INAUGURATION Stan: El índice Nikkei bajó anoche ocho puntos. Y el Yen continuó en su caída libre. El Presidente de Todo fue depuesto hace seis horas, cogió el avión rumbo a Nigeria y ha llamado a las tropas Estadounidense para que ayuden a restablecer el orden. Presidente Hayes: Es mi primer día. Stan: Sí, señor Presidente. El New York Times ha iniciado una investigación sobre irregularidades en las votaciones en seis estados del sur. Tengo a Teddy en ello. Presidente Hayes: Stan, ¿quiénes son los que están siguiéndome? Stan: Trabajan para usted, señor Presidente. Stan: Además, hay una tormenta en el atlántico a punto de alcanzar la costa de Maine. Se esperan vientos intensos y cincuenta centímetros de nieve. Presidente Hayes: ¿No debería saber quiénes son? Stan: Sí, señor Presidente. Hay equipos de emergencia, pero haremos una llamada al gobernador a las diez para que pueda prometerle su apoyo. Presidente Hayes: No me seguirán a todas partes, ¿verdad? Stan: No, señor Presidente. Presidente Hayes: Bien. Presidente Hayes: Hola. Holly. Stan: El jefe del mando conjunto le espera en su despacho. Presidente Hayes: Sabe que es mi primer día, ¿verdad? Stan: Sí, señor Presidente. Presidente Hayes: Bien. Presidente Hayes: ¿Francis? Francis: ¿Señor Presidente? Francis: Tenemos que hablar, señor. Es importante. Presidente Hayes: Chicos... Dejadme disfrutar de este momento. Francis: El momento ha terminado, señor. Presidente Hayes: Vale. Stan, gracias. Presidente Hayes: Gracias. Francis: Señor Presidente, he venido para ponerle al tanto de un Proyecto que ha funcionado en la montaña Cheyenne durante los últimos siete años. Presidente Hayes: Ya he tenido mi reunión sobre asuntos reservados. Francis: Si señor Presidente, pero no sobre este. Francis: Señor Presidente, durante los últimos siete años, las Fuerzas Aéreas han enviado equipos a otros planetas por medio de un... aparato alienígena llamado Stargate. Presidente Hayes: Tiene gracia. Tiene mucha gracia. Mi primer día, ¿es una broma no? Presidente Hayes: Tengo sentido del humor. Ignoraba que usted lo tuviera pero eso es bueno porque nos estamos conociendo. Presidente Hayes: Ahora tengo que llamar al ex presidente de Togo. Y cuando termine, por lo visto, el resto del mundo llegará a su fin. Francis: El ex presidente de Togo tendrá que esperar, señor. Esto es muy serio. Presidente Hayes: Las Fuerzas Aéreas han estado mandando personas a otros planetas. Francis: Sí, señor. Presidente Hayes: Durante los últimos siete años. Francis: Así es. Presidente Hayes: Por medio de un aparato alienígena. Francis: Llamado Stargate. MUSICA Sara: El Senador McKnight quiere cambiar la cita a la próxima semana. Kinsey: Intenta evitarme. No apoyará la ley contra el crimen. Sara: ¿Qué le digo? Kinsey: Que ni hablar. El hijo de puta se subió al carro y ahora tiene que pagar el viaje. Presidente Hayes: ¿En qué estabas pensando? Sara: ¿Señor Presidente? Presidente Hayes: ¿Por qué no me lo dijiste? Kinsey: Sara por favor, ¿nos perdonas un momento? Kinsey: Gracias. Kinsey: Por lo que veo el jefe del mando conjunto te acaba de informar de nuestra... nueva realidad. Presidente Hayes: No sólo me entero de que las Fuerzas Aéreas se dedican a hacer viajes interestelares, sino que además me entero de que mi vicepresidente ¡estaba informado de todo! Kinsey: Había una orden especial de silencio ejecutivo. Presidente Hayes: ¿Desde cuando? Kinsey: Desde hace poco más de seis años. Presidente Hayes: Me parece increíble. Kinsey: Señor Presidente, reconozco que pueda parecerte un tanto abrumador, pero lo que realmente tienes que saber es que el Stargate se está manejando con muy poco acierto. Es urgente que actuemos de inmediato. Presidente Hayes: ¿De qué demonios estás hablando? Kinsey: Intento desesperadamente mantener algo del control y responsabilidad adecuados, pero la supervisión del proyecto es totalmente inadecuada. La militar, sobre todo. El personal implicado en el Proyecto Stargate tiene que ser sustituido de inmediato. Verás, tengo varias recomendaciones respecto a... Presidente Hayes: ¡Ya basta Bob! ¡Espera un momento! Kinsey: Señor Presidente, ¿por qué crees que se me ordenó guardar silencio? Kinsey: Fue un intento deliberado de los militares y de la administración anterior de abrir una brecha entre nosotros, porque sabía que yo iba a ir a por ellos. Kinsey: Tenemos que mantenernos unidos en esto. Presidente Hayes: ¡¡Por el amor de Dios Bob!! ¡¡Piensa en la magnitud de esto!! Kinsey: Por el amor de Dios... exacto. Presidente Hayes: Oh, vamos Bob. Si quieres que acepte tu posición de superioridad moral, tienes que convencerme de que tienes razón. Presidente Hayes: Dignatarios alienígenas, adquisición de tecnología alienígena, ¿viajes en el tiempo? Presidente Hayes: ¿De verdad que volaron un sol? Francis: Según tengo entendido, señor, así es. Presidente Hayes: Es un buen dato para el currículo, ¿eh? Francis: Sí, señor. Han hecho cosas realmente asombrosas. Presidente Hayes: Parece admirarlos, Francis. Francis: Bueno, tengo que agradecerles las veces que han salvado nuestro mundo. Presidente Hayes: Hay muchos que creen que no habría hecho falta de no haber metido las narices donde no nos llaman. Francis: Bueno, hay algo ahí fuera, señor. Un enemigo que puede venir a por nosotros. Tenemos que estar preparados. Y digan lo que digan, el personal del Comando Stargate, ha hecho todo lo que ha podido dadas las circunstancias. Presidente Hayes: No se fía del vicepresidente. Francis: Está claro que tiene su propia agenda. Presidente Hayes: Sé que intentó cerrarlo cuando estuvo en el comité de gastos. Francis: Me parece que el vicepresidente sabe como el que más que es demasiado tarde para eso. Si lo ignoraba hace seis años, sin duda lo sabe ahora. Presidente Hayes: No le comprendo. Francis: Es evidente que ya no quiere cerrar el proyecto. Quiere controlarlo. Kinsey: Tenemos una agencia de vigilancia civil llamada el N.I.D. sus cometidos han sido investigar proyectos secretos como el Proyecto Stargate. Y así lo ha hecho desde el principio. Yo les propongo que le demos a esta organización el control directo del Stargate con efecto inmediato. Francis: Sólo había un motivo por el que quería que le dieran el control del N.I.D. Presidente Hayes: Porque iba a convertirse en presidente del comité de inteligencia. Francis: Y controlaría el N.I.D. y el Proyecto Stargate al mismo tiempo. Habría manejado a los embajadores a su antojo. Afortunadamente una extraordinaria intervención no se lo permitió. Embajador Británico: ¿Hola? Thor: Hola. Soy Thor, Comandante Supremo de la flota Asgard. General Hammond: Gracias por venir, Thor. Senador Kinsey: Comandante Thor, soy el... Thor: Senador Kinsey. O'Neill me sugirió que lo enviara a un planeta lejano por sus actos aquí. Pero estoy casi seguro de que hablaba en broma. Senador Kinsey: Seguro que fue así comandante... Thor: Comandante... Supremo. Thor: Es la opinión del Gran Consejo Asgard que el Comando Stargate permanezca en las competentes manos del general Hammond y de su equipo. Y aunque nuestra amistad con la Tierra no está supeditada a ello, preferimos que sea así. Presidente Hayes: Me pregunto por qué lo desea tan desesperadamente. Bueno, a parte de por su creencia en su derecho divino. Francis: Lo ignoro, señor. Presidente Hayes: No es que eso no sea bastante pero... tengo la sensación de que hay algo más en esto. Francis: Sí señor. Presidente Hayes: La detención de los miembros del N.I.D. por la que se llevó los laureles el año pasado. Francis: No conseguimos pruebas que relacionaran al Senador Kinsey con algún asunto sucio. Presidente Hayes: Empieza a darme mala espina la procedencia de parte de la financiación de mi campaña. Francis: Señor Presidente... Presidente Hayes: ¿He pensado en voz alta? Kinsey: Ah, señor Woolsey. Espero no haberme equivocado al confiar en usted. Woolsey: Tiene mi palabra, señor. Una vez que presente las pruebas el Presidente no tendrá más remedio que seguir su recomendación y hacer limpieza en el Comando Stargate. Francis: Lamento haberle echo esperar señor Presidente, pero estaba en una reunión del mando conjunto cuando recibí su mensaje. Presidente Hayes: Francis, supuse que querría estar presente en esto. Francis: Gracias, señor. Kinsey: General, no creo que conozca a Richard Woolsey. Durante los últimos meses ha estado trabajando para el N.I.D. realizando una minuciosa investigación sobre todo el personal del Comando Stargate. Le he pedido que asista para ofrecernos sus conclusiones. Francis: Si se va a tratar sobre la confianza en aquellos que dirigen el Comando Stargate ¿no debería incluirse a George Hammond? Woolsey: Por desgracia señor, el general Hammond forma parte del problema. Francis: George Hammond, es un oficial altamente condecorado. Un veterano con treinta años de servicios en las Fuerzas Aéreas y aunque puede que eso no cuente para el N.I.D. significa mucho para ciertas personas en este país. Woolsey: Esto no es un juicio, general. Aunque no me sorprendería que llegáramos a eso. Presidente Hayes: Ciñámonos a los detalles. Y si esas personas tienen que ser sustituidas quiero ver las pruebas. Woolsey: Sí, señor Presidente. Woolsey: El incidente más reciente ocurrió hace un mes. El general Hammond ordenó una operación de rescate extraterrestre pese a los obrados indicios de que mandaba a su gente a una emboscada. A raíz de eso, un miembro muy valioso del Comando Stargate falleció: la doctora Janet Fraiser. Francis: Enviar gente a situaciones potencialmente peligrosas es una consecuencia natural del mando militar. Woolsey: Puede que sí. Pero ignorar las pruebas de una trampa enemiga es insensato y en el peor de los casos una negligencia. El general Hammond admite su responsabilidad. Su propio informe es ya una confesión. Francis: Lo único que prueba eso es que tiene agallas para admitir sus errores. Woolsey: Lamentablemente en este caso los errores pueden llegar a comprometer a todo el planeta. He sacado a la luz un montón de pruebas que implican no sólo al general Hammond, sino también a su equipo de primera línea. Francis: Esas personas son héroes. Kinsey: No tenemos intención de minimizar los logros del general Hammond o del SG-1. Sus respectivos éxitos, son elocuentes pero... los éxitos intermitentes no pueden justificar la mala conducta continuada. Woosley: Durante los últimos siete años el SG-1 ha demostrado indiferencia hacia la autoridad militar. Han puesto en peligro la seguridad nacional y han hecho gala de un mal criterio en el desempeño de su deber. Presidente Hayes: Tendría que estar en el equipo que escribe mis discursos. Presidente Hayes: Vamos, corte el rollo, ¿quiere? Por impensable que parezca, estamos aquí sentados hablando de personas que están luchando contra alienígenas, ¿no? ¿Podemos ser más concretos, por favor? Woolsey: Sí, señor. Woolsey: Empecemos con la insubordinación. Hace cinco años y medio, el Stargate fue desconectado. El Comando Stargate tenía órdenes de suspender todos los viajes extraterrestres en espera de una inspección general. El SG-1 decidió ignorar esas órdenes. Francis: Y con ello consiguieron prevenir una invasión. Woolsey: No obstante eran culpables. Y este no fue un incidente aislado ni mucho menos. Carter: En marcha. Teal'c: ¡O'Neill! O'Neill: Esta vez no, Teal'c. Francis: Sabotearon una nave nodriza que los goa’uld hubieran usado para atacar a la Tierra. Woolsey: Usaron el Stargate en contra de una orden directa de un oficial superior. Francis: No hay responsabilidad en eso. Lea el informe de la misión. Estaban bajo la influencia de un aparato alienígena. Woolsey: Sí claro, lo que nos lleva a la alarmante frecuencia con la que los miembros del SG-1 han caído bajo influencia alienígena. Woolsey: Mayor Samantha Carter, tuvo en su cuerpo un huésped goa’uld, después, hace dos años, su cuerpo albergó un virus alienígena. Sam levanta entonces lo brazos en cruz hacia el techo y unos rayos salen de sus manos> Woolsey: Daniel Jackson, ha estado bajo la influencia de tecnología alienígena en numerosas ocasiones. Ha sido anfitrión no de una, sino de doce mentes alienígenas al mismo tiempo. Y lo más interesante de todo. Por lo visto, murió. Y según el informe, evolucionó hacia un ser superior. Woolsey: Teal’c, el alienígena. Antiguo Primado de Apophis. Posee plena autorización de seguridad en una de nuestras más secretas instalaciones. Francis: Se ha ganado esa confianza. Woolsey: Sí, esa confianza casi le cuesta cara al SG-1 cuando se reincorporó a las filas del Señor del Sistema, Apophis. O'Neill: ¡Amigo! O'Neill: ¿A qué viene esto, Teal'c? Apophis: Bien hecho Teal'c. Por fin a reasumido tu legítimo puesto como mi Primado. Francis: El enemigo le había lavado el cerebro. Woolsey: ¿Sí? Como sus compañeros de equipo él también ha mostrado vulnerabilidad a la influencia alienígena, lo que nos lleva... al jefe del equipo Jack O’Neill. Woolsey: Infectado por plagas alienígenas media docena de veces, conejillo de indias de los alienígenas otra media docena de veces, manipularon sus recuerdos en numerosas ocasiones. Y fue el depositario de una antigua base de datos alienígena que le fue trasvasada al cerebro. Carter: ¡Coronel! Woolsey: Después de este incidente el coronel comenzó a mostrar un comportamiento extraño. Hablar una lengua alienígena y demostrar un intelecto sobre humano. Woolsey: Al final sufrió una especie de transformación como consecuencia de los conocimientos que había recibido. De no ser por la oportuna intervención de otra raza alienígena, lo habríamos perdido. Presidente Hayes: No puedo entender cómo estas personas mantienen la cordura. A mi me cuesta estar aquí sentado escuchando. Woolsey: Eso señor presidente es justo lo que quiero decir. ¿Cómo podemos confiar en que estos individuos protejan nuestro planeta después de lo que han pasado? Presidente Hayes: Parecen estar llevándolo bastante bien. Woolsey: ¿Pero quién puede afirmar que estén totalmente libres de esas influencias? Francis: Pasan revisiones habituales y reciben el visto bueno de los médicos. Woolsey: No podemos seguir permitiendo que el Pentágono haga la vista gorda. El número de veces que los miembros del SG-1 han estado en peligro debió merecer al menos una reconsideración de su posición extraterrestre. Trasladarlos a puestos menos decisivos. Darles la baja, por el amor de Dios. Presidente Hayes: Cuando me enteré de esto no podía dar crédito a lo que oía. Intenté imaginarme a mi mismo haciendo lo que esta gente lleva haciendo los últimos siete años y francamente... no creo que ninguno de nosotros pueda entender realmente por lo que han pasado. Por muchos informes que leamos. Woolsey: Razón de más para un examen minucioso. Si hay que establecer, nuevas normas de conducta, por aquí es por donde... tiene que empezar. Presidente Hayes: ¿Y si hacemos una pausa? Francis: Sí, señor. Kinsey: No es posible que te estés poniendo de su parte. Presidente Hayes: Necesito tiempo para asimilar esto, Bob. Kinsey: Puede que no dispongamos de él, ¿cuánto más tiempo... Presidente Hayes: ¡Esa gente...! Lo que digo, es que en este momento voy a concederles el beneficio de la duda. Necesito saber más. Kinsey: Creo que sabes cuanto tienes que saber y eso incluye el por qué estás aquí. Presidente Hayes: Estoy aquí Bob, porque el pueblo de esta nación me eligió para dirigir su destino. No a toda la condenada Galaxia. Y este es mi despacho, Bob, no el tuyo. Por mucho que creas haber colaborado para hacerlo realidad. Y nunca, por ningún momento olvides eso. Kinsey: Sí, señor Presidente. Presidente Hayes: Hagamos una pausa. Woolsey: Según el ejército, el Comando Stargate es nuestra primera y mejor línea de defensa contra las posibles amenazas alienígenas en este planeta. Si eso es cierto, deberíamos estar muy preocupados. Una y otra vez el general Hammond y el SG-1 han demostrado un mal criterio. Poniéndose ellos, a la base y a este planeta en peligro. La decisión de traer, tecnología... sospechosa, por el Stargate ha originado una serie de situaciones de crisis. Siempre resueltas dentro de los límites del Comando Stargate. Sin embargo, el año pasado, el efecto de un aparato alienígena se saltó los controles y afectó a la población civil. Vernon: Uhhh ¡Mierda! O'Neill: Señor, tengo motivos para creer que un individuo con el que traté ha violado la cuarentena. Francis: La situación se resolvió. Se creó una tapadera, y ni siquiera llegó a enterarse la población civil. Kinsey: Me gustaría saber cuánto más tendremos que tapar lo que esta gente contamina. Francis: Tienen orden de obtener tecnología extraterrestre. Y eso conlleva riesgos inevitables. Woolsey: ¿Y cómo definiría usted inevitables? Hace unos meses, el general Hammond permitió el uso de un virus informático que infectó y desconectó toda nuestra red de Stargate dejándonos expuestos a una invasión planetaria. Francis: No puede imputarle a Hammond esa responsabilidad. Fue una modificación goa’uld del virus lo que provocó el problema. Woolsey: En otras palabras, el general Hammond le dio a los goa’uld un arma que usar contra nosotros. Francis: Como ha dicho el Presidente, ni siquiera yo puedo entender como pueden realizar esos trabajos. Woolsey: Puede que no. Pero me gustaría hacer una llamada al sentido común y pedirles que dejen a un lado los sentimientos personales en este momento. Presidente Hayes: ¿A qué se refiere señor Woolsey? Woolsey: A un incidente de hace tres años, cuando el general Hammond permitió que sus emociones primaran sobre el protocolo de seguridad del silo. General Hammond: Evacuen el silo. General Hammond: Coronel, recibimos disparos. Informe. General Hammond: ¿Coronel? Sargento Davis: ¿Señor? General Hammond: Deles un poco de tiempo. Woolsey: El general Hammond decidió esperar al SG-1 y al final salió bien. Pero debo preguntarme si tendrá tanta suerte la próxima vez. Woolsey: Los miembros del SG-1 tiene... prioridades sospechosas. Y no me extraña, no una, sino dos personas con las que el doctor Jackson tuvo una relación estrecha, fueron tomadas como anfitriones. La familia de Teal’c y sus colegas en las filas de los jaffas enemigos lo convierten en un blanco fácil para la manipulación de los goa’uld. Y el coronel O’Neill y la mayor Carter han demostrado una preocupante tendencia a dejar que sus relaciones interpersonales entorpezcan sus tomas de decisiones. Presidente Hayes: Tienen derecho a sus sentimientos. Woolsey: Ah... Presidente Hayes: A no ser que estén sugiriendo... una... especie de relación inapropiada. Kinsey: Inapropiada, sí. Eso es exactamente lo que estamos sugiriendo. Tras leer estos informes es difícil no llegar al convencimiento de que hay mucho más que una simple amistad entre el coronel O’Neill y la mayor Carter, algo más... que el simple respeto. Por ejemplo, hubo un incidente el año pasado cuando el coronel O’Neill se perdió. Woolsey: Basándonos en un informe filtrado por uno de los científicos de la misión, el comportamiento de la mayor fue... errático como mucho. Dr. Lee: Mayor, esto no se parece a nada de lo que hayamos visto anteriormente. Carter: Lo sé. Dr. Lee: Ah... no tenemos referencias, no sabemos qué hacer. Carter: Estoy trabajando en ello, doctor. Como usted debería hacer. Dr. Lee: De acuerdo. Carter: Disculpe. ¿Dónde está el coronel? Yo no lo veo, ¿dieron con él mientras estuve fuera? Carter: ¡Yo diré cuándo hemos terminado! Francis: ¿Es todo? ¿Esa es su prueba? Kinsey: Seguro que hay cosas más importantes que desconocemos. Pero... no creo que sean tan tontos como para incriminarse con sus propios informes. Aunque todos podemos leer entre líneas. Presidente Hayes: De acuerdo, ya he oído bastante. Gracias, señores. Gracias, señor Woolsey. Woolsey: ¿Señor Presidente? Sara: El señor Woolsey ha venido a verle, señor. Kinsey: Hágale pasar. Kinsey: ¿Quiere una copa? Woolsey: No gracias. Kinsey: Ha hecho un buen trabajo, Richard. Woolsey: ¿De veras? Tengo el convencimiento de que no ha salido muy bien. Kinsey: Oh bueno... da igual. Woolsey: ¿Ah sí? Kinsey: Bah, el Presidente se convencerá. Woolsey: No tuve esa impresión, señor vicepresidente. De hecho noté que se ponía de parte del jefe del mando conjunto. Kinsey: Todo fue mera formalidad. No, no, no, no,... no me malinterprete. Su trabajo ha sido vital. El Presidente tiene que parecer que oye... las dos versiones, dada su posición pero... al final verá las cosas a mi modo. Woolsey: ¿Y si no es así? Kinsey: Pasan cosas. Woolsey: ¿Qué significa eso? Kinsey: Que ha elegido el bando correcto, Richard. De una manera o de otra, le prometo... que esta vez voy a ganar. Francis: ¿Señor Presidente? Presidente Hayes: ¿General? Imagino que ha venido a presentar su defensa. Francis: No voy a intentar rebatirlo, señor. Presidente Hayes: Oiga, puede ser que el general Hammond y el SG-1 hayan hecho todo lo posible en circunstancias extremas. Pero hay un aspecto político en la posición del vicepresidente... que es muy razonable. Francis: ¿Señor? Presidente Hayes: Mucha gente sabe lo del Stargate. No podemos mantenerlo en secreto eternamente. Cuando salga a la luz, libraremos la lucha de nuestras vidas. Necesitaremos la confianza del público. Francis: Y cree que haciendo limpieza ahora en el Comando Stargate demostrará que tiene el control. Presidente Hayes: ¿No está de acuerdo? Francis: Creo que aún hay tiempo para eso, señor. Pero para el futuro inmediato, he venido a avisarle de a lo que se enfrenta. Y por qué necesitamos a Hammond y al SG-1 ahora más que nunca. Presidente Hayes: Siéntese y empiece a hablar. Francis: Los Señores del Sistema han demostrado ser adversario temibles, y sin embargo, pese a nuestra obvia desventaja, hemos conseguido defendernos. Incluso infligirles alguna derrota. Lo hemos hecho bien, y hemos tenido suerte. Pero me temo que eso podría cambiar. Hay un nuevo goa’uld en escena. Presidente Hayes: Supongo que se refiere al que se hace llamar... ¿Anubis? Francis: Es más poderoso que cualquiera de sus predecesores. Llamó nuestra atención hace un año cuando intentó apoderarse de la Tierra con un asteroide. Y usó nuestro Stargate como arma contra nosotros. Lo paramos en ambas ocasiones. Desde entonces ha desviado su atención a sus rivales, luchando durante un año contra los goa’uld. Yu: Se acabó el tiempo. Presidente Hayes: Eso nos beneficia, dejemos que luchen entre ellos. Francis: El problema es, que cuando acabe con ellos, y eso es sólo cuestión de tiempo, vendrá a por nosotros. Y cuando lo haga, nos enfrentaremos a una nueva amenaza. O'Neill: Fuego a discreción. Presidente Hayes: Un super soldado. Francis: No es sólo uno. Tiene un ejército. Guerreros Kull: ¡Salve Anubis! ¡Salve Anubis! Guerreros Kull: ¡Salve Anubis! Presidente Hayes: Si es así, no entiendo cómo tener el SG-1 en primera línea puede cambiar las cosas en lo más mínimo cuando llegue el momento. Francis: Anubis puede ser muy poderoso. Pero no es invencible. Hay una forma de eliminarlo. Presidente Hayes: ¿Y cuál es? Francis: Encontrando la Ciudad Perdida. Presidente Hayes: Tendrá que perdonarme, pero no estoy al tanto. Sólo he revisado la tercera parte de esos informes. Francis: La red de Stargate fue construida por una raza sumamente avanzada conocida como Los Antiguos. Fueron muriendo hace miles de años. Pero parece... que no han desaparecido del todo. Francis: Han evolucionado a seres superiores. Presidente Hayes: ¿Puede ayudarnos? Francis: No señor. Presidente Hayes: ¿Y por qué no? Francis: Es... indigno de ellos. Jamás se implicarán en nuestros asuntos. Presidente Hayes: ¿A dónde quiere llegar? Francis: El año pasado, el SG-1 hizo un asombroso descubrimiento en un planeta llamado Abydos. Jackson: Buscaréis la ciudad perdida de Los Antiguos. O'Neill: ¿Ciudad Perdida? Jackson: ¿Tampoco se lo has dicho? Carter: Daniel encontró una tablilla que habla de una ciudad perdida. Jackson: Donde había armas de Los Antiguos que os darán ventajas sobre Anubis. O'Neill: ¿Sabes dónde está? Jackson: No. Pero os ayudaré a encontrarla. Francis: Hammond, y el SG-1 están cerca de encontrar la Ciudad Perdida. Deje que hagan su trabajo, señor. Deje que salven a este planeta una vez más. Presidente Hayes: Ojalá fuera tan sencillo. Francis: Perdón, pero no le entiendo. Presidente Hayes: El vicepresidente puede ser un pesado, lo sé pero no puedo ignorar su postura. Francis: Usted es el Comandante en Jefe. Es su decisión. Presidente Hayes: Cierto. Pero desconozco muchos detalles. Digamos que aún... no veo a donde lleva este camino. ¿Hay algo que no me haya dicho? Francis: No, señor. Presidente Hayes: Entonces, por lo que a mi respecta Hammond y el SG-1 han hecho un trabajo extraordinario bajo circunstancias difíciles y más. Pero al hacerlo, han cometido errores. Se han ido creando enemigos. Y francamente, no sé como protegerlos. Woolsey: ¿General? Francis: ¿Señor Woolsey? Woolsey: Gracias por recibirme. Francis: Imagino que el vicepresidente no está al tanto de esto. Woolsey: No. Preferiría que no se enterara. Francis: ¿Qué quiere? Woolsey: Quiero advertirle. Creo que el vicepresidente puede estar implicado con gente capaz de hacer... bueno, cualquier cosa. Podrían llegar incluso al asesinato con tal de poder conseguir sus objetivos. Francis: ¿Se da cuenta de la gravedad de lo que acaba de decir? Woolsey: Sí, señor. Oiga, piense lo que piense de mi me considero un hombre que tiene su integridad. Acepté el trabajo del N.I.D. porque creo firmemente en la supervisión civil de las operaciones militares exentas... Francis: Señor Woolsey... Woolsey: No tengo pruebas, señor. Pero empiezo a cuestionar si a aquellos a quienes he dedicado mi lealtad... son tan honorables como pensaba. Francis: Usted es un hombre de recursos, señor Woolsey. Si cree que hay pruebas ahí fuera... búsquelas. General Hammond: Hammond. Hágale pasar. Woolsey: ¿General? General Hammond: Debe tratarse de algo importante para haberse dado este viaje. Woolsey: Sé que no tiene motivos para confiar en mi. Por eso decidí que tenía que venir aquí en persona. General Hammond: Siéntese. Woolsey: Me tomo muy en serio mi trabajo. Exige investigaciones minuciosas, y sobre todo imparcialidad en su ejecución. Mi objetivo es presentar argumentos válidos. Un punto de vista que sea estudiado por aquellos a los que sirvo sin ninguna ligazón personal. General Hammond: Vaya al grano. Woolsey: Mantengo mis argumentos contra usted y su personal, pese a lo que voy a decirle. General Hammond: Espero que no cuente con que eso le gane mi respeto. Woolsey: ¿Recuerda el atentado que sufrió... el entonces senador Kinsey? Guardaespaldas: Han disparado al senador. Woolsey: Más tarde ganó notoriedad al capturar a los responsables. General Hammond: Puedo suponer dónde quiere llegar con esto. Woolsey: Digamos que... he llegado a creer que los que estaban detrás de los elementos deshonestos del N.I.D. no han sido eliminados del todo. De hecho, quizás sean más fuertes que nunca. Y el vicepresidente Kinsey puede salir vinculado a ellos. General Hammond: Intentaron matarlo, y luego él intentó eliminarlos. Parece improbable. Woolsey: En aquel momento, algo debió convertir a Kinsey en un lastre. Pero cuando el atentado contra él falló, se presentó la oportunidad adecuada de presentarlo a la vicepresidencia. Eso pudo bastar para motivar una reconciliación. General Hammond: De cualquier forma nada de eso me sorprende, señor Woolsey. Woolsey: Pues lamento decirle que a mi sí. Y quiero hacer algo al respecto si puedo. General Hammond: ¿Cómo qué? Woolsey: Como presentar pruebas, si las hubiese, que relacionen a Kinsey con las actividades ilegales de los que están detrás del N.I.D. General Hammond: ¿Qué le hace pensar que existen pruebas de eso? Woolsey: Porque usted está sentado ahí. General Hammond: ¿Cómo dice? Woolsey: Hace tres años, usted abandonó el Comando Stargate supuestamente jubilado. Supongo que le chantajearon. General Hammond: ¿Y? Woolsey: Y luego volvió. Nada de eso tuvo sentido para mi. Quiero saber por qué. Cómo. Usted tiene algo sobre Kinsey. Algo que yo puedo usar. Coronel Maybourne: Eso es, ya está. La estoy trasvasando. Las actividades de Kinsey le relacionan con actuaciones del N.I.D durante el último año y medio. Incluyendo la operación secreta que dirigí en el Área 51, la implicación con los rusos... y las amenazas a Hammond. O'Neill: Es usted una rata, Kinsey. Intenta eliminar el Comando. Suelta un gran discurso sobre cuánto detesta las organizaciones secretas y se acuesta con el N.I.D, ¿de qué va? Coronel Maybourne: He terminado. O'Neill: Bien, dámelo. Senador Kinsey: ¿Qué piensan hacer? ¿Desmontar el N.I.D? O'Neill: No. Este es el trato. Haga que restituyan a Hammond o el disquete irá a parar a la prensa. Woolsey: Usted tiene contactos, general. Tiene que saber qué está pasando. General Hammond: Esa no es la única copia. Woolsey: ¿Por qué no le ha dado esto a nadie hasta ahora? General Hammond: Porque no sabía en quién confiar. Y sigo sin saberlo. Aide: Sí señor, en seguida. Aide: Le recibirá ahora. Woolsey: Gracias. Woolsey: Gracias por recibirme, señor Presidente. Presidente Hayes: ¿Hay algo que quiera añadir a su informe, señor Woolsey? Woolsey: Sí, señor. Woolsey: Como sabrá el N.I.D. no tiene una trayectoria intachable. Woolsey: Durante varios años, un grupo de agentes deshonestos operaron en sus filas. Actuaban para un conciábulo de intereses económicos internacionales que intentaban hacerse con tecnología alienígena en su propio provecho. Presidente Hayes: Era de esperar. Woolsey: ¿Cómo dice? Presidente Hayes: Ya conoce el mundo señor Woolsey. Lo que quiero decir es que era de esperar que el dinero... fuera su motivación principal. Sin embargo dudo, que las personas que hay detrás de esto sean tan cortas de miras como para conformarse con eso después de lo que sabe. A la luz de la nueva realidad que el Stargate presenta... hay aspiraciones fuera de la mera codicia económica que... podrían ser mucho peores. Woolsey: Estoy de acuerdo. Presidente Hayes: ¿Ha venido a decirme que el vicepresidente sigue confabulado con ellos? Woolsey: Si esas personas son tan poderosas como ambos creemos... nos lleva a pensar que ha podido ofrecerles el vicepresidente a cambio de su cabeza. Presidente Hayes: Lógicamente el control total del Proyecto Stargate del que dispone la Casa Blanca. Woolsey: El vicepresidente trajo la financiación clave para su campaña. Confío en que no sea un precio demasiado alto. Woolsey: también confío en que algún día la historia muestre que... intenté hacer lo correcto. Presidente Hayes: ¿Qué versión de la historia, señor Woolsey? Woolsey: Ya... FIN