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SUPERMANvsStargate Escrito por: Federivo Hernán Bravo Comentarios en: federicohernan2005@gmail.com CAPITULO 4 CUARTEL GENERAL DEL SGC OFICINA DE LUTHOR -¿Cómo? ¿Qué? La furia de Luthor estaba desbordada. Tanto, que el pobre soldado que tenía delante se vio sacudido por las solapas de su uniforme cuando el empresario, magnate multimillonario y ahora, jefe máximo del SGC le puso las manos encima. -¡Repítame lo que dijo, soldado! – exigió Lex, los ojos desorbitados y la ira fluyendo por su cuerpo - ¿Qué el SG-1 que? -Han… Se han ido, señor – tartamudeó el pobre hombre totalmente atemorizado ante el enojo de su patrón - ¡Han robado dos aeronaves experimentales y partieron fuera de la base a Metrópolis! -A Metrópolis – Lex soltó al soldado. Le dio la espalda – Mierda. Luthor lo sabía: había subestimado a esos idiotas. ¡Ahora, si llegaban hasta él, podrían arruinar todo el plan! -¿Se-Señor? -Puede retirarse – ordenó. El soldado no esperó ni un minuto más para huir de la oficina. Solo, Lex se desplomó en su sillón, pensativo. Todo corría riesgo de caerse al demonio. Si aquellos imbeciles llegaban hasta Superman… ¡No! ¡Eso NO podía pasar! Baal eliminaría al kryptoniano. ¡Tendría que hacerlo! Ese era el trato. Pero Lex no era ningún tonto… y no iba a aceptar remotamente el ser burlando por un mero grupito de insubordinados devenidos en héroes. ¡Para nada! ¡Él era Lex Luthor! ¡El Numero Uno! ¡El más grande de todos! ¡Les demostraría su error! * * * EN MITAD DEL CIELO SOBRE NORTEAMERICA EN ESE MOMENTO Los aviones Clase X eran una maravilla tecnológica. Montadas de una hibridizacion entre Planeadores Goa'uld y Cazabombarderos terrestres, las aeronaves podían alcanzar velocidades terribles y llevar a sus ocupantes en un largo viaje desde la punta de un continente a otro en cuestión de poco tiempo. Sumada a su capacidad de vuelo, estaba su poder defensivo. Cargados con misiles ínterbalísticos tierra-aire y cañones de pulso energético, los aviones X eran lo último de lo último del SGC para defender a la Tierra… …Hasta que el SG-1 los robó de sus hangares para poder viajar a Metrópolis… -Aquí Águila 1 a Águila 2… ¿Cómo vamos, Jackson? – radió Mitchell desde la cabina de su avión al otro. Detrás de su asiento iba Teal'c, de copiloto, ocupándose de los principales sistemas de navegación. -Acá Águila 2… Todo bien – repuso Daniel – Carter te manda saludos. -Muy gracioso, amigo… Manivelen ese hiper-impulsor, chicos. Se les esta ladeando el alerón derecho. -Hiper-impulsor nivelado – anunció la voz de Carter por el micrófono del Coronel. Mitchell sonrió – Llegaremos en pocos minutos a destino. -Magnifico. Dicen que Metrópolis esta en plena temporada de veraneo. ¿Creen que veremos al Azuloso en persona? -¿Quieres su autógrafo? -Tengo algunas personas conocidas que matarían por una firmita del Gran S, Sam – Mitchell hizo una maniobra complicada con su avión. Esquivó un banco de nubes - ¡Guau! ¡Este aparato es genial! ¿Cómo vamos por ahí atrás, grandote? -Normal – fue la escueta respuesta de Teal'c. Mitchell tuvo que aguantar las ganas de reír. El Jaffa seguramente tendría un ataque de nauseas. -¿Cómo creen que Luthor se tome nuestra desobediencia? -Seguramente ese calvo se enfadara mucho, Jackson… Me tiene sin cuidado. -ATENCION, ATENCION – la voz que surgió del micrófono esta vez era diferente. El Coronel dio un respingo, sorprendido – ATENCION… SG-1, REGRESEN A LA BASE DE INMEDIATO. ¡Luthor! -Aquí Mitchell, Lex… Me temo que no podemos obedecer esa orden. -¡MALDICION! ¡REGRESEN DE INMEDIATO O LES PESARA! ¿HA ENTENDIDO, CORONEL? -Entiendo, Lex, que usted es un desastre como jefe del SGC. -¿¿COMO?? -Si… Además de que se ve horrible con esa cabeza pelada. ¿Qué le pasó? ¿Caída prematura? ¿Algún experimento fallido que lo dejo así, tal vez? Debería pensar seriamente en comprarse una peluca. Le quedaría mejor. Hubo un par de carcajadas. Carter y Jackson, desde su avión. Mitchell casi pudo imaginarse a Luthor enrojeciendo de la ira en casa. -¿¿COMO SE ATREVE…?? – efectivamente, Lex sonaba MUY enojado - ¡SI NO REGRESAN EN ESTE MOMENTO, SERAN DECLARADOS ENEMIGOS DEL ESTADO! ¡SERAN SENTENCIADOS POR ESTE DESACATO! -Seguramente. Pero seguiremos teniendo cabello, eso si. Se produjo un aullido de rabia. Cameron le guiñó un ojo a su copiloto, satisfecho. -¡SE LO ADVIERTO! ¡REGRESEN YA MISMO! -Saludo a tu calva, Luthor. Cambio y Fuera. La voz de Lex se apagó, reemplazada solo por el ruido de los motores de las naves. -¿Fue conveniente hacerlo enojar así? – preguntó Teal'c. -Me tenia bastante cansado. Se merece más que eso, en realidad… Si tenemos éxito con lo nuestro, tenemos que pensar como arreglar las cosas allá. En lo personal, si Luthor sigue, estoy fuera… -Todos lo estamos – intervino Jackson – Creo que ahora somos Enemigos del Estado. ¡BEEEEP! ¡BEEEEEP! -¿Qué demonios fue eso? -¡Es el radar! ¡Se acercan aviones por el noroeste! – anunció Carter. Mitchell miró en aquella dirección. Cuatro cazas de la clase Interceptor volaban hacia ellos, cortándoles el paso. -Parece que Lex realmente hablaba en serio – El Coronel tiró de su timón. El avión X aumentó la velocidad - ¡Acción evasiva! ¡Demostremos a estos novatos lo que es pilotear estos nenes! Las dos súper naves se separaron. Cortando el aire y haciendo maniobras imposibles, el SG-1 burló a sus perseguidores. Como dos estrellas fugaces, huyeron hacia el horizonte. …En la lejanía, les esperaba Metrópolis… * * * CIUDAD DE METROPOLIS EN UN PARQUE MUNICIPAL Lo vio venir, pero no pudo hacer nada para esquivarlo… Principalmente, por el autentico terror que aquella cosa le inspiraba, pero también por la súbita merma considerable de sus poderes. Para cuando Superman reacciono fue tarde. El puño de Doomsday ya se había estrellado contra su cara, enviándolo por el aire contra un grupo de árboles cercanos, los cuales, se redujeron a astillas bajo el peso del Hombre de Acero. De repente, el mundo empezó a girar. Superman trató de ponerse en pie y contraatacar, pero el efecto de la kryptonita de la que el monstruo estaba en gran parte hecho surtía su efecto. La debilidad que lo invadía era tan terrible que había afectado toda sincronización de sus movimientos… De manera torpe, se lanzó hacia la bestia, solo para darse un golpazo descomunal contra aquel cuerpo que parecía construido de concreto puro. Rugiendo, Doomsday lo aporreó sin misericordia ni piedad. La fuerza de esos puños, similares a garras, dejó sendas marcas allí donde caían, demostrando que la invulnerabilidad del Hombre del Mañana comenzaba a desvanecerse. …Lo intentó de nuevo… Conectó un gancho en la henchida cara de la criatura. Doomsday se tambaleo… solo un poco. El infernal monstruo del espacio lo atrapó con sus manazas y luego de sacudirlo como a un muñeco de trapo, lo tomó de una pierna y lo aporreo contra el duro suelo de roca una y otra vez, como si fuera un garrote. Superman nada pudo hacer. Una llamarada de dolor le envolvió. Se intensifico cuando la bestia lo dejo en el piso y le empezó a dar patadas. Uno a uno, aquellos golpes cargados de rabia y radiación de kryptonita desgarraban carne y su azul traje. …Para cuando Doomsday se aburrió de las patadas, el Hombre de Acero estaba más muerto que vivo… La bestia lanzó otro rugido, de satisfacción. Aferró al héroe de sus cabellos y le propino una trompada en pleno rostro. Un río de sangre empezó a manar. El dolor del kryptoniano ahora esta tal que nada podía hacer para evitarlo… o tal vez si. Cuando el monstruo lo sostuvo con fuerza en el aire, con la clara intención de hundir un puño en su pecho, Superman desató sobre él todo el poder de su visión de calor. Una ráfaga potente al rojo vivo dio de lleno en las fauces de Doomsday. La criatura lo soltó y retrocedió, envuelta en llamas. Aprovechando esta ventaja, el kryptoniano intento poner distancia entre ambos, con el fin de trazar un nuevo plan de combate. No llego lejos. El monstruo, sin daño o quemaduras aparente, surgió a toda velocidad detrás de él y lo aferró de las piernas. Dando alaridos de rabia infinita, Doomsday arrojó al Hombre de Acero al cielo. Voló muchos kilómetros hasta que el destino quiso que se estrellase en un lugar muy particular: la Torre de LuthorCorp . …De un salto gigante, Doomsday ya venia tras él… * * * SOBRE LOS CIELOS DE METROPOLIS AL MISMO TIEMPO Los aviones X sobrevolaban los altos rascacielos de Metrópolis como bólidos zumbantes. Al comando de su nave, Mitchell fue el primero en ver las señales del ataque cerca del centro de la ciudad; edificios quemados, cráteres en las calles, automóviles ardiendo… y los restos de varios Planeadores Goa'ulds diseminados por allí. -Bueno, parece que se nos adelantaron – radió a sus compañeros del segundo avión – Esto solo puede ser obra del Gran S. Pero el entusiasmo del Coronel murió pronto al divisar la Ha'tak inmensa que flotaba ahora cada vez mas cerca, sobre la urbe. -¡Atención! ¡Posición de combate, gente! – dijo - ¡Baal esta justo enfrente de nosotros! ¡Démosle un gran saludo! Las aeronaves rompieron formación. Mitchell, junto a Teal'c, atacaron el flanco izquierdo de la pirámide, mientras Jackson y Carter bombardeaban el derecho. Se produjeron explosiones devastadoras a lo largo del vehículo alienígeno. Partes de la Ha'tak cayeron a tierra, incinerándose totalmente. En el interior, Baal, tomado por autentica sorpresa, dio la orden de abatir a sus atacantes de inmediato. Cientos de soldados Jaffa corrieron a ocupar sus puestos delante de los cañones de energía y entonces, una lluvia de luces atravesó el cielo de la devastada Metrópolis… * * * EDIFICIO-TORRE DE LUTHORCORP VESTIBULO PRINCIPAL No había gente, a Dios gracias. Parecía que ni siquiera Lex estaba. Aquello era extremadamente sospechoso, pero ahora Superman no tenia tiempo para ocuparse de aquello, porque atravesando el mismo agujero por donde entró, Doomsday llegaba para rematarlo… -No te rindes, ¿eh? – dijo al monstruo. Como toda respuesta, solo obtuvo rugidos de ira y un puño dando de lleno sobre él. Atravesó cientos de paredes y salas de oficinas, debido al envión. Todo se desplomaba, mientras pasaba… Con su visión de rayos X, revisó a prisa los cimientos del edificio. Estaban intactos, pero quizás no por mucho. La Torre de LuthorCorp era una maravilla arquitectónica, solo comparada con el desaparecido World Trade Center o las Torres Petronas. Un monstruo de ciento veinte y pico de pisos que se erguía como símbolo del poder y la impunidad de su dueño. Impunidad. La mejor palabra para describir a Lex Luthor, por cierto. Mientras se levantaba trabajosamente de entre los escombros diseminados a su alrededor, la sangre de Superman hirvió de rabia al solo pensar que Luthor era culpable de la destrucción de hoy. Sin ninguna duda, había atravesado todo límite al permitir que estos nuevos enemigos atacaran libremente a Metrópolis. Ya se encargaría de Lex cuando tuviera tiempo. La prioridad ahora era Doomsday. El monstruo se acercaba. Podía sentir sus pesados pasos, su respiración ronca y el efecto debilitador de la Kryptonita en su cuerpo, a medida que la siniestra figura se dirigía hacia él. Superman sabia que era imposible matar al monstruo, al menos por el momento. Si seguía enfrentándolo, solamente moriría… Debía, por lo tanto, neutralizarlo. Volvió a fijar su mirada poderosa en los cimientos de la torre de Lex. Hizo un cálculo veloz y tomó su decisión… Normalmente, el Hombre de Acero era un ciudadano respetable de las propiedades privadas, sean estas incluso, las de su más terrible adversario. Pero hoy era otra cosa. Hoy, su ciudad estaba siendo atacada. Hoy tenia que parar a un monstruo. -Hora de decir adiós. Al menos, por un ratito – dijo a Doomsday, mientras usaba su visión de calor para destruir los cimientos de LuthorCorp – Se que esto no te matara, pero me dará el tiempo que necesito para ocuparme de tu creador. Se produjo una detonación espantosa, en alguna parte del edificio. Superman se agachó y se envolvió con su desgarrada capa… justo cuando toneladas de acero, concreto y cristal cayeron sobre Doomsday y él. …Como un castillo de naipes, la Torre LuthorCorp se desplomó sobre sus destruidos cimientos… * * * LOS CIELOS SOBRE LA CIUDAD AL MISMO TIEMPO Mitchell vio un gran rascacielos cercano venirse abajo, pero no supo si fue por culpa de los ataques de la nave de Baal o por otra cosa. En realidad, no tenía tiempo de fijarse en nada más que no fuera el terrible combate aéreo en el que estaba sumergido… El CoroNel era un experto piloto. No era la primera vez ésta en la que se subía a un avión y salía en vuelo a una lucha aérea, pero debió reconocer que esta misión en particular era la más difícil que le había tocado en todo este tiempo. Comparados con la gigantesca astronave con forma de pirámide que tenia delante de si, los aviones X eran del tamaño de mosquitos. La particularidad y lo que inclinaba a favor un poco la balanza al SG-1 era que, mosquitos y todo, sus ataques primerizos habían debilitado bastante a su adversario. Varios cráteres de impactos se abrieron a lo largo del casco de la nave de Baal y algunas torretas de cañones de partículas habían volado en pedazos. En conjunto, no mucho, pero lo suficiente para montar la cólera del ultimo Señor del Sistema… -¡Cuidado con tu flanco norte, Cameron! – urgió la voz de Carter por el micrófono. Mitchell volvió a la realidad e hizo esquivar a su nave de un certero disparo. Luego, voló razante por debajo del vehículo extraterrestre mientras una lluvia de rayos le perseguía. -Tipos duros de vencer – dijo. Se volvió a Teal'c, su copiloto - ¿Cuánta munición nos queda, grandote? -Poca. Creo que no alcanzara. -Podemos bombardearlos con los rayos, pero esos misiles son los únicos capaces de hacer saltar por el aire a esa cosa. Teal'c no respondió. El Coronel masculló un insulto por lo bajo. -¿Dónde demonios esta el Azuloso? ¡Nos vendría bien un poco de ayuda extra! Otro disparo desde la Ha'tak. Otra maniobra de evasión… y los pocos misiles del arsenal siendo usados. * * * -No podemos seguir así – le comentó Carter a Jackson, desde el asiento de copiloto – Nos quedaremos sin armamento pronto. -¿Se te ocurre una idea mejor? Carter enmudeció, justo cuando el avión que Jackson pilotaba dio un bandazo. Surgió humo y chispas de un motor de turbina. -¡Nos dieron! El avión empezó a descender. Sonaron las alarmas de forma estridente. La Coronel y su acompañante manotearon hacia sus paracaídas de emergencia. …El suelo de Metrópolis estaba ya mas cerca… -¡No lo lograremos a tiempo! – gritó Carter, viendo directo a la cara de la muerte. Iba a ser una caída fatal Daniel cerró los ojos… y los volvió a abrir cuando la aeronave dio un círculo y ascendió hacia los cielos, otra vez. -¡Sam! ¡Lo hiciste! – exclamó, aliviado. -¿Hacer que? ¡Yo no toque nada! Jackson se volvió para mirarla. Por la expresión de sus ojos, era cierto. -Si tú no hiciste nada, entonces… ¿Quién…? La respuesta fue evidente cuando al avión lo depositaron sobre la terraza de un edificio no muy lejano. Una figura roja y azul abrió la escotilla, sonriendo desde una cara con varios moretones que ya parecían estarse curando. Les tendió una mano para salir… -¿Están bien? – preguntó Superman. CAPITULO 5
CIUDAD DE METROPOLIS EN LA AZOTEA DE UN EDIFICIO Lo primero que vio apenas salio de entre los escombros del edificio de Luthor, fue aquellos dos misteriosos aviones trabados en pleno combate aéreo con la nave alienígena. Le llamaron inmediatamente la atención, puesto que era la primera vez que veía aviones con aquel particular diseño, tan similares a los deslizadores enemigos que hacia poco repelió. Lo más llamativo era la insignia que portaban: un curioso emblema que llevaba solamente las letras SGC. Después del impacto de descubrir aquello, lo siguiente que a Superman le interesó y en extremo, fue ver como uno de aquellos aparatos atacantes fue alcanzado por un disparo… y caía al vacío. No lo pensó dos veces. Hizo el rescate. Una suerte de sentido especial le dijo que los pilotos eran del bando amigo… Y allí estaba ahora, con dos de ellos: una mujer rubia y aquel hombre de las gafas, a los cuales ayudó a salir de la cabina de su aeronave… y que lo miraban con cara de asombro. “Forasteros”, pensó, “Eso seguro” . -¿Están bien? – repitió su pregunta, en voz alta. Tardaron bastante en responder. Jackson tartamudeó un “si” y solo atinó a quedarse en eso. Su compañera, mas practica, dejó de lado a toda prisa su sorpresa primeriza y se concentró en cuestiones practicas… -Necesitamos ayuda. Nuestros compañeros todavía siguen arriba, pero están a punto de quedarse sin municiones – Carter señaló al cielo. El Hombre de Acero asintió. -Muy bien… Voy para allá. Lo mejor para ustedes seria que busquen donde refugiarse… ¿Son personal de la Fuerza Aérea o del Ejercito? -Algo así. Superman decidió dejar las cuestiones sobre el origen de sus nuevos amigos para más tarde. Se dio media vuelta y echó a volar rápidamente hacia el cielo, dejándolos solos. Jackson y Carter se quedaron observando como se alejaba… y luego, se miraron entre si. -¿Pasó realmente o estamos soñando? -Yo me siento despierta, Daniel. -Igual yo. Silencio. De tan asombrados que estaban por la insólita situación que lo único que hicieron fue seguir el consejo del Ultimo Hijo de Krypton de buscar refugio. Lentamente, comenzaron a caminar fuera de allí. * * * En mitad del cielo la batalla seguía, pero Mitchell sabía que estaba perdida de antemano. Ignoraba el destino de sus compañeros, pero entendía que pronto les acompañarían. Cuando Teal'c anunció que la reserva de armamento llegó a cero, el Coronel tragó saliva y se aprestó para el final. -Bueno, hasta acá llegamos. Dos chorros de un disparo energético venían hasta ellos. No existía forma alguna de eludirlos, bajo NINGUN contexto… cuando les alcanzara, seria el fin. Mitchell se preparó para el impacto… que nunca se produjo . Moviéndose a una rapidez de pesadilla, Superman se interpuso entre el avión y los rayos de partículas, usando su cuerpo como escudo. Hubo una explosión… y el Hombre de Acero salio ILESO . Tanto Mitchell como Teal'c se quedaron con la boca abierta. -Yo me haré cargo, amigos – dijo el kryptoniano, sonriéndoles y luego, volando a prisa hacia la Ha'tak, dispuesto a acabar con los enemigos. -¿Viste lo mismo que yo? – preguntó el Coronel a su copiloto. -Ciertamente – respondió el Jaffa, anonadado. Una sonrisa se dibujó en los labios de Mitchell. Se ensanchó mas cuando Carter se contactó con ellos vía radio y avisó que Daniel y ella estaban bien… y que la caballería iba en camino. -Copiado, Sam. Lo hemos visto. Descendemos a las coordenadas que nos diste – se volvió a Teal'c – Hoy parece que tenemos ayuda especial… * * * Baal estaba otra vez sentado en su trono. No sonreía ni un gramo. Desde su lugar, escuchó el estruendo, sintió las sacudidas… y esperó la pronta llegada de su adversario. No tuvo que hacerlo demasiado. La pared más cercana de la fastuosa habitación donde estaba estalló en cientos de astillas metálicas y Superman apareció plantándose ante él. Tenía el uniforme azul desgarrado y la capa roja prácticamente desaparecida de su vestimenta. Aun así, estaba totalmente intacto. Las heridas inflingidas en su cuerpo sanaban aprisa. -Felicidades, kryptoniano. Acabas de vencer TODAS las defensas de mi nave. -Se terminó, Baal – el Hombre de Acero se cruzó de brazos – Te sugeriría que te entregaras por las buenas. Como toda respuesta, Baal rió. -No, Superman… No lo haré. Pero aceptaré la derrota que hoy me has propinado. Después de todo, solo un dios puede derrotar a otro dios. Superman no iba a discutir. Dio un paso hacia el Goa'uld y alargó una mano hacia él… Jamás llego a tocarlo. Sus dedos atravesaron a la figura sentada en el trono como si fuera aire. -Holograma – Baal le guiñó un ojo – Comprenderás que no tengo intenciones de quedarme en este planeta, como prisionero. Así que en estos momentos estoy de camino a mis territorios – la holoimagen hizo una pausa - Veo que escudriñas con tu visión de rayos X por todos lados en busca del emisor de mi señal. No te gastes. No podrás alcanzarme aunque lo intentes… -No juegas limpio, Baal. -Te equivocas, kryptoniano. Solo utilizo el juego como más me place. Te diré algo, por cierto, antes de despedirme para siempre: te sugeriría que hables con los humanos que salvaste hace rato. Ellos son los enemigos que tengo, los que mencioné hace poco. Pertenecen a un Proyecto Especial de tu Gobierno, el cual ahora esta bajo el mando de tu Némesis, Lex Luthor… Parte del pacto que teníamos… -Entonces es verdad. Tienes una alianza con Luthor. -Adiós Superman – el holograma ignoró la afirmación del Hombre de Acero. Ya comenzaba a desvanecerse – Apúrate… Doomsday esta despertando en su prisión y esta listo para volver… al ataque… La imagen generada por computadora desapareció. El trono quedó vacío. * * * RUINAS DEL EDIFICIO DE LUTHORCORP EN ESE MOMENTO Mitchell estaba sentado sobre un pedazo de roca, oyendo de boca de Jackson y de Carter el relato de lo sucedido minutos antes, cuando fueron milagrosamente salvados por el Hombre del Mañana. Mientras escuchaba, prestaba un ojo hacia las alturas, a la suspendida y silenciosa nave pirámide… Alrededor del SG-1, Metrópolis se erguía igual de muda. A la lejanía en realidad, se oían sirenas y lamentos de heridos, pero en la zona en donde el grupo estaba reunido, todo era silencio y quietud… que se rompió cuando Superman llegó, descendiendo como una ráfaga de viento. -Tenemos que hablar – dijo. -Ya lo creo que si… - Mitchell se puso de pie y estiró una mano hacia él – Soy el Coronel Cameron Mitchell… La mano extendida, en un gesto abierto de amistad, fue ignorada por el ceñudo Hombre de Acero. La alta figura del kryptoniano pasó al lado del Coronel y del resto del equipo sin mirarlos, solo con su atención fija en los escombros del edificio destruido. -Ya viene… El suelo comenzó a temblar. El SG-1 retrocedió espantado, cuando Doomsday salió de su prisión, rugiendo lleno de ira y de ferocidad. Superman sacó un objeto del cinturón de su traje. Hasta el momento, parecía haber estado guardado allí en espera de ser usado. Con movimientos veloces, arrojó aquello contra la monstruosa figura atacante… Hubo una explosión de luz desgarradora. Por un momento, nadie pudo ver nada más que un blanco cegador y oír el grito de la criatura, envuelto en aquella ola de energía sin límites. Cuando acabó, Doomsday ya no estaba… el único rastro de que alguna vez hubiera existido eran los dos cráteres que habían quedado en el derruido piso, provocados por el peso de sus poderosos pies. -¿Qué fue eso? – preguntó Carter, cuando se hizo evidente de que no volverían a ver a aquella monstruosidad. -Un cristal proyector de la Zona Fantasma. Era el único recurso que me quedó para derrotarlo. No podía acercarme a él para luchar ya que me envenenaría con la radiación del material que estaba hecho; no podía neutralizarlo para siempre bajo pilas de escombros, porque escaparía… A la final, fue lo único que se me ocurrió. La Zona Fantasma pareciera ser la prisión perfecta para un ser como él… -¿La “Zona Fantasma”? -Una dimensión alternativa, fuera del Tiempo y del Espacio conocidos. El que va exiliado allí no regresa jamás – Superman suspiró. Se volvió hacia el grupo reunido y extendió una mano hacia Mitchell – Perdón por no responder a su saludo, Coronel… Es un gusto conocerlo. Creo que tenemos que hablar… y mucho. * * * CUARTEL GENERAL DEL SGC CIERTO TIEMPO DESPUES. Luthor permanecía en silencio, sentado en su sillón, esperando. Su expresión era la más calma y serena que cualquiera pudiera tener. Cuando la puerta del despacho se abrió y el SG-1 entró, en compañía de Superman (con su traje con capa renovada y limpia) dicha expresión facial ni siquiera vaciló ni un segundo… -Antes de que digas nada, solo puedo decir que NO tienen NINGUNA prueba que me implique con lo que acaba de suceder en Metrópolis – dijo Lex. Una sonrisa apareció en sus labios – Legalmente hablando, es mi palabra INTACHABLE contra la de cuatro Enemigos declarados del Estado – esto ultimo, lo señaló fijándose en el SG-1. -Puede ser… pero resulta, Luthor, que estos cuatro “enemigos” del Estado han sido victimas de tus manipulaciones y engaños. -¿Y que, súper bobo? Te lo repito: Ninguna prueba me puede condenar a NADA. El SGC sigue siendo parte de LuthorCorp… Y ahora, voy a llamar a los soldados para que los saquen a todos de aquí, derechito a una celda bien resguardada y luego, súper, voy a labrarte un Sumario por entrar en un Área Restringida del Gobierno sin autorización presidencial. Lex se disponía a llamar por teléfono para cumplir con su amenaza, cuando Carter se le adelantó y desenchufó el aparato, impidiéndoselo. -¿¿Qué se supone que ha hecho, Coronel?? – le recriminó Luthor, furioso. -LuthorCorp ya no existe – dijo ella. Lex rió, divertido. -Si lo dice por el derrumbe que Superman seguramente ocasionó de mi edificio, pues déjeme decirle que no me perturba en lo mas mínimo. Lo volveremos a levantar en menos de un año… -La compañía ha quebrado al quedar usted implicado totalmente en los hechos que ocurrieron. La sonrisa de seguridad de Lex titubeó. -Esta mintiendo, seguro. -Baal dejó un mensaje grabado en su nave madre, antes de irse – Mitchell se acercó al empresario. De entre sus ropas, sacó un CD de ordenador – Es un mensaje muy interesante en donde habla del acuerdo que tenían ustedes dos. Al Presidente y al Comité de Supervisión les ha encantado verlo… Ah, por cierto, en este disco esta la copia del comunicado, por si quiere ver que nosotros NO mentimos, como si usted lo hace. -¿Qué? Luthor se hundió en su asiento, presa de la incredulidad… y del horror. ¡ESTABA DERROTADO! -Temo que en esta ocasión no solo has quedado en la ruina, Lex – Superman meneó la cabeza – sino en la autentica bancarrota. El Presidente te ha quitado TODO el apoyo que te tenia, además de acusarte de los siguientes cargos que me encomendó mencionarte: Traición al Estado, porque sabias de una gran amenaza para el país y como Comandante en Jefe de esta instalación no hiciste nada ni tomaste las medidas para evitarlo; la destrucción de Metrópolis, aunque fuera indirectamente, ya que al fin de cuentas fuiste parte del complot con el cual las fuerzas enemigas intervinieron… Y el cargo mas terrible, Lex, es el de inculpar ilícitamente de traición a gente honrada, respetuosa y trabajadora – señaló al SG-1 – A mi leal entender, lo mas ruin que puedes haber hecho. Pero ya nunca más lo harás. Es tu fin. Luthor se puso de pie, con violencia. Encaró al Hombre de Acero. -¡Jamás! ¿Lo oyes, idiota? ¿¿Lo escuchan todos ustedes, imbeciles?? ¡SOY LEX LUTHOR! ¡SOY EL NUMERO UNO! ¡Esto solo es un trámite para mí! Voy a salir de esta… ¡Lo haré! -Lo dudo mucho – el General Landry eligió aquel momento para entrar, en compañía de una comitiva de soldados armados, a la oficina - ¡Arresten a este inútil! Los soldados redujeron a Luthor y le colocaron un par de esposas. -¡Te esperan unas largas vacaciones en el Penal de Pocantico, Lex! – Landry asintió, satisfecho – No te preocupes. El SGC volverá a mi mando, mientras no estas. Órdenes directas del Presidente, quien me ha comunicado, junto con sus más sinceras disculpas, el desprecio que siente por ti. -¡¡Lo pagaran!! ¡Juro que lo pagaran! ¡¡Hablare con todo el mundo!! ¡Todos sabrán de la existencia del Proyecto StarGate! ¡¡El Gobierno se arrepentirá de darme la espalda!! ¡¡¡TODOS VAN A TERMINAR EN LA CALLE!!! -Como bien decías antes, Lex, NO tienes pruebas para demostrarlo. ¡¡Llevenselo!! A rastras, Luthor fue sacado de la oficina. Landry se volvió hacia su equipo. Todos sonreían, satisfechos de volverlo a tener en aquel lugar y de que la normalidad acudiera a la base una vez más. -Es un gusto regresar a servir bajo su mando, señor – dijo Mitchell, con orgullo. -Yo me alegro de poder retornar a casa – replicó el General – Si Dios quiere esto solo será un mal recuerdo – hizo una pausa. Extendió una mano hacia el Hombre de Acero – Te estamos agradecidos por TODO, Superman. Hoy, si el mundo se ha salvado, ha sido gracias a ti. -Solo hacia mi trabajo, General – replicó el héroe, encogiéndose de hombros de manera humilde. * * * SALA DE EMBARQUE DEL STARGATE MUCHO TIEMPO DESPUES Superman admiraba con ojo crítico el anillo giratorio del Portal. A su espalda, el SG-1 al completo acompañaba al kryptoniano en su “visita guiada” a las instalaciones. La Coronel Carter era quien explicaba los puntos principales del funcionamiento del StarGate… -…De modo que, lo que básicamente hace este Portal es enlazarse con otros sistemas de igual confección esparcidos a lo largo de la Galaxia. Cuando se marcan los siete símbolos apropiados en el Dispositivo de Llamada, uno puede cruzar al planeta elegido, instantáneamente. -¿Y dicen que hay miles de estos “StarGates” por todo el espacio? ¿En muchos otros planetas? -Bueno, no contamos el numero exactamente – Jackson se acomodó los lentes, tomando la palabra – Aproximadamente (es una aproximación, recuerda) habrá millares de millares de StarGates en diversos mundos, pero hacer cálculos exactos es… bueno, imposible. -Nunca me he topado con cosas como estas en mis aventuras en otros planetas – Superman estaba admirado – Realmente, es maravilloso lo que hacen aquí, amigos. -No tanto. Es solo ciencia en su mas pura expresión – Jackson sonrió. -Actualmente estamos buscando un arma especial construida por Merlín, un ser Ascendido que pertenecía a la raza de los creadores de los Portales. Es para defender nuestra Galaxia de los Ori… - continuó Carter. -Los Ori… oí por aquí que los mencionaban mucho. ¿Quiénes son? -Los mas grandes zánganos del cosmos, si se me permite la expresión – comentó Mitchell. El Hombre de Acero rió. -No quiero sonar tan… dura como mi compañero Coronel – Carter carraspeó, reconociendo que aquella fue una de las mejores frases para identificar a sus adversarios – pero lo cierto es que los Ori son unos seres también Ascendidos pero maléficos. Pretenden el dominio de nuestra Galaxia mediante el engaño y la mentira de una religión falsa: El Origen. -Los Ori no pueden intervenir en los asuntos de los seres mortales, pero tienen sirvientes que si lo hacen – Teal'c habló, deseando informar también a su invitado de todos los pormenores del asunto – Se los llama Priores. Son falsos sacerdotes con grandes poderes que intentan obligar a todos a servir o a abrazar la igual de falsa doctrina de sus amos. Se produjo un breve silencio. El Ultimo Hijo de Krypton asimilaba, en tanto, toda la información que sus nuevos amigos vertían en él. -Vaya. Una gran amenaza. Tengo que confesar que JAMAS me había enterado de esto. Estas cosas realmente pasan al margen de mi atención… Entiendo por qué el Gobierno quiere mantener este secreto. La Humanidad no esta preparada para saber tanto… -Sé que tal vez esto sea mucha presión para ti, Superman – dijo Carter, despacio – Pero tienes que comprender la importancia de no revelar datos acerca de este Proyecto Especial… ni de nosotros. -Quédense tranquilos. Entiendo al punto que quieren llegar – el Hombre de Acero asintió – El Programa StarGate permanecerá en el anonimato. Su secreto esta a salvo conmigo. -No podía ser para menos – Mitchell palmeó el hombro de Superman – Viniendo del Gran S, pues… -¿Cómo va la reconstrucción de Metrópolis? – quiso saber Jackson. -Marchando. Estoy ayudando, claro. Hay mucho que hacer todavía, pero las cosas mejoraran… En parte, el Gobierno ha prometido financiar todo. -Esa es una buena noticia. -Los metropolitanos son gente simple, pese a que parece lo contrario… La presencia de la gran nave alienígena pasara como la de otras tantas más de los villanos que usualmente vienen a retarme. Me he encargado personalmente, de limpiar de los registros que por allí había toda información sobre Baal y sus esbirros… Nadie hará mas preguntas cuando los amigos que tengo en la Prensa den una versión creíble de esta “invasión alienígena”. Superman extendió una mano. Saludó a Mitchell con un apretón. Era el momento de la despedida. -Ha sido un gusto conocerte en persona, Gran S. -No hay cuidado, Coronel. Es usted un gran piloto. Formidable, en realidad. -¿Volveremos a vernos? -Tal vez. Ojala que fuera en mejores ocasiones, amigo. -Bien, si necesitas un “aventón” a algún sitio del espacio exterior y no tienes tiempo para volar hasta allá… Ya sabes. Tenemos un StarGate listo para ti. El comentario del Coronel causó gracia al grupo. Después del apretón de manos con todos, el Hombre de Acero echó una mirada al techo de la sala. -¿Esto tiene salida por aquí, no? – preguntó. Mitchell se volvió hacia la gente que estaba expectante a sus movimientos en el interior de la cabina de control del Portal. -¡Davis, que abran la compuerta del silo! – ordenó. Se produjo un ruido metálico. Las puertas del techo de la sala de embarque se abrieron lentamente, dejando al descubierto un hueco largo y profundo… que terminaba en el exterior de la montaña. -¡Cuídense todos! ¡Estaremos en contacto! Superman empezó a volar. A través del hoyo en la montaña, salió al azul cielo del exterior. …Pronto, se perdió en la lejanía… * * * LEX LUTHOR PENAL DE POCANTICO, EN ALGUN RINCON DE USA Una celda no muy grande, de paredes asépticas, pero una celda al fin. Una ventana pequeña que daba al patio de la prisión, en donde unos hombres del servicio de limpieza hacían el aseo. Y un traje de presidiario naranja, con número y todo, sumado a un camastro de escaso abrigo acoplado a la pared del fondo. Era todo lo que Lex Luthor tenia de mobiliario en su larga, muy larga estadía en la prisión de Máxima Seguridad de Pocantico. En aquellos momentos, pasadas ciertas semanas desde que fuera traído a aquel lugar, el antiguo empresario y ahora desprestigiado criminal meditaba sobre su situación y los errores garrafales que cometió para terminar allí. …Había sido un tonto... ¡Jamás debería haber confiado en un alienígena, para empezar! Pero inventiva era el lema de Lex. Lo mismo que el futuro. Estaba preso, era cierto… en la bancarrota, también era cierto… pero había una sola cosa que nadie podía quitarle y era que, en efecto, él era LEX LUTHOR. El Numero Uno. No importaba cuantos asquerosos aliens invasores le quisieran quitar el puesto, ni cuantos insurrectos grupitos de pretendidos héroes quisieran humillarlo. Él era el MÁS grande de todos. Lo demostraría totalmente al revertir su actual situación. Le debía muchos favores a mucha gente allá afuera. Era el momento de cobrárselos. Jueces, abogados… gente importante. Pediría audiencia con ellos… les expondría el caso. Tendrían que ayudarlo a limpiar su imagen. Tendrían que darle una gran mano para salir. Lo harían. Tenía muchos secretos acerca de ellos que no desearían que surgieran a la luz. Luthor sonrió. Volvería a ser el que era en poco tiempo… y entonces, no solo esta humillación la pagaría ese alienígeno vestido de azul… sino también cierto grupito de militares indeseables. Si, saldría de allí por la puerta GRANDE.
FIN BONUS TRACK Notas finales y comentarios del autor EL TITULO DEL FANFIC Fue quizás la cosa más controversial que tuve que abordar al comenzar con todo. Generalmente, los títulos de los relatos son muy importantes en si mismos, puesto que es lo primero que el lector percibe y ve de ellos. Es sabido que si el titulo “pega” de entrada, te aseguras lectores que estarán deseosos de ver “que onda” con el contenido (Que puede ser muy bueno o decididamente malo… son los riesgos de esto). Personalmente, tuve un problema enorme a la hora de dar titulo al relato. El titulo que ven (“Superman Versus StarGate”) no es de mi entero agrado, dado que tal confrontación entre el Hombre de Acero y el SG-1, entendida como una lucha entre ambos, no existe. Pero se puede entender (y aceptar) metafóricamente hablando. Al fin de cuentas, es un “cruce” entre un universo ficticio y otro. Desde ese punto, SI “Superman Versus StarGate” es valido. EL PROLOGO
CAPITULO 1
CAPITULO 2
CAPITULO 3
CAPITULO 4
CAPITULO 5
La pregunta, antes de despedirme de vosotros hasta la próxima, es: ¿Habrá Segunda Parte de este fanfic? Me encantaría. Es mas, puede ser… pero para que sea, es necesario que esta Primer Parte te haya gustado, querido lector, ya que “el Soberano” eres tú y yo vivo por y para ti, je, je. Así que… ¿Segunda Parte? ¿O no? Tú eliges. Federico Hernán Bravo Jueves 07 de diciembre de 2006 Buenos Aires, Argentina
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