| CRÓNICA VI:
El final de la segunda temporada ha sabido a muy poco. Después de disfrutar semana a semana de un nuevo episodio, y ver como poco a poco los personajes de esta nueva temporada conseguían terminar de calar en aquellos que siempre hemos creido que Stargate puede ser algo mucho más, descubrirmos con el final de la segunda temporada que la espera para poder ver la tercera sencillamente va a ser... una tortura. Durante esta segunda temporada se han logrado asentar personajes que ya eran imprescindibles en la primera temporada. Hemos visto a una doctora Weir más centrada y segura. A una teyla que redirige sus pasos y da un giro a su personaje que lo hace más interesante aún. Un Sheppard renovado, que tras dejarnos en ascuas al final de la primera, vuelve a dejarnos en la misma situación en esta segunda. McKay ha pasado de ser el odioso personaje de la primera al principio, al increíble del final de la misma y al imprescindible de la segunda temporada. Quedará marcado para siempre sus dos increíbles interpretaciones en esta segunda fase de la serie, en donde McKay sencillamente estaba bordado. Por fin el teniente Ford aún habiendo pasado a personaje eventual se ha vuelto el siempre esperado. Su papel que estaba algo descolgado durante la primera temporada a pasado a ser la estrella a ver durante la segunda. El giro genial del mismo ha quedado afianzado a la espara de saber algo más al respecto. El doctor Beckett ha pasado a ser la clave para la posible salvación de todo Atlantis y de el resto de la Galaxia, así como el portador de la posible cura si los malvados y geniales Wraith llegaran a alcanzar nuestra propia Galaxia. Su retrovirus es ahora la esperanza de Pegaso, capaz de hacer a un Wraith humano... o al menos intentarlo. Personajes como Zelenka son ya como si principales se trataran sólo por saber más de la relación que mantiene con el resto del equipo Atlantis. Pero no sólo hemos podido ver y disfrutar de estos cambios en personajes ya conocidos. Dos nuevas incorporaciones principales y varias más secundarias han tocado y marcado la dioferencia y el camino para esta nueva Stargate Atlantis que con cada temporada evoluciona progresivamente de forma positiva. El coronel Candlwell, interpretado por Pileggi va dejando su rastro como comandante al mando de la nave Daedalus, y la posibilidad de sustituir a Sheppard en cualquier momento, y además, de la tirantez que existen entre él y la propia doctora Weir por dirigir una ciudad que cada día corre el riesgo de ser descubierta de nuevo por los Wraith que la creen destruída desde el final de la primera temporada. La incorporación de la tripulación del Daedalus a los capítulos de la serie, con la presencia del Asgard Hermiod que da el toque final a la nave, la hace el vínculo entre la Tierra y la Galaxia Pegaso. Pero la incorporación más importante y que ha formado parte edl equipo de Sheppard desde casi el comienzo de esta segunda temporada es el personaje de Ronon Dex, que tras mostrar una pequeña parte de él en el episodio "Runner" dejó abierta la posibilidad de mucho más. Este "runner", conocido así por los Wraith dado que fue marcado y se le da caza, es localizado por el equipo de Sheppard en un planeta donde estos tratan de detener el teniente Ford. Es allí donde localizan a Ronon que trata de huir de un grupo de Wraith que tratan de darle caza. Tras ayudar este con el problema de Ford, es llevado a Atlantis donde se le pone en contacto con su propio planeta una vez se le elimina el marcador que le hace ser localizado por los Wraith. Es en Atlantis donde descubre que su planeta ha sido destruido por sus perseguidores, por lo que al no tener donde ir, se le ofrece quedarse en Atlantis y cooperar en acabar con ellos. Su relación con Teyla, su vinculo con Sheppard al que trata de superior o por lo menos lo intenta, y sus intentos por comprender la mentalidad de McKay o todo aquello que Weir pueda contarle sobre la Tierra le mantiene unido como un vínculo único al equipo Atlantis en su lucha por acabar definitivametne con la amenaza de la Galaxia Pegaso. Precisamente los Wraith, han evolucionado bastante desde lo dicho durante la primera temporada. Ahora sabemos que hay guerra entre ellos dado que fueron despertados demasiado pronto (por el equipo de Atlantis en la primera temporada) y no tienen suficientes humanos para alimentarse. Sus luchas internas por conseguir carne fresca, y sus intentos de unirse los unos a los otros para acabar con enemigos de su misma raza o de otras para lograr sus propósitos les ha hecho dar un paso más allá de lo inimaginable. Para colmo, los estudios de Beckett demuestran que un Wraith no es más que un Humano modificado geneticamente por una mutación de un insecto de esta galaxia conocido con el nombre de Eratus y que el propio doctor bautizó con el nombre de "Klingons". Los Antiguos, que trajeron a los humanos de nuestra galaxia a Pegaso, no contaron con la presencia de este insecto que comenzó a atacar y alimentarse de la energía vital de los humanos que trataban de sobrevivir en estos nuevos planetas. El resultado de esta mutación Humano-Eratus hizo surgir a los Wraith. Carson, trata ahora a estos como si de humanos enfermos se tratara, y usando los conocimientos adquiridos de ellos y del propio insecto Eratus, ha creado un retrovirus que inhibe y trata de cambiar ese ADN mutado por ADN del humano que era para volver a lo que fue en un principio. Por el momento, se sabe del éxito del experimento en un tiempo estimadamente corto y siempre teniendo que inyectar el retrovirus para impedir la mutación de nuevo a Wraith del mismo. La tercera temporada ya se está grabando. Por el momento poco se sabe de ella, salvo que con total seguridad, y dada la información de temporadas pasadas, superará en audiencia, información y espectacularidad a las anteriores. Seguro merecerá la pena la angustiosa espera.
Amaunet (lasextaraza@hotmail.com) Escribemos con tus comentarios sobre el artículo |