en: federicohernan2005@gmail.com

        

Nota del Autor: “El Martillo de Lucifer” es continuación de mi anterior fanfic del SG-1, “El Testamento de Lucifer”.

Tanith, el Cazador de Goa'ulds es un personaje ficticio de mi invención que ya había salido en un anterior relato de mi autoría (“La Muerte del Goa'uld”).

 

***

PROLOGO

TANITH

Soy Tanith, de los Tok'ra.

Soy un Cazador de Goa'ulds. Quizás, el mejor que ha existido.

Fui entrenado para enfrentar al peligro y el Alto Consejo Tok'ra solo me convoca únicamente cuando la misión a tratar lo contiene y en extremo.

Generalmente, ir tras los pasos de los derrotados Señores del Sistema, hoy en día, es el perfecto sinónimo de riesgo…

La misión esta vez parecía sencilla. Al menos, al comienzo… luego, me daría cuenta de mi error.

Tanabris se parecía a cualquier otro planeta: un sol, una luna, bosques verdes, grandes lagos… Lo usual, digamos. Los tanabrianos eran igualmente comunes; una raza humanoide atravesando un periodo evolutivo medio. Si buscara equivalentes, diría que Tanabris esta en la Edad Media de los Tau'ri de la Tierra.

La taberna en donde me encontraba al comenzar esta historia era como cualquier otra de su clase: olía mal, estaba llena hasta el cuello de borrachos y uno de ellos en especial, cerca de la barra, llamó mi atención cuando interceptó a la chica encargada de servir las bebidas con la clara intención de manosearla sin su permiso.

No suelo inmiscuirme mucho en asuntos de lugareños, pero sucede que me desagradan en extremo los actos bárbaros de algunos seres particularmente ofensivos, por lo que, a riesgo de llamar la atención (lo opuesto a mi misión) me levanté de mi asiento y encaré al sujeto, aferrándolo por una mano.

-A la dama no le gusta que la toquen, señor – dije. Fui seco y duro con el tono, pero me cuidé de no utilizar mi gruesa voz de Tok'ra, limitándome a usar tan solo la de mi huésped humano, Haffron. Las sospechas no serian tan inquisitivas si el que habla lo hacia tan solo como un humano normal y no como un alienígena.

El sujeto borracho, sorprendido por mi acto, soltó a la muchacha y se volvió para mirarme. Era un tipo alto, barbudo, y olía a cerveza hasta el alma. Sonrió, burlón, con los ojos enfebrecidos por el alcohol y apartándose de mí, sacó de entre sus ropas de campesino un cuchillo.

-Vaya… Tal parece que el forastero quiere pelea. ¿A que si, eh? – dijo, arrastrando las palabras por la borrachera - ¡Ven y te daré un buen recuerdo de nuestro pueblo, maldito!

El escándalo que aquel hombre hacia provocó el silencio entre los reunidos y que algunos pares de ojos (muchos nublados por la bebida) se fijaran en nosotros. Maldije por lo bajo mi impetuosidad y alcé las manos, tratando de que aquello no avanzara mas de adonde llegó… gesto por demás inútil en aquella situación.

-No he venido a pelear – declaré – Solo estoy de paso.

-Si. ¡De paso a la muerte! – gritó el campesino borracho y se abalanzó sobre mí con su cuchillo en alto.

Nada podía hacer, salvo defenderme. Paré su ataque con una estocada y un golpe de puño directo a su rostro. Soltó el arma y mientras se tambaleaba, lo tomé de las solapas de su traje y lo empujé por la barra, hasta hacerlo salir de la taberna por una ventana.

Primero el silencio, luego las risas, aplausos y brindis festejaron mi accionar. Me sentía algo turbado pero a la vez halagado. Tal parecía que había cometido un acto heroico aprobado por la comunidad local.

-¡Eso fue magnifico! – exclamó la muchacha acosada, dejando la bandeja con las bebidas en la barra. Era rubia y llevaba puesto un largo vestido marrón, con un blanco delantal atado a la cintura - ¡En todo este tiempo, nadie había puesto en su lugar a Ruk! ¡Bien hecho, forastero!

-No ha sido nada. En realidad, no saldrá muy herido de la golpiza – observé, confundido. A toda respuesta, la muchacha rió y me invitó a beber una cerveza… totalmente gratis.

-La casa paga esta vez – dijo, guiñándole un ojo al tabernero, quien solo se encogió de hombros mientras llenaba la jarra – A propósito, me llamo Ayleen… y tienes pinta de guerrero, forastero. ¿No serás acaso algunos de esos… Jaffa?

Su tono era suspicaz. Tal vez intentaba, a su manera, sacarme información. Seria mejor ir con cuidado, pensé. Ella ni nadie debía saber que yo era un Tok'ra y mucho menos, un Cazador de Goa'ulds.

-Tal vez – dije, siguiendo el juego, pero en la dirección contraria a lo que ella pretendía – En realidad, busco información… sobre alguien – hice una pausa. Tomé un trago de cerveza y sonreí – Tal vez puedas ayudarme, Ayleen.

-Me encantaría – respondió y su tono de voz se volvió confidente - ¿Cómo se llama la personita que vienes a buscar? Tal vez la conozca…

La miré, directamente a los ojos. Ahora vería cual seria su reacción cuando le dijera el nombre.

-Lucifer.

La reacción no fue del todo inesperada. La sonrisa se borró de su rostro y comenzó a echar miradas frenéticas hacia todos lados. A continuación, me agarró de un brazo y me llevó disimuladamente a un apartado rincón, para hablar.

-¿Estas loco, forastero? ¿O acaso eres suicida? – me dijo. Por el tono de su voz, hablaba en serio - ¡Buscas a un Goa'uld!

…Y no a cualquiera, me vi forzado a reconocer. Casi tuve la misma reacción que ella la primera vez que el Alto Consejo Tok'ra me encargó la misión.

Lucifer, el Traidor, el Rebelde. En un pasado remoto, se opuso al gobierno de Ra y los Señores del Sistema, ansiando el Poder total. Hubo un conflicto, en la luna de Netu y el Goa'uld fue derrotado, siendo expulsado de la galaxia.

Pero dicen que el Mal nunca muere y no cesa en sus intentos. Este Señor del Sistema menor regresaría, 6 años atrás, para amenazar las vidas de todos, incluidas las de los Tau'ri del SG-1. Hubo una GRAN batalla y Lucifer fue destruido…*

* (Ver mis fanfics del SG-1 “La Trilogía de Lucifer”: “La Rebelión de Lucifer”, “Lucifer” y “La Venganza de Lucifer”, para más información. Nota del Autor)

¿Dije “destruido”? Hace unos meses, nada mas, nos enteramos que lejos estábamos de pensar esto, cuando los Tau'ri del SG-1 se contactaron con nosotros y nos contaron sobre la aparición de un clon de Lucifer… y de un nuevo demente plan para destruir el Universo.*

* (Acontecimientos ocurridos en “El Testamento de Lucifer”, mi anterior fanfic del SG-1. Nota del Autor)

Conociendo todo esto, el Alto Consejo Tok'ra se reunió y deliberó una solución. Fue cuando me llamaron y me encargaron la misión…

Los Tau'ri vencieron al clon de Lucifer, pero no antes de que éste huyera al espacio, dejando una estela de una nueva posibilidad de regresar y amenazarnos a todos.

Y ahí estaba yo, Tanith, el ilustre Cazador de Goa'ulds… tras los pasos de un enemigo formidable, al cual debía destruir para siempre .

-¿Para que vas tras los pasos de ese ser? – me preguntó Ayleen. Su preocupación era mas que evidente - ¡Es una locura!

-Entonces oíste hablar de él.

-¿Estas tonto o qué? Media galaxia sabe de él. Puede que no hablen alto, pero las cosas se comentan… y mucho .

-¿Qué cosas?

Me observó inquisitivamente un buen rato, antes de responder.

-Tú no eres un Jaffa, decididamente – sentenció. Volvió a mirar a su alrededor con temor – A lo mejor eres un espía Goa'uld… ¡No sé que hago hablando contigo!

Le coloqué una mano sobre el hombro para tranquilizarla. Aquello pareció funcionar un poco.

-No soy espía… pero debo saber adonde se oculta Lucifer y cuales son sus nuevos planes. Por favor, Ayleen, si sabes algo…

-Estas empecinado en ser héroe, parece – suspiró - ¿Eres un Tok'ra, verdad? – preguntó.

No respondí. Sonrió, suspicaz.

-Lo sabía. No soy tan tonta, ¿sabes?

-Nunca dije eso. Yo…

Se inclinó hacia mí y sorprendentemente me besó en la boca. Luego, separándose, me susurró rápidamente al oído unas palabras antes de volver a su trabajo…

-En la plaza del pueblo. Esta noche… Ven con cuidado, por favor.

La miré volver a sus deberes en la taberna y consideré qué hacer. ¿Podía confiar en ella?

No tenía mas remedio. Necesitaba información y urgente… a costa de que fuera una trampa, incluso.

La decisión estaba tomada.

***

El pueblo dormía, silencioso, en la noche.

Esperé a Ayleen en el lugar acordado. Bajo mis ropas (un conveniente disfraz de campesino forastero) llevaba mi arma Zat lista, por si las dudas.

No ignoraba que la cita podría ser una trampa, como ya he dicho, pero era mejor que nada. Si me apresaban, me las arreglaría para escapar e informar al Alto Consejo Tok'ra todo lo que averiguara. Si nada ocurría y era conducido a una pista buena… cumpliría mi misión hasta el final.

Un ruido, cerca entre las sombras, desvió mi atención. Me volví, palpando bajo mis ropas mi arma y enfrenté a quien viniera por mí.

-¿Quién anda ahí? – pregunté.

La figura salio al descubierto.

Era Ayleen.

Vestía sus ropas de la taberna, bajo un manto con capucha. Por la expresión de su rostro, seguía preocupada.

-¿Estas solo?- preguntó.

-¿Y tú?

-Vengo sola… como acordamos

Enmudeció. Me le acerqué, para poderla ver mejor bajo la luz de la luna de Tanabris.

…Era realmente hermosa y muy joven…

-Todavía no sé tu nombre – me dijo.

-Como me llamo, no importa – retruqué – Me dijiste que tienes información del Goa'uld Lucifer. Necesito esa información, Ayleen.

Asintió y echó otra mirada a las casas vecinas, antes de volver a hablar.

-Hace meses, él llego aquí, a Tanabris, buscando mano de obra. Ofreció grandes recompensas y poder a quienes le siguieran. En Tanabris escasean los recursos monetarios y cualquier ofrecimiento de poder y de riquezas es bienvenido, incluso de parte de un falso dios Goa'uld…

-De modo que le siguieron.

-Algunos. La gran mayoría, lo admito. Pero no todos estamos de acuerdo con vendernos al mejor postor.

-Entiendo. ¿Y que sucedió? ¿Por qué buscaba mano de obra Lucifer aquí?

-Se rumorea que esta construyendo un arma – Ayleen bajó la voz, aterrada – No un arma cualquiera, sino algo llamado “El Martillo de Lucifer”. Un arma tan, pero tan devastadora que los planetas caerán ante él.

Silencio. Mientras digería las palabras de Ayleen, comprendí la magnitud del peligro que acechaba. Pero claro, había más…

-Hay más.

-Dime.

-Lucifer no esta solo ni es uno. No entiendo como es esto, pero le rodean copias de él.

-¿Copias?

-Duplicados. Como los hermanos gemelos. Vinieron la última vez para contratar a más gente. Eran un montón, pero tengo la sensación que son más que esos que vi… - Ayleen hizo una pausa. Tartamudeo luego al decir – Yo… creo que son una Legión.

Se estremeció y le imité. Yo sabía lo que me quería decir.

Las copias de Lucifer solo podían ser clones.

¡De modo que el maldito había logrado duplicarse en cientos! Era una forma atroz de perpetuarse en la existencia. Uno era destruido y otro ocupaba su lugar.

Ya sabía bastante, pero me quedaba por averiguar una última cosa.

-Ayleen, debes decirme donde se oculta Lucifer, donde se esconde su arma… por favor.

La muchacha iba a hablar cuando un ruido muy fuerte nos asaltó a ambos. De repente una enfurecida turba de campesinos liderados por Ruk, el borracho de la taberna, irrumpió en la plaza. Iban todos armados.

-¡Ahí esta! ¡Tal y como el Amo dijo! ¡¡Atrapen a la traidora y al forastero!!

Saqué mi arma Zat y disparé. Les di a varios campesinos furibundos antes de que con Ayleen echáramos a correr. De cerca, la multitud iracunda nos siguió.

-¡Tenemos que buscar refugio! – grité, mientras disparaba - ¡Nos van a alcanzar!

Corrimos. Huimos por varios callejones, hasta caer en uno sin salida.

-¡Es el fin! ¡Estamos atrapados! – Ayleen me agarró del brazo, aterrorizada.

-¡No! - exclamé y mientras la multitud se nos venia encima, un destello de luz se produjo a nuestro alrededor, en ese momento.

Los campesinos retrocedieron espantados, cuando unos Anillos de Transporte se elevaron en el aire… y nos teleportaron a ambos lejos de sus garras…

Fin del Prologo

CAPITULO 1

CUARTEL GENERAL DEL SGC, TIEMPO DESPUES.

SALA DE REUNIONES

El General Landry esperó pacientemente a que todo el SG-1 ocupara sus asientos antes de informarles sobre la importante misión que deberían enfrentar…

-Iré al grano – dijo, haciendo una pausa dramática para observar el rostro de todos – Lucifer ha vuelto.

Ni la Coronel Carter, ni el doctor Daniel Jackson, ni Teal'c dijeron nada. Solo Cameron Mitchell, el otro Coronel importante del equipo, pareció recibir la noticia con entusiasmo.

-¡Ya era hora! Sabía que no pasaría mucho tiempo para volver a ver a ese granuja.

-Es increíble – Jackson se sumó a la noticia, pero a diferencia de Mitchell, lo hizo con pesar y desgano - ¡Hubiera jurado que habíamos visto lo ultimo de él en nuestro encuentro anterior!

-Nos equivocamos, según parece – Carter se volvió hacia el General - ¿Qué datos tenemos, señor? ¿Cómo sabe que regresó una vez más?

-Acabo de ser informado por nuestros contactos con los Tok'ra – Landry le tendió un legajo a Sam – Al parecer, tenían a uno de los suyos investigando el paradero de nuestro enemigo y qué hacia… cuando cayó capturado.

Carter les pasó el legajo a sus compañeros, para que lo leyeran. Teal'c enarcó una ceja al ver el nombre del Tok'ra capturado por Lucifer.

-Tanith, el Cazador – dijo.

-¿Te suena?

-Ciertamente. Es conocido por todos los Jaffas – explicó – Lo entrenaron para cazar y destruir Señores del Sistema derrotados. Nos ayudó hace tiempo a atrapar a algunos…

-Ese es nuestro chico – Landry señaló a una foto de él – Averiguaba sobre Lucifer cuando lo apresaron.

-Inaudito. Tanith es el MEJOR en lo suyo – Teal'c meneó la cabeza, serio – Si Lucifer lo atrapó, entonces…

-Los Tok'ra le creen vivo todavía – se apresuró a aclarar el General – Dicen que Tanith investigaba acerca de una supuesta nueva arma de destrucción que Lucifer estaba desarrollando, en contra de nosotros.

-Miren nada más. Yo diría que nuestro sabandija interplanetario no se rinde – comentó Mitchell con ironía – Habría que darle un premio por el malo mas creativo de todos.

-Los Tok'ra quieren que rescatemos a Tanith de las garras de Lucifer – continuó el General Landry – Concretamente esa es la misión que tengo que encargarles.

Jackson se puso de pie.

-Con el debido respeto, señor… Esto será un desvío en nuestros planes de encontrar el arma de Merlín en contra de los Ori.

-Lo sé, doctor.

-Y no debo dejar de recordarle… a todos, en realidad, que mientras hablamos, a una galaxia de distancia, los Ori preparan su invasión, si lo que Vala nos dijo en nuestro ultimo contacto resulta ser cierto.

-Lo sé… pero tengo órdenes directas del Comité de Supervisión del Proyecto StarGate y del Presidente de la Nación de terminar con el asunto de Lucifer… PARA SIEMPRE.

El General también se puso de pie.

-Dicho lo cual, partirían cuanto antes a las coordenadas que los Tok'ra nos dejaron. Utilizaran todo el apoyo del Prometeo para ello… Buena suerte, chicos. Y a ver si podemos destruir para siempre a este Goa'uld.

***

TANITH

Ignoraba el destino dado a Ayleen.

Confiaba en que la mantuvieran con vida, como a mí. Por otro lado, viendo lo que me aguardaba, no podía tener muchas esperanzas.

Fui conducido por dos guardias enmascarados, con armaduras de combate negras, hasta un gran salón en el centro de la nave pirámide donde me hallaba (ahora sabia que los Anillos de Transporte nos habían llevado a una Ha'tak que flotaba en orbita de Tanabris) totalmente desarmado e indefenso. Ante mí, con un cristal que permitía una visión panorámica del espacio estelar a sus espaldas, había un trono.

El sujeto sentado en el trono sonrió y sus ojos brillaron fosforescentes. Sabía a quien tenia adelante, por lo que mi temor estaba más que justificado.

¡LUCIFER!

Era un hombre no muy alto, calvo, pero con una curiosa barba y unos bigotes que terminaban en punta. Sobre su cuerpo huésped (el que posesionaba el parásito Goa'uld) llevaba puesta una túnica oscura.

-Estoy honrado – dijo, con una voz gélida y gruesa – Tanith el Cazador. Los Tok'ra realmente deben tomar en serio mi amenaza para mandarte en mi contra.

-Sinceramente, esperaba otra cosa – mi sonrisa socarrona pareció desconcertar al villano – El Gran Lucifer… El Goa'uld mas temido en la galaxia, después de Anubis, claro… poca cosa eres, por lo visto.

Mi bravuconada me salió cara. Uno de los guardias luciferinos de armadura negra me dio una golpiza en el rostro. La acepté sin emitir quejido y fijé mis ojos en el enemigo, desafiante, pese a haber caído en el suelo.

-Bravo. Muy bonita exhibición de valor Tok'ra – se burló Lucifer, aplaudiendo – Por demás, inútil… ¿De veras creías que pasarías desapercibido ante mi red de influencia? El pueblo que visitaste esta lleno de muchos de mis seguidores…

Nada dije. Otro de los guardias me aferró de los cabellos y me obligó a pararme.

-Tu presencia aquí, sin embargo, es de lo más oportuna – continuó diciendo el Lord Goa'uld – Me permite tener un primer testigo ajeno a mi circulo en ver en acción mi nuevo juguetito destructor.

Tragué saliva. De modo que “El Martillo de Lucifer”, fuera lo que fuera, ya estaba montado… ¡Y yo iba a averiguar como funcionaba!

Lucifer se levantó de su trono y se dirigió hacia el ventanal de cristal que daba al espacio. El sol del sistema de Tanabris brillaba a lo lejos, mientras la nave se alejaba a prisa del planeta principal.

-El proceso es muy sencillo, en realidad. Pero el merito mayor no es enteramente mío. Digamos que… recibí algo de “ayuda extra” de un colega muy especial.

Las palabras de Lucifer no tenían el más mínimo sentido para mí. Con un gesto, le indicó a un guardia que le trajera a alguien.

El soldado de armadura oscura volvió un rato después, empujando a un hombre gordo y corpulento, rollizo, que venia masticando una pata de pollo.

-¡OMG! ¡Lucifer, acabas de interrumpir mi estupendo banquete! – dijo el recién llegado, evidentemente otro Goa'uld por su voz gruesa y ultraterrena. Fijó sus ojos en mí y se sobresaltó, dejando caer su comida y parándose de forma cómica detrás de un soldado, con temor - ¡Rayos, truenos y cometas! ¡Tanith el Cazador! – atronó el gordezuelo, respirando con dificultad - ¡Lucifer! ¿¿Acaso vas a entregarme a este asesino de nuestra raza?? ¿¿¿Así rompes el pacto que sellamos entre los dos??? ¡No lo puedo creer!

-¡Nerus! ¿Puedes calmarte un poco? – Lucifer habló severamente, fastidiado - ¡Tanith es MI prisionero y ahora mismo le estaba contando acerca de nuestra arma de destrucción!

Al oír aquello, Nerus suspiró aliviado, saliendo de su “escondite” riéndose. Era realmente grotesco… su túnica estaba manchada con restos de comida y no solo se veía mal, incluso… lo olía.

-¡Menos mal! Por poco temía que después de salvarme del fastidioso e insufrible de Baal, fueras a entregarme a este zángano.

Lucifer rió.

-No, mi amigo. Fue una suerte contar con tu… inestimable servicio en la creación de mi arma. Pero la técnica científica es mas lo tuyo que lo mío. Explica, por favor a nuestro invitado como funciona “El Martillo de Lucifer”, ¿si?

Nerus se aclaró la garganta. Escupió una flema al suelo y sonrió, empezando la charla, mientras se pavoneaba por toda la sala de trono, petulante.

-Pues es un dispositivo sencillo, devastador y efectivo. Utiliza energía estelar para funcionar y es capaz de convertir cualquier sol en… una supernova en poco tiempo.

-El dispositivo es el arma mas mortal que existe – Lucifer intervino, cruzándose de brazos – Lo utilizaremos para aniquilar a los Tau'ri por completo, convirtiendo su sol en una bomba aniquiladora. Nadie podrá escapar de él, una vez activado…

-¡Maldito demente! ¡Jamás podrás hacer eso! – exclamé, furioso.

Como toda respuesta, Lucifer solo rió. Nerus le acompañó esta vez, provocando un coro de carcajadas insoportables.

-Ya esta hecho. Por cierto, hace rato ordené usar el dispositivo contra el sol de Tanabris – señaló a la lejana estrella tanabriana – Será un buen espectáculo para contemplar, mientras nos alejamos.

Ante mi atónita mirada, mientras la nave Ha'tak se alejaba cada vez mas en el espacio, el sol de Tanabris estallaba en cientos de pedazos llameantes… Era un espectáculo sobrecogedor, dantesco, de pesadilla.

El fuego liberado por la detonación estelar se extendió y en un momento, devoró por completo al planeta, chamuscándolo y reduciéndolo a átomos.

-Magnifico – Lucifer observaba la destrucción cósmica con una expresión de éxtasis malévolo – Puedo imaginarme ya mismo a la Tierra muriendo de igual forma. En un completo orgasmo de fuego, sangre y azufre devastador…

Los ojos del villano brillaron, de deleite. Cerca, Nerus eructó, como bizarro signo de aprobación.

-Ah… Lo había olvidado – Lucifer se acercó adonde yo estaba, todavía cautivo de sus guardias – La muchacha… Ayleen, creo que se llamaba… Como sea, fue liberada, de regreso a Tanabris, por si no lo sabias.

…No hacia falta que dijera más. Sabía lo que eso significaba…

Con los ojos arrasados en lágrimas, miré al fuego estelar que consumió al planeta y la ira se apoderó de mí.

Fui veloz. Esa siempre fue mi ventaja. Además, claro, de que no me revisaran en realidad muy a fondo. La cuchilla acoplada a mi brazalete Tok'ra emergió con un ruido seco… y no esperé mucho para lanzarme sobre Lucifer e incrustarla en su pecho.

El Goa'uld abrió la boca en una “O” tremenda y sus ojos centellearon, solo un momento… antes de morir en mis brazos .

-¡Maldición! – Nerus retrocedió, horrorizado, escondiéndose tras el trono de su jefe.

Sin detenerme y con la cuchilla en alto, me volví hacia los guardias luciferinos, esperando su ataque.

Ninguno movió siquiera un dedo. Solo se limitaron a reír, sin sentido, ante mi presencia amenazante.

-¿¿Qué diablos les causa gracia, malditos??

-Tú, Tanith – dijo el primer soldado, señalando al cadáver de Lucifer - ¿En verdad crees que algo tan poderoso puede morir así no mas? ¡Que iluso!

Para mostrar la verdad de sus palabras, el soldado alienígena se sacó su mascara negra… y reveló su rostro oculto.

¡Fui presa del temor y de la locura al ver que era en realidad una copia exacta del Goa'uld que yo había matado!

Pero el horror no terminó allí. Cuando el otro soldado se sacó la mascara, vi reflejado el mismo rostro diabólico, duplicado hasta el más mínimo detalle.

¡ERAN CLONES!

-Puedes creer que me mataste, Tanith – dijo el primer clon.

-…Pero te aseguro que somos muchos – replicó a su vez el segundo.

-Somos… Soy eterno, Tanith.

-¡Somos Legión!

-¡Jamás seré derrotado!

-¡Y triunfaremos… aniquilándolos a todos!

Coreado por sus risas, sus carcajadas satánicas, fui aturdido por un arma Zat por la espalda. Nerus, temblando de los nervios, la esgrimía.

Fue lo último que supe, por el momento al menos, mientras me sumía en la inconsciencia…

Continuara…